Ecos del pasado y una zamba para olvidar(te): 'Más allá del arcoiris' (1989) y 'Étoile' (1988)
Black Rainbow, conocida en España con el nombre de Más allá del arcoiris, es una película escrita y dirigida por el británico Mike Hodges y protagonizada por Rosanna Arquette. Sin necesidad de acudir a las cinematografías de otros países, Black Rainbow es una de esas raras películas de culto de los ochenta. Como Muertos y enterrados (1981), La iniciación (1984) o Angustia a flor de piel (1982), Black Rainbow tuvo un discreto paso por las salas de cine, convirtiéndose con los años y gracias a internet, en una película de culto. Hasta que en 2020 Arrow la rescató, no fue fácil conseguir la película.
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| Hodges no necesita drones si focos gordos pa' sacarse la chorra al dirigir |
El estilo de Hodges a la hora de dirigir tiene un cierto parecido con La maldición de los Bishop (1971), otro ejemplo del gótico sureño en el cine y de película de culto. Rodada en verano, Hodges capturó esa atmósfera irrespirable de calor pegajoso y sudor con un estilo realista y una iluminación muy natural, que huye de artificios. La suciedad también está presente en los escenarios que muestra, un paisaje industrial deprimido que recuerda al Kairo que el Kurosawa nos regaló a principios de este siglo. Los moteles donde se alojan Martha y su padre, las ciudades que visitan, los teatros donde realizan su actividad, todos forman parte de un paisaje sucio, deteriorado, deprimido. También como Kurosawa, aunque sin exagerarlo tanto, Hodges opta por planos medios y largos, haciendo a ese paisaje protagonista de la película e introduciendo un sentimiento de soledad y opresión en el espectador al aislar a sus personajes en ese decorado. También utiliza esa iluminación naturalista para crear claroscuros, reforzando todavía más esa atmósfera ominosa y dándole un aire de noir. La banda sonora tiene un carácter clásico y por momentos etéreo, como la interpretación y presencia de Rosanna Arquette, que merece mención a parte. Arquette interpreta el papel de una mujer dual, poderosa y segura de sí misma en público, pero vulnerable y rota en la intimidad. Está guapérrima y excelsa interpretando a un personaje poliédrico, tridimensional, que trasciende los límites de la realidad como David Bowman en 2001: Una odisea en el espacio. Tampoco hay que olvidar que la película es un inmenso flashback: Black Rainbow comienza casi justo en su final y la película es la reconstrucción del puzzle planteado al principio. Hodges no ofrece un final cerrado, sino que opta por sugerir y especular. En este caso, casi es mejor evitar los comentarios del director donde explica su visión de lo que ocurre al final. Es preferible quedarse con el regusto y la sensación de varios finales que contiene su final. ¿Qué ha pasado realmente? ¿Quién es Martha realmente? «Pa k kieres saber eso jaja saludos».
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| Rosanna dice que vendrán 13 millones de naves de Ganímedes |
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| Cuando el baño del albergue está en la planta baja |
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| La Connelly comiéndose la pantalla |
Étoile dista mucho de ser una película perfecta: si los escenarios donde se desarrolla la trama y la protagonista atesoran cualidades etéreas y lánguidas, el ritmo es torpe. Y no sucede porque sea una película más preocupada en crear una atmósfera que en desarrollar una narrativa más tradicional, que también, sino porque fracasa en implementar algunas ideas que plantea, como la del bucle. La trama vuelve sobre sus pasos, se repite, y en ese bucle desaparece la presencia de Connelly, dejándonos un tramo largo de la película en compañía del otro protagonista. Gary McCleery hace lo que puede interpretando a Jason, el enamorado de Claire, pero no se acerca ni por asomo a la presencia que despliega Connelly en la película. Eso sí, si alguien dice «es que no pasa», dale un golpe de remo.



















