El punto azul al que llamamos hogar completa otra vuelta elíptica alrededor del sol entre guerras comerciales, genocidios y la amenaza nuclear. Agotamos otro año más de una década a la que se le acumulan los desastres y las malas noticias, y donde lo mejor que podemos decir es que seguimos vivos —sólo algunos—, al menos de momento.
En lo personal 2025 ha sido un año de cambios, el de país y el de vida. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a pasar mis treinta viviendo en Mánchester? Mánchester, la Bilbao mal —por mucho que C. se queje de que Bilbao esto y Bilbao lo otro. Vengo del futuro, como la de la lejía—, ha sido mi casa durante más de un lustro. Cambio de vida y cambio de década. Pongo el «4» en el contador de años y la vista en un futuro que parece cada vez más frágil, casi improbable, y con el vértigo de ir agotando vidas y quedar menos pantallas del juego que llamamos vida. De los creadores de «si te gustó el colegio te encantará el trabajo» llega «si te gustó opositar a los veinte lo vas a gozar a los cuarenta». A la espera de la próxima tirada de dados, me veréis silbando por las calles de Salamanca el Always Look on the Bright Side of Life mientras saco alguna fotillo, así que sonreíd, aunque sólo sea por no salir con cara de amargaos en la foto.
LIBROS
La novela que más me ha gustado:El vado de los zorros de Anna Starobinets. Un libro de esos que parecen salidos de ninguna parte por lo inesperados. A Starobinets le ha pasado con El vado de los zorros como a Enriquez cuando publicó Nuestra parte de noche, que nos ha descolocado a todos. Por aquí hablé de ella. Un thriller de ciencia ficción ambientado en la Manchuria soviética, tan adictivo como atractivo. ¿Espías, mentalistas, cambiaformas, magos, nazis? Póngame cuarto y mitad.
Premios mejor novela casi pero no ex aequo: Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda es buena mandanga. No es lo mejor que ha escrito y se gusta demasiado, pero Ojeda es mucha Ojeda.
Menciones especiales: Hijos de lobos de Tanith Lee, Vencer al dragón de Barbara Hambly, El monte de las furias de Fernanda Trías y El unicornio de Manuel Mujica Lainez. Ha sido un año raro donde he acabado leyendo demasiadas series y sagas.
Relectura: Aquí si hay tela que cortar. La peste de Albert Camus. Con la perspectiva que dan los años y sobre todo la experiencia de la pandemia, La peste de Camus cobra un significado especial. Ojalá vuelva ese humanismo que desprende la novela, porque nos va a hacer falta. También he releído a Shakespeare y a los griegos, Sófocles y Esquilo. Bastante alejado de lo que suelo leer estos últimos años, pero son relecturas igual de estimulantes.
Libro de relatos que más me ha gustado: Kalpa imperial de Ángela Gorodischer. Llegué al libro a través del podcast Todo tranquilo en Dunwich y menos mal, porque de otra forma no le hubiera prestado atención. Hablé de ella en esta entrada. Un libro y una autora muy recomendables.
Premio mejor libro de relatos casi ex aequo pero no: Los lentes azules de Daphne du Maurier, en su edición en Reno. A la autora se la reduce a Los pájaros y Rebeca, las adaptaciones de Hitchcock, pero es mucho más.
Menciones especiales: María Fernanda Ampuero con Sacrificios humanos y Pelea de gallos también me ha gustado muchísimo, junto a El cazador de jaguares de Lucius Shepard.
Mejores antologías de relatos: Dantescas, coordinado por Ampuero, la revista mexicana de ciencia ficción Rocambolesca de Ari Pérez, los Cuentos fantásticos del siglo XIX vol. 1 editado por Calvino y varios números de la Biblioteca universal de Misterio y Terror. No hay señoras victorianas este año —esnif, esnif—.
Libro de no ficción: Este año han caído unos cuantos de astrofísica y biología, especialmente buenos los de Carlos Briones y Sean B. Carroll. Luego está Realismo capitalista de Mark Fisher, con el que he dado la turra por encima de mis posibilidades y que todavía sigo saqueando y citando.
PELÍCULAS
Salas de cine: He vuelto a ir con asiduidad al cine, solo o acompañado, aunque cada vez lo ponen más difícil: entradas más caras, pocas opciones de ver la versión original y películas que duran un suspiro en cartelera. Además, estoy a un paso de ser un viejo gruñón que se enfada con la chavalada cuando están con el puto móvil en la sala.
Popurrí japonés e italiano: Pues si otros años había algún subgénero o país en el que me adentraba, este 2025 ha sido una macedonia. A comienzos de año seguí viendo pelis japonesas y adentrándome en la cinematografía de Koji Shiraishi —Shirome, Teke Teke 1 y 2, A Beast in Love, Hell Girl, Villain, House of Sayuri, Kinki...—, del que me gustan hasta los andares. También cayeron algunas de Kiyoshi, el Kurosawa bueno —Chime está MUY guapa— y Takashi Miike. Entre tanto japonés aproveché para ver algunos gialli, alguno más conocido de Argento y Martino, como La polizia accusa: il servizio segreto uccide —es uno de los mejores títulos del mundo mundial—, pero también otros más desconocidos, de los de rascar la sartén. No me cansaré de recomendar La corta noche de las muñecas de cristal (1971), Qualcosa striscia nel buio (1971), Vicios prohibidos (1972) y Las lágrimas de Jennifer (1972). Principios de los setenta fue una década llena de buenas pelis italianas. Y ya que estaba, me puse con el cine de explotación italiano de los ochenta y las pelis de Deodatto y Fulci de esa década.
Popurrí europeo: Como no todo iba a ser Italia y Japón, 2025 me sirvió para conocer las cinematografías de otros países, algunos ya inexistentes como Yugoslavia y Checoslovaquia, y otros pequeños como Islandia. Tilbury (1987) y Leptirica (1973) me parecen películas que merecen más interés. Ya fuera del terror y la fantasía, me dio por pegarle un buen repaso a las primeras pelis de Almodóvar y (re)descubrir algunas pelis como Átame, que si no es un giallo, que baje dios y lo vea.
En el recuerdo: Se murió el señor del pelo blanco, David Lynch. Todavía recuerdo en mi primer año de universidad, allá por 2004, disertar sobre el cine de Lynch entre caña y caña en la cafetería de la facultad. Sin tener ni puta idea. Lynch fue el CINE.
Más recuerdos: Después de más de dos décadas retirado, se supo de la muerte de Gene Hackman este año. Tiene pelis muy recomendables como Night Moves (1975), The French Connection (1971) y Mississippi Burning (1988).
Películas de culto: La yugoslava Variola vera (1982) y la francesa Demonlover (2002) están en mi top de lo mejor del año. De la primera hablé aquí. Se trata de una peli entre el costumbrismo y el terror, que se entiende mejor, como otras tantas cosas, después de la pandemia de 2020. Le debo el descubrimiento de Demonlover a Estamos muertos, ¿o qué? Peli francesa metida en el saco del nuevo extremismo francés que es una pasada, de las que te pasan por encima. La peli comienza como una especie de thriller corporativo que acaba derivando en cyberpunk sin saber muy bien qué está pasando.
Más pelis de culto: Gracias al blog Barrilete Cósmico descubrí Le seuil du vide (1972) y Trompe l'oeil (1975), dos pelis del fantástico francés completamente desconocidas y muy recomendables. También he disfrutado de The Hidden (1987), con Kylen MacLachlan interpretando otro agente del FBI, y de Constantine (2005), película denostada en su momento, aupada a la categoría de culto después, y que con el empeño de Keanu Reeves puede llegar a tener secuela. The Chain Reaction (1980) es la australiana que no podía faltar.
Mis pelis de 2025: Casi todas las películas estrenadas este año que he visto son de terror o de un género concomitante. La vida no está para dramas. Weapons me gustó muchísimo y sospecho que verla en una sala de cine tuvo bastante que ver con eso. En el recuerdo, cada vez me entusiasma menos. Justo lo contrario que me pasa con Bugonia, que ya me pareció buena cuando salí del cine y hoy me parece todavía mejor. Destino final es la mejor saga de terror de la historia, casi no hay peli mala, y con Destino final: Lazos de sangre, su sexta entrega, lo vuelven a demostrar. La The Running Man de Edgar Wright mola un montón. Dangerous Animals y Bring Her Back me dan más razones para no pisar Australia. 825 Forest Road demuestra dos cosas: que Cognetti es más que Hell House LLC y que los maniquíes (me) dan miedo. De las que no han sido terror, he disfrutado de la humanidad de Superman y La gran ambición: un superhéroe y un político que se preocupan por los comunes y la justicia social. Y la última de este año con la que lo he gozado ha sido Kinki, la peli con más pasta y menos collejas de Koji Shiraishi.
SERIES
Al contrario que otros años, en 2025 sí he visto alguna que otra serie, aunque salvo excepciones nada especialmente interesante.
Mi favorita del año: Paradise. Serie de la plataforma Hulu, con un título horrible y que ha pasado completamente desapercibida. Si ya todo va a una velocidad de la leche, donde el gran evento de ayer caducó esta mañana, pasar desapercibido es convertirse en lost media en unos años. Paradise, sin ser la gran cosa ni pretender inventar la rueda, se sale de lo común. Son ocho capítulos en los que es mejor adentrarse sin saber absolutamente nada de la trama. Si no has oído hablar de ella, dale un tiento antes de que estrenen la segunda temporada y te revienten la sorpresa. Es como la película Demonlover, que te lleva por un sitio para luego cogerte del brazo y llevarte por otro. No creo que todo se fíe a ese giro, ni me suelen gustar las obras que sí lo hacen, pero es más la manera en la que te conducen. Me parece elegante y poco tramposa, un viaje que se disfruta.
Otras: Justo acabo de terminar Pluribus, quizá por eso está por aquí, porque la tengo más fresca. No entiendo el mensaje ¿reaccionario? de la serie de Vince Gilligan: al caos del neoliberalismo e individualismo se le contrapone un colectivismo de mente colmena eficiente y sostenible, ¿dónde hay que firmar? Pero como en Paradise, el viaje mola. Sospecho que Gilligan quiere compararse con Ursula K. Le Guin —la serie tiene un pequeño homenaje—, en el sentido de escribir una serie de "ciencia ficción elevada". Sí, del terror se han dicho esas chorradas y ahora le llega el turno a la ciencia ficción. Pluribus es como las distopías de John Wyndham, donde a un hecho catastrófico le sucede lo mundano.
Series meh: O series que ni fu ni fa. Alien Earth no es el desastre que algunos han pintado. El mundo del fandom mainstream es tóxico y reaccionario a más no poder. El problema de la serie no es que se cisque en el universo de Alien, es que intenta abarcar muchas cosas y se queda en agua de borrajas. Talamasca está basado en el universo de Anne Rice, y la serie empieza bien pero se va desinflando. La organización secreta que investiga y controla el mundo sobrenatural merecía más. Las segundas temporadas de Poker Face y Nine Perfect Strangers han sido un bluf. Murderbot está curiosa.
Anime: Supongo que en algún momento traeré por el blog series de anime de los de tarrina de cedés. Este 2025 he visto algunos capítulos sueltos de Beck, Great Teacher Onizuka, Full Metal Panic!, Gantz y Tokyo Ghoul.
TEBEOS
En 2025 he leído algún que otro cómic más que en años pasados, pero aún así muy poca cosa. Tampoco voy a sorprender con mi autor favorito.
Mi tebeo favorito del año: Spectregraph de James Tynion IV, con dibujo de Christian Ward. Sectas ocultistas, fantasmas y una crítica ácida al poscapitalismo del día a día. Bebe mucho de 13 fantasmas en cuanto al escenario: una mansión con un mecanismo que encierra a las protagonistas dentro y libera fantasmas. También se nota la influencia de Nuestra parte de noche, con esa secta de ricos conspirando por perpetuarse y perpetuar el sistema. Mi tebeo favorito del año pasado fue Worldtr33, el de 2023 fue El departamento de la verdad, el de 2022 The Nice House on the Lake, en 2021 Something is Killing the Children... Todos son de James Tynion IV. Para 2026 tengo en mente acabar con The Woods y leer El armario. Todos somos contingentes, pero James Tynion IV es necesario.
Menciones especiales: He vuelto a caer con Ice Cream Man vol. 2. Historias cortas, unas mejores y otras peores, que son bastante divertidas de leer. No me suelo adentrar en el manga por culpa de esas series interminables con varias decenas de tomos, pero he picado con El día en que Hikaru murió. Son ocho tomos, he leído el primero, y de momento parece lo suficientemente interesante e intrigante para continuar.
Más menciones especiales:Leo Verdura, el león vegetariano de Rafael Ramos y Marco Antonio, el niño con poderes telequinéticos de Mique Beltrán. Ambos se publicaron en las tiras de El Pequeño País, el suplemento infantil del diario El País. Pertenecen a esa segunta etapa del suplemento donde se publicaban historias propias, como La biblioteca de Turpín —que reseñé aquí hace unos años— y Goomer, hoy ya olvidadas.
JUEGOS
Gracias al ordenador que compré el año pasado y que vino a sustituir al pisapapeles que tenía, he podido jugar bastantes horas este 2025.
Mi favorito del año: Harmony: The Fall of Riveriees EL JUEGO. Le dediqué una entrada hace unos meses y puedo decir que los de Don't Nod lo han bordado con el juego. Mira que llevamos años en los que es difícil sorprender en este tipo de juegos, donde ya existen unas mecánicas preestablecidas, pero Harmony: The Fall of Riverie es una experiencia narrativa que innova y no se estrella en el intento.
Menciones especiales: Stray Gods: The Roleplaying Musical. El título no engaña: una novela visual con los dioses de la antigua Grecia y la música como protagonistas. El juego es una novela visual donde los personajes, de vez en cuando, cantan. Y es maravilloso.
Bonus track: Me han gustado mucho Twin Mirror, Killer Frequency y Draugen, buenas historias, mecánicas sencillas, buena narrativa y de duración tirando a corta, de los que te pasas en dos tardes.
MÚSICA
Mi(s) disco(s) favorito(s) del año: No lo volveré a hacer (2025) de Shego, Lento Ternura de Zahara (2025) y Antidepressants (2025) de Suede. Existen varias relaciones entre los tres discos: el postpunk de Shego y Suede, el anticonformismo, a veces a modo de catarsis punk como en Shego, otras desde la reflexión más pausada de Suede y Zahara. Es Zahara la que invita, como hiciera Gorka Urbizu en Hasiera Bat (2024), a parar el ritmo acelerado que llevamos. Shego son las que describen las consecuencias de ese desenfreno, mientras que Suede, ya un poco de vuelta de todo pero sin cinismo, nos recuerdan que aunque el presente no pinta bien, cualquier tiempo pasado fue peor. Tres discos de quitarse el sombrero de tres generaciones que demuestran que no hay que tirar de nostalgia para hacer buena música. Backstage de Shego, Nuestro amor de Zahara y Sweet Kid de Suede bien se merecen una escucha. Y si se acercan a tu ciudad, aprovecha.
La Zahara petándolo
Mis otros discos favoritos del año:1973 (2025) de Quique González, Planting by the Signs (2025) de S. G. Goodman, CUERPOS vol. 1 (2025) de Babasónicos, Anestesia (2022) de Peces raros, Por Ahora Para Siempre (2025) de joseluis, 201 (2025) de Repion, Barro (2025) de Alberto & García, Double Infinity (2025) de Big Thief, Ya no me duele mal (2025) de La Milagrosa, No te puedes rendir (2024) de Nudozurdo y San Felices (2025) de La M.O.D.A.
Menciones especiales:La virtud del alba (2025) de Denisdenis, Se traspasa (2025), la despedida de Brighton 64, Tigers Blood (2024) de Waxahatchee, Everybody Screams (2025) de Florence + The Machine, Twilight Overrided (2025) de Jeff Tweedy, Rojo despertar (2025) de De Fem, Ultraviolent (2025) de Kyo, Lady Luck (2025) de Rebeca Jiménez, Todo arde (2023) de Drugos, Puertas (2025) de El Cuarteto de Nos, La boca del lobo (2025) de Carlos Ares, Juegos violentos (2025) de Puño Dragón, Sharon van Etten & The Attachment Theory (2025) de Sharon van Etten y Pelo de foca (2025) de Ultraligera.
Culto: No me suele pasar mucho, pero Cure for Pain (1993) de Morphine es un discazo. Rock con un saxo de free jazz mezclado con blues y con una producción que hoy llamaríamos minimalista, por lo orgánica que suena.
Se me quedan fuera los nuevos discos de Valeria Castro, La Paloma, Eiffel... He escuchado muchísima música este año y puedo constatar algo que ya sabía: lo que se hace ahora está, como mínimo, al nivel de lo que se hacía hace años. No soy nada nostálgico, y en la música menos. Existen un montón de bandas y artistas contemporáneos, casi de cualquier género que imagines, que publican discos sobresalientes. Todo es molestarse en buscar un poco.
Como en el meme de Travolta, miro a un lado y miro al otro y sólo veo como el número de cretinos aumenta. Si alguna vez te preguntaste cómo pudo suceder lo del holocausto, ahí lo tienes: el que tienes al lado empieza a decir chorradas que primero te hacen gracia, como lo de las vacunas y el 5G, y luego te asustan, cuando ya verbalizan que les sobramos más de la mitad de la población. Lo que nos queda es resistir con una sonrisa y no dejar de compartir nunca las cosas que nos emocionan, porque sea una película, un libro o una sobremesa, ya lo dijo el Doctor (Who): "Nunca seas cruel, nunca seas cobarde. Recuerda: el odio siempre es una tontería, el amor siempre es sabio. Intenta ser siempre amable, pero nunca dejes de ser bondadoso".Que en las tiradas de dados de 2026 los críticos caigan de nuestro lado.
P.D. Esto es una amenaza: igual abro podcast sobre libros xD
Quiero caos y pido canciones.
Pido otra noche más
después de tantas seguidas.
Pido una pastilla que me haga olvidar
y tu recuerdo no me persiga.
No es la calma,
ni es mentira.
No es la foto
ni este backstage
donde se hace de día.
No es tu culpa,
ni es la mía.
Hace tiempo que lo puedo ver.
Hace tiempo que lo puedo ver.
Mojamos los pies en sus aguas heladas.
Este amor es un río, atraviesa montañas.
Vive en las casas que tú y yo no podemos comprarnos.
Este amor está completo, no es eterno, es diario.
Nuestro amor, nuestro amor.
Nuestro amor, nuestro amor.
Nuestro amor es un mapa con atajos secretos,
está lleno de tiempo, no necesita el dinero.
Nuestro amor es el amigo que siempre está despierto.
Otra vuelta completa alrededor del sol donde lo más destacable en este puntito azul del universo han sido una nueva guerra y la vuelta del señor de pelo naranja a la Casa Blanca. La pendiente por la que nos deslizamos se va poniendo cada vez tan cuesta arriba que ríete tú de los señores de entreguerras preocupados por el auge del fascismo hace cien años. 2024 también ha sido un año pasado por agua. En Mánchester comenzó a llover en octubre de 2023 y no paró hasta noviembre. Y Mánchester no es Macondo en época de lluvias pero se le parece, sólo que en versión posindustrial deprimida. También he podido disfrutar de la lluvia en mis vacaciones en Normandía y en mis escapadas a España. Pero oye, que tampoco estamos tan mal. He leído mi buena ración de libros, he disfrutado de mis vacaciones pasadas por agua y me he mudado sin morir en el intento. Si todo sale bien, 2025 será el año de la mudanza de vuelta a España. Salamanca, Tudela, Zaragoza, Vitoria y Bilbao son las candidatas. A ver qué tirada de dados sale.
LIBROS
La novela que más me ha gustado: Pues al contrario que el año pasado, en 2024 sí ha habido varias candidatas a lo mejor del año. Los escorpiones, el tocho de Sara Barquinero y uno de los fenómenos literarios del año, me ha fascinado de principio a fin. Novela dura de leer por la crudeza de muchos de sus pasajes en los que se trata cuestiones como la depresión, la ansiedad y el suicidio, también tiene sus buenas dosis de creepypasta y conspiraciones. Pasarse la vida en modo adulto no es fácil.
Premios mejor novela casi pero no ex aequo: Novela B de la paraguaya Mónica Bustos. Vampiros, hombre lobo, ovnis, conspiraciones... Una novela que sale casi de la nada y que no es lo suficientemente conocida. La mala educación de Alana S. Portero, que no es del género, también me ha conmovido.
Menciones especiales: Este año ha habido buena mandanga. Fulgor (2022) de Alma Mancilla, Cometierra (2019) y Miseria (2023) de la recién cancelada por el gobierno de Milei Dolores Reyes, Sangre en el ojo (2012) de Lina Meruane, La dimensión desconocida (2016) de Nona Fernández, Mugre rosa (2020) de Fernanda Trías y El doctor Hoffman y las infernales máquinas del deseo (1972) de Angela Carter también las he disfrutado muchísimo. Las señoras latinoamericanas nunca decepcionan.
Relectura:Nada de Carmen Laforet. Desde que leí la reseña de Barrilete Cósmico la incluí en la pila de libros. Cómo cambia nuestra percepción de una obra con los años y las lecturas acumuladas.
Libro de relatos que más me ha gustado: La cosa ha estado reñida, pero mi favorito de este año es Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio (2020) de Andrea Chapiella. ¡Qué gozada de libro!
Premio mejor libro de relatos casi ex aequo pero no: Monstruos bajo la lluvia (2022) de la costarricense Larissa Rú. Que en Latinoamérica se escribe la mejor literatura del momento no hay dios que lo rebata.
Menciones especiales: Un lugar soleado para gente sombría (2024) de Mariana Enriquez, Tres truenos (2021) de Marina Closs y A Spaceship Built of Stone and Other Stories (1987) de la que nunca puede faltar, Lisa Tuttle.
Mejores antologías de relatos: Los tres números de Rocambolesca, la nueva revista de ciencia ficción mexicana editada y coordinada por Ari Pérez. Un buen nivel y un montón de autores y autoras que descubrir.
Libro de no ficción: Nada destacable este año.
PELÍCULAS
J-horror: 2023 fue mi año italiano de los gialli y este 2024 ha sido el de ver pelis de terror japonesas por encima de mis posibilidades. Más en concreto películas de eso que se llamó j-horror en occidente y que no deja de ser una renovación del cine de terror japonés. Fue todo un fenómeno fuera de sus fronteras y una influencia para el terror occidental que todavía se mantiene. Como dice la chavalada, PEC. Me he visto la saga entera de Senritsu Kaiki File del puto loco de Shiraishi y he revisitado la saga Ju-On, además de empezar a apreciar los directos a vídeo de escasa calidad. ¿Será esto síndrome de Estocolmo?
Fulci y franceses: No he visto tantas pelis italianas como me gustaría, pero he tenido mi buena ración de Fulci al revisitar o ver por primera vez algunas de sus pelis de los ochenta y algún western de los sesenta. Para 2025 dejo el visionado de sus últimas pelis. También he tenido buena ración de pelis franchutes, casi todas actuales. Gueules Noires (2023), Le Mangeur d'âmes (2023), La Tour (2022), Falcon Lake (2022), Vermines (2023), Le Règne animal (2023), Acide (2023), Les chambres rouges (2023) y Mars Express (2023) han sido algunas de mis favoritas este año. Hay terror, thriller noire, ciencia ficción, fantasía y un mucho de no haber superado el trauma de los últimos años pospandemia.
Películas del culto: Siguiendo con los franceses, Mais ne nous delivrez pas du mal (1971) de Jöel Séria me ha flipado. El Jesús Franco bien. Otra francesa más es La traque (1975) una especie de cruce entre Deliverance y Los santos inocentes versión Francia setentera. La australiana Thirst (1979) vuelve a demostrar que por esas tierras no andan bien de la cabeza y que los vampiros son más que seres de luz como en Crepúsculo. The Killer (1989) es un thriller de acción de John Woo con el que abro la puerta al cine hongkonés. Memorias del ángel caído (1997) es una de esas escasas pelis de terror españolas ahora difícil de conseguir y convertida en culto.
Pelis de 2024: No soy de ver mucho cine actual más allá de cine de terror. Dune: Part Two (2024), Furiosa. A Mad Max Saga (2024), Trap (2024), I Saw The TV Glow (2024), The First Omen (2024) y Nosferatu (2024) son pelis de este año que más me han gustado. The First Omen es la responsable de que me haya visto toda la saga.
SERIES
Se vuelve a repetir la historia: apenas veo series de televisión. Casi siempre, de ver algo, es en un vuelo.
Mi favorita del año: Para no variar, no es ninguna novedad. Mi favorita ha sido la cuarta y última temporada de Evil. La serie se despide con una temporada un poco flojilla y con un cierre para los personajes, que si bien no deja nada abierto, sí que da mucha pena. Evil es la heredera de Expediente X, con más fallos que aciertos pero con muchos momentos que son de no creértelos.
Otras:Black Summer, una de zombis con grandes espacios vacios y una narrativa fraccionada que al principio mola y luego cansa. La cuarta de From, que adolece de todos los males de Perdidos pero que también engancha lo suyo. La segunda temporada de El silo (2023), que comenzó este mes y de la que sólo he visto los primeros dos capítulos. La primera temporada de Tales from the Crypt.
TEBEOS
Tampoco 2024 ha sido el año de los tebeos. Y tampoco cambio de autor favorito. He tirado de números únicos, no de grandes series, y he picoteado un poco de aquí y de allá.
Mi tebeo favorito del año: Otro año más James Tynion IV vuelve a aparecer como autor de mi tebeo favorito. Este año le toca a Worldtr33, otra de sus nuevas series. Tynion tiene un buen olfato y sabe sintonizar muy bien con los terrores modernos. Worldtr33 es una revisitación actualizada de la Kairo (2001) del Kurosawa bueno pasada por el tamiz de Tynion. Esperando con ganas al tercer tomo recopilatorio.
Menciones especiales: The Deviant, una de asesinos en serie de Tynion que sirve para abrir boca ante la esperada Spectregraph que se publica en 2025. Al ritmo que leo tebeos, podría vivir únicamente con la mandanga que escribe Tynion. The Season Have Teeth (2023) de Dan Watters. Un viaje muy guapo donde el prota, fotógrafo, y la fotografía, tienen un papel importante en la narración. Double Walker (2021) de Michael W. Conrad. Folk Horror en las Tierras Altas escocesas.
VIDEOJUEGOS
Terminé 2023 con el propósito de no volver a comprar un ordenador portátil, sobre todo después de hacerme con la SteamDeck para jugar. ¿Qué he hecho en 2024? Comprarme un nuevo ordenador portátil. Quién quiere coherencia cuando puedes tener un dinosaurio. Aunque lo he usado más para editar foto que para jugar, con la llegada del otoño le he metido caña con unos cuantos videojuegos.
Mi favorito del año: Igual la palabra favorito le viene grande, porque no ha habido ningún videojuego que haya jugado en este 2024 que me haya volado la cabeza. Pero The Quarry está curioso. Los de Supermassive Games entregan una aventura interactiva bastante disfrutable. Quieren ser un slasher de los ochenta aunque son más noventeros que otra cosa. Cuenta con un reparto de actores y actrices que además de poner voz también ponen las caras, lo que eleva al juego por encima de otras producciones de la compañía. Aunque les sigue pasando como en los de Dark Pictures, que en lugar de pulir cada entrega, daban algunos pasos atrás: el The Devil in Me fue un juego que me cabreó hasta el punto de desinstalarlo.
Menciones especiales: Los Batman de Telltale, especialmente el primero. Como los de Suppermassive Games, los juegos de Telltale son sota, caballo y rey, pero aquí sí que los tienen bien puliditos. Tampoco hay mucha diferencia de uno a otro, lo cual también los hace más aburridos. Tengo The Expanse pendiente de jugar. Con el Hogwarts Legacy todavía estoy metido y auguro un par de meses hasta pasármelo, pero me está gustando mucho. Y el Citadelum, rollo Caesar III, Zeus y Pharaoh, también me ha enganchado lo suyo este 2024.
MÚSICA
Mi disco favorito del año: Hasiera Bat (2024) de Gorka Urbizu. Sin avisar y casi de la nada, Gorka publicó su primer disco en solitario después de la disolución de los Berri. Un álbum que invita a la reflexión y a una vuelta a la lentitud fuera de los ritmos acelerados de vida actuales. Cortito, de una media hora de duración, cuenta con una producción orgánica casi rozando el minimalismo. Ni falta ni sobra nada.
Mis otros favoritos de este año: Orube (2024) de Izaki Gardenak, Entre todas lo arreglamos (2024) nuevo EP de Repion, Giza zarata (2024) de Anari y el Caldo espírito (2023) de Xoel López.
Menciones especiales:Atera (2019) de Zea Mays, Pasadena (2021) de Pasadena, Europa (2023) de Ultraligera, Lautada (2022) de M I C E, Infrasoinuak (2017) de Berri Txarrat, Punisher (2020) de Phoebe Bridgers, Wild God (2024) Nick Cave & The Bad Seeds y el puto Luis Brea.
2024 tampoco ha sido el año del apocalipsis zombi. Uno de mis compañeros polacos de trabajo, muy amigo del misterio como Íker, pronostica una invasión extraterrestre para 2025. Sí, está un poco cucú. Yo sólo digo que ojalá, para que trabaje otro. En 2024 le he pillado el gusto a eso de la fotografía. También ha sido el año en el que las entradas en el blog se han reducido aún más. Otro año más siendo gentrificado y teniendo que mudarme. También ha sido el año de varios viajes y reencuentros. 2025 también pinta ajetreado. Ojalá sea el de mi vuelta a España. En cualquier caso, que sigamos emocionándonos con las cosas que nos gustan y con la compañía de los que queremos y nos quieren. Que las tiradas de dados nos sean propicias en este año 2025.
Estaremos de acuerdo en que esta década de los veinte no tiene mucho de feliz y sí bastante de pa'vernos matao. Y todavía no hemos llegado a la mitad. Al menos he podido disfrutar de los 28º nocturnos en octubre en una de mis últimas visitas a España. Si llega el fin del mundo, que me pille en chanclas y bañador. Sudao pero resultón. O no. 2023 ha sido un año de leer menos, ver menos películas y en general todo menos, como las entradas de este blog. Tampoco ha habido grandes viajes, salvo una escapadita a Ámsterdam y unas visitillas por zona leonesa y asturiana. También ha sido el año en el que he empezado en la fotografía analógica, ese hobby tan barato. Así que a los propósitos de año nuevo se resumen en escribir más por aquí, hacer algún viaje solo y seguir haciendo lo que me gusta, que fundamentalmente es leer, escribir, tocar/escuchar música, viajar y hacer fotografías. Y beber menos cerveza, que los ingleses me están malacostumbrando. Ahora sí, toca repaso del año.
LIBROS
La novela que más me ha gustado: Horrorstörde Grady Hendrix fue una de las primeras del año, y revisando un poco lo que he leído en este 2023, es lo mejor del año. Quizás no tan fascinante como Piranesi o Nuestra parte de noche, que fueron mis favoritas de 2022 y 2021, Hendrix consigue muy bien mezclar el terror con la crítica social, en un estilo muy sencillo que por momentos recuerda a lo mejor de Stephen King.
Premios mejor novela casi ex aequo pero no: Gilded Needles y Cold Moon Over Babylon de Michael McDowell. No son tan redondas como Los elementales, pero tienen algo.
Menciones especiales: El único indio buenode Stephen Graham Jones, Hielo de Anna Kavan, El conde Luna de Alexander Lernet-Holenia, El cuerno de caza de Sarban y Tiburón de Peter Benchley.
Libro de relatos que más me ha gustado: Ustedes brillan en lo oscuro de Liliana Collanzi. Como el año anterior, más terror periférico, en este caso desde Bolivia. Una mezcla de ciencia ficción, terror y distopías conectados por lo telúrico.
Premios mejor libro de relatos casi ex aequo pero no: Como el año pasado, se asomanEmgstrom y Tuttle. La primera con Cuando la oscuridad nos ama y la segunda con Riding the Nightmare. También asoma por esta categoría Michael Ende y El espejo en el espejo, que me dejó bastante mal cuerpo.
Menciones especiales: No podían faltar las señoras victorianas y los señores europeos de entreguerras. Number Ninety & other Ghosts Stories de la irlandesa B. M. Croker, The Bishop of Hell & other Stories de Majorie Bowen y Orchard of the Dead and other Macabre Tales de Stefan. Grabinski.
Mejores antologías de relatos: Las de Tales of the Weird de la British Library, que sigue publicando todos los meses uno o dos libros. Y casi, casi, me los he leído todos. Si te gusta la ficción extraña anglosajona, aunque no sólo, es de lo mejor. Y baratitos. Aunque no da la vida para leerlos todos.
Libro de no ficción:El taller y el cronómetro de Benjamin Coriat. Publicado en los setenta, hacia el final del libro Coriat se pierde un poco en disquisiciones sobre la situación de Francia en ese momento, pero el resto del libro es impecable. Un análisis del surgimiento de un capitalismo insdustrial y un modelo de Estado desde la perspectiva de su quiebra en los años setenta del pasado siglo.
PELÍCULAS
Gialli: 2023 ha sido el año en que he visto gialli por encima de mis posibilidades. Martino, Fulci, Avati, Bazzoni, Lenzi, Dallamano, Argento... Huellas de pisadas en la Luna (1975) de Bazzoni, La dama roja mata siete veces (1972) de Miraglia y Contrato de sangre (1976) de Avati me han volado la cabeza. Especialmente la primera. Dentro del género hay mucha purria, pero también auténticas joyas. Otras que me han gustado un montón han sido Angustia de silencio (1972) de Fulci, La cola del escorpión (1971) y Muerte sospechosa de una menor (1975) de Martino y ¿Qué habéis hecho con Solange? (1972) de Dallamano. El mundo está lleno de maniaco sessuale.
Tierra de canguros: En 2023 también he seguido viendo películas australianas. Algunas tan buenas como La última ola (1977) de Peter Weir, Juegos de carretera (1981) de Richard Franklyn y Despertar en el infierno (1971) de Ted Kotcheff, además de una de las pelis de terror del año pasado, Talk to Me (2022) de los Philippou. ¡Que viva Australia man'que pierda!
Películas del culto: El rostro de la muerte (1976) de Alfred Sole, El alucinante mundo de los Ashby (1963) de Freddie Francis, El coleccionista (1965) de William Wyler, Stranger Circus (2005) de Sion Sono y Navidades negras (1974) de Bob Clark. Cada una a su manera, me parecen películas no tan conocidas y muy recomendables.
Menciones especiales: Impacto (1981) de Brian De Palma, Dejar el mundo atrás (2023) de Sam Esmail y Cuando acecha la maldad (2023) de Demián Rugna. aunque lo que más miedo da de Argentina ahora mismo no son sus películas de terror.
SERIES
Otro año en el que no ha habido mucho que rascar. Estoy aprovechando los viajes en avión para revisitar Friends y poco más, salvo capítulos sueltos de Expediente X y la primera temporada de Fringe. También revisité Bleach y algún anime más, pero de series nuevas, no consigo que casi ninguna me enganche.
Mi favorita del año:El silo (2023). Basada en una trilogía de novelas, esta serie de ciencia ficción ha sido de lo que más he disfrutado del año. Esta sí me ha enganchado, y el hecho de comentarla con los compas de curro, también ha ayudado. Ha sido como volver a Perdidos cuando Perdidos molaba. Ahora está por ver si aguanto las ganas de leer los libros y me espero a la segunda temporada de la serie o no.
Otras:Severance (2022) y la segunda parte de The Nevers (2021), que parecía que iba a quedar inconclusa.
TEBEOS
Para variar, 2023 tampoco ha sido un año de muchos tebeos, aunque sí que he aprovechado para terminar algunas series que tenía empezadas. Es algo que me da infinita pereza y que hace que pierda el hilo y las acabe abandonando.
Mi tebeo favorito del año: Por tercer año consecutivo, mi tebeo favorito es uno de James Tynion IV. El departamento de la verdad, en una edición ómnibus en tapa dura, ha sido mi tebeo favorito del año. Ayuda el que esté toda la serie reunida en un sólo tomo, o al menos el arco principal. De sus otras series, me he acabo descolgando y no volveré a ellas hasta que publiquen algo similar. El departamento de la verdad es una cosa muy loca, al nivel de Naoki Urasawa, donde Tynion se esfuerza por comprender los mecanismos de la guerra cultural y la manipulación, tan presentes en Estados Unidos.
Mención especial: Stillwater de Chip Zdarsky. Sólo había leído el primer volumen hace un par de años, y decidí comprarme los otros dos que me faltaban. Interesante lo que cuenta pero definitivamente tienen un problema en Estados Unidos: meten en terror tebeos que, a lo sumo, son de misterio y thriller. Que sí, que hay gore, pero el gore por sí mismo no es terror.
VIDEOJUEGOS
Hace un par de años me gasté una importante suma en adquirir un MSI portátil para jugar a videojuegos. Nunca más un portátil. Está claro que o no tengo suerte o los portátiles no son tan buenos como dicen. Así que además de tener un caro pisapapeles de MSI, 2023 ha sido el año de la SteamDeck. Es una experiencia completamente diferente pero me ha permitido jugar a videojuegos que de otra manera no habría podido. Este año 2024 sí que le voy a meter bastante al vicio.
Mi favorito del año: El Detroit Become Human.Que sí, que ya tiene unos años, pero me parece de lo mejorcito del género y de la compañía. Y sí, se me han muerto casi todos los personajes y la rebelión ha fracasado, porque que me gusten los videojuegos no está reñido con que sea un manco jugando, pero Detroit Become Human me ha enganchado como hacía tiempo que no lo hacía un videojuego.
Menciones especiales: A Plague Tale: Innocence. Quizás en algunos tramos del juego lo de morir una y otra vez se hace muy cuesta arriba, pero la historia está bastante bien y las mecánicas también molan un montón. No han inventado la rueda pero le han dado un uso muy entretenido.
MÚSICA
En 2023 he escuchado bastante menos música. He pasado de ir caminando al trabajo a ir en bici (y todavía no he muerto atropellado), así que el tiempo que aprovechaba para escuchar música se ha reducido bastante. Aún así he escuchado muchísima música. También he podido aprovechar las visitas a España para ir a conciertos, que han sido básicamente mis vacaciones este año.
Mi disco favorito del año:Repion(2023) de Repion.Mi gran descubrimiento musical, al nivel de las epifanías que todos hemos tenido de adolescentes. Palabra castúa que da nombre a este grupo cántabro compuesto por dos hermanas, Marina y Teresa, afincadas en Madrid. Yo no sé qué es lo que tienen pero estoy enganchadísimo. Son muchas cosas y nada en concreto, pero no puedo parar de escucharlas. Las pude ver en Madrid en octubre, y aunque el sonido de la sala no acompañaba nada, fue como asistir a un terremoto. Si no las conoces, busca un concierto cercano y vete a verlas. Eso sí, después ya no hay cura.
Cuando Marina toca la guitarra tú te callah y lo asimilah
Directo: Pues quitando a Repion, de los artistas que he podido ver este 2023 me han encantado un montón Delaporte y Quique González. Sandra Delaporte va loca y mola un montón. Un concierto al que le tenía muchas ganas y en el que la pude ver colgada del techo del Camelot mientras cantaba. Y luego bailó en el centro de la pista como Zahara. Puta ama. Y a Quique González lo vi en Xixón, en un concierto para los más cafeteros, pues se tocó Salitre 48 entero. Acabé aplaudiendo con las orejas. Fan que es uno.
El altar del rocanrol
Otro año más esperando el apocalipsis zombi que nunca llega. Y no, las colas en la tienda de Apple no cuentan. Por otro año más lleno de cosas que nos emocionen. Y porque nunca nos quiten ni la copa ni lo bailao. Que nunca perdamos la ternura. Año 2024, allá voy.
Otro año se acaba en occidente y toca hacer balance y lista de propósitos nueva. O no. Si 2021 fue el año de pa' vernos matao, 2022, que tampoco empezó mucho mejor, ha sido el año de, como decía el sabio, ¡Al loro! Que no estamos tan mal. Guerra, crisis, cambio climático, inflación... pero como Brian cuando está crucificado, toca silbar y cantar Always Look on the Bright Side of Life. A nivel personal ha sido un año de crecer profesionalmente, esa expresión que tanta rabia me da y que oculta otra realidad: más responsabilidades y un dinero que nunca las acompaña. Así que lección aprendida: cuando te ofrezcan un ascenso, pide un dinosaurio. Si en 2021 leí mucho, este 2022 tampoco me he quedado atrás. Han caído en mis manos un montón de libros, sobre todo de señoras victorianas, a las que he leído con premeditación y alevosía este 2022. También he jugado muchos videojuegos. Pero sobre todo, 2022 ha sido el año del cine de terror. Así que sin más preámbulos, vamos al lío.
LIBROS
La novela que más me ha gustado:Piranesi, de Susanna Clarke. Su anterior novela, Jonathan Strange y el señor Norrell no me gustó, e iba con las expectativas bajas. La idea de un laberinto con forma de casa que contiene todo un mundo, la magia como conocimiento perdido y la fantasía mezclada con ciencia ficción de Piranesi me han atrapado. Y como el año pasado con Nuestra parte de noche, he dado mucho la turra con el libro. Susanna, me debes unas cervezas.
Susanna Clarke molando fuerte
Premios mejor novela casi ex aequo pero no: El interregno deMarte en Aries de Alexander Lernet-Holenia y la irrealidad que impregna El maestro del juicio final de Leo Perutz son buenos ejemplos del género fantástico europeo de principios del siglo veinte. Demuestran, como Cortázar y Borges, que la frontera entre lo fantástico y lo real es una delgada línea, a veces borrosa, y que el horror está en lo más cotidiano.
Relecturas: Este año les ha tocado el turno de relectura a Oscar Wilde y su El retrato de Dorian Gray y a H. G. Wells, del que he releído El hombre invisible, La guerra de los mundos, La isla del doctor Moreau y La máquina del tiempo. También ha habido hueco para El país de las últimas cosas de Paul Auster.
Libro de relatos que más me ha gustado:Ella dijo destruye de Nadia Bulkin. Terror periférico y ciencia ficción venidos de Indonesia. Amor eterno a La Biblioteca de Carfax por publicarlo y a mi hermano por regalármelo. Una de esas mezclas de social con horror que tanto me gustan y tan bien funcionan en otras autoras como Lisa Tuttle y Mariana Enriquez.
Premios mejor libro de relatos casi ex aequo pero no: Comparten este casi premio dos libros publicados por Valancourt Books y que de momento no tienen traducción al castellano. The Dead Hours of Night de Lisa Tuttle y Nightmare Flowers de Elizabeth Engstrom. Yo no sé qué tiene Tuttle que sus relatos te persiguen, como Objects in Dream May Be Closer Than They Appear.
Libro de no ficción:Infestación. Una historia cultural de las casas encantadasde Érica Couto-Ferreiro. Si ya me gustaba la labor de Érica en Todo tranquilo en Dunwich y En la lista negra, su ensayo sobre casas encantadas me ha encantado.
PELÍCULAS
Si 2021 fue un año peliculero, lo de este año no tiene nombre. O sí: terror. Prácticamente no he salido de ahí, como bien atestigua mi perfil de Letterbox y mi disco duro de 4 tb lleno de películas de terror. Ha habido tiempo para el grano setentero, la nostalgia ochentera, clásicos de los sesenta y películas actuales.
Revisitando clásicos italianos:Operación Miedo (1966) de Mario Bava, Suspiria (1977) de Dario Argento y El más allá (1981) de Lucio Fulci.
Joyitas modernas poco conocidas:Head Count (2018) de Elle Callahan, Host (2020) de Rob Savage y Pyewacket de Adam MacDonald.
Menciones especiales:Silent Night(2021) de Camille Griffin y Lake Mungo (2008) de Joel Anderson.
SERIES
2022 ha sido un año poco seriéfilo donde lo que más he visto ha sido series que ya seguía de antes. Algunas como Evil han bajado un poco el listón en su tercera temporada, pero sobre todo 2022 ha sido la despedida de The Expanse.
Mi favorita del año:Después de su cancelación y posterior rescate por Amazon, The Expanse ha dado para seis temporadas que a mí me han sabido a poco. Algo que he intentado remediar leyéndome los libros (creo que me he quedado por el quinto o sexto) y los cómics, pero no es lo mismo. Increíble el viaje con la Rocinante que tantas similitudes tiene con la Battlestar Galactica de 2003.
Miscelánea: Vi la última temporada de Stranger Things. Como todas: ni tan buena como dicen algunos ni tan mala como dicen otros. También caí en las redes de Los anillos de poder y de La casa del dragón, aunque esta última ni la terminé de ver. Como con Dexter, que todavía está el último capítulo pendiente.
Mención especial:Blooklyn Nine-Nine. Ocho temporadas y 153 episodios. Cuando no sé qué ver y me apetece desconectar, nunca falla: siempre me saca una sonrisa.
TEBEOS
Como el año pasado, no he leído muchos cómics. Alguna serie que tengo por acabar, como Nailbiter, algún Astérix, un par de Junji Ito y poco más.
Mi tebeo favorito del año:The Nice House on the Lake. Como el año pasado con Something is Killing the Children, mi favorito de este año también es de James Tynion IV. Es una serie todavía en curso. Yo he podido leer el primer volumen, que recoge los seis primeros números; está prevista la publicación de un segundo volumen en marzo de 2023. El tebeo narra la historia de un grupo de personajes que tienen en común lo mismo: son amigos de Walter. Este misterioso personaje los reúne en una casa bajo un falso pretexto. Habrá que ver cómo sigue la serie. Me recuerda muchísimo a Perdidos, con esas cosas locas que tenía la serie en sus comienzos y que luego nunca supieron rematar, y a los mangas de Naoki Urasawa, que les pasaba otro cuarto de lo mismo. De momento, tanto Something is Killing the Children como The Nice House on the Lake me parecen dos grandes series que merece la pena seguir. Habrá que ver que no acaben desbarrando mucho.
Mención especial:Venus in the Blindspot de Junji Ito.
VIDEOJUEGOS
Este año sí que le he dado al vicio bastante. Me ha dado tiempo a jugar unos cuantos juegos. Le he metido bien de horas al Age of Empires 2 Definitive Edition, rejugué unas cuantas aventuras gráficas y me metí de lleno en las novelas visuales.
Mi favorito del año: Eres Bigby Wolf, el sheriff de una pequeña comunidad de personajes de cuentos tradicionales que viven camuflados como humanos en el Nueva York de los años ochenta. Así, tenemos personajes como Bigby, que es el lobo feroz de Caperucita, Cenicienta, Blancanieves, la Bella y la Bestia... Pero el tono de la historia está bastante alejado de los cuentos clásicos. Bigby es el responsable de investigar una serie de asesinatos que destapan la corrupción presente en la pequeña comunidad de personajes de fantasía.
Menciones especiales:Kathy Rain, Whispers of a Machine, Unavowed y Lamplight City. Los cuatro títulos son aventuras gráficas publicadas en los últimos años, diferentes entre sí por las mecánicas que proponen, pero parecidos en cuanto al género fantástico y su tratamiento.
Bonus track:The Dark Pictures Anthology: House of Ashes.
MÚSICA
Si 2021 fue un año de tirar más hacia los clásicos, 2022 ha sido lo contrario. Mucha música escuchada y muchos artistas y bandas nuevos descubiertos.
Mi disco favorito del año: Life on Earth (2022) de Hurray for the Riff Raff, la banda/proyecto detrás de la que se esconde Alynda Segarra desde 2007. Otro motivo más para ir a Nueva Orleans.
Destacado:We've Been Going About This All Wrong (2022) de Sharon Van Etten. Publicado en octubre, todavía no lo he esuchado lo suficiente. No sólo escribe e interpreta sino que también coproduce y graba un disco que se mueve por el mismo territorio que Nick Cave últimamente.
Menciones especiales: El debut de Leia Destruye con un álbum de título homónimo, Autofiction (2022) de Suede, Bremen no existe (2022) de Biznaga, que abre el disco cantando eso de "ahora que tenemos treinta y tantos/ que no nos une el amor sino el espanto" y Abril (2021) de Delaporte. ¡Qué ganas de verlos en directo!
Directo: Zahara. Va puto loca. No hace falta más. Coincidió mi viaje a España de marzo con su gira. Ganazas de volver a verla.
No es Estrella Galicia pero se le acerca
Y con esto y un bizcocho ya estaría. No ha sido mal año este 2022. Por otro año de cosas que nos entusiasmen. Que sean libros, películas, reencuentros o viajes es lo de menos. Que nunca nos quiten la sed. Yo, como buen inglés, lo voy a celebrar con unas pintas en un pub.
Todos me odian
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*Título:* Todos me odian
*Director:* Andrew Gaynord
*País:* Reino Unido
*Año:* 2021
*Género:* Comedia, Intriga
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