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'Hap and Leonard': pulp y aventuras ochenteras

Hap and Leonard, la serie basada en las novelas de Joe R. Lansdale que ha estrenado SundanceTV, ha tenido muy buen recibimiento, tanto por parte de público como sobre todo de crítica. Son las buenas críticas lo que ha empañado un primer acercamiento a la serie, con análisis demasiado sesudos, queriéndola comparar con algo que no es. Sí, está muy bien hecha, sí, también es muy entretenida, pero no tiene las dobles o triples lecturas que algunos le han querido atribuir.

Esta primera temporada adapta la primera novela de la saga creada por Lansdale. En el pueblo ficticio de LaBorde, en Texas, malviven Hap Collins (James Purefoy) y Leonard Pine (Michale K. Williams), que forman parte de esa clase media proletarizada que malvive a base de trabajos precarios. Hap fue un insumiso en los sesenta, y Leonard un veterano que combatió en Vietnam. Ambos tienen una historia común que los une desde la infancia: el accidente en el que pierden a sus padres por culpa de un niño rico borracho. Cuando vuelve a aparecer la exmujer de Hap, Trudy, todo se complica para ambos. La promesa de un tesoro, antiguos izquierdistas y dos psicópatas con ganas de fiesta será el cóctel que se agite en esta primera temporada.

En la presentación de los personajes son muy importantes los flashbacks, que a modo de puzle completan la historia de su pasado. De Leonard sabemos que tras perder a su padre es acogido por su tío, que desprecia a Leonard por su condición de homosexual. También conocemos el pasado de Hap, activista en los sesenta reconvertido en cínico tras el abandono de Trudy y su paso por la cárcel por insumiso.Será este trío protagonista el que cierre veinte años después una historia que dejó muchas heridas sin cicatrizar.

Una de las mejores cosas de esta primera temporada es la relación entre Hap y Trudy. Hap es un hombre bueno pero de vuelta de todo, cínico. Trudy sigue siendo igual de idealista pero más pragmática. «La causa», como ella dice, parece que está por encima de todo. A lo largo de la trama vemos como ambos personajes acaban por converger en un punto medio: Hap recupera cierto idealismo y Trudy se aleja del pragmatismo.  

Seis episodios que se hacen pocos en una primera temporada excepcional, con una presentación de personajes y escenarios que nos hacen desear que llegue pronto la siguiente aventura de estos dos antihéroes. 

'V' (1983-85): la invasión de los lagartos

V fue una serie de ciencia ficción emitida entre 1983 y 1985 por la cadena norteamericana NBC. Las dos primeras temporadas tenían el formato de miniserie. En 1983 se emitió Los visitantes, dos episodios de algo más de hora y media y, en 1984, La batalla final, tres episodios con el mismo formato. La NBC se lanzaría a la piscina en 1985 produciendo una temporada de 19 capítulos, pero la salida de ciertos personajes y el agotamiento de la trama llevó a  que el público abandonara la serie y ésta fuera cancelada.
La serie narra la llegada de unos extraterrestres de aspecto humano a la Tierra. Dicen venir en son de paz, pero poco a poco descubrimos la verdad: han venido a por los recursos de nuestro planeta y a esclavizarnos. En este sentido, el argumento de la serie bebe de novelas de ciencia ficción como El fin de la infancia, de Arthur C. Clarke, donde los extraterrestres bienhechores ocultan sus verdaderas intenciones, nada buenas para la humanidad.
El creador de la serie, Keneth Johnson, propuso a la NBC una serie sobre el ascenso de un movimiento fascista dentro de EEUU. La idea se desechó. El primer mandato de Reagan, en plena ofensiva conservadora, no era el momento más idóneo. Johnson cambió fascistas patrios por lagartos extraterrestres y NBC, esta vez sí, compró la idea. La estética nazi y su capacidad de atracción (no olvidemos que fue un movimiento de masas) está bien reflejado en la serie.
En España la serie se estrenó en 1985, dos años después de su emisión en EEUU, y supuso una auténtica revolución. No hay que olvidar que todavía faltaba más de un lustro para que llegara la televisión privada, con sólo dos canales, V se convirtió en uno de los primeros fenómenos fan que vivió nuestro país. Durante años, como con Verano azul, TVE hizo reposiciones de la serie. En los primeros años de Cuatro, volvieron a emitir V.
Se trata de una de las series que más imágenes y escenas ha dejado grabadas en el imaginario colectivo de varias generaciones en nuestro país. En 2009 la ABC resucitó la serie, pero no pasó de las dos temporadas. Y es que Diana es mucha Diana.

'Dead Set': Charlie Brooker llama a la reflexión con sus zombis

La televisión británica siempre tiene pequeñas joyas ocultas. Dead Set es una de ellas. Emitida por el canal británico E4 a finales de 2008, consta de una única temporada de cinco capítulos, cada unos de 45 minutos de duración. En España la emitió Canal + en el verano de 2009.

Si en 2002 Danny Boyle revitalizó el género zombi/infectado con su película 28 días después, Charlie Brooker le daría una vuelta de tuerca y, al más puro estilo Romero, utilizaría a los zombis de Dead set como metáfora para una crítica social ácida. El argumento de la serie es provocador: mientras unos concursantes de un reality show, Gran Hermano, están encerrados en el estudio donde se desarrolla dicho concurso, se desata un apocalipsis zombi.

Charlie Brooker, más conocido por Black Mirror, ya apuntaba maneras en Dead Set. La crítica social, unida a un humor ácido y bastante gamberro, ya estaban presentes en esta miniserie. Si Black Mirror le permitió explorar en cada capítulo temas diferentes, en Dead Set se centró en la alienación producida por la televisión, muy especialmente por la telebasura. El final es un final sin concesiones, como corresponde a la crítica realizada. El individualismo, la alienación, el voyeurismo y el exhibicionismo propios de una sociedad decadente no pueden tener un final feliz.

Quizás menos interesante que Black Mirror por centrarse en un sólo tema, Dead Set es una serie altamente disfrutable, no sólo para los amantes del género zombi, para los que supone una renovación refrescante, sino también para los aficionados a las buenas series de televisión. Los cinco capítulos saben a poco, pero por eso son breves e intensos y no defraudan.

'Luther': breve e intensa cuarta temporada

Creada por Neil Cross y emitida por la BBC, Luther empezó siendo algo más que una mera serie policial. A pesar de las cortas temporadas a las que nos tienen habituados las series británicas, la apretada agenda de Idris Elba, protagonista absoluto de Luther, ha hecho que desde su estreno en 2010, los capítulos nos lleguen con cuetagotas. Hemos tenido que esperar casi dos años y medio, hasta diciembre de 2015, para ver el regreso de Luther a nuestras pantallas.

John Luther es un policía con unas excelentes habilidades deductivas, pero también es una persona con mucho carácter y con un pasado oscuro marcado por varios hechos macabros, lo que hace que siempre esté en la cuerda floja, de abismo en abismo. En esta cuarta temporada se nos presenta aun Luther que, literalmente, vive en una casa al lado de un precipicio, marcado por los traumas de su pasado reciente, heridas que siguen sin cicatrizar.

Son dos los acontecimientos que ponen a Luther otra vez en marcha: la muerte de su amiga Alice Cooper y el asesino en serie que anda suelto por Londres. Vuelve a la policía para resolver el asesinato de Alice y para parar al asesino en serie. En el camino de Luther se cuzan un capo mafioso al que secuestra equivocadamente y un viejo caso de su pasado sin aparente conexión con ninguna de las tramas actuales.
Los dos capítulos, en una serie ya de por sí de temporadas cortas, ha obligado a hacer muchas elipsis, precipitando algunas tramas, embarullando otras y dejando sin respuesta unas cuantas preguntas. Es el unico punto negativo, aunque no menor, de esta cuarta temporada, el intentar abarcar más de lo que dan de sí dos capítulos de una hora. A pesar de lo cual, esta temporada ha sido un regalo para los seguidores de la serie, que nos quedamos a la espera de que los astros se alieneen de nuevo. ¡Idris Elba, ponte el abrigo de Luther otra vez!

'El triángulo de las Bermudas': un misterio fallido

The Triangle, o El triángulo de las Bermudas como se la llamó en España, es una miniserie de SyFy (entonces Sci-Fi) emitida en 2005. Producida por Bryan Singer y Dean Devlin, cuenta con un reparto de rostros conocidos como son Sam Neill, Catherine Bell, Bruce Davison o Lou Diamond Phillips.

El multimillonario y propietario de una compañía naviera, Eric Benerall (interpretado por Sam Neill), contrata a un equipo de cuatro expertos bajo la promesa de hacerlos ricos para descubrir por qué desaparecen sus barcos en el conocido Triángulo de las Berbudas. El equipo está formado por un periodista, un médium, un científico y una ingeniera, que juntos, tendrán que hallar las respuestas demandadas por Benerall. Con esa premisa, la serie echa a andar.

La serie narra las aventuras de ese equipo experto contratado para desentrañar los misterios del Triángulo de las Bermudas y de las respuestas que encuentran: el Triángulo de las Bermudas en realidad es un experimento fallido de los EEUU ocurrido en 1943 y que amenaza con desmoronar la realidad tal como la conocemos, borrando a la humanidad de la existencia. Al final, la historia se convierte en un popurrí de temas donde se mezclan la destrucción del mundo con conspiraciones y agujeros de gusano, demostrando la incosistencia del guión para hacer una trama así creíble. Está claro que no todo lo que bien empieza, bien acaba.

El Triángulo de las Bermudas parte del high concept, una premisa muy atractiva para enganchar al televidente, pero que como suele ocurrir, cuando se plantean respuestas a esa incógnita inicial tan atractiva, todo hace aguas. Toda la subtrama interpretada por Lou Diamond Phillips es un sinsentido, así como la resolución final del misterio, algo disparatado, o el epílogo final, totalmente innecesario. Es el gusto por acabar rizando aún más el rizo lo que convierte a El Triángulo de las Bermudas en un producto fallido. A veces lo sencillo es complejo.




'And Then There Were None': la BBC y Agatha Christie

Hace casi dos años la BBC anunciaba que se había hecho con los derechos para adaptar la obra completa de Agatha Christie coincidiendo con el 125 aniversario de su nacimiento. Una obra, la de Agatha Christie, que ya ha sido llevada al cine, a la radio y a la pequeña pantalla con gran éxito. La primera en ser adaptada por la BBC fue Partners in Crime; la segunda And Then There Were None, que adapta la novela del mismo título, más conocida en español como Diez negritos. Probablemente sea esta novela, junto a Asesinato en el Orient Express, una de las más famosas y aclamadas de Agatha Christie, llevada al cine en varias ocasiones (la versión de 1945 sigue siendo la mejor).

And Then There Were None narra la historia diez personajes que son invitados a pasar un fin de semana en una mansión situada en medio de una isla. Estas diez personas, atraídas mediante engaños a la isla (algunas por ofertas de empleo magníficas), no se conocen entre sí, pero tienen algo en común: en el pasado fueron responsables de la muerte de alguna persona. Irán muriendo una a una como se describe en una canción infantil, de ahí el título de And Then There Were None, hasta que no quede nadie vivo, llevando a la paranoia a los que siguen vivos y desatándose un interesante juego de sospechas.

La sensación de aislamiento y claustrofobia está muy lograda, haciendo creíble la paranoia de los personajes, que incomunicados en la isla, están siendo asesinados. También ayuda, y mucho, el elenco de actores y actrices. Desde Burn Gorman (Torchwood), hasta Charles Dance, (Juego de Tronos), pasando Miranda Richardson (Harry Potter) o Aidan Turner (Being Human).
La adaptación de la BBC ha levantado alguna ampolla, pues hay quien considera que la serie es demasiado oscura, lo cual es una tontería, porque Diez Negritos es una historia que poco tiene que ver con otras de la misma autora, como las de Hércules Poirot o Miss Marple. El final sombrío y sin concesiones poco o nada tiene que ver con el resto de la obra de Agatha Christie, mucho más amable
y alegre. Lo único que ha hecho la BBC ha sido incorporar otros elementos que van en la línea de lo escrito por Christie, como el sexo o las drogas. 
Se trata, sin ninguna duda, de la mejor adaptación de esta obra, merced al buen material del que partía, a un buen reparto, una buena dirección y un formato, el de miniserie de tres capítulos (unas tres horas), que ayuda a profundizar en cada personaje (gracias a los flashbacks que vemos de cada uno). Más oscura pero fiel al original, And Then There Were None no defrauda.


'Habitación perdida': una miniserie muy entretenida

Habitación perdida (The Lost Room) fue una miniserie emitida por Sci-Fi, hoy SyFy, creada por Laura Harkcon y Christopher Leone y protagonizada por Peter Krause (A dos metros bajo tierra) y Julianna Margulies (Urgencias y The Good Wife), siguiendo la estela de otras miniseries de la cadena como El triángulo de las Bermudas. En España fue emitida por Cuatro en 2007. Habitación perdida consta de seis capítulos, aunque a veces se ha emitido en tres.

La miniserie narra la historia del detective Joe Miller (Peter Krause) y de como un día llega hasta él una misteriosa llave que abre todas las puertas y te lleva siempre a una misteriosa habitación de motel que está en ninguna parte. Desde esa misteriosa habitación puedes ir a cualquier sitio que tenga una puerta. Además, existen misteriosos objetos que formaban parte de la habitación y que solos o combinados con otros tienen extraños poderes, algunos inocuos, otros divertivos y los menos, afortunadamente, peligrosos. Miller pierde a su hija en la habitación, que se resetea cada vez que alguien o algo entra sin la llave. Para intentar recuperarla, se verá obligado a adentrarse en un mundo desconocido, el de los coleccionistas de objetos, en el que cada grupo tiene su propia agenda y sus intereses.
Los poderes asociados a cada objeto así como sus poseedores dan mucho juego, donde observamos que casi sin excepción, la posesión de uno de esos objetos trae la desgracia al portador. También nos sorprenderemos con los poderes de algunos de los objetos, que ayudarán a dar algún que otro giro argumental a la trama.

Cómo se han creado los objetos, por qué existe la habitación y otros interrogantes se irán resolviendo a lo largo de los capítulos, algunos de una manera satisfactoria y otros menos satisfactoria. Aunque tenga el formato de miniserie, se adivina, por algunas tramas que quedan inconclusas, el proyecto de seguir con la historia en al menos otra temporada que nunca llegó (la trama del doctor Ruber y de la secta, por ejemplo). Me hubiera gustado saber cómo sería ese universo ampliado.
Habitación perdida es una serie perfecta para devorar en una o dos tardes: la historia es original y está bastante bien hilada y el propio formato, de apenas seis capítulos, da pie a ello. Además tiene un final lo bastante cerrado como para dejar satisfecho a cualquiera que se acerque a ella.

'Childhood's End': vinieron para ayudarnos


Chilhood's End es una adpatación de la novela homónima de Arthur C. Clarke. La cadena SyFy vuelve a los orígenes con una miniserie de ciencia ficción que nos recuerda a otras de la misma factura como The Lost Room o The Triangle. Además, viene acompañada del estreno de The Expanse, otra serie de ciencia ficción.

Nuestro planeta es visitado por unos alienígenas de los que no conocemos su aspecto físico hasta mucho después, manifestándose a través de avatares de nuestros seres queridos fallecidos y de un embajador humano que ellos mismo seleccionan para transmitir sus mensajes. Estos alienígenas o overlords , como se les llama en la serie, acaban con las guerras, el hambre, las desigualdades y las enfermedades, dando lugar a una edad de oro de la humanidad. Pero claro, no todo iba a ser tan perfecto, y es que tras la fachada de ayudar al ser humano los alienígenas esconden su verdadero plan: ayudar a evolucionar a la siguiente generación, que se unirá a una conciencia universal, y destruir a la humanidad. Y mientras los alienígenas están empeñados en cocernos a fuego lento como a una rana, también se gesta un movimiento en contra de esta invasión y de lo que se precibe como una falta de libre albedrío.

Aunque tangencialmente, la idea de un caballo de Troya ya está presente en otras series como V, donde aquellos lagartos disfrados de humanos nos ofrecían la paz pero lo que realmente querían era merendar humanos. La tercera temporada de la magnífica Torchwood, Children of Earth, explota la idea de unos alienígenas controlando y hablando a través de niños humanos. La sombra de Arthur C. Clarke es alargada.
En la obra de Clarke siempre está presenta la idea de una inteligencia superior, una conciencia similar a dios, que en la serie se denomina overmind. Los overlords, como ya se preocupan de aclarar, son meros encargados de llevar a cabo el plan de esta conciencia universal, convidados de piedra incapaces de evolucionar como las demás razas para entrar a formar parte del overmind.

Aunque el formato de miniserie es el adecuado para adaptar la novela de Clarke, los capítulos de hora y media lastran un desarrollo más ágil de la trama. Además, hay hilos argumentales que no aportan nada, salvo más metraje, como la historia romántica entre Ricky y Ellie Stormgren, y otros en cambio se quedan faltos de ese metraje, como la explicación final, que se mete con calzador deprisa y corriendo. A pesar de estas pegas, Childhood's End es una buena serie, y el fomato miniserie ideal para verla estas vacaciones.