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'Lost', sexta temporada

Se suele hablar mucho del final de Lost, que genera mucha división entre los fans, pero en general se olvida de donde viene. Desde la tercera temporada la serie entró en una huida hacia delante, tremendamente entretenida por momentos, pero bastante incoherente e incosistente con el relato de las primeras temporadas. Viajes en el tiempo con unas reglas que se incumplen cuando es necesario, reglas sobre la isla que cambian según convenga en ese momento... la coherencia interna de la historia hace tiempo que se convirtió en un animal mitológico para los guinistas de Lost.

La serie tenía algún toque místico al principio, sobre todo en el personaje de John Locke, pero con el devenir del tiempo esta característica se hizo más importante hasta abarcarlo (casi) todo. La idea del destino y su conflicto sobre el libre albedrío de los habitantes de la isla hace tiempo que flotaba en el ambiento. Unido al maniqueísmo en el que cayó la serie en estas últimas temporadas, se puso demasiado intensa, tomándose demasiado en serio y bordeando el ridículo en muchas ocasiones. ¿La excusa argumental? Ahora la isla es un lugar sagrado que hay que proteger, la luz no debe caer en malas manos. Al hacer girar todo sobre esta premisa, muchas explicaciones a los misterios de la isla son bastante frágiles, cando no directamente infumables.

La sexta temporada fue el punto y final de una serie que empezó siendo algo bastante distinto a como acabó. El misterio se usó como excusa para contar una historia maniquea sobre redencionel personales en medio de un debate sobre el libre albedrío. El final de Lost, siendo bastante mejorable, es coherente con esta etapa final de la serie. Lo que desluce a la serie no es el final, son los derroteros que tomó temporadas atrás.

'Lost', quinta temporada

La quinta temporada de Lost es la más loca de todas, con los viajes en el tiempo y las distintas líneas temporales narradas a la vez. También es una de las más flojas en cuanto a argumento y consistencia de la trama. En sus 17 episodios se acentúa el descontrol y la inconsistencia que venían de temporadas anteriores.

Hay varias tramas en esta temporada que marcan dos objetivos fundamentales: volver a la isla pero volver en el tiempo correcto. Sayid, Kate, Hugo, John, Jack y Sun logran salir de la isla. Para proteger al resto de compañeros que han dejado atrás, inventan una historia sobre el tiempo que han estado perdidos y su rescate. Pero los acontecimientos de la isla les reclaman y la única manera de volver es hacerlo juntos. Mover la isla ha tenido consecuencias, una de ellas es que la isla ha saltado en el tiempo atrapando a Sawyer, Juliet, Miles, Jin y Faraday en 1977. De los seis que lograron escapar de la isla cinco acaban en 1977, todos menos Sun. Jack tratará de devolver a todos al presente, trastocando la vida de sus compañeros en 1977 y creando lo que conocemos como "el incidente". Una de las reglas de oro de los viajes en el tiempo en Lost es que "lo que sucedió no se puede cambiar". Pero esto es Lost, y donde dije digo, digo Diego. Sí logran cambiar cambiar lo que sucedió, pero en una realidad alternativa. Así es como comienzan los flash sideways de la sexta y última temporada, el nuevo recurso narrativo de la serie que muestra la realidad alternativa creada.

En esta temporada ya hay un anticipo de lo que acabaría convertida la serie. El maniqueísmo y el reducir todo a una lucha entre el bien y el mal con toque de filosofía New Age vendrían a explicar casi todos los misterios de la isla. Seguir viendo Lost ya sólo tenía sentido para disfrutar de las tramas alocadas a las que nos tenían acostumbrados.

'Lost', cuarta temporada


A estas alturas Lost era ya todo un fenómeno sociológico, pero argumentalmente estaba en un callejón sin salida. Además es la temporada que coincide con la huelga de guinistas, pasando de los habituales veintitantos capítulos a catorce. Debe de ser una de las pocas series que mejoraron con la huelga de guionistas, eliminando paja e idas de olla.

La tercera temporada supuso el agotamiento de la fórmula que la serie utilizaba hasta entonces. Tres temporadas sembrando misterios, muchos resueltos a base de otros misterios más grandes, cada vez iba siendo más insostenible. Los creadores de Lost decidieron tirar por la calle de en medio y, en vez de darle cierta coherencia al relato, dieron rienda suelta a tramas y misterios cada vez más increíbles. A veces se suele apuntar que Lost quedó deslucida por su capítulo final cuando, en verdad, ese capítulo final viene a cerrar unos despropósitos que se iniciaron bastante antes.

Esta temporada introduce a varios personajes y varias reglas nuevas que, como siempre en esta serie, están para saltárselas. Los personajes de Faraday y Miles se incorporan al reparto, siendo lo más destacado hasta ese momento. Reaparece Michael, del que no sabíamos nada desde que huyó con su hijo Walt en el final de la segunda temporada. También forma parte de esta carta temporada uno de los episodios más recordados de la serie, La constante, dedicado al personaje de Desmond.

En ese rizar el rizo que caracterizó a Lost, se hace la primera alusión al templo de la isla y a mover la isla. Nunca importó mucho la propia coherencia interna, pero en esta temporada la serie se revela como lo que es: un gran truco de magia, artificios que nos mantenían enganchados a la pantalla. Y hay que reconocerle el mérito de cómo sabían dosificar la trama y plantar esos gigantescos cliffhangers al final de cada capítulo, deseando que llegara la semana siguiente para saber cómo se resolvían. Todavía quedaban dos años más de "engaños" para el que los quisiera disfrutar.






'Lost', tercera temporada

La tercera temporada de Lost es una temporada de transición hacia otro tipo de serie. En gran parte es un cambio motivado por el tipo de serie que es: gran planteamiento inicial, un montón de misterios que nunca se resuelven o si lo hacen es por sembrar otro misterio más grande, uso de técnicas narrativas poco vistas en televisión... Las dos primeras temporadas es lo que da de sí esa serie, a partir de esta tercera temporada hay que elegir otro camino para continuar la historia.

Es en esta temporada donde comienzan los viajes en el tiempo y se establece su regla fundamental: como en la saga Destino Final, no se puede escapar del destino. Por otra parte, es un concepto muy yanqui esto del destino manifiesto. Paulatinamente, una serie de misterio con toques de ciencia ficción se acabará convirtiendo en lo contrario: una serie de ciencia ficcióncon toques de misterio.

Se amplía todavía más el universo de la isla. No sólo eso, sino que se añade otra isla más. Conocemos más de "los otros", de la Iniciativa Dharma, aparecen personajes como Alpert (o Eyeliner) y Withmore... También conocemos mucho mejor al líder de "los otros", Benjamin Linus. Con este personaje sucede una cosa curiosa. Siempre se lo ha considerado como un líder maquiavélico, entendiendo por eso a una persona astuta que siempre consigue sus objetivos, aunque no de manera lícita. Sin embargo, desde que se introduce su personaje, Linus ha estado en una constante huída hacia delante motivada por sus pésimas decisiones. You know nothing, Linus.

En esa transición hacia la serie que será, aparece el primer flashforward de la serie. Agotado el recurso del flashback, que en algunos momentos llega a ser un estorbo, ya que deja de complementar la narración como hacía antes para convertirse en un añadido a ésta que no sirve para explicarla y sólo se usa de relleno, se usará este nuevo recurso narrativo, el flashforward. Junto con el not Penny's boat de Charlie es uno de los finales de temporada más recordados de la serie. También para muchos, fue el momento de bajarse de la serie al ver los derroteros que ésta tomaba.

'Lost', segunda temporada

Entre la primera y la segunda temporada hay una cierta unidad narrativa que se rompe en las sucesivas temporadas. También exite una coherencia interna en el relato: Lost es una historia fundamentalmente de misterio. Como en la anterior temporada, siguen jugando con el espectador, dando más datos e introduciendo elementos y personajes nuevos, pero conservando el mismo tono y estilo.

Con la voladura de la escotilla, descubren dos cosas: a Desmond, uno de los secundarios más carismáticos de la serie, y la Iniciativa Dharma. Desmond es junto a Linus, que también aparece por primera vez en esta temporada, uno de los personajes más queridos por los fans de la serie. La escotilla, que conduce a un búnker, descubre a los protagonistas la existencia de la Iniciativa Dharma. Es uno de los momentos más importantes de la serie porque amplía el universo de la isla. Si hasta entonces todo apuntaba a una isla casi deshabitada del Pacífico, descubrimos que es más grande y hay más gente. Esto se les acabaría yendo de las manos en temporadas venideras, con gente entrando y saliendo de la isla a placer y ésta convertida en el Marina d'Or de los misterios.

Seguimos conociendo más de los personajes de la isla gracias a los flashbacks que nos permiten echar un vistazo a sus vidas pasadas. También vemos ampliado nuestro conocimiento de "los otros". Dejan de ser sobrenaturales (en el sentido de que se parecen más a espíritus de la jungla) para hacerse humanos. Unos humanos muy misteriosos, pero humanos al fin y al cabo. Además de conocer a su líder, también se nos revela el destino de los pasajeros de cola. Aquí empieza uno de los problemas de Lost: la mayoría de secundarios, salvo contadas excepciones, duraban dos telediarios. Así pasó con los pasajeros de cola Ana Lucía y Libby, asesinadas por Michael, y el Sr. Eco, que aún sobreviviría unos capítulos en la siguiente temporada. Y también se le empiezan a ver los costurones al guión. La trama de Walt, que se nos remarca que es un niño especial, y la búsqueda por parte de su padre, Michael, al final no conducen a nada. ¿Y qué es eso de pulsar el botón cada 108 minutos? Ya empezaron con el rollo del destino y el misticismo que tanto perjudicaría a la serie después. Y John Locke, que es un peñazo de tío, el cansino.

Lost seguía siendo una serie fresca y adictiva, pero ya empezaba a dar muestras de agotamiento. Era imposible salir bien de responder a los misterios con más misterios. La bola de nieve que se había ido formando ya era gigante. Aún así, las dos primeras temporadas pueden verse como un todo desligado de lo que vendría después. Quién quiere respuestas teniendo una isla tan especial.

'Lost', primera temporada

Lost es el paradigma de una nueva manera de consumir productos culturales y también la consecuencia de un fenómeno: la globalización. Dicho fenómeno no es algo que sólo atañe a la economía, un gran mercado global, también atañe a otros aspectos de la vida: sociales, culturales, políticos... La cadena ABC estrenaba en 2004 Lost, una serie creada por J. J. Abrams y Damon Lindelof. Con una trama serializada llena de misterios y una novedosa (por poco vista) manera de narrar, fue capaz de crear todo un fenómeno fan a su alrededor. También supuso una nueva manera de relacionarse con dicho fenómeno, ya que guionistas y fans estaban en permanente y estrecho contacto. La historia muchas veces seguía los derroteros que marcaban los fans con sus teorías sobre la trama.

La trama de esta primera temporada giraba en torno a un grupo de supervivientes cuyo avión se estrella en una isla. En aquel momento, 2004, sin la información que tenemos hoy día, la serie confundió a muchos. Con dicho resumen de la trama uno podía esperar una serie de aventuras y supervivencia, como los realities del momento que emitían por televisión. Sin embargo, Lost demostraba ser desde el primer capítulo algo muy distinto, una serie de misterio. Osos polares en la jungla, un monstruo que nunca vemos, una francesa medio loca que lleva más de quince años perdida en la isla... Larga es la lista de series que intentaron emular su éxito, y (casi) ninguna lo consiguió.
Los de Bilbao aparcan el barco donde quieren
La serie tenía un ritmo narrativo endiablado, con sus característicos flashbacks que nos mostraban la vida pasada de los personajes mezclados con las tramas y misterios de la isla. Eran esos misterios, muchos resueltos chapuceramente en las últimas temporadas, los que alimentaban ese fenómeno fan. En torno a la especulación sobre ellos se llegaban a elaborar un montón de teorías, algunas disparatadas y otras bastante coherentes. Unido al despegue de la blogosfera y de las descargas por internet, la serie se convirtió en un fenómeno global. Lo de ver las series al ritmo que se emitían en sus países de origen era algo novedoso. Sólo hay que recordar cómo trató Televisión Española a las serie. ¿Cómo te ibas a enganchar a ella si la ponían a las tantas de la noche en La 2? Por no hablar de su cancelación. Una conexión a internet ofrecía la posibilidad de descargar la serie, los subtítulos y el acceso a un montón de webs y blogs donde se hablaba sobre Lost.
La primera temporada fundaba la mitología de la serie, con todos esos misterios: Walt, los otros, los números, la escotilla, Black Rock, Danielle, la infección, el humo negro... Como en una fuga de ideas, los guionistas no dejaban de añadir nuevos elementos misteriosos. Claro que así lo pagaron después, cuando tuvieron que ofrecer respuestas. Al menos en esta primera temporada, la serie quemaba trama como si no hubiera mañana. Y dejaba uno de los finales marca de la casa, con la voladura de la ventana de la escotilla y el secuestro de Walt en alta mar.