Grafton Tanner en su libro Porsiemprismo (2024) sostiene la tesis de que la industria cultural explota una y otra vez la misma imagen recortada del pasado, viviendo en un ahorismo continuo que nos impide pensar el futuro y sentir nostalgia por el pasado. Algo de todo esto ya detectaron críticos culturales como Mark Fisher y Simon Reynolds, situando su comienzo en la década del setenta. Reciclar estéticas pasadas para comercializarlas tiene como consecuencia la pérdida de la imaginación, ya que la cultura en el capitalismo digital consiste en reproducir lo viejo, no en pensar lo nuevo. También acarrea la imposibilidad de generar una distancia entre nuestro presente y el pasado que verdaderamente nos permita experimentar nostalgia. Así llegó el nuevo siglo y el cine de terror comercial se dedicó a los remakes de películas asiáticas, a refritos slasher de Scream, al thriller sobrenatural y de asesinos en serie y a un montón de remakes y reinicios de sagas y películas clásicas de los setenta y ochenta. En esa década del dos mil asomaron con fuerza el Nuevo Extremismo Francés, el cine británico, la pequeñas producciones europeas —sobre todo alemanas, escandinavas y del Este— y distintas cinematografías asiáticas, mientras Hollywood se convirtió en una fábrica de espectros, reciclando su propio pasado y pillando cosas de aquí y de allá. La lista de remakes, reinicios y posteriores secuelas es larguísima, desde películas y sagas míticas hasta otras más oscuras y olvidadas: la nueva trilogía de Halloween de Rob Zombie, La matanza de Texas (2003), La casa de cera (2005), Viernes 13 (2009), Las colinas tienen ojos (2006), San Valentín sangriento 3-D (2009), Hermandad de sangre (2009), La última casa a la izquierda (2009), Carretera al infierno (2007), El padrastro (2009), Negra Navidad (2006), La profecía (2006), The Fog (2005), Willard (2003)... El fin de la nostalgia llegó en la forma de bucle infinito que se repite a sí mismo.

La casa de cera (2005) está dirigida por el español Jaume Collet-Sierra y protagonizada por Elisha Cuthbert, que venía de la serie 24 y varias películas románticas. A Cuthbert la acompañaban secundarios como
Sam Winchester Jared Padalecki y Paris Hilton. Fue la presencia de Hilton lo que condicionó la recepción de
La casa de cera, poco menos que convirtiendo a la película en una especie de serie Z. Lo que contrasta con el presupuesto nada desdeñable con el que contó Collet-Serra para dirigir la película, que luce un diseño de producción y unos efectos bastante por encima del
slasher adolescente medio de esos años. Porque en eso se convirtió ese
remake, un
slasher que poco tenía que ver con la pacata
Los crímenes del museo de cera, película protagonizada por Vincent Price en 1953, y también radicalmente alejada del tono de
Los crímenes del museo (1933) dirigida por Michael Curtiz, ejemplo de cómo saltarse la censura y ser, casi cien años después, ejemplo de modernidad en el cine de terror.
Así que La casa de cera se inspira en esos antecedentes, el gótico y el misterio, para construir un slasher adolescente con algo de gore y unos efectos prácticos —la casa de cera deshaciéndose por el calor— que se llevaron la mayoría del presupuesto de la película.
 |
| Lo que muchos aficionados al terror celebraron |
La casa de cera fue el debut en Hollywood de Jaume Collet-Sierra y su manera de dirigir es lo que la diferencia de otros slashers de la época. Están esa manera de dirigir tan predominante en la época de mucho corte y ritmo acelerado junto a una estética más sucia y realista, pero pasadas ambas por el tamiz «europeo» de Collet-Serra. La casa de los 1000 cadáveres de Rob Zombie y La matanza de Texas de Marcus Nispel inauguraron en 2003 esta estética más sucia, deudora del cine de terror de los setenta. También empieza a asomar en la película de Collet-Serra un gore que poco o nada tenía que ver con lo visto unos años antes en el cine comercial. Sin llegar a ser tan bestia como en el torture porn, sí gana en ser más explícito y visceral.
 |
| Grabar con una cámara de vídeo, esos tiempos |
La película tiene en uno de los villanos un toque histriónico y bastante teatrero que recuerda al personaje interpretado por Steven H. Price en otro remake, House on Haunted Hill (1999). Hay varios personajes que aunque no de una manera tan exagerada sí rozan la parodia. Y no, Paris Hilton es un desastre actuando pero no es un completo desastre. Tampoco convierte eso a La casa de cera en una película de culto a reivindicar, pero como lo que es, ya sobresale por encima de la media. Tampoco nos podemos olvidar de un guion que está más cerca del giallo italiano que de tu slasher adolescente prototípico.
Viernes 13 (2009), segundo remake dirigido por Marcus Nispel en esa década después de La matanza de Texas (2003), es la duodécima película de una saga casi eterna. Como en el caso de
La matanza de Texas, la
Viernes 13 de Nispel pegó fuerte en taquilla, confirmando a los estudios de Hollywood que todavía se podía seguir rascando la sartén un poco más.
La película contó con Sam Winchester Jared Padalecki, que volvía a repetir en un remake de terror, pero esta vez en el papel protagonista. Como curiosidad, en ese 2009 también pudimos ver a Dean Winchester Jensen Ackles, compañero de reparto de Padalecki en Sobrenatural, protagonizar su propio remake de terror, San Valentín sangriento 3-D. Sí, fue la oscura época de añadir efectos de 3-D en posproducción porque «es el futuro»; o eso decían. Lo de Padalecki en esta película roza el absurdo, porque lo de que es Sam Winchester, su personaje en Sobrenatural, no es coña. Lo visten igual para la película. Y tampoco es un actor que ande sobrado, así que la película es como ver un capítulo de Sobrenatural en Crystal Lake.
 |
| Marcus Nispel se levantó gracioso ese día |
Viernes 13 es un tanto peculiar por la autoconsciencia que Marcus Nispel tiene del medio que está trabajando, en mi opinión para bien. La película arranca con un breve prólogo de lo que pasó en el campamento de Crystal Lake en 1980 para presentarnos a un grupo de personajes, prototípico a más no poder, que casi treinta años después buscan el campamento. Lo que hace Nispel es construir un falso principio con estos personajes, a los que Jason despacha en una primera media hora que parecía el arranque verdadero de Viernes 13. Ambientada unos meses después, la historia continúa con otro grupo de personajes que van a pasar unos días de vacaciones a una cabaña que tiene el padre de uno de ellos, cerca de Crystal Lake. Por ahí se cruzan con el personaje que interpreta Padalecki, en busca de su hermana desaparecida y que formaba parte del grupo de jóvenes que asesina Jason en el comienzo de la película. A partir de ahí la película ya se convierte en algo más estándar, pero ese comienzo y algunos one-liner que sueltan los personajes le dan otro tono a lo que podía haber sido Viernes 13 pero ahora meta como Scream.
 |
| El capítulo perdido de 'Sobrenatural' donde Sam Winchester se adentra con su moto en el atardecer |
Marcus Nispel, que viene de dirigir videoclips como otros tropecientos directores de la época, sí que se diferencia en algunas cosas. Grabada en película de 35mm, aparece un grano que no desentona, alejado de esa textura digital que da un look demasiado artificial y que era dominante en el cine comercial. Nispel también introduce, además del grano, una suciedad que ya recuperó en La matanza de Texas unos años antes. Es una película bastante oscura por momentos, con unos negros empastados que contrastan con unos colores desaturados en los que predominan los marrones. Viernes 13 también tiene momentos de pausa, donde la cámara se mueve menos, con mucho uso de teleobjetivos. Lo que contrastas con unas escenas de acción mucho más frenéticas y aceleradas.
En este rascar la sartén de la industria de Hollywood por aprovechar cualquier resto llegó Hermandad de Sangre (2009), un remake de un slasher de los ochenta no muy conocido que en España llevó el título de Siete mujeres atrapadas (1983). Dirigida por Steward Hendler, del que ya hablé hace unas semanas por
aquí de su película
Hellion, el ángel caído (2007), demuestra en
Hermandad de sangre que un reloj estropeado da bien la hora dos veces al día. Sin duda, el mérito recae en gran parte en un guion que ha convertido a
Hermandad de sangre en un pequeño fenómeno de culto. En el reparto destacan la protagonista, Briana Evigan, que también venía del mundo del videoclip como el director, y una Carrie Fisher en un papel secundario que gana protagonismo en el tercio final de la película.
La película copia a la original de 1983 al usar la misma excusa narrativa: una broma de fraternidad que sale mal. Un grupo de estudiantes de último año celebra una fiesta en su casa de fraternidad. Una de ellas es drogada para ser violada por su novio, pero en el último momento sufre una sobredosis. Todo esto en apariencia, porque en el fondo se trata de una broma coordinada por sus amigas, una mera venganza contra el novio que le puso los cuernos. Todo acaba mal porque estiran la broma demasiado, y el novio acaba matando de verdad a la chica. Visto mil veces, deciden deshacerse del cuerpo y seguir con sus vidas, hasta que un asesino les da caza una a una. Lo dicho, especialmente después de Sé lo que hicisteis el último verano (1997), no tiene mucho misterio. Como detalle, se menciona a Youtube y Facebook, pero cada vez que hay que hacer uso de un teléfono móvil, o se pierde, o se olvida en otra parte o no tiene cobertura. Ya sólo por esos detalles la película se sitúa más de nuestra época que la mayoría de slashers de esa década. Una película ambientada en la actualidad sin pantallas e internet es raro.
 |
| La princesa Leia a la caza de soldados imperiales |
La película comienza con un plano secuencia de la fiesta que tiene lugar en la casa de la fraternidad femenina a la que pertenecen las protagonistas. Creo que el plano secuencia tiene algo de trampa, ya que hay dos momentos en los que la cámara atraviesa una puerta en los que parece que hay un corte, pero no se nota demasiado. Y no es lo típico de director con ataque de autor que se quiere sacar la chorra con un plano secuencia. Aquí sirve para presentar al grupo de amigas. La cámara sigue a cada una de ellas, como una carrera de relevos en la que una va presentando a la otra. También sirve este plano secuencia para presentar desde el mismísimo comienzo la geografía de la casa, que en el tercio final será fundamental, ya que la casa de la fraternidad se convierte en una especie de laberinto. Al final va a resultar que Steward Hendler no es tan manta como parecía en Hellion, el ángel caído.
 |
| La FRASE de la película |
Si Marcus Nispel y Jaume Collet-Serra optaban por la suciedad en sus películas y por unos colores desaturados, Steward Hendler opta por todo lo contrario.
Él, que viene del mundo de la publicidad de coches, pasa de unos colores neón en la fiesta a una fotografía que vira a verde y que recuerda a The Ring (2002), el remake de Gore Verbinski, un poco la precursora de esos grises del cine independiente que luego se hicieron tan populares. De cualquier modo, ese contraste entre los colores alegres de la fiesta y el crimen le dan un toque especial a la película. También está el detalle del etalonaje, que hace que las protagonistas luzca, especialmente sus pieles, de una manera artificial, como si fuesen muñecas.
 |
| Farmear aura hace veinte años era irse de botellón a una mina abandonada |
Muy chula es la dirección de Steward Hendler en las escenas donde aparece algún desnudo. Para mí destaca por sobre las demás la escena de las duchas. Hendler no es el típico director de primeros planos de culos y tetas. La escena de las duchas está dirigida de una manera muy natural y nada erótica: la coreografía de las actrices permite ver algún desnudo, y aunque los tiros de cámara no buscan ocultarlos, tampoco los persiguen. Es lo contrario a lo que se hacía, que bien huía de los desnudos o te ponía culos y tetas porque sí. Esta manera de dirigir, el humor negro y el tono meta omnipresente en la mayoría de producciones, hicieron de Hermandad de sangre un título que con los años se ha ido revalorizando. Es la típica película que te perdiste en la época, que no te llama la atención después y que si decides darle una oportunidad te soluciona una tarde tonta el fin de semana.
Under the football lights
She looked me in the eye
She grabbed my sleeve and said believe I'm going down tonight
We felt it on our skin
Walking against the wind
Romeo and Juliet they said we couldn't win
She don't know how she can win
She don't know where to begin
She's looking out for a friend
She's calling out in the darkness
Keeping our heads above water
Trying to learn how to swim
Saying you're all I got just to breathe again
Feeling the world and the weight of it's shadow
Saying we're too young to fight this battle
Taking all your love to believe again