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'Némesis', de Isaac Asimov


Esta novela publicada de 1989 es una de las últimas publicadas en vida del autor, Isaac Asimov. La historia nos situa en el siglo XXIII, donde la humanidad se ha expandido por todo el sistema solar en distintos asentamientos coloniales, con una Tierra superpoblada. Es uno de estos asentamientos, Rotor, el que gracias a la 'hiper-asistencia' y al descubrimiento de la enana roja Némesis, marcha hacia ésta en busca de un nuevo hogar.

La historia incluye una amalgama de temas tratados por el autor en otras de sus novelas, como la superpoblación, la diversidad cultural, la telepatía, la fe en el triunfo de la ciencia sobre la superstición, el viaje y la aventura espacial... además de ser el principio, un poco cogido con pinzas y tangencialmente, de la diáspora humana por el universo en la saga de la Fundación.

Vuelve a pecar, como en otras de sus obras de esta década, de ser una narración demasiado larga. Para lo que cuenta, no era necesario estirar tanto la historia, y eso se nota en tramos de la novela que se hacen un poco pesados. Alargar demasiado las dos tramas que transcurren en la novela hasta que acaban convergiendo en el final a veces se hace aburrido. No obstante, Asimov sigue siendo fiel a sí mismo y a un estilo ágil y fluido, lo que lo hace llevadero.

Sin ser de las mejores novelas de Asimov, tampoco se cuenta entre las malas. Sorprende también, y para bien, ese final que entronca la novela con otro de los clásicos de la ciencia ficción, 'Solaris', de Stanislav Lem. En definitiva, 'Némesis' es una historia bastante amena que se lee en dos tardes. Un buen comienzo para empezar con la obra de este autor.

La 'Trilogía del Imperio', de Isaac Asimov




Esta trilogía la conforman las novelas 'Un guijarro en el cielo' (1952), 'En la arena estelar' (1951) y 'Las corrientes del espacio' (1952). Asimov, como comentaba en esta entrada, dedicó los últimos años de su vida a conectar las distintas sagas que escribió creando un mismo universo para casi todas sus obras. Así, esta trilogía se sitúa entre su saga de los robots y la heptalogía de Fundación.

Cronológicamente, la primera novela de esta trilogía es 'En la arena estelar'. Sin destripar la trama, la historia transcurre en una era pregaláctica, antes del Imperio. Una space opera típica de la época, llena de aventuras, intrigas, conspiraciones, traiciones... El giro final y el descubirmiento del Macguffin usado por Asimov confieso que me dejaron un poco frío. Además, la trama amorosa, tal como está construida, sobra por tópica y manida. Se la ha considerado una novela menor, el mismo Asimov estaba bastante descontento con el resultado. Si no la leéis, tampoco pasa nada.

'Las corrientes del espacio' es quizá mi novela favorita de esta trilogía. Sin dejar de ser una novela de aventuras espaciales, trata otros temas como la desigualdad y el racismo, con una subtrama política bastante ineteresante. La historia tiene lugar en un momento de expansión de Trántor antes del Imperio Galáctico, con el trasfondo social anteriormente descrito. Una novela valiente si tenemos en cuenta que fue escrita en 1951. La Tierra ya aparece como radioactiva, aunque no se dan explicaciones del porqué. Merece la pena hincarle el diente.

Su primera novela y la tercera cronológimente de esta trilogía es 'Un guijarro en el cielo'. Con viaje en el tiempo de por medio, esta vez sí, la novela transcurre en el Imperio Galáctico. La historia es una versión extendida de un relato de 1947, en el que aparecen varios temas, pero el que destaca es el de la guerra bacteriológica. Como la segunda novela de esta saga, es bastante disfrutable.

La 'Trilogía del Imperio' de Asimov trata temas muy de la época, como la psicosis existente acerca de una posible guerra nuclear, la superpoblación y la escasez de recursos asociada a esta superpoblación (tema que será tratado posteriormente en muchas novelas de ciencia ficción de los 60 y 70), las tramas de espías y traiciones que recuerdan a la Guerra Fría... Hay cosas que a día de hoy chocan bastante, como los personajes femeninos o esas tramas romanticonas que mete con calzador, pero en general la trilogía no está mal. Otro 'pero' es el débil hilo conductor de estas tres novelas. Por el trasfondo de las historias relatadas bien podrían estar presentadas por separado y no agrupadas en una trilogía, que no pasaría nada. Esta saga no está a la altura sus otras sagas, es evidente, pero con el estilo inconfundible de Asimov, son una lectura ligerita que entra bien, a la excepción de la primera novela.


'Preludio a la Fundación' y 'Hacia la Fundación', de Isaac Asimov

El GRAN Hari Seldon

Entre los primeros relatos que luego conformarían la novela de 'Fundación' y su precuela median casi cincuenta años. Y se nota. Isaac Asimov, que empezó escribiendo ciencia ficción, dedicó gran parte de su producción literaria a escribir obras de divulgación científica e histórica. Es en los últimos años de su vida, que abarcan todos los 80, cuando vuelve a escribir de manera asidua obras de ciencia ficción. Muchas de estas obras son un intento de conectar toda su obra en un todo. Así, a la trilogía original de 'La Fundación' se le unen dos libros como secuela, 'Los límites de la Fundación (1982) y 'Fundación y Tierra (1983), y otros dos libros como precuela, de los que voy a tratar a continuación, que son 'Preludio a la Fundación' (1988) y 'Hacia la Fundación' (1993). La sensación, después de haber leído estos dos últimos, es agridulce.

Estos libros tratan de Hari Seldon y del desarrollo de la Psicohistoria. Igual que haría en la secuela, Asimov introduce elementos que no estaban presentes en su obra de los cuarenta y cincuenta, como los robots y la informática, cosa que no me molesta. Mis 'peros' van más por otras cosas. Asimov siempre se ha caracterizado por un estilo sencillo de frases cortas y mucho diálogo, haciendo que la trama avance de una manera ágil. Y en 'Preludio a la Fundación' y 'Hacia la Fundación' no se echa en falta. Es el mismo estilo. Pero. No sé si fue cosa del contrato con la editorial, pero a estos libros les sobran páginas. Muchas. Les sobran páginas para lo que cuentan. Si en la trilogía original siempre pasaban muchas cosas, en estos todo lo contrario. Los personajes dan vueltas y vueltas hasta que Asimov decide que ya tiene las suficientes palabras para cumplir con su contrato editorial y resuelve la trama. Que un libro de Asimov, con su estilo, que como digo es fácil de leer y ameno, se te haga pesado, es mala señal.

Otro tema es el tratamiento dado a Hari Seldon. Si el personaje que aparecía en 'Fundación' era el de un científico ya en los últimos años de su vida, seguro de sí mismo, previsor, estratega, con carisma... un líder que guía a la humanidad a una nueva época con su Psicohistoria, en estas precuelas Asimov nos muestra un Seldon bastante más mundano. De andar por casa, vamos. Y eso como que no. La sensación, como decía al principio, es agridulce. Agridulce porque la oportunidad de, humanizando al personaje, haberle dado algo más de épica, se desaprovecha. Que Asimov siempre ha pecado del deux ex machina ya lo sabemos, pero creo que aquí, en estas dos novelas, abusa.

Todo sucede porque sí, la trama da rodeos y más rodeos, personajes anodinos... Innecesarios sería la palabra para calificar a estos libros. Asimov tiene otras novelas que, si a lo mejor no son de lo mejor de su producción, sí son disfrutables. Creo no equivocarme cuando digo que estas novelas sólo las disfrutarán los más incondicionales de su obra, y a lo mejor ni eso. Lo dicho, que para este viaje no hacían falta alforjas. Mal, Isaac, Mal.