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'Merlín': el origen de los mitos artúricos

Aunque Merlín no tiene la fama que sí tienen otras series de la BBC, sin hacer mucho ruido llegó hasta la quinta temporada. Por el tono, más familiar que otras producciones de la misma cadena, está emparentada con otro clásico de la BBC: Doctor Who. A diferencia de ésta, Merlín sí tenía un final, haciendo imposible alargar indefinidamente la historia.

Merlín se centra, a su manera, en el origen del mito artúrico, con un joven Merlín que llega al Camelot del rey Uther y con un Artúro que todavía es príncipe. La prohibición de la magia hecha por Uther, castigada con la muerte, obligan a Merlín a ocultar su condición de mago. Esta doble personalidad, donde una identidad es secreta, acerca a Merlín a las clásicas historias de superhéroes.

Es una serie de aventuras familiar, donde a veces tienen cabida elementos de fantasía. Por ello no se le puede pedir una fidelidad absoluta al tema que trata, utilizando la materia de Bretaña, las leyendas artúricas, como mera inspiración y excusa para contar otras cosas, como el camino del héroe emprendido por Merlín. Ese desarrollo y aprendizaje de Merlín (en menor medida Arturo) es uno de los temas centrales de la serie: de ser un patán don nadie a poderoso mago del rey.

El final no podía ser otro que la muerte de Arturo, algo en lo que la serie sí es fiel. Podían haber buscado un final feliz, pero hubieran desvirtuado el espíritu de la serie; eligieron ser coherentes con la historia que estaban contando. Merlín es la serie que sin hacer ruido y sin grandes pretensiones nos acompañó durante cinco temporadas, entretenida y con un final a la altura.

'Roma': el nacimiento del Imperio Romano

En 1976 la BBC estrenaba una serie histórica sobre el Imperio Romano, Yo, Claudio. Los aficionados al género tuvimos que esperar hasta 2005, fecha en la que la HBO, junto a la británica BBC y la italiana RAI, se animó a producir Roma, otra serie histórica sobre la antigua Roma. Dotada de un gran presupuesto, la serie contó con un total de veintidós capítulos divididos en dos temporadas. Su elevado coste y la dificultad de su producción (entre una temporada y otra pasaron casi dos años), llevó a la cancelación de la serie.

Los protagonistas de Roma eran dos legionarios de Julio César, Tito Pullo y Lucio Voreno, cada uno con caracteres muy distintos pero también complementarios que van evolucionando en cada capítulo. A través de estos personajes conocemos la historia de Roma y algunos de los hechos históricos más importantes de su tiempo, así como las luchas entre las dististas facciones por hacerse con el poder de la misma.
Roma se tomó muy en serio a sí misma, al menos durante la primera temporada, haciendo un retrato de la sociedad de la época. El gran presupuesto con el que contó también ayudó a dar verismo a una serie donde presentan una ciudad sucia y unos personajes de carne y hueso que sangran. Si la primera temporada se centraba en la Guerra Civil entre partidarios de César y partidarios de Pompeyo, la segunda reflejó el fin de la República y el nacimiento del Imperio, aunque haciendo bastantes concesiones al melodrama y al culebrón.

No fue una serie perfecta, pero sí sirvió de precursora a otras que vendrían después, tanto en el apartado técnico (sobre todo de producción) como en el tratamiento de la violencia y el sexo, hasta entonces algo casi inédito en televisión. Aunque no la única, sería Juego de Tronos la que más aprovecharía el legado de Roma. Desde la victoria de Julio César en la Galia hasta la caída de Marco Antonio y Cleopatra, Roma es una serie histórica amena y muy bien producida.

'Happy Valley': brillante segunda temporada

Cuando se estrenó Happy Valley no pasó nada. Nadie esperaba, a priori, nada de ella. Quizás, como mucho, otra de esas series policiles con aires costumbristas que se estilan en el norte de Europa. No tenía una premisa high concept de las que se estilan ahora, y lo único que invitaba a echarle un vistazo era el sello de calidad de la BBC. Eso fue antes de su estreno. Después, como un pequeño secreto, la bola de nieve ha ido creciendo y esta segunda temporada confirma las buenas sensaciones de su primera temporada: Happy Valley es una de las mejores en antena.

En un principio la primera temporada era algo lo suficientemente cerrado como no esperar o necesitar otro desarrollo posterior de la trama. Cuando BBC la 'recuperó' para una segunda temporada, estaba la incógnita de hacia dónde decidiría tirar la serie y si sería interesante ese nuevo rumbo: ¿otro caso Catherine Cawood?

Happy Valley vuelve como se fue: si la primera temporada trataba sobre la asunción de responsabilidades de nuestros actos y sus posteriores consecuencias, esta segunda temporada indaga todavía más en este hecho. Hay un asesino en serie que anda suelto, aunque lo importante no es eso, sino que sirve de excusa argumental para contar otras cosas. La trama de los asesinatos se mezcla, magistralmente, con la trama Tommy Lee Royce de la temporada anterior. A través del personaje de Cawood se nos muestran retazos de la vida de otros personajes, sus problemas, sus ambiciones, sus pequeñas miserias y grandezas. Cawood no es una heroína, como ella misma se encarga de recordarnos en su diálogo con el terapeuta, es sólo una persona normal a la que le pasan cosas normales. Ella duda, se equivoca y acierta como nosotros, por eso nos podemos ver reflejados en ella.

El hecho de contar con temporadas cortas de seis capítulos ayuda a no estirar mucho el chicle. Recibir pequeñas dosis de Happy Valley se ha demostrado una fórmula eficaz para la BBC y para los fans de la serie. Si las segundas temporadas son una prueba de fuego para las series, Happy Valley ha pasado la prueba con nota.


'Luther': breve e intensa cuarta temporada

Creada por Neil Cross y emitida por la BBC, Luther empezó siendo algo más que una mera serie policial. A pesar de las cortas temporadas a las que nos tienen habituados las series británicas, la apretada agenda de Idris Elba, protagonista absoluto de Luther, ha hecho que desde su estreno en 2010, los capítulos nos lleguen con cuetagotas. Hemos tenido que esperar casi dos años y medio, hasta diciembre de 2015, para ver el regreso de Luther a nuestras pantallas.

John Luther es un policía con unas excelentes habilidades deductivas, pero también es una persona con mucho carácter y con un pasado oscuro marcado por varios hechos macabros, lo que hace que siempre esté en la cuerda floja, de abismo en abismo. En esta cuarta temporada se nos presenta aun Luther que, literalmente, vive en una casa al lado de un precipicio, marcado por los traumas de su pasado reciente, heridas que siguen sin cicatrizar.

Son dos los acontecimientos que ponen a Luther otra vez en marcha: la muerte de su amiga Alice Cooper y el asesino en serie que anda suelto por Londres. Vuelve a la policía para resolver el asesinato de Alice y para parar al asesino en serie. En el camino de Luther se cuzan un capo mafioso al que secuestra equivocadamente y un viejo caso de su pasado sin aparente conexión con ninguna de las tramas actuales.
Los dos capítulos, en una serie ya de por sí de temporadas cortas, ha obligado a hacer muchas elipsis, precipitando algunas tramas, embarullando otras y dejando sin respuesta unas cuantas preguntas. Es el unico punto negativo, aunque no menor, de esta cuarta temporada, el intentar abarcar más de lo que dan de sí dos capítulos de una hora. A pesar de lo cual, esta temporada ha sido un regalo para los seguidores de la serie, que nos quedamos a la espera de que los astros se alieneen de nuevo. ¡Idris Elba, ponte el abrigo de Luther otra vez!

'Happy Valley': asumir las responsabilidades de nuestros actos

Happy Valley es una de esas series de las que a priori, por su argumento, no cabría esperar mucho. Nada que ver con las series high concept tan habituales hoy día, que parten de una premisa tan interesante que estamos deseando verlas en cuanto sabemos algo de ellas. Estrenada en abril de 2014, esta serie británica supuso un éxito de crítica y público para la BBC, que casi dos años después vuelve a la carga con otros seis episodios en una segunda temporada.

El punto de partida es la historia de Catherine, una sargento de policía que lidera a un pequeño equipo en un pueblo perdido de la campiña inglesa. Se producen una serie de crímenes brutales que Catherine y su equipo tienen que resolver. A primera vista, parece otra de tantas series británicas noir que ya hemos visto antes. El argumento no está lejos de las premisas de Broadchurch o Fargo. Pero es aquí donde Happy Valley se eleva por encima de la media, desplazando la trama de los crímenes a un segundo plano y centrándose en la historia de Catherine Catwood, una mujer de 47 años, divorciada y al cuidado de una hermana exdrogadicta y un nieto, que tiene dos hijos, uno está muerto y con el otro no se habla. Vamos, lo que viene siendo un drama.

El acierto está en unir el drama de Catherine con los crímenes, haciendo especial énfasis en las relaciones humanas, pero sin caer en un melodrama de película de Antena 3. Todo pivota sobre el personaje de Catherine y la necesidad de asumir las responsabilidades de nuestros actos. El reparto es otro acierto más. Sarah Lancashire, que interpreta a la sargento Catherine Cawood, está enorme, y no es la única. Siobhan Finneran lo borda interpretando a la hermana yonqui de Cawood.

Es inevitable pensar en otras pequeñas joyas que la televisión británica nos ha regalado estos años, como Line of Duty, Inside Men o The Shadow Line. Happy Valley ocupa un lugar destacado por méritos propios. Ya querrían muchas series para sí mantener la tensión a flor de piel como hace Happy Valley

'And Then There Were None': la BBC y Agatha Christie

Hace casi dos años la BBC anunciaba que se había hecho con los derechos para adaptar la obra completa de Agatha Christie coincidiendo con el 125 aniversario de su nacimiento. Una obra, la de Agatha Christie, que ya ha sido llevada al cine, a la radio y a la pequeña pantalla con gran éxito. La primera en ser adaptada por la BBC fue Partners in Crime; la segunda And Then There Were None, que adapta la novela del mismo título, más conocida en español como Diez negritos. Probablemente sea esta novela, junto a Asesinato en el Orient Express, una de las más famosas y aclamadas de Agatha Christie, llevada al cine en varias ocasiones (la versión de 1945 sigue siendo la mejor).

And Then There Were None narra la historia diez personajes que son invitados a pasar un fin de semana en una mansión situada en medio de una isla. Estas diez personas, atraídas mediante engaños a la isla (algunas por ofertas de empleo magníficas), no se conocen entre sí, pero tienen algo en común: en el pasado fueron responsables de la muerte de alguna persona. Irán muriendo una a una como se describe en una canción infantil, de ahí el título de And Then There Were None, hasta que no quede nadie vivo, llevando a la paranoia a los que siguen vivos y desatándose un interesante juego de sospechas.

La sensación de aislamiento y claustrofobia está muy lograda, haciendo creíble la paranoia de los personajes, que incomunicados en la isla, están siendo asesinados. También ayuda, y mucho, el elenco de actores y actrices. Desde Burn Gorman (Torchwood), hasta Charles Dance, (Juego de Tronos), pasando Miranda Richardson (Harry Potter) o Aidan Turner (Being Human).
La adaptación de la BBC ha levantado alguna ampolla, pues hay quien considera que la serie es demasiado oscura, lo cual es una tontería, porque Diez Negritos es una historia que poco tiene que ver con otras de la misma autora, como las de Hércules Poirot o Miss Marple. El final sombrío y sin concesiones poco o nada tiene que ver con el resto de la obra de Agatha Christie, mucho más amable
y alegre. Lo único que ha hecho la BBC ha sido incorporar otros elementos que van en la línea de lo escrito por Christie, como el sexo o las drogas. 
Se trata, sin ninguna duda, de la mejor adaptación de esta obra, merced al buen material del que partía, a un buen reparto, una buena dirección y un formato, el de miniserie de tres capítulos (unas tres horas), que ayuda a profundizar en cada personaje (gracias a los flashbacks que vemos de cada uno). Más oscura pero fiel al original, And Then There Were None no defrauda.


Doctor Who: 'The Husbands of River Song'

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Como cada Navidad desde hace ya más de una década, la BBC nos regala un capítulo de Doctor Who el 25 de diciembre. Estos especiales de Navidad suelen ser independientes de la trama de la serie. En este caso, supone el regreso de uno de los personajes más queridos de esta nueva etapa, River Song, la esposa del Doctor, pero no tiene el tono oscuro que anunciaron los últimos capítulos de esta última temporada, con un Doctor afectado por la muerte de su companion Clara.

El capítulo empieza con el Doctor siendo confundido con un cirujano y llevado a la nave del rey Hydroflax para que le opere. Todo es una treta de River, casada con el rey Hydroflax, que necesita de un cirujano para que extraiga de la cabeza de éste una joya de gran valor. No reconoce al Doctor con su nueva cara, ya que nunca antes había visto al duodécimo Doctor. Hydroflax descubre que River trama acabar con su vida para hacerse con la joya, y no se lo toma muy bien. A partir de ahí, Moffat no defrauda y juega a lo habitual en los capítulos en los que aparece River Song, recreándose en el enredo y el equívoco. 

The Husbands of River Song nos muestra a un Doctor que pocas veces aparece en la serie: un Doctor enamorado de su mujer. Después de 24 años de relación a través del tiempo y del espacio, esta será la última vez que se vean, y aunque intenta ocultárselo a River, ella también lo sabe. El diario que le regaló y en el que ella escribe cada encuentro, está próximo a acabarse, apenas le quedan unas páginas en blanco.

La despedida, como ya se nos anunció en otros capítulos donde aparece River Song, es en las Singing Towers of Darillium, donde pasan la última noche juntos. Las lágrimas emotivas del Doctor provienen del conocimiento y asunción de este hecho. Cierra el círculo regalándole el destornillador sónico con el que hizo su primera apareción River Song en Forest of the Dead. Emotivo final para una pareja que nos lo ha hecho pasar tan bien todos estos años. ¿Volveremos a ver a River Song?

Sherlock: The Abominable Bride

Ya son rebajas en El Corte Inglés
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Desde que se estrenó en 2010, Sherlock nos ha llegado con cuentagotas. Una primera temporada de tres capítulos en 2010, otra segunda en 2012, la tercera en 2014 y este especial de año nuevo en 2016. Y la tan esperada cuarta temporada, aunque probablemente se estrene en 2017, todavía no tiene confirmada su fecha de estreno. Los compromisos de sus dos actores protagonistas, Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, además de los compromisos de los showrunners Steven Moffat y Mark Gatiss, hacen que este capítulo especial, The Abominable Bride, sea un auténtico regalo para los fans de la serie.

Año nuevo, Sherlock nuevo. Y tanto. El capítulo empieza como una especie de reboot de la serie, ambiéntándola en el siglo XIX en un Londres victoriano muy gótico. Iglesias en ruinas, fantasmas en la niebla, laberintos, mansiones... Sherlock tiene que resolver el caso de Ricoletti, asesinado por su esposa muerta. ¿Cómo puede alguien volver de los muertos para asesinar a su marido? Y no será el único. Moffat y Gatiss, de apenas media línea en un relato de Conan Doyle, se sacan de la manga este caso de Ricoletti para disfrute nuestro.

Poetry or truth? 
Many people would say they’re the same thing. 
Yes. Idiots.

Lleno de referencias y metarreferencias, con el habitual toma y daca en los diálogos y la fina ironía que caracteriza a la serie, esta historia gótica sobre fantasmas se revela hacia la mitad del capítulo como una ensoñación del propio Sherlock, que medio drogado, busca recluirse en su «palacio mental» para descubrir si es posible que Moriarty, que también se ha pegado un tiro y debería estar muerto, esté vivo.
Quizá se le pueda echar en cara a Moffat y Gatiss una resolución un tanto anticlimática: no es posible seguir vivo después de haberse volado la cabeza, lo cual sirve tanto para Ricoletti como para Moriarty. Que todo se revele como un plan de un grupo de feministas para atemorizar a los hombres tampoco parece la resolución que uno podría esperar o desear. Eso sí, todas las piezas del puzle encajan a la perfección. Mucho ha habido que esperar para disfrutar otra vez de Sherlock, al menos este capítulo ayuda a hacer más llevadera la espera.