Mostrando entradas con la etiqueta Misterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Misterio. Mostrar todas las entradas

Nihilismo dulce: 'Gideon Falls' y 'Paper Girls' como fantasmas del ayer

Gideon Falls es un cómic creado por Jeff Lemire y Andrea Sorrentino. Por temática, entra dentro del terror, aunque tiene tintes de thriller sobrenatural de los noventa. Lo del terror en el cómic, sobre todo occidental, es todo un tema. En el caso de Gideon Falls sí se puede decir que se ajusta a ese género.

La serie se publicó entre 2018 y 2020 a lo largo de veintisiete números a cargo de Image Comics. Astiberri ha sido la encargada de publicar la obra en castellano en seis tomos. Sorrentino, el dibujante, es uno de los culpables de esa tendencia en el cómic actual a romper con la cuadrícula tradicional de las viñetas. Para Sorrentino, la página es un todo en la que caben todo tipo de formas. Esto es importante si contemplas leer el cómic en tableta o libro electrónico. En lo narrativo, Lemire es bastante posmoderno. Gideon Falls consta al principio de varias narraciones en paralelo, con la analepsis como recurso para narrar el pasado de los protagonistas.

Gideon Falls comienza como un misterio sobrenatural con un toque costumbrista. Pensemos en el primer Stephen King y esas descripciones suyas de pequeñas localidades y pueblos que tan bien conocía. El pequeño pueblo de Gideon Falls es el epicentro de sucesos extraordinarios relacionados con la aparición de un misterioso granero. Crímenes, desapariciones y locura se desatan cuando aparece este granero. Esta primera parte del cómic es la más interesante, con esos toques Twin Peaks y la presentación de algunos habitantes de Gideon Falls. Por no destripar la trama, diré que luego la historia tiende más hacia el thriller de conspiraciones, la ciencia ficción y el horror cósmico. Un batiburrillo que no siempre es igual de interesante.

Paper Girls es un cómic de ciencia ficción creado y escrito por rian K. Vaughan. La serie consta de treinta números que fueron publicados por Image Comics entre 2015 y 2018. En España la publicación ha corrido a cargo de Planeta. También tuvo una adaptación en forma de serie de televisión de la mano de Amazon.

Stranger Things se estrenó en el verano de 2016, un año de Paper Girls. Digo esto porque la trama comienza en 1988. Como decía Mark Fisher cuando aludía a "la lenta cancelación del futuro", la incapacidad de imaginar un futuro nos lleva a reciclar modas pasadas, que se convierten en fantasmas que habitan nuestro presente de una manera cíclica. Incapaces de crear nuevas formas culturales, sólo queda la nostalgia por las formas pasadas. Paper Girls no pegó un pelotazo como la primera temporada de Stranger Things pero es el resultado de la nostalgia, que entonces ya era palbable y hoy es asfixiante.

Paper Girls es la historia de cuatro chicas de 12 años que trabajan como repartidoras de periódicos. Es el año 1988 y KJ, Tiffany, Mac y Erin se ven arrastradas a una guerra entre dos facciones de viajeros en el tiempo. No sólo hay paradojas temporales, sino también clones y un montón de viajes en el tiempo. Los temas que trata son la pérdida de la inocencia —ese hacerse mayor y entrar en la vida adulta—, el conflicto generacional, la idea de predestinación y libre albedrío, la identidad y la propia sexualidad. Y aunque no idealiza los ochenta como Stranger Things —se presentan como homófobos, racistas, machistas, peligrosos en general—,  no deja de escogerlos como punto de partida. Los futuros que se imagina tampoco son mucho mejores, más allá de una distorsión del presente.

En Gideon Falls el tiempo es circular mientras que en Paper Girls el tiempo es lineal, pero en ambos es aterrador. No hay un mañana mejor, que es como decir que no existe el futuro. Lo único que ofrecen es resignación. Resignarse y resistir, desde lo individual, como en Gideon Falls, o desde lo colectivo, como en Paper Girls. Al final va a ser verdad eso del «nihilismo dulce» del que habla Emmanuel Rodríguez como característica de nuestra época. Decía Mariana Enriquez en una entrevista reciente que vivimos en una distopía habitable. Tiene razón.






'Twin Mirror' (2020) y 'Harmony: The Fall of Reverie' (2023): la narrativa como arte

Si Sierra y Lucas Arts utilizaron el puzzle narrativo en los ochenta y noventa como el recurso con el que elaborar sus aventuras gráficas, evolución de las aventuras conversacionales, la francesa Don't Nod ha sublimado todavía más este gusto por la narrativa. Todavía siguen existiendo aventuras gráficas point and click de las de toda la vida. Quizá la nostalgia juegue un factor importante en este hecho. Pero también hay nuevas formas narrativas: las aventuras de Telltale puede que sean las más conocidas, pero desde hace unos años, especialmente con su Life is Strange (2015), Don't Nod se ha colado en esa lista de desarrolladores que tienen como su punto fuerte la narración. Además, lejos de repetir fórmula, siempre tienen proyectos que intentan innovar o renovar mecánicas, aunque a veces no acierten del todo.


Twin Mirror es quizás el juego de Don't Nod más maltratado. No es un triple A ni una gran producción y tampoco tiene una historia como la de Life is Strange. Esa categoría de juego menor de la compañía ha hecho que muchos jugadores no le diesen una oportunidad a un juego, que sin cambiar mucho la fórmula hasta la fecha, es bastante disfrutable.

La historia comienza con la vuelta del periodista Sam Higgs a Basswood, el pueblo donde creció, para el funeral de su mejor amigo, también periodista. Sam huyó de Basswood cuando un artículo suyo sobre las deficiencias en seguridad de la mina, principalmente fuente de empleo del pueblo, conllevaron el cierre de la misma. Dividida en episodios, jugaremos como Sam Higgs. A través de una narrativa interactiva, tendremos que desvelar a través de las diferentes opciones de diálogo el misterio tras la muerte de su mejor amigo. También se nos permitirá interactuar con el entorno para recabar pistas y usando lo que Don't Nod nombró como "palacio mental", reconstruir lo sucedido en nuestra cabeza. Un poco al estilo de Detroit Become Human pero con menos opciones. Es precisamente esta mecánica, la del palacio mental, la que en determinados momentos de juego no termina de funcionar del todo y hace trastabillar una narrativa que por momentos es muy fluida. Y eso, en un juego corto como Twin Mirror, resalta bastante. La duración, corta, juega a su favor, así como una narrativa adulta de la que podremos obtener varios finales y ninguno satisfactorio. Comparada con Twin Peaks, por aquello de lo del pequeño pueblo, a mí me recuerda más al realismo de The Wire, eso que llaman slice of life.


Harmony: The Fall of Riverie es el reverso de Twin Mirror: nuevas mecánicas y una interactividad con la narración mucho más profunda, así como su rejugabilidad. Narra la historia de Polly, una joven que regresa a casa en busca de su madre desaparecida. Pronto descubrirá que ella es el oráculo de otro mundo llamado Ensueño en el que viven entidades como Caos, Gloria, Vínculo, Poder, Verdad y Felicidad, que inspiran a la humanidad y a nuestro universo, llamado Efímero. Ambientada en una pequeña isla ficticia del Mediterráneo y en un futuro cercano donde una gran corporación controla la isla, tendremos que desentrañar el misterio de estos dos mundos y el papel de Polly en el futuro devenir de los acontecimientos.

Aparentemente una novela visual, Harmony: The Fall of Riverie es mucho más. Tendremos que jugar escena a escena, eligiendo distintos nodos y bifurcaciones de la narración: a veces elegir un camino hará que otros se cierren y otras podremos cambiar de opinión. Además, Polly es un oráculo, así que dependiendo de las decisiones que tomemos, también podremos ver el final de esos caminos con nuestra habilidad para predecir el futuro. La cosa se complica, ya que puede que elijamos un final que nos satisfaga, pero el camino hacia ese final tendrá unas consecuencias que quizás no sean las esperadas. Intentar hacer feliz a alguien puede que rompa nuestro vínculo con otros, así como apostar por la verdad puede debilitar nuestro poder. Con cada decisión tendremos la posibilidad de acumular cristales de las distintas entidades que habitan Ensueño, que nos servirán para desbloquear caminos. Y la falta de ellos nos cerrará la posibilidad de conocer otras ramificaciones de la historia.

Harmony: The Fall of Reverie es un viaje por grandes temas como la familia, la amistad y la soledad que seguro que no dejan indiferente a nadie. Comenzaremos jugando el tutorial y casi sin darnos cuenta nos veremos inmersos en una historia de una amplitud enorme. Diferente a cualquier juego, el experimento de Don't Nod les sale bien, aunque también con sus cosas. Ese tener que jugar escena a escena, pensar en nuestro camino, calcular las posibles consecuencias y resultados de nuestras decisiones, pueden hacerse cuesta arriba para algunos jugodores. Para mí ha sido la experiencia más intensa jugando a un videojuego en mucho tiempo. Don't Nod bien podría haber comenzado el juego con un "Aquellos que entren aquí, no perdáis la esperanza pero esperad un buen zarandeo". La ficción, en todos los terrenos, se ha movido hacia lo fantástico e individual con un gran calado de la desesperanza y falta de futuro, pero desde hace unos años y como respuesta, también aparecen la ternura, lo colectivo y la esperanza.




'Killer Frequency' (2023) y 'Draugen' (2019): videojuegos de misterio y de dar un paseo

Killer Frequency (2023) es un videojuego de terror y misterio publicado y desarrollado por la británica Team17. Como videojuego es una mezcla entre aventura conversacional en primera persona, en la que tendremos que leer mucho texto y seleccionar las respuestas adecuadas, con toques de walking simulator, en los que tendremos que deambular por el escenario en busca de pistas.

Somos Forrest Nash, un locutor de radio venido a menos de la pequeña emisora local de Gallows Creek, la KFAM. Junto a Peggy, nuestra técnica de sonido, tendremos que salvar al mayor número de personas del asesino del silbido. El juego comienza con una llamada de la teleoperadora de la policía local, que nos informa que el sheriff ha sido asesinado y que se dirige al pueblo más cercano en busca de ayuda. A partir de entonces, todas las llamadas a la policía serán desviadas a nuestra emisora y tendremos que intentar salvar a todas las víctimas de la ola de crímenes que se desata esa noche. 

El juego tiene varios finales y es bastante rejugable. Iremos recibiendo llamadas de víctimas del asesino del silbido a las que tendremos que intentar salvar. Es recomendable, ya que el juego no está dividido en capítulos, que vayamos guardando la partida al comienzo de cada llamada, pues lo más probable es que se nos pase alguna pista o cometamos algún error, que acabará con el oyente que ha realizado la llamada muerto. El juego tiene las voces en inglés y los subtítulos en español, con lo cual no es muy difícil de seguir, aunque si nos relajamos en algún momento la cosa puede acabar mal y tendremos que volver a rejugar esa escena. 

Killer Frequency está ambientado, cómo no, en los años ochenta. Tanto la banda sonora como la ambientación tiran de esa nostalgia ochentera que parece que todo lo envuelve. Si obviamos esto y cierta parte jugable al final, que recuerda a los laberintos de las aventuras gráficas de los noventa y cuyo único propósito es alargar un poco más el juego, Killer Frequency es un juego más que disfrutable si eres fan de los slasher. Jugado del tirón no debería de durar más allá de las 5 ó 6 horas, cosa de agradecer en tiempos de mundos abiertos y partidas de cien horas.  



Draugen (2019) es un videojuego de misterio desarrollado y publicado por los noruegos de Red Thread Games. Se trata de un walking simulator, a lo Firewatch. También en primera persona, tendremos que caminar y encontrar pistas que nos ayuden a completar el puzzle de la trama. 

Ambientado en la década de los veinte del siglo pasado, nuestro personaje, Teddy, llega en barca a una pequeña isla noruega acompañado de Alice, de la que no sabemos cual es su relación con nosotros y con la que interactuaremos durante toda la aventura, en busca de su hermana Betty. Recorreremos la isla para descubrir que está vacía y que nuestros anfitriones perdieron a su hija poco antes de llegar nosotros.

Como juego, este es completamente lineal y no regujable: no hay múltiples finales ni diferentes opciones de diálogo. Nos dedicaremos a recorrer distintos puntos de la isla y a recabar pistas que nos ayuden a resolver el misterio del paradero de nuestra hermana y de los habitantes de la isla. Misterio que se ve venir de lejos y que sirve para hablar de otros temas como la pérdida, el dolor y las enfermedades mentales. Cortito, de unas tres horas, es uno de esos juegos contemplativos, pausados, melancólicos incluso, en los que no pasa gran cosa. Es un dejarse llevar. No sé si eso justifica que como juego sea bastante justito, pero para una tarde tonta, está bien perderse en una remota isla noruega.



'Summerfield' (1977): cuando desaparecer no es un crimen

Summerfield es una película de terror y misterio australiana dirigida por Ken Hannam y escrita por Cliff Green. Hannam es un director que procede de la televisión, en la que desarrolló toda su carrera desde los años sesenta hasta los dos mil, y que entre el 75 y el 79 dirigió tres películas de cine, siendo la más destacada esta Summerfield. Lo mismo sucede con Green, que además de escribir esta película es responsable del guion de un clásico como Picnic en Hanging Rock (1975). Más de lo mismo sucede con el reparto encabezado por Nick Tate, John Waters y Elizabeth Alexander, procedentes del ecosistema televisivo australiano donde han desarrollado casi toda su carrera.

Simon Robinson, interpretado por Nick Tate, es el nuevo profesor de escuela de un pequeño pueblo australiano, Bannings Beach. Llega en sustitución de Peter Flynn, anterior profesor que ha desaparecido sin dejar rastro. Esta desaparición y el aparente desinterés de los habitantes del pueblo por esclarecer lo ocurrido con Peter hacen sospechar a Simon sobre lo que se oculta detrás de esta desaparición. Simon, que vive en la pensión del pueblo, se acuesta con la dueña, casada. Y a la vez, se enamora de Jenny, la madre de una de sus alumnas, Sally, a la que atropella con el coche de manera accidental. Aprovechando su convalecencia y para que no pierda muchas clases, Simon la visita en su casa, que está en la misteriosa isla de Summerfield, a la que se accede a través de un puente. En la isla viven con David, el hermano de Jenny y tío de Sally.

Aunque con muchos menos medios y recursos que Picnic en Hanging Rock, Summerfield está bien dirigida, cuenta con una muy buena fotografía, especialmente de los cielos y las playas, y tiene una más que interesante banda sonora. Además, su reparto es más que correcto, donde destacan Nick Tate y Alizabeth Alexander. Por si fuera poco, también está muy bien escrita: funciona estupendamente el mecanismo que pone en marcha el personaje de Simon al investigar la desaparición de Peter y que desembocará en la epifanía final. También está muy bien llevada la conexión entre esta desaparición y Summerfield, una isla que es un mundo en el que llevan viviendo los Abbott cinco generaciones.

Además de jabalíes asesinos, cazadores de cocodrilos y guerreros del desierto, el cine australiano también nos ha dado nuestra buena dosis de misterio y terror. En un país que es un continente, donde la naturaleza todavía es una amenaza y el clima hostil, desaparecer es fácil; y ser profesor, añado, difícil. Como en Wake in Fright (1971), puedes acabar dando clase, literalmente, en el culo del mundo; o puedes desvanecerte en una excursión como en Picnic en Hanging Rock (1975). En cualquier caso, lo más importante es tener en cuenta esto: desaparecer no es un crimen.





'Eyes of Terror and Other Dark Adventures' de L. T. Meade: ciencia y misterio

L. T. Meade (1844-1914) fue una escritora británica nacida en Irlanda autora de una prolífica obra: más de trescientas novelas, incontables relatos y un montón de artículos periodísticos sobre las más diversas materias y asuntos. Fue a su vez, entre finales del XIX y principios de XX, una de las escritoras más reconocidas y populares del momento, rivalizando con Conan Doyle en admiración y prestigios, siendo una de las más destacadas autoras de la revista Strand Magazine. Sin embargo, y como ha sucedido incontables veces con otras mujeres, una vez muerta, la mayoría de sus obras dejan de reeditarse y el reconocimiento anterior deja paso al olvido. No es de extrañar que lo poco que pervive de su obra en la actualidad es su ficción dirigida a niñas, todo un subgénero en aquel momento. Y teniendo en cuenta la inmensidad de su obra y la cantidad de géneros que cultivó, es enormemente injusto. 

Eyes of Terror and Other Dark Adventures recopila nueve relatos y una entrevista y cuenta con un prólogo de la editora, Janis Dawson. La premisa de esta antología es devolver a imprenta y recoger algunos de los textos de L. T. Meade que se mueven en eso que podríamos llamar ficción extraña o weird fiction. Buena conocedora de los gustos del público, desfilan muchos de los temas en boga en la época: hipnotismo, espiritismo, lectura de manos, nuevos avances científicos... Y villanas. Porque además de algún que otro villano, también estos relatos están poblados de mujeres que no dudarán en aplicar toda su inteligencia en conseguir sus objetivos.

En Very Far West un doctor sufrirá un robo por parte de una extraña pareja que lo atraerá a su supuesta residencia. En Eyes of Terror una huérfana se pondrá en contacto con su vecino doctor para tratar de esclarecer si está perdiendo la razón o no, pues sufre de terroríficas visiones por las noches. The Man Who Disappeared narra la historia de un crimen perfecto, o de cuando la ciencia va por delante de la ley. En Followed una mujer joven se las tiene que ver con su suegra y el criado de ésta, un aborigen australiano que sabe mucho de serpientes. The Mystery of the Felwyn Tunnel un científico es contratado por una empresa ferroviaria para investigar la misteriosa muerte de uno de sus empleados en un túnel. The Dead Hand refiere la investigación de un caso aparentemente simple: el ahogamiento de un niño en una piscina. El problema es que este niño era el heredero de una vasta fortuna, además de que en su cuerpo hay una extraña marca. Después de leídos estos relatos, es fácil entender el porqué se  consideraba a L. T. Meade como, si no la creadora, sí la responsable de popularizar el misterio científico. En casi todos los relatos el protagonista es un científico o un médico. Y si el protagonista es masculino se debe enteramente a que las mujeres no accedían a esas profesiones en la época de L. T. Meade.

Con Eyes of Terror and Other Dark Adventures The Swan River Press lo ha vuelto a hacer. La editorial irlandesa, además de publicar a autoras y autores contemporáneos, se dedica a rescatar la obra sobrenatural de mujeres olvidadas, como es el caso de L. T. Meade. Y además lo hace con una edición muy chula, ya desde la portada, obra de Brian Coldrick, y con un prólogo a cargo de la editora Janis Dawson muy interesante. Además de la elección de los relatos, muy acertada. Y me confirma un pensamiento: podría pasar lo que me resta de vida leyendo la obra obra de ficción sobrenatural de señoras victorianas desconocidas, porque es un pozo sin fondo. 

Meade, L. T. (2021). Eyes of Terror and Other Dark Adventures. The Swan River Press.






'Picnic en Hanging Rock' de Joan Lindsey: el misterio australiano

Hace no mucho hablé de la adaptación cinematográfica de esta novela llevada a cabo por Peter Weir. Picnic en Hanging Rock, además de una estupenda película y de una de las mejores producciones que Australia ha dado al género fantástico, también es una excelente novela. Escrita por Joan Lindsay y publicada en 1967, Picnic en Hanging Rock es el culmen de la muy breve y discreta obra literaria de esta pintora, artista visual, periodista y escritora australiana. 


Picnic en Hanging Rock narra la historia de una desaparición ocurrida en el día de san Valentín del año 1900. Un internado exclusivo para señoritas organiza una excursión a Hanging Rock, un remoto paraje australiano. Los relojes se paran, las personas caen dormidas y tres alumnas y una profesora desaparecen. Días después, un joven inglés de visita por Australia, que se había cruzado con esta excursión el día de san Valentín, obsesionado por la belleza de una de las desaparecidas, Miranda, regresa a Hanging Rock y rescata a Irma, una de las desaparecidas. El problema es que Irma no recuerda absolutamente nada de lo que ha pasado. Esta amnesia, el hecho de que aparezca sin ningún rasguño ni herida, completamente limpia y sin corpiño, nunca tienen respuesta.

Es fácil de entender la fascinación que ha despertado esta novela, primero en el público australiano y anglosajón y luego en el resto de lectores. Disfrazada bajo la etiqueta de ficción histórica, la novela tiene claros tintes autobiográficos, pero Joan Lindsey va más allá y logra lo más difícil todavía: una novela donde la fantasía está a la vuelta de la esquina. Además de ser una notable novela de época, con su crítica a instituciones como este internado tan exclusivo para adolescentes de las clases pudientes, se respira una atmósfera parecida a la desarrollada por Lernet-Holenia en Marte en Aries: el relato no es del todo fantástico ni es del todo lógico. Lindsey nunca ofrece respuestas al misterio, que queda en las manos del lector. Y esta falta de una epifanía reveladora, lejos de resultar algo frustrante, se convierte en algo fascinante. ¿Qué pasó en Hanging Rock el 14 de febrero de 1900? Nunca lo sabremos, y eso es lo hermoso de esta novela.

Respecto a la adaptación cinematográfica, bastante fiel, difiere en su parte final en unos cuantos aspectos bastante secundarios. Sobre todo, la novela adopta un tono de cuento de hadas y empieza a explicar el destino de algunos de sus personajes. La película, sin llegar a un cierre abrupto, sí que deja muchas más cosas en el aire y menos sobreexplicadas. Tiene cierto tono onírico que no está en la novela. Por otra parte habría que considerar esta novela como parte de la tradición europea del fantástico. Tiene más en común con la obra de los autores europeos de entreguerras que con el fantástico anglosajón. Además aporta algo nuevo, una nueva geografía, la australiana, fascinante e hipnótica. Las llanuras polacas llenas de polvo y en las que el protagonista de Marte en Aries nunca termina de divisar al enemigo pero sí ve fantasmas, en Picnic en Hanging Rock se ven transformadas en una formación volcánica más antigua que la humanidad con un monolito negro que ejerce una extraña atracción en quien lo contempla. Eso y serpientes venenosas, hormigas, todo tipo de depredadores y un clima hostil no apto para seres humanos. Hay algo terrible en el paisaje y la geografía australianos para los europeos. Sólo puede haber algo que genere más extrañeza: una rave de Delaporte junto al monolito de Hanging Rock.

Lindsay, J. (2010). Picnic de Hanging Rock. Impedimenta.





La dos Sicilias de Alexander Lernet-Holenia: nostalgias imperiales

Las dos Sicilias es una novela fantástica y de misterio del autor austriaco Alexander Lernet-Holenia. Publicada en 1942, un año después de Marte en Aries, era la favorita del autor. Y quizás también debido a los problemas que le supuso Marte en Aries con el régimen nazi, el argumento de Las dos Sicilias es mucho más blanco y acrítico. Aunque nunca simpatizó con las ideas nazis, sí fue un tipo bastante conservador y aristocrático. De ahí la adopción de su segundo apellido y la nostalgia que recorre casi toda su obra. Una nostalgia por el paraíso perdido del Imperio autrohúngaro y su capital, Viena.

La trama transcurre en la Viena de posguerra de 1925, donde en una fiesta, uno de los integrantes del antiguo regimiento de Las dos Sicilias que está haciendo la corte a la hija del coronel es asesinado. A partir de aquí, se suceden las muertes de distintos miembros del regimiento, que uno a uno son siendo asesinados o muertos en extrañas circunstancias. Como centro de esta trama parece estar la hija del coronel, Gabrielle, que parece actuar como mujer fatal atrayendo la muerte a todo hombre que se acerque a ella.

En Las dos Sicilias Lernet-Holenia narra una historia desde distintos puntos de vista. Cada capítulo está dedicado a un personaje. Así, va construyendo una realidad que es más poliédrica de lo que podría parecer en un primer momento, y convierte lo que en otras manos sería un libro de misterio en otra cosa. Porque aquí el misterio del primer asesinato se convierte en una excusa y un símbolo para hablar de otros temas. La vida, el destino, la muerte y cómo afrontarla, son algunos de los temas que trata Lernet-Holenia en la novela, así como el tema del doble y la identidad. También juega mucho al equívoco, con un sentido del humor muy sutil. Es difícil no esbozar una sonrisa cuando los personajes tratan de dilucidar en qué regimiento de ulanos sirvió uno de los sospechosos. ¿Pero es el noveno o el octavo? ¿Es el ruso o el húngaro? Y también es difícil no admirar el potencial, no explotado por Lernet-Holenia, para una novela de terror: un antiguo regimiento que combatió en la I Guerra Mundial y que debió perecer en ella ahora es perseguido por la muerte, que acaba uno a uno con todos sus miembros. Una especia de Destino final pero ambientada en la Europa de entreguerras. También da para giallo con asesino de manos enguantadas liquidando oficiales de un antiguo regimiento militar. 

Es fácil ver por qué Lernet-Holenia, al igual que Perutz, gustaba tanto a Borges. Porque si hay un fantástico parecido al europeo de entreguerras es el fantástico rioplatense que cultivaron, entre otros, Borges, Bioy Casares, Arlt y Cortázar. Aunque en Lernet-Holenia este fantástico siempre está impregnado de una nostalgia por un pasado imperial. Como le pasaba a Perutz con la Praga judía de su juventud, destruida y perdida por la guerra, Lernet-Holenia eleva un canto por una Viena y una Austria venidas a menos que ya no reconoce como suyas. Su refugio en el pasado da lugar a obras como esta Las dos Sicilias, con su atmósfera onírica y sus reflexiones líricas sobre la muerte.

Lernet-Holenia, A. (2003). Las dos Sicilias. Espasa Calpe.



'Picnic en Hanging Rock' (1975): escuela de señoritas

Picnic en Hanging Rock es una película de terror y misterio australiana dirigida por el también australiano Peter Weir. Basada en la novela Joan Lindsay del mismo título, Picnic en Hanging Rock es una de las películas más importantes dentro del terror australiano, que en la década de los setenta vivió su edad de oro. Títulos como La última ola, también de Peter Weir, Despertar en el infierno, Walkabout o Largo fin de semana así lo atestiguan. Y en todas esas películas, de un modo o de otro, el paisaje y la naturaleza australianas están presentes.

Picnic en Hanging Rock relata la historia de la desaparición de tres alumnas y una maestra en una excursión al campo. En un prestigioso y elitista internado para chicas, el día de San Valentín de 1900 realizan una excursión a Hanging Rock, un monte perdido en medio de la nada. Suceden varios hechos misteriosos que predecen a la desaparición, como que todos los relojes se paren a las 12 o que todos caigan dormidos también al mismo tiempo. Y se ofrecen algunas explicaciones racionales, como el electromagnetismo y el calor. Ya es problema del espectador aceptar esas explicaciones o no. Miranda, una de las alumnas del internado, lidera una excursión a la cima con otros tres alumnas. En un moemento determinado, como en un sueño, desaparecen miranda y otras dos compañeras más, además de una profesora que había ido, sin saber muy bien por qué, en su busca.

En la película se tratan varios temas, además del misterio. Unos sugeridos abiertamente y otros tratados de manera más sutil. Picnic en Hanging Rock es una película de época que critica la educación femenina de la época. Trasplantan la sociedad victoriana inglesa de la época a un paraje inhóspito como Australia. Las mujeres tienen que vestir con su corsé. sus medias, sus mil prendas interiores y guantes, porque eso es lo que hacen las señoritas. La directora del internado es un buen ejemplo de hipocresía victoriana, más preocupada por su prestigio y el qué dirán que por sus alumnas. Cuando la única de las alumnas desaparecidas aparece viva, lo más importante es que "esté intacta". La virginidad es un valor en una sociedad que trata a las mujeres como mercancia. También se insinúa una posible relación lésbica entre Sara, la huérfana estudiante, y Miranda, que es descrita en un momento de la película como "un ángel de Botticelli". Sara es el cervatillo abandonado y condenado. También, a través de otros personajes, vemos las relaciones de clase existentes entre la élite gobernante y la clase trabajadora. Y todo esto, la crítica social a la educación y a la sociedad de la época, está envuelto en un halo de misterio y de simbolismo. El ascenso a la cima, al cielo, es la muerte y la iluminación. Ángela, descrita como un ángel, lidera esa excursión a la cima en un monte, Hanging Rock, donde parece habitar el dios Pan griego.



Una de las cosas que hace muy bien Peter Weir es lo de insinuar posibles culpables. Como en una novela de Agatha Christie, los espectadores estamos acostumbrados a culpar al mayordomo. Pero Picnic en Hanging Rock funciona de manera distinta. Weir frustra nuestras expectativas cuando los posibles culpables son los responsables de rescatar a la única superviviente de la desaparición. Porque lo importante es todo lo que rodea al misterio más que el misterio en sí. Y porque no existe una epifanía final que revele dicho misterio. Desaparecen cuatro personas, sólo se encuentra a una y nunca llegamos a saber realmente qué es lo que pasó. Y es precisamente esta falta de resolución y la manera en la que está contada la historia lo que ha hecho que se convierta en leyenda. Algo de lo que podrían haber aprendido en las últimas temporadas de Perdidos, por cierto. Hay muchas teorías y libros intentando dilucidar el misterio de las desapariciones de Hanging Rock, pero quizás el hecho más curioso es que esta ficción se haya convertido en una leyenda urbana que se cuenta como si de verdad hubiese sucedido. Es una historia que se ha incorporado al folclore nacional australiano y donde ya poco importa que esté basado en un hecho real o no. Fascinante.

A nivel de realización está muy bien dirigida. Nos podríamos preguntar, parafraseando a los Monty Python, qué nos ha dado Peter Weir. Y no, no han sido acueductos y un sistema de alcantarillado como los romanos, pero sí películas como El show de Truman, El club de los poetas muertos, Master and Commander, El año que vivimos peligrosamente, Único testigo, La costa de los mosquitos, La última ola o esta Picnic en Hanging Rock. En el caso de esta última, un cine evocador, de atmósfera, que provoca sensaciones a través de imágenes y que crea su propio mundo. ¿Dónde está Miranda ahora? Probablemente convertida en ninfa o en el verso de un poeta






 

'Amenaza en la sombra' (1972): pesadilla en Venecia

Amenaza en la sombra, como fue conocida en España, es una película de terror británica estrenada en 1973 y dirigida por Nicolas Roeg. Un director hasta ese momento bastante desconocido y cuyos hitos en su carrera incluyen El hombre que cayó a la Tierra con David Bowie y La maldición de las brujas, la adaptación de la novela de Roald Dahl, que junto con esta Amenaza en la sombra, son sus películas más conocidas. La película cuenta con dos rostros conocidos de la época y muy populares, Julie Christie y Donald Sutherland, siendo especialmente la británica la que da empaque a la producción. Basada en un relato de Daphne du Maurier, el guion correría a cargo de Chris Bryant y Allan Scott, este último repetiría con Roeg en La maldición de las brujas. Siendo una coproducción italo-británica y estando ambientada en Venecia, Amenaza en la sombra tiene el dudoso honor de ser la primera banda sonora para una película del compositor italiano nacido en Burano Pino Donnagio. Para tirarlo a un pozo.

La película adapta muy bien el relato, destacando ese mundo de opresión y misterio donde lo sobrenatural se abre camino. John y Laura son un joven matrimonio que viven con sus dos hijos pequeños en Inglaterra. Un sábado por la tarde, su hija está jugando junto al río pero se acaba cayendo a él, ahogándose. John, restaurador de arte, que está en casa revisando unas diapositivas, descubre en una de ellas una figura parecida a la de su hija, con un chubasquero rojo, sentada en un banco de una iglesia y de la que empieza sangre. Es un acto de clarividencia, que tendrá su importancia en la trama, y que al principio parece conectado con su hija. El matrimonio Baxter, después de la muerte de su hija Christine, deciden dejar Inglaterra. Parten a Italia, más concretamente a Venecia, donde John tiene el encargo de restaurar una vieja iglesia. Es una manera de empezar de nuevo y de olvidar la tragedia, especialmente para Laura, que sigue medicada y con depresión. Allí conocerá a dos ancianas, una de ellas una médium ciega que puede hablar con los muertos. Esta médium le contará que ha visto a su hija, y le advierte que su marido está en peligro si se quedan en Venecia.

La película juega con el simbolismo del agua: su hija Christine se ahoga en un río, dejan Inglaterra en plena tormenta y se van a vivir a Venecia, la ciudad de los canales. La escena en la que John saca en brazos a su hija ahogada del agua será recurrente a lo largo de la película. Algo de ese simbolismo lo utilizaría más adelante Dario Argento en sus películas. También en este cruce de influencias la realización de Roeg está muy influenciada por el cine italiano. Los zooms que hacen unos primerísimos planos de los ojos de los personajes, o la escena en la que John casi se cae de un andamio en la iglesia que está restaurando, donde Roeg utiliza planos subjetivos que llegan a girar 360º.

Venecia se convertirá, poco a poco, en un escerario laberíntico y de pesadilla. Durante su estancia en la ciudad, la policía investiga varios asesinatos. Laura, tras su contacto con las dos ancianas, parece recuperar la alegría otra vez, aunque John parece contrariado, sobre todo cuando le cuenta la advertencia de que su vida corre peligro y de que deben abandonar Italia. A su vez, John parece estar desarrollando poderes de clarividencia, como los de la anciana ciega, pero para su desgracia, no sabe interpretarlos. Reciben una llamada en mitad de la noche del internado de su hijo Johnny, que ha sufrido un accidente. Acuerdan que Laura coja el primer avión disponible por la mañana. Sin embargo, John esa mañana ve a su mujer en una barca junto a las dos ancianas. ¿Tiene eso algo que ver con la visión que tuvo cuando murió su hija? ¿Es su hija la persona con chubasquero rojo que ve algunas veces por la ciudad?

Lo de gente mirando a la pared no lo inventó El proyecto de la bruja de Blair


Una de las cosas que más me han gustado de la película es lo bien escrita que está la relación entre John y Laura. Hay una escena, con ella en la bañera y él saliendo de la ducha, donde están desnudos, pero no hay nada sexual, sólo bromean, que me parece una de las mejores recreaciones de vida en pareja que he visto en cine. Luego lo estropea la escena de cama, con una música de Pino Donnaggio más propia de película porno de la RFA. También están muy bien los detalles que perfilan la relación de John y Laura con su otro hijo después de la muerte de Christine. Es Laura, la madre, la que le escribe cartas, la que viaja cuando sufre un accidente. John mantiene las distancias con su hijo. Pero también en cierta parte Laura, que cuando le ofrecen despedirse de su hijo, después de que se recupere de su accidente, declina la oferta diciendo que ya se han despedido antes, que no hace falta.  

Amenaza en la sombra es una buena adaptación de Daphne du Maurier, además de una película entretenida y quizás no tan conocida. También es buena muestra de la inteligencia de Donald Sutherland escogiendo papeles, que en los setenta participó en películas como Johnny cogió su fusilLa invasión de los ultracuerpos, CasanovaNovecento o esta Amenaza en la sombra. Igual que vuelvan los setenta no es tan mala idea.



'Minotauro' de John Farris: misterio con una pizca de terror y mucha mala leche

Minotauro es una novela de misterio y terror escrita por John Farris y publicada en 1985. A pesar de lo que la portada pueda sugerir, Minotauro es más un thriller que una novela de terror, aunque tiene algunos elementos de ésta. La obra de John Farris no es muy conocida en España. Empezó a publicar novelas de misterio a mediados de la década de los cincuenta, y su obra apenas ha sido traducida al castellano. Algunas cosas como Minotauro las publicó Vidorama, también Martínez Roca y Ágata tradujeron a Farris y lo último fue a cargo de La Factoría de Ideas a principios de los dos mil. Así que como las expectativas siempre son algo muy importante a la hora de acercarse a una obra, estad advertidas: Minotauro no es una novela de terror.

En los primeros capítulos de Minotauro se nos describe el asesinato de distintos científicos en diferentes partes del mundo por una entidad conocida como Minotauro, que es la que da título a la novela. Las primeras páginas del libro incluye una lista de personajes que, la verdad sea dicha, no es necesario consultar en ningún momento. Sí que desfilan unos cuantos personajes por la novela, pero los protagonistas sólo son unos pocos. Dividida en tres partes, la primera es la más larga y se hace un poco farragosa hasta que termina de colocar las piezas necesarias de la trama, luego ésta avanza que da gusto y la novela se lee en un suspiro.

Tras los primeros capítulos donde Minotauro asesina a varios científicos, poco a poco vamos conociendo a los dos bandos enfrentados en esta novela y el trasfondo que hay detrás de estas muertes. Minotauro mata a aquellas personas, sobre todo científicos, que poseen cierta información y ciertos materiales: hay una variedad de semilla, descubierta hace poco, que es capaz de acabar con todas las cosechas del mundo y provocar una hambruna fatal. También se ha descubierto otra semilla capaz de resistir esta nueva plaga. La posesión de estas semillas y del conocimiento que hay detrás de ellas es motivo para que Minotauro y la entidad o persona que hay detrás de él acabe asesinando. Toda esta trama se mezcla con varias subtramas: la de las luchas internas dentro de la familia de multimillonarios de origen griego que controla, entre cosas, parte del negocio de la producción de semillas, y luego están las distintas subtramas sobre venganzas que se acaban mezclando en un todo al final de la novela. Quizás, mucho pollo para tan poco arroz, ya que acaba alargando demasiado una trama que es lo suficientemente interesante por sí misma como para necesitar de estos añadidos que poco aportan.

El estilo de John Farris es directo, más propio del realismo sucio y del hard-boiled más pulp de Black Mask que de la novela de terror ochentera. También es muy explícito, tanto en escenas violentas como de alto contenido sexual, y sobre todo es muy cinematográfico, muy visual. Se parece más a una película de terror de los ochenta o a un libro de Bukowski que a cualquier bestseller de terror de la época. Pese a un inicio algo atropellado en el que cuesta situarnos un poco en la trama y al exceso de subtramas que sólo contribuyen a embarullar aún más la historia, Minotauro es un libro que engancha casi desde el comienzo y que es difícil de soltar. También, por volver un poco al cine, Farris bebe mucho del giallo italiano, con esos giros locos que te dejan patidifuso, aunque no tardamos mucho en averiguar quiénes son los que están detrás de los asesinatos ni sus motivos. El evitar sus planes es lo que mantiene vivo el interés de la novela.

En castellano es fácil conseguir una copia por pocos euros de este Minotauro de John Farris. Lo mejor es optar por un ejemplar de los que publicó Vidorama en tapa blanda. Para todo lo que ha escrito John Farris no hay mucho traducido al castellano, pero esta novela es fácil de encontrar. Minotauro es una novela muy entretenida a la que quizá le hubiera venido bien un buen recorte antes de publicarla. Partiendo de unas bases bastante trilladas que recuerdan a los techno-thrillers de Michael Crichton, con una trama que alude a experimentos y modificaciones genéticas, Farris es capaz de llevárselo a su terreno para acabar ofreciendo una novela muy resultona. También tiene su aquel que una novela publicada en 1985 nos hable del negocio y los intereses detrás del comercio de semillas, sobre todo después de lo que estamos viviendo en este 2022. Leer literatura fantástica no sirve para prevenir ningún desastre, salvo el de perder la poca cordura que nos queda, pero al menos sí que sirve para que ciertas cosas no nos pillen por sorpresa. Y para decir: ya os lo dije.

Farris, J. (1989). Minotauro. Vidorama.



'El Anticipador y otros cuentos de mente': una de antologías viejunas

El Anticipador y otros cuentos de mente es uno de esos libros de relatos que se leen fácil. A pesar del débil hilo conductor de la antología, "cuentos de mente, lecturas para el ejercicio mental", que cuente con poco más de ciento cincuenta páginas de extensión lo hace una lectura asequible y divertida. Lo mismo sucede con la selección de relatos y autores, que va desde Hawthorne a Perutz, pasando por Lord Dunsany y otros autores más desconocidos. Pese a lo aleatorio de la selección los relatos son entretenidos, no lo suficientemente conocidos en general, pero que en el peor de los casos resultan una amena lectura.

El Anticipador y otros cuentos de mente cuenta con una breve introducción y once relatos, algunos traducidos del inglés, otros del francés y el polaco... además de contar con algunas ilustraciones originales. ¿Quién es el o la antologista? Ni idea. Antes de cada relato se incluye una ilustración, una breve biografía del autor y a veces datos del traductor e ilustrador. Como curiosidad, es un libro financiado por Faes Farma, una empresa farmacéutica que fabrica entre otros medicamentos para tratar la depresión, y que parece ser el motivo que está detrás de este libro. De hecho, las últimas páginas del libro son el prospecto de uno de estos medicamentos. Al parecer la edición de estos libritos debió de ser parte de la obra social de esta empresa, cosa que además de curiosa, yo agradezco.

El libro comienza con El asesinato de Mr. Higginbotham, un relato de Hawthrone bastante entretenido. Continua con Un subterráneo llamado Moebius, de A. J. Deutsch, que tuve la oportunidad de leer en The Platform Edge y que me parece uno de los mejores relatos de la colección. Un tren con todos sus pasajeros desaparece del sistema para aparecer y desaparecer a su antojo. El siguiente relato es La luna ría de Leo Perutz, mi favorito de la colección. Una historia de viejas maldiciones familiares pasadas por el tamiz de Perutz. Los tres chistes infernales de Lord Dunsany y El Rubens robado de Jacques Frutelle también son algunos relatos incluidos en esta antología que me gustaron. El primero sobre tratos con el demonio y el segundo uno más clásico de detectives y misterio. También hay lugar para la ciencia ficción en La vida de los hombres de André Maurois, que no pasa de mra curiosidad. El libro concluye con Junto a las aguas de Babilonia, un relato entretenido, muy en la línea de la ficción posapocalíptica que se estilaba en los sesenta pero escrito treinta años antes, que tiene como autor a Stephen Benet.

Por un euro, lo que costaba una cerveza hace unos años, pude disfrutar de este librito, El Anticipador y otros cuentos de mente, que me tuvo entretenido las tres horas que duró un viaje de Salamanca a Segovia. Tiene el mismo regusto de esas antologías de Bruguera completamente aleatorias y locas, capaces de incluir pequeñas joyas del fantástico como auténticos bodrios. En ese sentido, este El Anticipador y otros cuentos de mente está más equilibrado: hay un poco de todo, pero siempre dentro de unos límites. Y por un euro. ¿Quién lo iba a decir de un libro financiado por una farmaceútica y publicado por una editorial que se dedica a las sopas de letras y los sudokus?

Hawthorne, N. y Otros (1993). El Anticipador y otros cuentos de mente. Zugarto.




  

El maestro del juicio final de Leo Perutz: la Viena crepuscular

Leo Perutz fue un escritor austríaco nacido en Praga en 1882 y que usó la lengua germana como vehículo literario. Muerto en 1857, le tocó vivir el periodo de entreguerras y sus horrores, algo que marcaría profundamente su obra literaria. Gustav de Meyrink, Frank Kafka y Alexander Lernet-Holenia son otros escritores en lengua germana que comparten con Perutz el haber vivido el fin de siglo y el periodo de entreguerras europeo. Pero también, en esta tradición del fantástico europeo, se puede ampliar la nómina a Karol Capek, Stephan Grabinski, Aleksandr Beliáiev, Hanns Heinz Ewers, Karl Hans Strobl y un largo etcétera de autores.

El maestro del Juicio Final es una novela corta, publicada en 1923, donde Perutz mezcla el fantástico con el misterio. Aunque lo de las etiquetas siempre es algo problemático, más en el caso de Perutz, como se puede comprobar en este libro. La edición que yo tengo no deja lugar a dudas sobre el género en el que ubicar a la novela: policiaco. Y sí, hay misterio en la novela, pero toda ella está impregnada de la sensación que te deja un mal sueño, un gusto a irrealidad que no desaparece al despertar.

La acción está situada en Viena, en el año 1909. El barón von Yocsch es invitado a la casa del célebre actor Eugen Bischoff, con el que mantiene cierta relación de amistad. No en vano, la esposa de Bischoff, Dina, fue la amante del barón, y es la razón de sus visitas a la casa de los Bischoff. Junto al hermano de Dina, Félix, el doctor Gorski y el ingeriero Solgrub, pasarán la tarde con el matrimonio y Félix. Varios acontecimientos sobrevuelan el horizonte: el estreno de una obra de teatro que tiene como estrella a Eugen, la quiebra del banco donde tiene todo su dinero el actor, y los intentos del barón por recuperar a Dina. Eugen, que ignora por completo que ha perdido todos sus ahorros, cuenta a sus invitados una historia sobre misteriosos suicidios. Y al final de la tarde, se acaba suicidando. El maestro del Juicio Final formalmente es la investigación de este suceso: el suicidio de Eugen Bischoff.

Perutz construye su historia con un narrador no fiable, el barón von Yocsch, que da a conocer los hechos pasando de un realismo riguroso a lo fantástico más irreal. Si en un principio la cosa estaba clara, es el barón el que empujó a Eugen al suicidio para reconquistar a su antigua amante Dina, empiezan a aparecer elementos fantásticos en la trama, como la alquimia y un supuesto monstruo que controla la mente de los demás y los empuja al suicidio. La Viena crepuscular de comienzos del siglo se convierte en un escenario fantasmagórico y onírico donde nada es lo que parece, donde todo es posible y la caza del monstruo responsable de los suicidios es un deber.

El maestro del Juicio Final cuenta con numerosas traducciones al castellano. La primera, de 1956, llevada a cabo por Emecé en Argentina, y la más reciente de 2017 realizada por Libros el Asteroide, que ha publicado otras novelas de Perutz en su catálogo. Tanto de segunda mano como nuevo, es un libro fácil de conseguir y asequible. Si te gusta el fantástico europeo de entreguerras, El maestro del Juicio Final es una novela que no defrauda y que, después de leída, deja ese regusto amargo. Como el despertar de un mal sueño.

Perutz, Leo (1977). El maestro del Juicio Final. Alianza Emecé.
Perutz, Leo (2017). El maestro del Juicio Final. Libros el Asteroide.






 

'La semilla del diablo / El bebé de Rosemary' de Ira Levin: el terror que hay al doblar la esquina

El bebé de Rosemary es una novela de suspense y terror escrita por Ira Levin y publicada en 1967. Cuenta también con una adaptación cinematográfica, titulada en España como La semilla del diablo, dirigida por Roman Polanski y protagonizada por Mia Farrow y John Cassavetes, y estrenada un año después de la publicación de la novela, en 1968. Casi como precursor de Stephen King, Ira Levin cuenta con numerosas adaptaciones de sus obras a la gran pantalla, siendo esta novela y Los niños del Brasil las más conocidas.


Tanto la propia novela como su adaptación cinematográfica fueron las que abrieron camino a un tipo de terror sobrenatural que llegaría en los setenta y cuyos máximos exponentes son El exorcista y La profecía. También crearía el arquetipo tan popular en el cine de terror de finales de los noventa y principios de los dos mil de madre disfuncional. A pesar de todo esto, El bebé de Rosemary es una novela de cocción lenta, sin elementos sobrenaturales hasta prácticamente el final, más preocupada en crear una atmósfera malsana y opresiva envuelta en misterio que en mostrar el terror de cara. Y aún así tiene algún que otro pasaje terrorífico.


El bebé de Rosemary narra la historia de Rosemary, una mujer joven de provincias que escapó de su hogar tradicionalista para vivir en Nueva York, donde conoció a Guy, un actor sin mucho éxito que ahora es su marido. Pese a liberarse de algunas cadenas que la oprimían y querer convertirse en una mujer independiente, Rosemary cae en una nueva trampa: el matrimonio. Y su objetivo ahora es ser madre y buena esposa. Junto a Guy, la preja se muda a un viejo edificio con bastante mala fama, con historia de rituales satánicos y sectas incluida. Allí conocerán a un viejo matrimonio que ayudará a Guy a conseguir mejores trabajos de actor y que cuidará de Rosemary cuando se quede embarazada. Unos adorables viejecitos que poco a poco se van tornando más siniestros.


El verdadero terror en la novela está en la atmósfera enfermiza y nociva en la que vive Rosemary y en la opresión a la que es sometida. Básicamente se convierte en una muñeca de trapo, una niña pequeña de la que hay que cuidar y que siempre debe estar sometida a una autoridad paterna. La concepción de su hijo forma parte de un ritual satánico en el que es violada salvajemente. Tampoco tiene ni voz ni voto a la hora de llevar a término su embarazo: eligen el médico por ella y no le dejan tener opinión sobre su propio embarazo. Tampoco tiene una gran libertad de movimientos, estando siempre controlada y vigilada por sus vecinos y marido. Y eso es lo más terrorífico de la novela: cómo una mujer independiente o que aspira a serlo acaba convertida en un pelele sin voluntad. Su liberación al final del libro es un cierre en falso: se convierte en la madre de Satán. Ha pasado de hija y esposa a madre.


El éxito del autor y sobre todo de la película ayudaron a que la novela fuera traducida al español un año después de su publicación. Grijalbo tradujo El bebé de Rosemary en 1968. Eso sí, utilizando el título de la película en España, La semilla del diablo. Algo que sería una constante en la edición de la novel, que acabaría adoptando el título de la película. Una de las ediciones más recientes es la de B de Books en 2011. Yo leí la edición en inglés de Corsair que incluye una breve introducción de Chuck Palahniuk, bastante prescindible por otro lado. El bebé de Rosemary es una lectura ligera que se aleja bastante del terror al que estamos acostumbrados y que populariza un nuevo tropo: el del escenario urbano como telón de fondo. El terror no está en lejanos castillos de los Cárpatos, está doblando la esquina.


Levin, I. (2011). La semilla del diablo. B de Books. 
Levin, I. (2011). Rosemary's Baby. Corsair.




'The Witch: Part 1. The Subversion' (2018) de Park Hoon-jung: el giallo surcoreano

A los surcoreanos hay que reconocerles que se lo han montado muy bien. Parasite ha sido la culminación de un proceso y el premio a todo ese trabajo, pero la cosa ya viene de antes. Desde Japón nos llegaba la mejor animación, que junto a las películas de artes marciales producidas en Hong Kong, era todo lo que estaba a nuestro alcance en ese momento. Esto empieza a cambiar a finales de los noventa con el fenómeno J-horror, fundamentalmente japonés pero del que se aprovechan otras industrias cinematográficas como la tailandesa y la indonesia. Pero ya no es raro ver una película vietnamita o taiwanesa, eso sí de género. Y entre todo ese cine de explotación, que ha dejado un profundo poso e influencia en lo que se hace hoy día, se colaban de cuando en cuando alguna película surcoreana. Y ese de cuando en cuando se ha ido convirtiendo en un goteo constante. Además, el género preferido es el thriller, no el terror, aunque a veces estén conectados. Lo que está claro es que ver más películas surcoreanas que portuguesas es el signo de nuestros tiempos. Y los test laterales. No nos podemos olvidar de los test laterales.

Por si alguien todavía es nuevo en esto del cine surcoreano, algunos apuntes de lo que puede esperar: películas largas, es raro que bajen de las dos horas, se fuma mucho, la gente habla con la boca llena, se mezclan los géneros, con cambios de tono muy acusados, y hay giros muy locos. Todo esto, casi sin excepción, con sus buenas dosis de clasismo y machismo. Estos elementos son los que están presentes en The Witch: Part 1. The Subversion. Escrita y dirigida por Park Hoon-jung, sobre todo conocido por ser el guionista de I Saw the Devil, se estrenó en 2018, y forma parte de una trilogía que todavía está por venir. De momento, lo único que se sabe es que Park Hoon-jung está trabajando en la segunda parte, sin fecha de estreno. Pero aunque eso nunca ocurra, The Witch: Part 1. The Subversion se puede ver como película independiente, con su principio y su final. Sólo es el breve epílogo de la película lo que nos sugiere lo que está por venir, abriendo una nueva trama. 

The Witch: Part 1. The Subversion narra la historia de una joven y de su traumático pasado, del que no recuerda nada. Diez años antes, y mediante el flashback con el que comienza la película, deducimos que se ha escapado de una especie de complejo científico, llegando a una granja donde una pareja, tras el trauma de perder a su hijo en un accidente de tráfico, busca superar el duelo. Se hacen cargo de la niña y la crían como si fuera su propia hija. Así, muy resumida, es la trama del primer tercio de la película. Lo cual, no es de extrañar que supere las dos horas. Y tampoco extraña el ritmo. Siempre están pasando cosas. Esta joven adolescente, Koo Ja Yoon, debido a los problemas financieros de la granja familiar, decide participar en un concurso de talentos televisivo para ganar algo de dinero. Será esta aparición en televisión la que desate unas fuerzas que han estado ocultas durante diez años, y que amenazarán tanto a su familia y entorno como a ella misma. El segundo tercio de la película narra el juego del gato y el ratón entre Koo y varias organizaciones que quieren secuestrarla, culminando con media hora de revelaciones que dan un giro loco, loquísimo, a lo que estábamos viendo hasta ahora. Que es algo habitual en el cine de este país. La película empieza como un drama con tintes de misterio, sigue como thriller y acaba como película de acción y ciencia ficción, regado todo ello de comedia. Y dos huevos duros. Porque tampoco podía faltar la escena de personajes comiendo. Las escenas en tren en las que Koo y su amiga Myung-Hee, la del rulo en la cabeza, van y vienen de Seúl, me recuerdan a los largos viajes en Talgo que me comí desde mi infancia hasta prácticamente los veinticinco, con la gente hablando, comiendo y en algunas ocasiones hasta fumando. ¡Cómo hemos cambiado!

Siempre he pensado que todos estos directores surcoreanos, al menos los que nos llegan a occidente, han visto mucho giallo italiano. También influye que el género que más nos ha llegado de Corea haya sido el thriller. Que sí, mezclan mucho y lo retuercen, pero fundamentalmente las películas no dejan de ser thrillers. Como le pasa a James Wan con su última película Malignant, que creo que ha sido bastante incomprendida; no hay que tomársela mucho en serio, sólo disfrutarla. Lo mismo hay que hacer con The Witch: Part 1. The Subversion. Por eso quiero mandarle un mensaje a Park Hoon-jung: ya estás tardando en sacar la segunda parte. Y si metes dinosaurios, nazis y algún viaje en el tiempo, mejor.



'Desaparición en la Roca del Diablo' de Paul Tremblay: ausencia fantasma

Paul Tremblay es uno de los autores más conocidos dentro de lo que se ha venido a llamar New Weird. Quizás su nombre no suene tanto como el de China Miéville o el de Caitlín R. Kiernan, pero sus libros están entre los más populares del género. Yo todavía sigo sin explicarme como Laird Barron no termina de romperlo con alguna novela, y mira que lo ha intentado, pero no hay manera. No le acompaña la suerte como a John Langan, Victor LaValle y Stephen Graham Jones.


Desaparición en la Roca del Diablo trata sobre precisamente eso, una desaparición. En este caso, la de Tommy, un niño de doce años que desaparece al internarse en un bosque. La novela reconstruye los hechos que han llevado a esa desaparición, y lo hace  partir del personaje protagonista, Elyzabeth, la madre de Tommy, y Kate, la hermana pequeña de Tommy. Así nos adentraremos en la vida de este adolescente, de su grupo de amigos y de su familia. Y no todo es lo que parece.

El misterio de la desaparición de Tommy, su investigación y su esclarecimiento son el leitmotiv de la novela. Precisamente uno de los fallos de ésta es querer jugar la carta sobrenatural. Se presentan unos hechos que apuntan en esa dirección y a los que luego se les da una explicación racional. Paul Tremblay lo hace varias veces, de manera gratuita, porque no era necesario y ralentiza la trama más de lo necesario. Como en algunas de las películas de Shyamalan, repite conceptos en aras de que el lector no se pierda el mensaje que quiere transmitir, pero es que este no es ni tan crucial ni tan interesante como para justificar estas repeticiones.

Shyamalan repasando conceptos en Señales

La popularidad de la obra de Tremblay en parte viene justificada por un estilo directo sin muchas florituras, pero también hace mucho una de las características de la ficción de nuestra época: las referencias a la cultura popular. Referencias que más parecen algo que el autor arroja a la cara del lector joven para dejarle claro que él es uno de los suyos que un recurso literario necesario para hacer avanzar la trama. Snapchat, Instagram, el Minecraft... todos hacen acto de aparición en la novela, junto a The Walkind Dead, las películas de zombis de Romero y un largo etcétera de gratuitas alusiones a obras de ficción que no aportan nada a la historia. Es el lugar común de nuestros días.

Paul Tremblay camelando a la chavalada

Desaparición en la Roca del Diablo no es la mejor opción para adentrarse en la obra de Tremblay. Tampoco hay que perder la vista que Tremblay escribe con el ojo puesto en un público que los anglosajones llaman Young Adult. Nada malo en ello, pero hay que tenerlo en cuenta para no llevarse sorpresas. Por lo demás, y aunque no es una novela perfecta, sí que está bien escrita, es entretenida y no es demasiado larga. Quitando de aquí y de allá creo que le hubiera quedado una novela más redonda, pero debido a su tono ligero tampoco se hace muy larga. En España Nocturna Ediciones ha publicado tres de sus novelas, La cabaña del fin del mundo, Una cabeza llena de fantasmas y esta Desaparición en la Roca del Diablo

Tremblay, P. (2017). Una cabeza llena de fantasmas. Nocturna Ediciones.
Tremblay, P. (2018). Desaparición en la Roca del Diablo. Nocturna Ediciones.
Tremblay, P. (2021). Una cabeza llena de fantasmas. Nocturna Ediciones.



'La chica de al lado' de Jack Ketchum: ¿conoces el dolor?

Jack Ketchum es uno de los grandes nombres que podemos asociar a la literatura de terror de los ochenta. También y hasta cierto punto es un buen representante de la nueva corriente que dominaría la década, ese splatterpunk sangriento y el empleo de la violencia como recurso literario. Una corriente que contaría con escritores como Poppy Z. Britte, Clive Barker, Richard Laymon y Robert McCammon. Jack Ketchum y su obra permanecerían a la sombra de muchos de estos autores y aunque ha sido posible leerlo en nuestro idioma, no ha sido hasta tiempos más o menos recientes. Además, gran parte de su obra permanece inédita en castellano.

Publicada en 1989, La chica de al lado narra el secuestro, tortura, violación y muerte de Meg, una niña de catorce años, por parte de su familia de acogida, formada por Ruth, una mujer alcohólica y trastornada, y sus tres hijos, Willie, Donnie y Ralph. Ketchum nos cuenta la historia a través de los ojos de David, el vecino de al lado, que también se siente fascinado por la violencia y que tarda en actuar sobre lo que está ocurriendo en casa de sus vecinos. Ambientada en los años cincuenta con el típico suburbio residencial como telón de fondo, Ketchum, en un momento donde la nostalgia por esa década pegaba fuerte en su país, decide darle una vuelta a esa visión idílica de la década. La chica de al lado es el reverso tenebroso de una década que casi siempre se ha representado como feliz en la ficción posterior. Stephen King escribía Cuenta conmigo y Jack Ketchum subía la apuesta con La chica de al lado.

Después de haber leído algunos clásicos del terror ochentero como Ceremonias macabras de T. E. D. Klein y Fantasmas de Dean Koontz, no me había quedado demasiado buen sabor de boca, pero La chica de al lado ha superado todas mis expectativas. No existe un elemento sobrenatural en esta novela como en las de Klein y Koontz, pero es incomparablemente mucho más terrorífica. Las descripciones de las torturas y continuas vejaciones a la que someten a la protagonista son demasiado. Incluso escenas que no están presentes, como la mutilación de los genitales de la niña, sólo su mera alusión pone los pelos de punta. Porque esta es una novela dura, donde no hay violencia gratuita pero sí una muestra de la crueldad que podemos ejercer sobre los otros. Donde hay víctimas y victimarios, pero no presentados como negro y blanco. También unas víctimas como Ruth y sus hijos, abandonados por el padre y marido, pueden ejercer el papel de verdugos.


Reunión de familia de los Ketchum


La chica de al lado no es un ejercicio de estilo de torture porn, hay bastante subtexto. La novela narra la violencia de los adultos ejercida sobre los niños, la violencia estructural sobre las mujeres y la violencia de los niños sobre otros niños. Cómo hay ideas poderosamente arraigadas en el imaginario colectivo, como que los niños pertenecen a los adultos y no tienen derechos, el papel de la mujer en la sociedad y la violencia que se ejerce sobre ellas sólo por su género, o la capacidad, muchas veces obviada y silenciada, de ejercer la violencia que tienen algunos niños. No hay fantasmas, sólo el terror de algunas realidades que, en el caso de Jack Ketchum, son difíciles de mirar. La chica de al lado está basado en un caso real, el de la tortura y asesinato de Sylvia Likens.

Esta La chica de al lado la tradujo al castellano la extinta y malograda La Factoría de Ideas, y ha sido recuperada, junto a otra parte de su obra, por La Biblioteca de Carfax, que sigue publicando la obra de Ketchum en castellano y recuperando parte del catálogo de la desaparecida editorial. Una vez leída, y conociendo a Ketchum sólo de algunos relatos incluidos en antologías, me ha dejado con ganas de adentrarme más en su obra. ¿Crees que conoces el dolor? Date una vuelta por La chica de al lado.

Ketchum, J. (2006). La chica de al lado. La Factoría de Ideas.



'A Vanished Hand and Others' de Clotilde Graves: la bohemia victoriana y los bebés con bigote

Clotilde Graves (1863-1932) fue una escritora irlandesa, bohemia, actriz y periodista. A lo largo de su carrera profesional escribió quince obras de teatro, veinte novelas y más de doscientos relatos, además de inumerables artículos periodísticos. Al contrario de Rosa Mulholland, otra de sus coetáneas, en la obra de Graves no hay elementos o referencias claras al folclore irlandés. Y es curioso porque hay relatos ambientados en otros países y en sus leyendas y mitos, como The Mother of Turquoase en Egipto y de The Tooth of Tuloo en el pueblo esquimal de los Inoit. Nunca ha sido conocida como una autora de cuentos de fantasmas, siendo la temática sobrenatural algo ausente en su obra y que sólo aparecía aquí y allá de vez en cuando. Gracias a la labor de edición e investigación de Melissa Edmundson tenemos este libro, A Vanished Hand and Others, que reúne por primera vez los relatos de temática sobrenatural de Graves.

Clotilde Graves llevó una vida atípica para una mujer de su época, con el pelo corto, fumando en público, vistiendo como un hombre y permaneciendo soltera toda su vida. La decisión de no casarse y no tener hijos, unido a su desafío a las convenciones sociales en cuanto a género, hicieron que se la tildara de bohemia. No podía faltar tampoco una interrumpida carrera de actriz, que la propia Graves abandonó por no ser lo suficientemente buena. Vivir en esa época victoriana/eduardiana le hizo desarrollar, más que un pseudónimo, un heterónimo al estilo Pessoa: Richard Dehan. Muchas de sus obras están publicadas bajo ese nombre, que casi adquiriría una personalidad propia. Incluso llegaría a firmar sus cartas personales como Richard Dehan / Clotilde Graves.

Yendo al lío, A Vanished Hand and Others recoge trece de los relatos sobrenaturales incluidos en los diversos libros que Clotilde Graves publicó en vida. Y hay una increíble variedad temática en ellos: desde clásicos relatos de fantasmas, pasando por la ciencia ficción, la denuncia social, aventura, leyendas de otros países... También hay una constante ellos: el sentido del humor. Y creo que se puede afirmar que es un sentido del humor bastante moderno, muy consciente de sí mismo. A veces tiene un tono más sarcástico que irónico, propio del pulp más salvaje que gustaba de esos finales retorcidos.

Clotilde influencer Graves

Algunos ejemplo son How the Mistress Came Home, el relato con el que se abre el libro y el más clásico de todos, donde una mujer recién casada muere debido a la maldición que pesa sobre la casa de su marido, pero aún así consigue cumplir su deseo de conocer esa casa volviendo como un espíritu. En A Spirit Elopement nos encontramos ante una sátira.  En la cama de matrimonio se le aparece un fantasma femenino al marido. Su mujer se pone celosa y decide convocar su propia sesión espiritista para ser perseguida por un espíritu masculino, despertando los celos de su marido. Al final estos dos espíritus se acaban enamorando y dejando al matrimonio en paz que, sin embargo, los acaba echando de menos. En Lady Clanbevan's Baby, un relato de ciencia ficción sobre  los efectos del entonces desconocido radio, hay un bebé con bigote. CON BIGOTE. A Vanished Hand habla de la memoria, del recuerdo del amor y del amor a ese recuerdo. Lilium Peccatorum narra los efectos sicalípticos de una planta que desata las bajas pasiones de los que huelen su aroma. En este libro no esperes encontrar la continua sucesión de tropos y tópicos de los cuentos de fantasma victorianos. Hay un poco de todo, tratando diferentes temas y salpimentándolos con mucho humor.

Es increíble y meritoria la labor de Melissa Edmundson por recuperar a muchas de estas autoras injustamente olvidadas. De sus libros Women's Weird: Strange Stories by Women, 1890-1940Women´s Weird 2: More Strange Stories by Women, 1891-1937 y Avenging Angels: Ghost Stories by Victorian Women Writers ya hablé por aquí. Tengo pendiente por leer The Villa and The Vortex: Supernatural Stories, 1916-1924 de Elinor Mordaunt y espero con ganas sus próximas publicaciones de D. K. Broster y Helen de Guerry Simpson. Además, gracias a su Twitter, se vino para casa la antología The Sixth Ghost Book de Rosemary Timperley. Este A Vanished Hand and Others publicado por The Swan River Press cuenta con la portada más bonita de las diseñadas por Brian Coldrick para la editorial. En castellano sólo he conseguido localizar dos relatos de Clotilde Graves publicados en antologías, uno por Novaro en México y el otro por Grijalbo en España. Puramente anecdótico. No sé cómo está el tema de los derechos para publicar este libro, pero es muy del estilo de La Biblioteca de Carfax. Y la introducción de Melissa Edmundson es oro.

Graves, C. & Edmundson, M. (2021). A Vanished Hand and Others. The Swan River Press.
Edmundson, M. (2018). Avenging Angels: Ghost Stories by Victorian Women Writers. Victorian Secrets.
Edmundson, M. (2019). Women's Weird: Strange Stories by Women, 1890-1940. Handheld Press.
Edmundson, M. (2020). Women´s Weird 2: More Strange Stories by Women, 1891-1937. Handheld Press.
Mordaunt, E., & Edmundson, M. (2021). The Villa and The Vortex: Supernatural Stories, 1916-1924, Handheld Press.
Broster, D. K., & Edmundson, M. (2022). From the Abyss: Weird Fiction, 1907-1940, Handheld Press.
de Guerry Simpson, H., & Edmundson, M. (2022). The Outcast and The Rite: Stories of Landscape and Fear, 1925-1939. Handheld Press.
Timperlay, R. (1972). The Sixth Ghost Book. Pan.