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'El hombre que fue Jueves' de G. K. Chesterton: los Monty Python y la anarquía

G. K. Chesterton (1874-1936) fue un escritor, periodista y filósofo británico. Cultivó distintos géneros, desde la poesía hasta el teatro, pero de los cerca de ochenta libros que escribió hoy los más celebrados son los relatos sobre el padre Brown y la novela El hombre que fue Jueves. De padres liberales, transformó su agnosticismo juvenil en una ferviente fe católica. Personaje polémico y polemista, comparte con otros autores de generación como Miguel de Unamuno su crisis existencial ante los rápidos cambios que experimentaba la sociedad de la época. Unos acabaron apoyando al fascismo, otros al socialismo, algunos encontraron refugio en la fe...

Chesterton fue un crítico del positivismo científico y de la idea de progreso, en la que coincidía con autores marxistas de la escuela de Frankfurt como Walter Benjamin. También fue un crítico del capitalismo y propuso un sistema cercano a lo que luego defendería la democracia cristiana, con el Estado como agente redistribuidor de la riqueza. Pero sobre todo era un polemista, en el buen sentido, que disfrutaba de la discusión y la sana provocación. Apoyándose en las paradojas y los aforismo, Chesterton fue una especie de Oscar Wilde conservador. Algo que es de agradecer es que al contrario de otros autores a diestra y a siniestra que te intentan convencer en sus obras de sus ideas, o que utilizan sus obras como vehículo de proselitismo, la obra de Chesterton tiene un carácter lúdico, casi juguetón, que la hace muy entretenida, más allá de compartir su visión sobre el mundo.

Publicada en 1908 cuando  Chesterton aún pertenecía a la Iglesia Anglicana, El hombre que fue Jueves es una novela filosófica, de ideas, una especie de thriller de espías metafísico. También contiene una serie de imágenes y alegorías cristianas, además de un tono pesimista que no se corresponde con lo que sería su obra posterior. Gabriel Syme, poeta y policía de Scotland Yard, acaba siendo introducido por Lucian Gregory, un poeta anarquista, en un grupo secreto anarquista que planea un atentado. Syme, que no puede revelar su propia identidad de policía, y Gregory, que ha dado su palabra de no delatarlo, se ven envueltos en una trama de espías y contraespías en la que nada es lo que parece. Syme descubrirá que los otros miembros del grupo anarquista también son policías como él y que han sido reclutados por el mismo misterioso hombre para luchar contra el anarquismo.

Chesterton grabando vídeo para TikTok sobre lo de Shakira


El hombre que fue Jueves es una novela llena de paradojas donde nada es lo que parece, donde los policías perseguidores son perseguidos por anarquistas que en realidad son policías creyendo perseguir a un grupo de anarquistas. También está presente ese poso pesimista de otras obras que tiran del absurdo como La metamorfosis de Kafka, pero la diferencia es que a pesar del regusto amargo que deja Chesterton al menos te saca una sonrisa. Porque el gusto por la paradoja es el gusto por el juego, que rebaja la intensidad de una obra que empieza medio en broma y acaba muy en serio. Luego nos preguntamos que de dónde salieron los Monty Python.

Chesterton, G. K. (1990). The Man Who Was Thursday: A Nightmare. Penguin.






'Messiah of Evil' (1973): Lovecraft contra los hippies

Messiah of Evil (1973) es una película de terror dirigida por Willard Huyck y Gloria Katz. Guionistas y productores de entre otras, Indiana Jones y el templo maldito (1984), también son los responsables de Howard, un nuevo héroe (1986) y de American Graffiti (1973). Tanto Huyck como Katz eran estudiantes de cine, uno en la USC y otra en la UCLA. Una de las amistades de Huyck en la USC fue George Lucas, de ahí las colaboraciones del matrimonio en distintos proyectos de Lucas, como Star Wars (1977) y Asesinatos en la radio (1994). Esta Messiah of Evil es su primera película y la más personal, todavía muy imbuida del espíritu de la época.


A Messiah of Evil se la relaciona con un buen número de películas: El carnaval de las almas (1962), La noche de los muertos vivientes (1968), Imágenes (1972), Amenaza en la sombra (1972), Muertos y enterrados (1982), Phantasma (1979), La niebla (1980), Operación Miedo (1966), Suspiria (1977)... Es fácil encontrar los vínculos y las conexiones entre Messiah of Evil y esas películas, pero creo que si hay que buscar otra película, no que se parezca, sino que explique el momento en el que se rueda y estrena Messiah of Evil, esa es La maldición de los Bishop (1971). Ambas beben del nuevo cine de Hollywood y del cine de guerrilla, una y otra desarrollan una atmósfera de irrealidad y lo hacen con recursos similares, y las dos retratan el final del una época.


Cena de navidad en Umbrella Corporation

Arletty llega al pueblo de Point Dune en busca de su padre, un artista que en sus últimas cartas había hablado de una enfermedad que le acechaba. Al llegar a Point Dune, Arletty se encuentra con un pueblo casi desierto en el que nadie parece conocer quién era su padre ni tampoco su paradero. En esta búsqueda conoce a un grupo de recién llegados encabezados por Thom, un hippie que dice ser un aristócrata portugués, y sus dos acompañantes, Laura y Toni, cazadores de leyendas que también buscan a su padre. Arletty se instala en la casa de su padre, a la que pronto se une el grupo encabezado por Thom. Llegados a este punto, la enfermedad que afectó al padre de Arletty se manifiesta ahora en la propia Arletty: sueños y visiones que se confunden con la realidad, con una voz en off que nos ayuda a seguir los procesos mentales de Arletty, cada vez más deteriorada psicológicamente. Es a veces esta voz en off la que despista un poco, porque no sólo escuchamos a Arletty, también a su padre. Le meten un reverb que a veces  también dejan cuando Arletty habla con otros personajes, contribuyendo a esa confusión entre realidad y sueño.


Cuando zarpa el amor

Cada vez más la atmósfera se va enrareciendo y la película acaba convertida en una pesadilla. A ello contribuyen las escenas rodadas de noche en un pueblo vacío y la cada vez más inestable salud de Arlette, que enloquece por momentos. Poco a poco, según avanza su enfermedad, vamos conociendo más de lo que le pasó a su padre y del secreto que se esconde en Point Dune. Hace cien años un extraño llegó a la costa del pueblo en una noche de luna de sangre. Cien años después, la historia se repite. Hay una secta de zombis a los que les sangran los ojos y que consumen carne humana que quieren desatar el apocalipsis. Point Dune es un pueblo muerto cuya enfermedad se extenderá al resto del mundo. Como en La boca del miedo (1994), lo irreal devora la realidad; lo que era una visita a su padre acaba convertida en una pesadilla sobre el fin del mundo.


Las luces de navidad de Vigo todavía no han llegado a Point Dune

Como bien nos enseñaba La maldición de los Bishop, los urbanitas hippies sólo causan problemas y son una plaga a exterminar. Todo lo de fuera es un organismo extraño, como lo es el padre de Arlette y la propia Arlette. Los sueños rotos de los sesenta se convierten en el cinismo de los setenta, que a su vez alimentará el reaganismo de los ochenta. Como le pasa a Toni cuando quiere dormir y no puede al ver la figura de Harvey Oswald retratada en el mural de la pared de su habitación: toca despertar del sueño. Todo esto con una buena dosis de Lovecraft, una banda sonora electrónica adelantada a su época y un final abierto por falta de presupuesto, hacen de Messiah of Evil una película de culto a reivindicar. Sólo por eso y las escenas del supermercado y la del cine, ya merece la pena verla. Messiah of Evil es lo que pasa cuando pones a dos hippies a rodar una película de terror, que les sale una película de arte y ensayo de terror atmosférico. Ah, y no hay tetas.









 

'El carnaval de las almas' (1962): Pedro Páramo en la feria

El carnaval de las almas es una película de terror dirigida por Herk Harvey y protagonizada por Candace Hilligoss. Estrenada en 1962, es una película bastante atípica para la época, donde el terror iba por otros derroteros. Por su duración de poco más de ochenta minutos, y por cómo se desarrolla y se resuelve la trama, se asemeja más a un capítulo largo de Twilight Zone que a una película de terror de la época. 

El carnaval de las almas fue, tanto para su director como la estrella protagonista, su única incursión en el cine. Harvey dirigió muchos cortos, pero nunca más rodó una película, y Hilligois, que todavía sigue vive, apenas participó en tres o cuatro proyectos más, nunca como protagonista. La propia película, una serie B de la época, más que título de culto, ha sido durante muchas décadas una gran desconocida. Sus reediciones en DVD y Blu-ray, su inclusión en varios catálogos de streaming y su difusión en programas como la versión moderna de Creature Features han aupado a El carnaval de las almas a Título de culto en los últimos años. Afortunadamente, uno bastante accesible.

En un cruce, mientras esperan a que el semáforo se ponga en verde, dos coches se ponen de acuerdo para iniciar una carrera. En una escena ya vista en otras películas y series, que documenta un hecho real, las competiciones entre adolescentes conduciendo, los dos coches atraviesan un puente de madera, cuando uno de ellos se cae al río sin dejar ninguna pista de dónde está el coche y sus ocupantes. Mary, una de las ocupantes de este coche, aparece horas después, completamente empapada, sin recordar qué ha pasado, junto a la orilla del río. El coche y el resto de ocupantes siguen sin aparecer. Mary, que es organista profesional, se muda a un nuevo pueblo donde empezará su nuevo trabajo de organista en una iglesia. La música de órgano será la principal banda sonora de la película.

Mike Oldfield preparando el Tubular Bells


Como le recuerdan a Mary, para tocar música no sólo hacen falta conocimientos técnicos, también necesitas alma. En un doble sentido que alude, precisamente, a esa falta de alma de Mary, mujer independiente y descreída que acepta el trabajo de organista de iglesia como lo que es, un trabajo asalariado. Esta supuesta falta de alma dará bastante juego durante la película. Mary se muda a este nuevo pueblo, donde vivirá en una pequeña casa junto a su casera y otro inquilino más, que acosará a Mary hasta conseguir de ella una cita. Y hablando de acosos, ya en el viaje de ida a su nuevo destino, Mary se verá acosada por la figura de un hombre muerto, que la perseguirá allá donde vaya. Se contrapone la luz del día y la oscuridad de la noche, pero también la vigilia y el sueño. Cada vez más, se suceden episodios en los que Mary, además de ser perseguida por este hombre, es atraída por una vieja feria abandonada a orillas de un lago. Durante estos episodios, Mary sufrirá sordera y será incapaz de ser vista o de comunicarse con nadie; o con ningún alma viva. A la vez que estos trances de Mary se vuelven cada vez más frecuentes, también se incrementa la atmósfera surrealista y onírica de la película, donde las cosas no son lo que parecen. 

Después de cuatro años en Reino Unido coges color blanco nucelar


A pesar de ser una cinta de bajo presupuesto tiene cosas a nivel de realización que están bastante bien, como los zooms locos, un recurso barato y efectivo, algunos planos subjetivos de Mary conduciendo, cierta cualidad expresionista en algunos planos, especialmente en las escenas rodadas en la feria abandonada, algún plano cenital, contrapicados... Harvey hace gala de recursos en una producción con pocos medios, y le acompaña Hilligoss con una muy buena interpretación. Además de la historia, el cómo está rodada y la interpretación de la actriz principal es lo que elevan esta cinta de mera serie B olvidable a título de culto.

La cara de la gente los lunes por la mañana en el transporte público


También es interesante observar el papel del automóvil en la cultura estadounidense. Es lo que otorga libertad, no sólo de movimiento, a los individuos. Mary es una mujer con estudios, independiente, soltera y sin ningún interés en los hombres. El coche no sólo es su medio de transporte, es lo que le permite aceptar un trabajo en otro pueblo y ganarse la vida. También puede decidir libremente y sin depender de un hombre su destino, literal y figurado. Cuando Mary va perdiendo gradualmente esa libertad, al perder su trabajo, su alojamiento y su coche, se va adentrando cada vez más en ese otro mundo que la acecha.

El carnaval de las almas es una película muy entretenida y a la vez diferente a lo que se estaba haciendo en el Hollywood en esos años. Más que del cine clásico de la Universal bebe y se inspira en el nuevo cine europeo de la época. Y aunque de manera lejana y remota, no es difícil imaginarse El carnaval de las almas como inspiración para otras películas, desde La noche de los muertos vivientes (1968), Sole Survivor (1984) y Survivor (1987) hasta El sexto sentido (1999), Destino Final (2000) e It Follows (2014). Incluso juegos como Silent Hill tienen cosas de El carnaval de las almas. No está nada mal para un título que pasó desapercibido en su momento y que décadas después se ha convertido en cinta de culto. Una película que tiene la cualidad de unir tristeza y soledad en un mundo onírico, como La invención de Morel o Pedro Páramo en literatura.







'Evil': Mulder y Scully persiguiendo al demonio en una 'rave'

 

Evil es una serie de televisión de temática sobrenatural producida por la CBS y estrenada en 2019. Pandemia mediante, cambió de casa después de la primera temporada y ahora pertenece a Paramount+, que en 2021 estrenó la segunda temporada de la serie. Este 2022 será el año del estreno de su tercera temporada. Evil es una serie creada por Michelle y Robert King y protagonizada por Mike Colter, Katja Herbers, Aasif Mandvi y Michael Emerson. El dato importante aquí es el de los creadores, Michelle y Robert, que vienen de producir y dirigir series para la CBS, siendo las más importantes The Good Wife y una rara avis, BrainDead. Esta última, BrainDead, de la que ya hablé por aquí cuando se estrenó en 2016, es importante para entender el tono y ajustar las expectativas de lo que nos podemos encontrar en Evil. BrainDead era una satira política de ciencia ficción en la que unos insectos alienígenas, como en La invasión de los ultracuerpos, se apoderan de los políticos más poderosos e influyentes de EEUU como plan para conquistar el mundo. Una cosa muy loca que abrazaba abiertamente la comedia y jugaba con los códigos del género de invasiones alienígenas para reírse un poco de él. Evil es lo mismo pero sin el cartelito que avise de que no te la tomes en serio. De hecho es todo lo contrario, ya que se vende como drama sobrenatural. Y puede que sea uno de los errores al adentrarse en esta serie, tomársela en serio. 


La nueva terapia cognitivo-conductual del maligno


Evil narra la historia de un equipo de investigación de la Iglesia católica que se dedica a investigar sucesos paranormales o con apariencia de serlo, para determinar si el Mal está influyendo en estos acontecimientos. El equipo está formado por tres personas, David, seminarista a punto de ordenarse sacerdote, el creyente del grupo, Ben, el experto en informática y tecnología, ateo pero de origen musulmán, y Kristen, psicóloga forense, también atea y madre de familia numerosa. Como villano tenemos a Leland, personaje interpretado por Michael Emerson, uno de esos actores que como Ron Perlman, tienen cara de malos, que se parece al Linus de Perdidos pero pasado de vueltas. Como si fuera un procedimental de hace quince años, el equipo dirigido por David investiga un nuevo caso en cada capítulo, para descubrir que hay una trama que los acaba conectando. De una manera o de otra, todo parece parte del mismo plan demoníaco. Un poco como en Expediente X, con el personaje creyente, la escéptica, los monstruos de la semana y la gran conspiración detrás.


¿Que si quiero o que si tengo?


Evil es una serie que de manera consciente no se toma muy en serio. Juega con los códigos y la imaginería del terror, especialmente con los que vienen de El exorcista, para subvertirlos y reírse un poco de ellos. David, uno de los protagonistas, es un ex adicto a las drogas y al sexo que después de perder a su pareja y de tener una visión, se mete a cura. Y que siendo seminarista como es, se prepara infusiones de setas alucinógenas para perseguir esa visión de dios que tuvo hace años. O Kristen, que es una psicóloga forense y madre de cuatro hijas que dejó lo que le gustaba, la escalada y el montañismo, negocio que ahora lleva su marido Andy, para criar a sus hijas, que se siente atraída por David y que padece de terrores nocturnos y alucinaciones. Por no hablar de la gran trama que está detrás de todos los misterios de la serie, que es una de las cosas más locas que se pueden ver en televisión, o de la multitud de homenajes y escenas copiadas a Alien. El ácido derritiendo el suelo, los huevos, los laberintos en los que te persigue un monstruo, el mismo monstruo saliendo de dentro de un cuerpo humano... Otra cosa no, pero a los King les gusta mucho esa película.


James Joyce podría haber escrito esta escena


Evil no es una serie perfecta y seguramente no es apta para todos los públicos. Tiene fallos estrepitosos pero lo compensa con sus aciertos, que suelen ser muy divertidos. Buen ejemplo de esto es S Is for Silence, dirigido por Robert King, es uno de los mejores capítulos de la serie y de las cosas más divertidas que se han hecho en los últimos tiempos. El equipo de David acude a un monasterio para investigar un posible milagro: el cuerpo incorrupto de uno de los monjes y los estigmas de una de las monjas. La peculiaridad de este monasterio es que todos han hecho voto de silencio. Y el voto de silencio viene porque hay un demonio que quiere destruir el mundo atrapado en un armario, y el sonido de las voces humanas puede liberarlo, así que la Iglesia construyó en torno a esta prisión del demonio un monasterio para vigilarlo, y ahora David y su equipo tienen que investigar unos supuestos milagros utilizando unas pizarras colgadas al cuello para comunicarse. Podemos leer los pensamientos de los personajes que se muestran como subtítulos en la pantalla, o verlos directamente a través de pequeñas imágenes que sustituyen a los subtítulos. Como ya he dicho antes, todo muy loco. Y muy divertido.





'Operación miedo' (1966) de Mario Bava: el pueblo maldito de los Cárpatos

Operación miedo es una película italiana dirigida por Mario Bava y estrenada en 1966. Protagonizada por Giacomo Rossi-Stuart y Erika Blanc, en una de las primeras escenas observamos al personaje interpretado por Rossi-Stuart llegando al pueblo y contemplando en el horizonte cómo unos campesinos transportan un ataúd. Operación miedo toma elementos prestados de otras producciones de terror, como las clásicas de la Universal y sus adaptaciones de Sherlosck Holmes, o las que estaban realizando en esos momentos estudios como la Hammer y Amicus o productores como Corman, pero también incorpora elementos propios, especialmente en la realización, muy típicos del cine de terror italiano de la época.

La película comienza con la llegada de un doctor a un pueblo perdido de los Cárpatos. Este doctor ha sido requerido por un inspector de policía, que está investigando la última muerte misteriosa acaecida en este pequeño pueblo, para llevar a cabo la autopsia de la última víctima. Es esta víctima la que abre la película, una mujer que es perseguida por alguien o por algo y que acaba saltando al vacío para empalarse con las rejas de una verja, no estando nada claro si se ha suicidado o si ese alguien o algo que la perseguía le ha obligado a hacerlo. Y no es lo más desconcertante que sucede en la película, que en su primer tramo, nos tiene bastante despistados. No sabemos más que los protagonistas que están investigando esta muerte, y será muy poco a poco, gradualmente, cuando iremos descubriendo el misterio que se oculta en el pueblo y que tiene a todos sus habitantes aterrorizados. Aunque es una película de 1966, creo que es relativamente poco conocida y que merece la pena adentrarse en ella sin conocer mucho más, por eso no voy a revelar mucho más de la trama.

Tim Burton ha visto esta peli

La acción transcurre en 1907, pero bien podría ser cien años antes debido a su ambientación bastante atemporal: el personaje del doctor llega en un carruaje, no hay luz eléctrica ni aparatos electrónicos... Todo remite a un mundo que nos recuerda a los relatos de Poe, Stoker, Conan Doyle y otros clásicos del género de terror literario. Es una película que como suele ser habitual en la obra del Bava bueno, cuida mucho la atmósfera. Para ello las localizaciones escogidas son muy importantes. Tenemos por un lado el pueblo imaginario de Karmingam, para el que se escogen Calcata y Faleria, dos pueblecitos medievales italianos, la Villa Grasp, para la que se recurre a la Villa Lancellotti en Frascati, y algunos exteriores como los del cementerio que se rodaron en los míticos estudios de Titanus. Estos tres espacios, pueblo, villa y cementerio, sirven de telón de fondo de una historia bastante trillada: la del enfrentamiento entre la ciencia y la superstición. Pero también sirven para reforzar el carácter onírico y a veces surreal de algunos tramos de la película, como uno de los protagonistas persiguiendo a su doble o las pesadillas que persiguen a la protagonista.

A Mario Bava también le gustaba Hitchcock

La atmósfera de la película es uno de sus puntos fuertes, reforzada por la elección de las localizaciones, con ese pueblo de calles estrechas, con una iglesia semiderruida, pero también influye mucho la realización de Mario Bava. El juego de luces y sombras, los claroscuros, la iluminación, juegan un papel fundamental. Se la puede comparar superficialmente con algunas películas de la Hammer por esos escenarios góticos, pero no tiene nada que ver. El uso de colores brillantes, que inspiraría/homenajearía Argento en Suspiria, una iluminación muy particular, sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de la acción transcurre de noche o en interiores iluminados por velas y faroles. Hay mucho movimiento de cámara, con planos abiertos y la cámara siguiendo a los personajes, hay mucho zoom, como no podría ser menos en una producción italiana de la época, y también hay un uso de ángulos de cámara que remiten al expresionismo alemán, con homenaje a M de Fritz Lang incluido. Y la escalera de caracol que remite a las escaleras de Vértigo. En Operación miedo Mario Bava consigue mezclar muchas influencias y referencias para crear una obra muy personal y hasta cierto sentido única para la época. No sólo es copiar, es copiar bien, integrando todos esos elementos que coge de aquí y de allá dotándolos de una personalidad y un estilo propios.

¿Quieres jugar conmigo?

Sobre la producción de la película no hay mucha información contrastada al respecto. En unos sitios se dice que su rodaje duró 12 días, en otros cuatro semanas... Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que durante el rodaje se quedaron sin dinero y hubo que trabajar gratis para terminar la película. Lo que nos da una idea de lo pequeña que es esta película y lo bien aprovechado que está todo. Buena muestra de esto es la banda sonora de la película, para la que se recurrió a una librería musical genérica. O la elección de un reparto pequeño y en algunos casos no profesional, lo que confiere a la película un carácter a veces demasiado teatral. Sobre el guion de Bava, Migliorini y Natale tampoco hay mucha información, más allá de que debido a su brevedad se improvisó bastante para rellenar minutos. Por lo precario de la producción parece que hay ideas que no se pudieron desarrollar, ya que se habla de que los muertos luego regresan, pero no vemos a ninguno.

De los directores clásicos de terror italiano Mario Bava es mi preferido, modernizando los códigos del terror existentes en la época con un estilo muy personal. Como buen pionero abrió camino para que llegaran otros como Fulci y Argento, y forma parte de la nómina de clásicos junto a Carpenter y Romero. Yo lo único que pido es que si alguna vez Ari Aster o Robert Eggers se quedan sin ideas, se lancen a la piscina con un remake de Operación miedo. En 4:3 y blanco y negro. ¡Cosas más raras se han visto! 










'Tan muertos como yo' / 'Dead Like Me': no estaba muerto, estaba de parranda

Después de la experiencia como guionista de Star Trek: Voyager, la mejor serie del universo trekkie, Bryan Fuller se estrenó como productor y creador con esta Dead Like Me. Y duró dos telediarios, porque los continuos problemas con el estudio, MGM Television, acabó con la renuncia de Fuller a los pocos episodios. La serie continuó sin él, sumando un total de veintinueve capítulos repartidos en dos temporadas y una posterior película lanzada al mercado de DVD en 2009.


Dead Like Me es la historia de Georgia, que después de morir a causa del impacto de una tapa de retrete residuo de una estación espacial, pasa a formar parte de un grupo de parcas que se dedican a la recolección de almas. El argumento de la serie ya da bastantes pistas sobre lo que podemos encontrar en ella: humor negro, dramedia y un poco de fantasía, aunque no mucha. Porque lo importante es la vida que se abre para Georgia, personaje interpretado por la actriz Ellen Muth, después de muerta. Se podría decir que estaba muerta en vida y que ahora, muerta, es cuando empieza a vivir. Y lo hace rodeada de otros personajes como ella, que se dedican a la recolección de almas. El líder y figura paterna de este grupo es Rube, interpretado por Mandy Patinkin, que les facilita unas notas con las iniciales de la persona que va a fallecer, la hora y el lugar del deceso. La teoría es que deben "tocar" a estas personas momentos antes de su muerte para que no sufran y acompañarlas en su transición al más allá, que para cada uno toma una forma diferente. La gracia del asunto está en averiguar a quién corresponden las iniciales que les ha pasado Rube en la nota y en llegar al sitio en el que tendrá lugar la muerte a tiempo.

Estoy harto de que hagan rimas con mi apellido

La fantasía, aunque presente, no es lo importante de la serie. Hay lo que hoy se llamaría lore, un trasfondo, pero que nunca se molestan en explicar en demasía más allá de la premisa y un par de pinceladas más. Algunas de estas pinceladas más importantes tienen que ver con estas parcas: su cuerpo es percibido por los vivos de manera diferente al que tenían cuando estaban vivos, y nunca, bajo ninguna circunstancia, pueden entablar contacto y confesar quienes son a nadie que conocieran de su anterior vida. Esta regla es la que más juego dará durante la serie, con Georgia tratando en varios momentos de volver a establecer un vínculo con su familia. Lo cual no deja de ser paradójico si tenemos en cuenta que cuando estaba viva pasaba olímpicamente de sus padres y su hermana pequeña.

Lo mejor de la serie es su humor negro y no tomarse demasiado en serio. Un par de años antes, en 2001, HBO estrenó Six Feet Under, una serie con una temática en apariencia similar a Dead Like Me. Pero la serie de Alan Ball siempre mantiene un tono trascendental, de estar contando las grandes verdades de la vida, mientras que Dead Like Me es más prosaica y se conforma con hacer pasar un buen rato, lo cual no es poco. Siempre que la cosa se pone muy seria, aparece el humor para relajar. Esta combinación es parecida a la que utiliza una serie actual como Ted Lasso, de buenismo bien sin pasarse de frenada.


Los títulos de crédito también son un buen resumen del tono de la serie, con esa música y esa realización que recuerdan a otra serie de Showtime estrenada un par de años después, Dexter. Y también la voz en off de la protagonista, del que Veronica Mars es buen ejemplo. Recurso al que volvería Fuller en Pushing Daisies. La voz superpuesta nos permite adentrarnos en los pensamientos de Georgia pero también funciona en el otro sentido: es Georgia rompiendo la cuarta pared y dirigiéndose directamente al espectador. Aunque no hay un arco narrativo como tal, tampoco se puede considerar una serie episódica. Los personajes, especialmente Georgia, van evolucionando y madurando en cada capítulo.

Christine Willes en Reaper

Emitida en Estados Unidos por el canal Showtime, Dead Like Me llegaría a España de la mano de Cuatro, que en esa primera época, cuando empezó a emitir, se hizo con un buen catálogo de series. Vale, fue responsable de cosas como Alerta Cobra y Anatomía de Gray, pero también de House, Entre fantasmas, Medium, Los simuladores y las últimas temporadas de Perdidos. Cuatro también ha sido el hogar de Mentes Criminales y Homeland, las otras dos series de Mandy Patinkin. Y de Humor amarillo. Nunca olvidemos Humor amarillo.


Dead Like Me no es la mejor serie del mundo, pero tampoco lo pretende en ningún momento. Su cancelación tampoco dejó demasiadas líneas abiertas, en todo caso te deja con ganas de más. La película de 2009 vino, en teoría, a remediar eso. Pero sin parte del elenco principal y adoptando otro tono, se aleja bastante de lo que sería el canon de la serie. Así que hay que conformarse con estas dos temporadas de una serie que vino y se fue sin hacer mucho ruido. Ahí sigue para el que le quiera echar un ojo. 



 

'Historia de cronopios y famas' de Julio Cortázar

Julio Cortázar es como los cronopios que describe: de corazón bondadoso y sensible, desordenado y tibio. Historias de cronopios y famas se publicó en 1962, un año antes de que empezara el Boom latinoamericano  con su novela Rayuela. El humor y la poesía van de la mano es este libro, que destila fina ironía en algunos de sus textos, en otros melancolía, pero que siempre tiene ganas de jugar, lo que para Cortázar era una manera de seguir viviendo. En la literatura hispanoamericana existen precedentes de este uso del lenguaje con carácter lúdico, como en Tres tristes tirgre de Guillermo Cabrera Infante o en el genial Altazor de Vicente Huidobro.
La década de los sesenta es un momento de renovación y vanguardia en la literatura, que se acerca a otras ciencias como las matemáticas. Surge la combinatoria y la línea que separa cada género se empieza a hacer difusa. Cortázar, amigo de la miscelánea, hace uso de se libertad creadora y nos obliga a mirar la realidad con otros ojos. Historias de cronopios y famas también es una invitación a vivir lo excepcional, a rebelarse contra la dictadura de la creación racional y contra el orden establecido. Para ello Cortázar busca, como decía Benedetti, "lectores cómplices", que completen y den significado a los textos, formando parte del proceso creador.

Poesía, prosa poética, relatos y microrrelatos componen las cuatro partes en las que se divide el libro. Aunque cada parte trate un tema diferente el humor ejerce de nexo de unión de todas ellas. Con este humor Cortázar reivindica el derecho a la risa, rompiendo con la literatura tradicional argentina y subvirtiendo su discurso conservador. La innovación y la rebelión están en el humor.

La poesía y el humor se dan de la mano en este libro, exigiendo de nosotros, lectores, una lectura activa que nos libertad para interpretar el texto. Si se asume lo fantástico, lo irracional, Historias de cronopios y de famas es más un texto simbólico que surrealista. 

'Phantasma': la serie B de Coscarelli

Phantasma es una de esas películas de ritmo lento más centradas en crear una atmósfera que en contar una historia lineal y coherente. Siempre se ha destacado su carácter onírico, la atmósfera de pesadilla y la genial banda sonora. Está dirigida por un tipo peculiar, Don Coscarelli, que en cuarenta años de carrera y sin ataduras con el cine comercial apenas ha dirigido una decena de películas. Se nota que tiene libertad absoluta para hacer lo que quiere.

El montaje y la banda sonora ayudan a crear una atmósfera enrarecida, a veces bordeando con el surrealismo. Recuerda al ambiente opresivo y desasosegante de algunos relatos de Thomas Ligotti, y se puede rastrear su influencia en series como  Twin Peaks o Buffy cazavampiros. Películas como Pesadilla en Elm Street también le deben mucho a la película de Coscarelli, sobre todo ese juego con lo onírico y la pesadilla, aunque Wes Craven opte por usarlo más como metáfora de otras cosas que como mera liberación del subconsciente e ida de olla.
El argumento de la película es muy sencillo, al menos en apariencia: Mike, un chaval huérfano de 13 años, descubre que algo raro sucede en la morgue y decide investigar. Hay un Hombre Alto, presunto trabajador de la morgue, que se lleva los cadáveres fuera de ésta. A partir de ahí se desata la locura. Mike es perseguido por este Hombre Alto y tiene que convencer a su hermano mayor, Jody, del peligro que corren. Este punto de partida, no muy alejado de otros argumentos de cualquier película de terror de serie B, se va complicando y complicando según avanza la trama, incorporando elemntos oníricos y surrealistas que le dan ese toque tan especial que tiene la película y que la diferencia de otras obras de temática similar.

Otra de las cosas por las que destaca la película es por la mezcla de géneros. Es una película de terror, de ciencia ficción, surrealista... ¡sólo faltan dinosaurios y nazis! Las tres secuelas que tuvo la película incorporaron otros elementos de estos géneros, ampliando así la mitología de la historia. Hay dedos amputados que se convierten en insectos asesinos, habitaciones con portales interdimensionales, enanos encapuchados violentos... Por no hablar de personajes inolvidables como el Hombre Alto (booooy!) y el heladero/músico Reggie, protagonista en alguna de las secuelas.
La película se resiente de algunas interpretaciones demasiado amateur. El bajo presupuesto obligó a Coscarelli a tirar de amigos y familia para algunas interpretaciones. Phantasma también tiene algunos momentos y escenas ridículas, como cuando Mike se pone en plan MacGyver y con celo, un martillo, una chincheta y una bala escapa de la habitación en la que le ha encerrado su hermano para que no le siga a la morgue. El enfrentamiento que tiene con el insecto en el que se ha convertido un dedo amputado también es bastante ridículo. Son escenas que te pueden sacar de la película.

Esferas plateadas asesinas, cadáveres usados para crear esclavos que se incuban en otra dimensión... Todo eso y más es Phantasma, que cuenta con un final muy pulp con un sorpresivo twist ending o giro final, marca de la casa en posteriores entregas.





'Datrebil, siete cuentos y un espejo' de Miquel Obiols


Datrebil, siete cuentos y un espejo es un libro de Miquel Obiols publicado por primera vez en 1980. Enmarcado dentro de la literatura juvenil, es uno de los libros más conocidos del autor junto a ¡Ay, Filomena, Filomena! y El misterio de Buster Keaton. Obiols, muy activo durante los años ochenta, octuvo cierto reconocimiento a su obra en aquellos años, ganando varios premios.

No sólo se dedicó a la literatura juvenil, sino también a la poesía visual. A pesar de ser traducido a varios idiomas, hoy es más conocido por su trabajo en TV3 que por su obra literaria, que no se reedita, estando sólo disponible para el lector su obra más reciente. Y es una pena, porque Datrebil, siete cuentos y un espejo, además de ser un canto a la libertad creativa, es una manera estupenda de  iniciarse en la literatura. 

Miquel Obiols estuvo muy influencia por el movimiento experimental OuLiPo, caracterizado por el uso de estructuras matemáticas en la creación literaria, con grandes dosis de surrealismo y de dadaísmo. El caracter lúdico y el gusto por el juego están muy presentes en las obras adscritas al OuLiPo. Datrebil, siete cuentos y un espejo tiene todo lo descrito anteriormente, convirtiendo en algunos casos al lector en protagonista.

El surrealismo impregna completamente la obra y la lectura se convierte en una aventura. Es imposible no recordar a Cortázar y sus Historias de cronopios y famas, incluso la combinatoria y la no-linealidad en la historia de Rayuela. En el relato Margot (o un cuento sin ilación), el orden de la acción ha sido alterado y se nos invita a hallarlo. En Garambainas la narración la componen una serie de dibujos y caligrafías. Para leer Unos cuentos en libertad necesitamos de la ayuda de un espejo porque el relato se ha impreso al revés. Hay una constante apelación al lector para que se involucre y forme parte de la obra.

El gusto por la fantasía y el absurdo emparenta esta obra con Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carrol, pero también las ilustraciones. Si en el libro de Carrol fue John Tenniel el ilustrador, en la obra de Obiols las ilustraciones corren a cargo de Miguel Calatayud. Aunque de estilos muy diferentes, las ilustraciones de Calatayud refuerzan el carácter surrealista y se convierten en necesarias en algunos de los relatos, pasando de ser mero aderezo visual a complemento de la narración. Sería imposible concebir Datrebil, siete cuentos y un espejo sin estas ilustraciones.

Si hay un libro para estimular la imaginación y la inteligencia y que nos enseñe a amar la literatura desde pequeños, ese es Datrebil, siete cuentos y un espejo