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'Merlín': el origen de los mitos artúricos

Aunque Merlín no tiene la fama que sí tienen otras series de la BBC, sin hacer mucho ruido llegó hasta la quinta temporada. Por el tono, más familiar que otras producciones de la misma cadena, está emparentada con otro clásico de la BBC: Doctor Who. A diferencia de ésta, Merlín sí tenía un final, haciendo imposible alargar indefinidamente la historia.

Merlín se centra, a su manera, en el origen del mito artúrico, con un joven Merlín que llega al Camelot del rey Uther y con un Artúro que todavía es príncipe. La prohibición de la magia hecha por Uther, castigada con la muerte, obligan a Merlín a ocultar su condición de mago. Esta doble personalidad, donde una identidad es secreta, acerca a Merlín a las clásicas historias de superhéroes.

Es una serie de aventuras familiar, donde a veces tienen cabida elementos de fantasía. Por ello no se le puede pedir una fidelidad absoluta al tema que trata, utilizando la materia de Bretaña, las leyendas artúricas, como mera inspiración y excusa para contar otras cosas, como el camino del héroe emprendido por Merlín. Ese desarrollo y aprendizaje de Merlín (en menor medida Arturo) es uno de los temas centrales de la serie: de ser un patán don nadie a poderoso mago del rey.

El final no podía ser otro que la muerte de Arturo, algo en lo que la serie sí es fiel. Podían haber buscado un final feliz, pero hubieran desvirtuado el espíritu de la serie; eligieron ser coherentes con la historia que estaban contando. Merlín es la serie que sin hacer ruido y sin grandes pretensiones nos acompañó durante cinco temporadas, entretenida y con un final a la altura.

'Dead Set': Charlie Brooker llama a la reflexión con sus zombis

La televisión británica siempre tiene pequeñas joyas ocultas. Dead Set es una de ellas. Emitida por el canal británico E4 a finales de 2008, consta de una única temporada de cinco capítulos, cada unos de 45 minutos de duración. En España la emitió Canal + en el verano de 2009.

Si en 2002 Danny Boyle revitalizó el género zombi/infectado con su película 28 días después, Charlie Brooker le daría una vuelta de tuerca y, al más puro estilo Romero, utilizaría a los zombis de Dead set como metáfora para una crítica social ácida. El argumento de la serie es provocador: mientras unos concursantes de un reality show, Gran Hermano, están encerrados en el estudio donde se desarrolla dicho concurso, se desata un apocalipsis zombi.

Charlie Brooker, más conocido por Black Mirror, ya apuntaba maneras en Dead Set. La crítica social, unida a un humor ácido y bastante gamberro, ya estaban presentes en esta miniserie. Si Black Mirror le permitió explorar en cada capítulo temas diferentes, en Dead Set se centró en la alienación producida por la televisión, muy especialmente por la telebasura. El final es un final sin concesiones, como corresponde a la crítica realizada. El individualismo, la alienación, el voyeurismo y el exhibicionismo propios de una sociedad decadente no pueden tener un final feliz.

Quizás menos interesante que Black Mirror por centrarse en un sólo tema, Dead Set es una serie altamente disfrutable, no sólo para los amantes del género zombi, para los que supone una renovación refrescante, sino también para los aficionados a las buenas series de televisión. Los cinco capítulos saben a poco, pero por eso son breves e intensos y no defraudan.

'The IT Crowd': la mejor de las comedias británicas

The IT Crowd es una de las mejores comedias británicas, si no la mejor. Creada por el irlandés Graham Linehan, es la culminación y sublimación de un trabajo que empezó con Father Ted y continuó con Black Books, sus otras dos grandes series. Estrenada en Channel 4 en febrero de 2006, The IT Crowd consta de cuatro temporadas y un capítulo especial emitido en 2013 que puso punto y final a la serie. En total, veinticinco capítulos. Brevedad británica.

Como otras series del autor, tiene un toque irlandés, en este caso representado por uno de los personajes, Roy, interpretado por el irlandés Chris O'Dowd. Sin entrar en debates sobre si es mejor ver series en versión original o no, The IT Crowd pierde muchísimo doblada. Es uno de esos casos en los que es preferible verla en versión original aunque no se sea capaz de captar todos los matices, que los tiene, a verla doblada.

La serie trata sobre el departamento de informática de una gran empresa, compuesto por Jen, la jefa de departamento, que no tiene ni idea de informática, y por dos informáticos muy friquis, Roy y Maurice. También cuenta con unos personajes secundarios inolvidables. Con apenas veintipocos minutos por capítulo no te cansas de la serie, los capítulos son muy dinámicos y siempre suelen terminar en un punto álgido. Casi todos tienen una escena o dos memorables, de las que recuerdas durante mucho tiempo.

Lanehan hace lo mismo que en otras de sus series: repartir para todos. Habla del acoso en el trabajo, de las redes sociales, de los hooligans, de los concursos de televisión... The IT Crowd es una comedia gamberra con muchas referencias a la cultura popular y guiños geeks para los más friquis, tremendamente divertiva, capaz de pasar de un humor absurdo y surrealista a otro más ácido tirando de fina ironía. Además, verás el mejor anuncio antipiratería.

'Happy Valley': brillante segunda temporada

Cuando se estrenó Happy Valley no pasó nada. Nadie esperaba, a priori, nada de ella. Quizás, como mucho, otra de esas series policiles con aires costumbristas que se estilan en el norte de Europa. No tenía una premisa high concept de las que se estilan ahora, y lo único que invitaba a echarle un vistazo era el sello de calidad de la BBC. Eso fue antes de su estreno. Después, como un pequeño secreto, la bola de nieve ha ido creciendo y esta segunda temporada confirma las buenas sensaciones de su primera temporada: Happy Valley es una de las mejores en antena.

En un principio la primera temporada era algo lo suficientemente cerrado como no esperar o necesitar otro desarrollo posterior de la trama. Cuando BBC la 'recuperó' para una segunda temporada, estaba la incógnita de hacia dónde decidiría tirar la serie y si sería interesante ese nuevo rumbo: ¿otro caso Catherine Cawood?

Happy Valley vuelve como se fue: si la primera temporada trataba sobre la asunción de responsabilidades de nuestros actos y sus posteriores consecuencias, esta segunda temporada indaga todavía más en este hecho. Hay un asesino en serie que anda suelto, aunque lo importante no es eso, sino que sirve de excusa argumental para contar otras cosas. La trama de los asesinatos se mezcla, magistralmente, con la trama Tommy Lee Royce de la temporada anterior. A través del personaje de Cawood se nos muestran retazos de la vida de otros personajes, sus problemas, sus ambiciones, sus pequeñas miserias y grandezas. Cawood no es una heroína, como ella misma se encarga de recordarnos en su diálogo con el terapeuta, es sólo una persona normal a la que le pasan cosas normales. Ella duda, se equivoca y acierta como nosotros, por eso nos podemos ver reflejados en ella.

El hecho de contar con temporadas cortas de seis capítulos ayuda a no estirar mucho el chicle. Recibir pequeñas dosis de Happy Valley se ha demostrado una fórmula eficaz para la BBC y para los fans de la serie. Si las segundas temporadas son una prueba de fuego para las series, Happy Valley ha pasado la prueba con nota.


'Spaced': la crisis de los veinte

Spaced es una comedia británica escrita y protagonizada por Simon Pegg y Jessica Hynes. Con sólo dos temporadas en su haber, la primera estrenada en 1999 y la segunda en 2001, ambas emitidas por Channel 4, Spaced es considerada por crítica y público como una serie de culto. Forma junto a Father Ted, Black Books y The IT Crowd, el póker de ases de Channel 4 en cuanto a comedia se refiere.
Daisy y Tim son dos jóvenes londinenses de veintitantos que se conocen en una cafetería y acaban compartiendo piso. Contado tal cual, no parece gran cosa, pero aquí es donde Spaced se muestra como una serie diferente. La serie retrata la vida de estos jóvenes en varios sentidos: a través de su papel en la sociedad, el puesto que ocupan, la precariedad en algunos casos... Y lo hace con humor, ironía y a veces surrealismo, manejando a la perfección referencias y guiños a la cultura popular. Nada que ver con otra serie de la época, Friends. Sin minusvalorarla o menospreciarla, Spaced va más allá del chascarrillo y el sketch; aunque a veces también lo utilice, es más como recurso o medio que como fin en sí mismo.
Son esas referencias y guiños a la cultura popular lo que seguramente la ha convertido en la serie de culto que es, donde tantas personas, hoy diríamos frikis, han conectado con ella. Matrix, La Guerra de las Galaxias, Buffy: cazavampiros, Expediente X, Pulp Fiction, Psicosis, El resplandor, Taxi Driver, Tekken 3, Lara Croft, Resident Evil... Películas, series, videojuegos, todos tienen cabida en los catorce capítulos de Spaced. Muchos años después Community, otra comedia, en este caso estadounidense, utilizaría referencias de la cultura popular, a mi juicio no tan bien hiladas como Spaced.
La serie fue en muchas cosas una adelantada a su tiempo. Sólo cabe imaginar la repercusión que hubiera tenido de emitirse hoy día, en plena era de las redes sociales.

En Skip to the End, el documental sobre Spaced emitido en 2004, se cierra la serie. En los segundos finales vemos a Tim y a Daisy hablando. Tim lleva a un bebé en brazos. Siguen viviendo en el mismo sitio. No es lo mismo que una película o una nueva temporada, pero nos deja entrever el futuro que han corrido nuestros personajes.
Algunos actores como Simon Pegg y en menor medida Nick Frost, que actuaba por primera vez en Spaced, han tenido una carrera más o menos destacada en el cine. Jessica Hynes también ha tenido papeles de cierto renombre.

Spaced, en definitiva, es como ese verano de transición en el que de la infancia pasas a la adolescencia. Si los treinta son los nuevos veinte, los veinte son ese alargamiento de la adolescencia, ese buscar un lugar, encontrar el sitio adecuado y madurar que es detrás de lo que andan Tim y Daisy.

'Luther': breve e intensa cuarta temporada

Creada por Neil Cross y emitida por la BBC, Luther empezó siendo algo más que una mera serie policial. A pesar de las cortas temporadas a las que nos tienen habituados las series británicas, la apretada agenda de Idris Elba, protagonista absoluto de Luther, ha hecho que desde su estreno en 2010, los capítulos nos lleguen con cuetagotas. Hemos tenido que esperar casi dos años y medio, hasta diciembre de 2015, para ver el regreso de Luther a nuestras pantallas.

John Luther es un policía con unas excelentes habilidades deductivas, pero también es una persona con mucho carácter y con un pasado oscuro marcado por varios hechos macabros, lo que hace que siempre esté en la cuerda floja, de abismo en abismo. En esta cuarta temporada se nos presenta aun Luther que, literalmente, vive en una casa al lado de un precipicio, marcado por los traumas de su pasado reciente, heridas que siguen sin cicatrizar.

Son dos los acontecimientos que ponen a Luther otra vez en marcha: la muerte de su amiga Alice Cooper y el asesino en serie que anda suelto por Londres. Vuelve a la policía para resolver el asesinato de Alice y para parar al asesino en serie. En el camino de Luther se cuzan un capo mafioso al que secuestra equivocadamente y un viejo caso de su pasado sin aparente conexión con ninguna de las tramas actuales.
Los dos capítulos, en una serie ya de por sí de temporadas cortas, ha obligado a hacer muchas elipsis, precipitando algunas tramas, embarullando otras y dejando sin respuesta unas cuantas preguntas. Es el unico punto negativo, aunque no menor, de esta cuarta temporada, el intentar abarcar más de lo que dan de sí dos capítulos de una hora. A pesar de lo cual, esta temporada ha sido un regalo para los seguidores de la serie, que nos quedamos a la espera de que los astros se alieneen de nuevo. ¡Idris Elba, ponte el abrigo de Luther otra vez!

'Father Ted': comedia irreverente

Escrita por los irlandeses Graham Linehan y Arthur Mathews, Father Ted fue una sitcom británica emitida entre 1995 y 1998 por Channel 4. Linehan también escribiría otras dos comedias para Channel 4, las exitosas Black Books y The IT Crowd. Si en estas dos está presente el carácter irlandés a través de dos de los actores protagoniastas, Dylan Moran y Chris O'Dowd, Father Ted fue un paso más allá al contar con un reparto compuesto casi en su totalidad por actores y actrices irlandeses.
En sus tres temporadas y veinticinco episodios Father Ted narra las aventuras y desventuras de tres sacerdotes católicos en la remota isla de Craggy Island. El padre Ted Crilly, el padre Dougal McGuire y el padre Jack Hackett comparten casa junto a Mrs Doyle, su ama de llaves. Su destino en Craggy Island es un castigo por los diversos incidentes de los que fueron protagonistas en el pasado. De Ted sabemos que es un aficionado al juego, Dougal fue culpable del 'incidente de Blackrock' y Jack es un viejo verde y alcohólico.
Aunque al principio la serie parece más una sucesión de sketches sin un hilo argumental, poco a poco éste se desarrolla y los capítulos empiezan a seguir el siguiente esquema: se plantea un problema para el que Ted encuentra una solución que acaba mal.

Ted:       We were just talking about that Kurt Cobain.
Dougal:  He was from America. Imagine blowing your head off with a shotgun!
               God, how did he manage to survive that?!
Ted:        Er...he didn't. He died.
Dougal:  Oh, right.

Father Ted es uno de esos casos en los que el doblaje no es posible sin perder buena parte del sentido y significado de lo que se dobla. El acento irlandés y los localismos utilizados por el reparto son una parte más de la serie. Escuchar al padre Jack gritar «feck» o a Ted y Dougal decir de alguien que es un «eejit» le confiere a la serie ese carácter típicamente irlandés del que hace gala. Merece el esfuerzo, aunque no se domine mucho el inglés, de verla en versión original subtitulada.
Si hay una palabra que pueda definir a Father Ted seguramente sea la de irreverente. En estos tiempos de corrección política donde se persigue al que piensa diferente, resulta imposible imaginar una serie tan sarcástica y caústica como Father Ted en antena. También, como dice el propio Linehan en esta entrevista, hoy sería difícil una serie sobre tres clérigos después de conocer el escándalo de los abusos a menores protagonizados por la Iglesia católica. Aclamada por la crítica y el público, todavía sigue siendo referencia e influencia para otras comedias. Feck! Arse! Girls!

'Black Books': «el milenarismo va a llegar»

Black Books es una de esas pequeñas joyas que nos regala la televisión británica, que si bien no puede competir comercialmente con lo que se produce al otro lado del Atlántico (pocos pueden hacerlo), sí puede competir en calidad. El humor inglés que alumbró toda una tradición literaria que va desde Laurence Sterne hasta Tom Sharpe, pasando por P. G. Woodhouse y Terry Pratchett, también está presente en muchas series. SpacedLittle BritainThe IT Crowd, Father TedThe Office... la comedia británica siempre ha gozado de buena salud. Black Books, quizá, es una de las mejores.

Dylan Moran, comediante, actor y escritor, es el creador y uno de los protagonistas de esta serie. Moran interpreta el papel de Bernard Black, propietario de la pequeña librería Black Books. Black, alcohólico y de vida desordenada, contrata a un antiguo contable, Manny Bianco (un genial Bill Bailey), para que le ayude a llevar el negocio. Junto a Fran Katzenjammer, una dependienta que trabaja en la tienda de al lado, son los tres protagonistas de la serie. Los diálogos y las situaciones descacharrantes se suceden uno tras otro.





Customer: Look, there's no other way to say this, but I didn't come in here to be insulted.
Bernard: Well, I didn't ask for the job of insulting you. In another life, we could have been brothers. Running a small, quirky taverna in Sicily. Maybe we would have married the local twins instead of wasting each other's time here in this dump. But it was not to be. So hop it.


Como casi todas las series británicas, es muy corta. Los 18 capítulos distribuidos en tres temporadas saben a poco. Aunque viendo las últimas temporadas de Community o The Big Bang Theory, tal vez sea mejor una retirada a tiempo dejando el pabellón bien alto que arrastrarse durante años y dilapidar todo el crédito ganado anteriormente.

Black Books es una farsa llena de momentos delirantes cargados de surrealismo, con un Moran histriónico en el papel de librero avinagrado y con mala leche, al que le da la réplica Bill Bailey interpretando a un apocado e inocentón Manny. Probablemente, lo más parecido que se ha hecho en nuestro país es el momento antológico de Fernando Arrabal en La 2El caos más alocado y gamberro tiene nombre: Black Books.


'Happy Valley': asumir las responsabilidades de nuestros actos

Happy Valley es una de esas series de las que a priori, por su argumento, no cabría esperar mucho. Nada que ver con las series high concept tan habituales hoy día, que parten de una premisa tan interesante que estamos deseando verlas en cuanto sabemos algo de ellas. Estrenada en abril de 2014, esta serie británica supuso un éxito de crítica y público para la BBC, que casi dos años después vuelve a la carga con otros seis episodios en una segunda temporada.

El punto de partida es la historia de Catherine, una sargento de policía que lidera a un pequeño equipo en un pueblo perdido de la campiña inglesa. Se producen una serie de crímenes brutales que Catherine y su equipo tienen que resolver. A primera vista, parece otra de tantas series británicas noir que ya hemos visto antes. El argumento no está lejos de las premisas de Broadchurch o Fargo. Pero es aquí donde Happy Valley se eleva por encima de la media, desplazando la trama de los crímenes a un segundo plano y centrándose en la historia de Catherine Catwood, una mujer de 47 años, divorciada y al cuidado de una hermana exdrogadicta y un nieto, que tiene dos hijos, uno está muerto y con el otro no se habla. Vamos, lo que viene siendo un drama.

El acierto está en unir el drama de Catherine con los crímenes, haciendo especial énfasis en las relaciones humanas, pero sin caer en un melodrama de película de Antena 3. Todo pivota sobre el personaje de Catherine y la necesidad de asumir las responsabilidades de nuestros actos. El reparto es otro acierto más. Sarah Lancashire, que interpreta a la sargento Catherine Cawood, está enorme, y no es la única. Siobhan Finneran lo borda interpretando a la hermana yonqui de Cawood.

Es inevitable pensar en otras pequeñas joyas que la televisión británica nos ha regalado estos años, como Line of Duty, Inside Men o The Shadow Line. Happy Valley ocupa un lugar destacado por méritos propios. Ya querrían muchas series para sí mantener la tensión a flor de piel como hace Happy Valley

'And Then There Were None': la BBC y Agatha Christie

Hace casi dos años la BBC anunciaba que se había hecho con los derechos para adaptar la obra completa de Agatha Christie coincidiendo con el 125 aniversario de su nacimiento. Una obra, la de Agatha Christie, que ya ha sido llevada al cine, a la radio y a la pequeña pantalla con gran éxito. La primera en ser adaptada por la BBC fue Partners in Crime; la segunda And Then There Were None, que adapta la novela del mismo título, más conocida en español como Diez negritos. Probablemente sea esta novela, junto a Asesinato en el Orient Express, una de las más famosas y aclamadas de Agatha Christie, llevada al cine en varias ocasiones (la versión de 1945 sigue siendo la mejor).

And Then There Were None narra la historia diez personajes que son invitados a pasar un fin de semana en una mansión situada en medio de una isla. Estas diez personas, atraídas mediante engaños a la isla (algunas por ofertas de empleo magníficas), no se conocen entre sí, pero tienen algo en común: en el pasado fueron responsables de la muerte de alguna persona. Irán muriendo una a una como se describe en una canción infantil, de ahí el título de And Then There Were None, hasta que no quede nadie vivo, llevando a la paranoia a los que siguen vivos y desatándose un interesante juego de sospechas.

La sensación de aislamiento y claustrofobia está muy lograda, haciendo creíble la paranoia de los personajes, que incomunicados en la isla, están siendo asesinados. También ayuda, y mucho, el elenco de actores y actrices. Desde Burn Gorman (Torchwood), hasta Charles Dance, (Juego de Tronos), pasando Miranda Richardson (Harry Potter) o Aidan Turner (Being Human).
La adaptación de la BBC ha levantado alguna ampolla, pues hay quien considera que la serie es demasiado oscura, lo cual es una tontería, porque Diez Negritos es una historia que poco tiene que ver con otras de la misma autora, como las de Hércules Poirot o Miss Marple. El final sombrío y sin concesiones poco o nada tiene que ver con el resto de la obra de Agatha Christie, mucho más amable
y alegre. Lo único que ha hecho la BBC ha sido incorporar otros elementos que van en la línea de lo escrito por Christie, como el sexo o las drogas. 
Se trata, sin ninguna duda, de la mejor adaptación de esta obra, merced al buen material del que partía, a un buen reparto, una buena dirección y un formato, el de miniserie de tres capítulos (unas tres horas), que ayuda a profundizar en cada personaje (gracias a los flashbacks que vemos de cada uno). Más oscura pero fiel al original, And Then There Were None no defrauda.


Doctor Who: 'The Husbands of River Song'

ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS

Como cada Navidad desde hace ya más de una década, la BBC nos regala un capítulo de Doctor Who el 25 de diciembre. Estos especiales de Navidad suelen ser independientes de la trama de la serie. En este caso, supone el regreso de uno de los personajes más queridos de esta nueva etapa, River Song, la esposa del Doctor, pero no tiene el tono oscuro que anunciaron los últimos capítulos de esta última temporada, con un Doctor afectado por la muerte de su companion Clara.

El capítulo empieza con el Doctor siendo confundido con un cirujano y llevado a la nave del rey Hydroflax para que le opere. Todo es una treta de River, casada con el rey Hydroflax, que necesita de un cirujano para que extraiga de la cabeza de éste una joya de gran valor. No reconoce al Doctor con su nueva cara, ya que nunca antes había visto al duodécimo Doctor. Hydroflax descubre que River trama acabar con su vida para hacerse con la joya, y no se lo toma muy bien. A partir de ahí, Moffat no defrauda y juega a lo habitual en los capítulos en los que aparece River Song, recreándose en el enredo y el equívoco. 

The Husbands of River Song nos muestra a un Doctor que pocas veces aparece en la serie: un Doctor enamorado de su mujer. Después de 24 años de relación a través del tiempo y del espacio, esta será la última vez que se vean, y aunque intenta ocultárselo a River, ella también lo sabe. El diario que le regaló y en el que ella escribe cada encuentro, está próximo a acabarse, apenas le quedan unas páginas en blanco.

La despedida, como ya se nos anunció en otros capítulos donde aparece River Song, es en las Singing Towers of Darillium, donde pasan la última noche juntos. Las lágrimas emotivas del Doctor provienen del conocimiento y asunción de este hecho. Cierra el círculo regalándole el destornillador sónico con el que hizo su primera apareción River Song en Forest of the Dead. Emotivo final para una pareja que nos lo ha hecho pasar tan bien todos estos años. ¿Volveremos a ver a River Song?

Sherlock: The Abominable Bride

Ya son rebajas en El Corte Inglés
ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS

Desde que se estrenó en 2010, Sherlock nos ha llegado con cuentagotas. Una primera temporada de tres capítulos en 2010, otra segunda en 2012, la tercera en 2014 y este especial de año nuevo en 2016. Y la tan esperada cuarta temporada, aunque probablemente se estrene en 2017, todavía no tiene confirmada su fecha de estreno. Los compromisos de sus dos actores protagonistas, Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, además de los compromisos de los showrunners Steven Moffat y Mark Gatiss, hacen que este capítulo especial, The Abominable Bride, sea un auténtico regalo para los fans de la serie.

Año nuevo, Sherlock nuevo. Y tanto. El capítulo empieza como una especie de reboot de la serie, ambiéntándola en el siglo XIX en un Londres victoriano muy gótico. Iglesias en ruinas, fantasmas en la niebla, laberintos, mansiones... Sherlock tiene que resolver el caso de Ricoletti, asesinado por su esposa muerta. ¿Cómo puede alguien volver de los muertos para asesinar a su marido? Y no será el único. Moffat y Gatiss, de apenas media línea en un relato de Conan Doyle, se sacan de la manga este caso de Ricoletti para disfrute nuestro.

Poetry or truth? 
Many people would say they’re the same thing. 
Yes. Idiots.

Lleno de referencias y metarreferencias, con el habitual toma y daca en los diálogos y la fina ironía que caracteriza a la serie, esta historia gótica sobre fantasmas se revela hacia la mitad del capítulo como una ensoñación del propio Sherlock, que medio drogado, busca recluirse en su «palacio mental» para descubrir si es posible que Moriarty, que también se ha pegado un tiro y debería estar muerto, esté vivo.
Quizá se le pueda echar en cara a Moffat y Gatiss una resolución un tanto anticlimática: no es posible seguir vivo después de haberse volado la cabeza, lo cual sirve tanto para Ricoletti como para Moriarty. Que todo se revele como un plan de un grupo de feministas para atemorizar a los hombres tampoco parece la resolución que uno podría esperar o desear. Eso sí, todas las piezas del puzle encajan a la perfección. Mucho ha habido que esperar para disfrutar otra vez de Sherlock, al menos este capítulo ayuda a hacer más llevadera la espera.






'My Mad Fat Diary', un retrato realista de la adolescencia


'My Mad Fat Diary' es una serie británica  que cuenta la historia de Rae Earl, una adolescente con problemas de autoestima debido a su sobrepeso, que sufre acoso escolar e intenta suicidarse. La serie comienza cuando abandona el hospital psiquiátrico en el que estaba ingresada para rehacer su vida. Lejos de la moralina y el maniqueísmo, la serie trata de acercarse a la realidad sin caer en versiones edulcoradas de la misma. Los problemas de Rae, el despertar sexual, el aceptarse a uno mismo y ser aceptado por los demás son algunos de los temas que trata, y lo hace como lo hacía 'Skins': honestidad y naturalidad.

Lo que nos hace conectar con la serie y con su protagonista (inmensa Sharon Rooney) es esta honestidad y naturalidad al tratar temas que siempre suelen ser 'blanqueados' en otras series, pero también la ambientación temporal. El factor nostalgia aquí pesa mucho, y para cualquiera que viviera en los noventa, le gustara o no, sí es capaz de reconocer una serie de símbolos que forman parte del imaginario colectivo de una generación. Que ese imaginario sea una mierda o no, ya es otra discusión, pero ayuda a empatizar  con los personajes. Es evidente la nostalgia que despierta el recordar una época sin teléfonos móviles y con internet en pañales.

Y la música. Asociamos momentos especiales a canciones, y en nuestra banda sonora siempre recordaremos con cariño las canciones de nuestra infancia y adolescencia, aunque ya no nos gusten. A lo largo de dieciséis episodios y tres temporadas desfilan por nuestras pantallas la música de Blur, Oasis, The Verve, Pulp, Ash, The Stone Roses, Manic Street Preachers, The Cure... La serie utiliza la música como hilo conductor, como sublimación de momentos emotivos, que los hace todavía más especiales acompañados con una canción de fondo.

La gang. La cuadrilla. El grupo de amigos. No sólo vemos crecer a Rae, sino que también crece su pandilla. Y es inevitable que cada uno, después de esta etapa compartida, vuele libre y haga su vida. Algunos de esos amigos los conservarás y de otros sólo quedará el recuerdo. Es una de las últimas lecciones que aprende Rae. Madurar para Rae es renunciar a la seguridad de un entorno que tiene fecha de caducidad y aprender a valerse por sí misma.

Es la mezcla de comedia y drama, sin caer en panfletos de autoayuda, y el retrato de los problemas y conflictos adolescentes de una manera realista lo que hace de esta serie una gran serie.