THRILLERS DE COREA LA MALA vol. 2: 'Lady Vengeance', 'The Wailing' y 'Deranged'
Sympathy for Lady Vengeance o Lady Vengeance (2005), título acortado que utilizan las plataformas de streaming para denominar a la película, está dirigida por Park-Chan woo. Se trata de la tercera y última entrega de eso que el director llamó Trilogía de la venganza, compuesta por Sympathy por Mr. Vengeance (2002), Old Boy (2003) y esta Lady Vengeance (2005). Park-Chan woo, que ya empezó a destacar con JSA (2000), consiguió con Old Boy una repercusión internacional que hasta Tren a Busan (2016) y Parásitos (2019) ninguna película coreana tuvo, salvo la excepción de The Host (2006). La película está protagonizada por una carismática Lee Young-ae y por Choi Min-sik, que se come la pantalla. Choi Min-sik, al que ya mencioné aquí cuando hablé de I Saw the Devil (2010) es uno de los rostros más conocidos del cine coreano, entre otras cosas, gracias a su papel en Old Boy. Aunque a otro nivel, es el Takeshi Kitano de su generación.
Lady Vengeance narra la historia de Lee Geum-ja, una joven, casi adolescente, encarcelada por el secuestro y asesinato de un niño cometido por otra persona. En la cárcel se gana el apodo de «la amable Geum-ja», una fachada dulce y amable tras la que oculta su plan de venganza contra el verdadero culpable del asesinato del niño, Sr. Baek, papel interpretado por Choi Min-sik. Así conoceremos su relación con otras reclusas, cómo estas se sienten en deuda con Geum-ja y el por qué de haberse declarado culpable de un asesinato que ella no cometió.
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| Sacar al perro a pasear en Corea no es como pensáis |
La película navega entre las aguas de una violencia brutal, aunque reservada a unos cuantos momentos, y una estética visual lírica, muy poética, que la emparenta con un título como Amélie (2001). Los colores saturados, el barroquismo de algunos decorados recargados hasta el exceso, la banda sonora clásica y la atmósfera como de cuento de hadas recuerdan a la película francesa, aunque en su reverso oscuro: Lady Vengeance poco a poco se va desaturando en los colores, acabando con una paleta más apagada, no tiene el efecto dreamy de un filtro difusor, su luz es dura y llega hasta el punto de escenas expresionistas.
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| En la República de Weimar estarían orgullosos de esta película |
Si por algo destacaría la dirección de Park-Chan woo es por el uso del color y su simbología dentro de la película. El rojo y el blanco son dominantes, simbolizando la rabia y la culpa el rojo y la inocencia y la pureza perdida el blanco. A medida que avanza la trama y Geum-ja consuma su venganza, los colores se van desaturando y la película acaba casi en un blanco y negro, simbolizando el vacío de Geum-ja, que culmina en la escena final de la nieve. La cámara está más estática y se mueve mucho menos que en Old Boy, priorizando la composición de esos planos tan barrocos y sobrecargados que abundan en la película. La estructura, aunque se sigue bien, es fragmentaria, con continuos saltos temporales y distintas presentaciones de personajes.
En un pequeño pueblo coreano comienza a suceder asesinatos brutales y aparentemente sin unas motivaciones claras. La policía, como suele ser habitual en el cine coreano, están en la inopia, haciendo gala de una total falta de preparación y profesionalidad. El miedo y los rumores crecen en esta pequeña comunidad rural, que achacan todos sus males a la llegada de un viejo ermitaño japonés que vive en la montaña cercana al pueblo. Kwak Do-won interpreta el papel de sargento de la policía destacado en este pueblo, donde vive con su madre, su mujer y su hija pequeña. La película comienza apuntando al thriller de asesinos en serie, pero cuando la hija del personaje que interpreta Kwak Do-won muestra síntomas de estar poseída, The Wailing se convierte en un thriller sobrenatural coqueteando con el terror más puro. Quizás sea una de las cosas que más pueden chocar al espectador. No es que no haya apuntado en esa dirección con algunas escenas y detalles, pero el paso se una cosa, el thriller, a la otra, el sobrenatural, parece bastante brusco. The Wailing comienza casi como comedia costumbrista, coge el carril del thriller y en algún momento se incorpora con un volantazo al terror.
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| Empleado del mes en Tyrell Corporation |
La película usa un recurso que a mí me molesta bastante: el de construir una escena que acaba en susto para al final revelar que «era un sueño». Na Hong-jin, como hizo el Anderson malo en Horizonte Final (1997), utiliza este recurso varias veces en su película. Y hasta tiene cierto sentido, pero no deja de ser algo molesto y un poco de vago. Es junto a esa fusión de thriller con terror que hunde sus raíces en el folclore coreano lo que menos funciona de la película. Por otro lado, esa estética de realismo sucio de colores grises fríos, la iluminación natural, el barro, la lluvia y la niebla contribuyen a unos escenarios que dan la sensación de estar abandonados, desgastados por las inclemencias del tiempo y el clima.
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| Las ganas de vivir después de una semana de trabajo |
El tono tan característico de los thrillers coreanos, ese que mezcla distintos géneros, también está en The Wailing. Ya dije que empieza casi como comedia costumbrista, como cuando la hija pequeña pilla al protagonista y a su mujer follando en el coche. O cuando el protagonista se mea en los pantalones del susto en una escena del crimen. Hay varios ejemplos de esto. Por otro lado juega a algún tipo de dualidad que se insinúa al principio y se explicita al final: ¿es el extraño viejo japonés un demonio? ¿Y la misteriosa mujer de blanco un espíritu benigno? ¿Cuál es el papel del chamán? Asistimos a un ritual de exorcismo con un montaje en paralelo muy chulo, un ritmo frenético que combina a la hija de Kwak Do-won contorsionándose en su casa, al chamán en pleno ritual en la calle y al anciano japonés en su cabaña de la montaña. Es precisamente en el montaje donde brilla la película. Aunque el título de la película en España, El extraño, despista bastante de un montaje que juega precisamente a la ambigüedad. Y que Na Hong-jin es bastante tramposo para hacernos creer una cosa cuando es la contraria. La falta de información y el montaje es clave para este juego que se trae entre manos Na Hong-jin.
La película se centra en Jae-hyeok y su familia. Casi como nos tiene acostumbrados el cine coreano, Deranged comienza como una dramedia costumbrista. Jae-hyeok es un profesor de química venido a menos desde que aconsejado por su hermano invirtió todos sus ahorros en bolsa y los perdió. Desde entonces tiene que trabajar en puestos poco cualificados y es un vinagres que maltrata a su mujer e hijos. Su hermano, detective de policía, vive para compensar su error en búsqueda de otro pelotazo en bolsa, para, para lo que recurre a su novia, científica del ministerio. Con todo este entramado de personajes girando alrededor del protagonista comienza la película, cuando empiezan a aparecer cadáveres en el río. Un parásito que se transmite a través del agua se expande por Corea la menos buena y provoca la emergencia nacional. Jae-hyeok deja a su mujer e hijos infectados en un hospital mienstras que emprende la búsqueda de las medicinas que los salven. Las tramas de su hermano y su cuñada convergen con la trama del periodista destapando un gran escándalo. Deranged es poco coreana en algunos de sus planteamientos. La policía, aunque el hermano del protagonista sea un poco zoquete, actúa con eficiencia, así como el gobierno y otros organismos estatales. La corrupción se encuentra en un malvado demasiado codicioso y unos científicos algo tontos que se prestan a su plan. La película también tiene un tono más occidental, ya que a pesar de su comienzo algo costumbrista rápido coge el tono de thriller familiar: el protagonista, un hombre mucho hombre, se desvive por conseguir una cura para su familia. Su mujer es buena esposa y buena madre que espera la cura del marido. Y así un poco todo. Cuando el protagonista está a punto de conseguir o consigue la medicina, algo sucede y tiene que volver a comenzar su búsqueda.
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| Así era buscar cosas en internet hace tres lustros |
Park Jung-woo fue guionista de comedias de éxito en la década de los noventas y con el cambio del siglo se pasó a la dirección. Esta Deranged (2012) y Pandora (2016) son su incursión en el cine de catástrofes de gran presupuesto, con un muy buen resultado de taquilla. Son películas bastante genéricas y donde no destaca una dirección de autor, como Lady Vengeance y The Wailing. Deranged es una película con una fotografía muy anodina, de colores fríos grises y azules muy desaturados, mucha cámara en mano, ritmo frenético y un CGI más que correcto. Park Jung-woo dirige una película que no desentonaría en el catálodo de Netflix en 2026: más que correcta pero completamente anodina.
He got lucky one time
hitting with the girl in room 509.
She turned her back on him, facing the frame
and said, Listen Joe, don’t you come here again.
White sun scattered all over the sea –
he could think of nothing but her name, ‘Elise’.
God is the sweat running down his back.
The water soaked her blonde hair black.
It’s a perfect day Elise.
He got burned by the sun –
his face so pale and his hands so worn –
let himself in room 509,
said a prayer, pulled the trigger and cried
It’s a perfect day Elise.



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