TERROR EN CANADÁ vol. 2: 'Al final de la escalera' y 'Visiting Hours'

Al final de la escalera es una película de terror canadiense dirigida por Peter Medak y protagonizada por George C. Scott. El título de la película en castellano es uno de esos escasos ejemplos en los que se mejora el original, que además revienta la trama. La película fue el gran éxito del húngaro Medak como director y el último gran papel de George C. Scott

La película, a pesar de estrenarse en 1980, bebe mucho del thriller de los setenta: es una película de terror gótica con fantasmas, bastante clásica, pero con la corrupción política como aderezo de la trama. Un poderoso y ya anciano senador intenta ocultar el secreto detrás de su apellido e identidad. Otro rasgo bastante setentero es el de la sesión espiritista con regusto New Age. ¿Tienes fantasmas en casa? Acude a tu universidad de referencia para que te manden a una médium a casa.

La acción de la película transcurre en su mayoría en una vieja mansión victoriana. Lo de vieja es bastante relativo, ya que de ese lado del Atlántico una casa de 70 años ya poco menos que es tan clásica como el Partenón de Atenas. En cualquier caso, esta mansión aislada se convierte también en protagonista de la película. John Russell, el personaje interpretado por Scott, es un compositor de música clásica que después de perder a su mujer e hija en un accidente decide mudarse. Gracias a una pareja de amigos encuentra una mansión aislada en mitad de la nada disponible para alquilar. La casa, que lleva tiempo deshabitada y fuera de mercado, se convierte en el nuevo hogar de John. El problema es que la casa está habitada por el fantasma de un niño asesinado que busca venganza.

He vivido en pisos más pequeños que esa habitación

La película se mueve entre el clasicismo y la modernidad. Hay mucho del gótico más clasico de los cincuenta y sesenta, con un juego de luces y sombras y la búsqueda de la simetría, pero Medak también usa muchos picados y contrapicados con gran angular para mostrar lo grandioso de la casa y el POV del fantasma que recorre la mansión. El uso de picado y contrapicados combinados con un gran angular agranda el espacio interior, haciendo la casa más grande de lo que es, y también aísla al sujeto y lo empequeñece, convirtiéndolo en vulnerable. Asimismo el uso de los efectos de sonido para la construcción de escenas y como protagonistas de la película convierten a Al final de la escalera en una película moderna. La escena de la pelota roja cayendo por las escaleras y la de la silla de ruedas moviéndose sola siguen funcionando, más la primera que la segunda, que se ha visto homenajeada y repetida en numerosas ocasiones.

Típico señor de 104 años casado con una modelo de 27 y con una hija de 6

Al final de la escalera fue, no sé si sigue siendo, una de esas películas a las que hoy algún iluminado calificaría como de «terror elevado». Quizás por eso era la única película de terror que podía encontrar en la colección de cintas de VHS de mis padres. Creo que durante un tiempo fue junto a El resplandor, El exorcista y Psicosis una de esas películas que los entendidos a los que no les gusta el terror citaban como ejemplo de buen cine, porque ya sabemos que el cine de género nunca puede ser bueno según esos entendidos. A día de hoy se le ven más las costuras y quizás el ritmo pausado pueda parecer lento, pero sigue siendo una muy buena película. 

Visiting Hours, inicialmente titulada The Fright, es una película de terror canadiense dirigida por Jean-Claude Lord y con guion de Brian Taggert. Cuenta con un reparto de muchas caras conocidas, empezando por la protagonista, Lee Grant, que en octubre del año pasado cumplió 100 años y es una de las escasas personas vivas del Hollywood clásico. Sale guapísima en In the Heat of the Night (1967), un thriller en el que comparte pantalla con Sidney Poitier, además de participar en La maldición de Damien (1978) y Mulholland Drive (2001). Otro rostro conocido es el de William Shatner, actor canadiense mundialmente famoso por su papel de capitán Kirk en Star Trek. Michael Ironside es el villano en esta película, otro rostro canadiense conocido por Scanners (1981), Desafío Total (1990) y Starship Troopers (1997), que estaba a punto de reventarlo con su aparición en V, los visitantes.

Michael Ironside es Colt Hawker, un asesino en serie que tiene bastante de los maniaco sessuale italianos tan comunes en los gialli de los años setenta. Hawker, que se dedica a asesinar mujeres, cuando ve por la tele hacer unas declaraciones feministas a Deborah Ballin —el personaje interpretado por Lee Grant— decide ir a su casa para asesinarla, pero ésta escapará maleherida y acabará en el hospital. Allí, gracias a la sororidad de otras mujeres, conseguirá evitar una vez más a Hawker, que busca acabar lo que había empezado.

Cuando la decoración en las casas tenía algo de personalidad y vajilla Duralex

Visiting Hours es una extraña mezcla, híbrido de varios géneros de la década de los setenta: tiene algo de giallo italiano, de slasher y de thriller psicológico algo cínico. Para el espectador no hay misterio respecto al asesino interpretado por Ironside, en una trama que avanza tomándose su tiempo en ofrecer un retrato tanto del asesino como de su víctima. Ambientada en su mayoría en el espacio de cerrado de un hospital, Visiting Hours posee una estética cercana al realismo sucio. Hoy, esos largos pasillos de hospital iluminados por fluorescentes serían catalogados como espacios liminales. Sí, el terror liminal es una tendencia.

Cuando un asesino en serie mata menos que los recortes en Sanidad

Otra vueltita que da Visiting Hours al género es el de cambiar el tipo de víctimas: aquí el asesino no lidia con adolescentes ni con una final girl virginal, sino que se enfrenta a mujeres fuertes e independientes. Casi da vergüenza pensar que más de cuarenta años después alguien destaque a La sustancia (2024) como epítome de película de terror con subtexto feminista. Te tienes que reír. Visiting Hours es mucho más social y preciso en el comentario social que La sustancia.

5 AM, teeth-marked skin
I can see out loud, and I know
I start to feel pixelated
As we get buried in the sound
Dive right in, a kiss glistens
In a neon cloud, and I know
I'm not here to contain you
I'm just here to let you out




TERROR EN CANADÁ vol. 1: 'Cumpleaños mortal' (1981) y 'Deadline' (1984)

Cumpleaños mortal (1981) es una película canadiense de terror dirigida por el británico J. Lee Thompson. Está protagonizada por Melissa Sue Anderson, entonces una estrella de la televisión gracias a su participación en La casa de la pradera. Un Glenn Ford en horas bajas interpreta un pequeño papel, así como Matt Craven, un secundario que hemos visto desde los noventa en muchas grandes producciones de Hollywood y en series estadounidenses, aquí en una de sus primeras películas.

Cumpleaños mortal tiene bastante más de giallo a lo Argento que de slasher al uso. Empezando por el argumento, en el que Virginia, la joven que interpreta Melissa Sue Anderson, vuelve al instituto después de sufrir un accidente que la ha dejado amnésica. Sometida a una cirugía cerebral experimental, regresa a su vida normal cuando se desatan una serie de asesinatos. Ya lo de la cirugía experimental es bastante Argento, al que le gustaban las magufadas new age de aquella época. Los asesinatos también tienden al barroquismo como en el giallo. Que te maten con un pincho moruno, como el que aparece en la portada de la película, no era lo habitual en los slasher. La trama detectivesca y el giro mortal con doble tirabuzón de la revelación final también emparentan a Cumpleaños mortal con uno de los géneros italianos por excelencia. Por supuesto la caracterización del asesino, del que en alguna ocasión sólo vemos unos guantes negros sosteniendo una navaja, sitúan a la película dentro de la tradición italiana.

¿Cirugía cerebral experimental o secador de peluquería?

J. Lee Thompson combina algunas cosas del giallo y el slasher, como los POV, con una atmósfera y un estilo de dirección más de cine negro clásico. Las escenas rodadas de noche y/o en interiores destacan por unos claroscuros muy marcados. Thompson también utiliza algún que otro plano holandés y una banda sonora clásica, alejada de los sintetizadores tan en boga en la época. Así tenemos el híbrido perfecto entre una dirección clásica, el slasher y el giallo italiano, que dan como resultado una película largamente considerada de culto. A pesar del moderado éxito comercial —funcionó bien pero no se convirtió en la nueva Halloween—, fue destrozada por la crítica. El videoclub le dio una nueva vida y los últimos años tras su edición en Arrow la crítica ha revalorizado a la película, sabiendo ver los aciertos que pasaron desapercibidos en su estreno.

Deadline es una película canadiense dirigida por el maltés naturalizado canadiense Mario Azzopardi. Exceptuando una película cuando aún era estudiante en Malta, Deadline se trata de la primera película que dirige en su país de adopción. Rodada en 1979 pero estrenada cinco años después, cuenta con Stephen Young como protagonista, que apareció en algunas películas de Hollywood a principios de los setenta como actor de reparto. Young tiene ese tipo tan de la época de pelo en pecho, tipín fibroso y cara de mala leche.

Deadline trata sobre Steven Lesse Stephen King, un escritor de terror de gran éxito comercial pero frustrado guionista de películas de serie B. El personaje de Lesse vive en esa tensión que describió Umberto Eco entre apocalípticos e integrados, la disputa entre alta cultura y cultura popular. Lo que Lesse quiere es abandonar el terror comercial y dedicarse a la literatura "seria", pero no le dejan: su agente quiere seguir exprimiendo lo que hace, y el estilo de vida y gastos tampoco le permiten aventurarse por ese camino. Para colmo está su familia, a la que desatiende, con su mujer convertida en borracha y adicta a la cocaína. Todo conspira en su contra, o así lo cree él, para que nunca escriba la novela que realmente quiere escribir.

Canadá concursando en Eurovisión

La película exprime al máximo sus escasos recursos, con aciertos como una fotografía fría, casi expresionista y que gusta de los claroscuros, lo que la aleja de otros títulos de la época que pasaban más por telefilmes que por películas de cine. En esto se parece a Cumpleaños mortal, que también optaba por un tipo de fotografía más clásica, en este caso la del cine negro de los grandes contrastes del claroscuro. Deadline tiene mucho de eso, con unos colores desaturados, como lavados, y con mucho plano cerrado y composiciones descentradas que huyen de la armonía de la simetría. La película narra el viaje a la locura del protagonista y cada escena y plano acompañan este viaje. Mención aparte para la banda sonora, que se apoya en el New Age y Art Rock del grupo de música vanguardista Rough Trade. Música y efectos de sonido se fusionan y forman parte del descenso a la locura del protagonista: desde el ruido de su máquina de escribir hasta el llanto distorsionado de sus hijos.

Cómo eran los baños antes de Ikea

Deadline es un rara avis del cine de terror que se adelanta en casi una década a uno de los tropos del género, la metanarrativa. Aunque aquí la disección que se realiza del género es una crítica a la violencia y su impacto social, no un elemento de comedia como sería en Scream. La película usa unos efectos gore bastante extremos para recalcar su punto sobre la crítica a la violencia y la alienación del artista sometido a la tiranía del mercado. A pesar de eso, no deja de ser un thriller psicológico y un ejemplo de cine independiente y vanguardista. Una manera de entender el genero casi opuesta a Cumpleaños mortal, pero también original y adelantado a su tiempo.

I saw you walkin' down on the street
I called out from my window, but you didn't hear me
I lay down, and I tried to sleep
I waited for you to walk on by again
I don't need you to set me free
I don't want you to set me free



VAMPIROS DE LOS 90 vol. 1: 'Sangre y Donuts' y 'Buffy, la cazavampiros'

Sangre y Donuts es una película canadiense dirigida por la también canadiense Holly Dale. Como sucedió con otras mujeres en los setenta y ochenta, el terror fue la puerta de entrada a la dirección de Dale, que luego ha cimentado su carrera trabajando en series de televisión. En la película aparecen Louis Ferreira, conocido por su papel de Coronel Young en Stargate Universe, y David Cronenberg, que aquí interpreta un pequeño papel de mafioso. Canadá es como ir de vacaciones al pueblo, siempre te encuentras con alguien.

Sangre y Donuts es una película muy pequeña, con pocas localizaciones y un reparto reducido. Estrenada en 1995 ya está imbuida de cierto regusto meta que explotaría con Scream un año después, con un humor bastante paródico y por momentos autoconsciente. La película narra el despertar de Boya, un vampiro que lleva varias décadas durmiendo y al que una bola de golf despierta de su letargo. Lejos de descansar en un ataúd dentro de un castillo, Boya dormía en envuelto en una especie de hamaca dentro de un viejo almacén en Toronto. El tono de comedia se ve reforzado por la caracterización de los personajes, especialmente Boya, que más que un vampiro parece el cantante de una banda hair band de los ochenta. El tono de la película es costumbrista, casi como un Being Human o Lo que hacemos en las sombras, con Boya como vampiro que se alimenta de ratas y alquila una habitación en un motel de mala muerte.

Bon Jovi en la Superpop del 95

Holly Dale se saca de la manga algunos planos aberrantes muy chulos que usa para simular la desorientación que sufre Boya al despertarse de un sueño de veinticinco años. Teniendo el presupuesto de Sangre y Donuts y el nicho de mercado al que iba dirigida no deja de ser una sorpresa encontrarse con escenas así. También está presente una estética, sobre todo en las escenas nocturnas, bastante cercana al expresionismo, combinada con un realismo sucio bastante logrado. Las escasas localizaciones y los pocos planos generales de la suciedad presentan un mundo sucio y decadente, como la Nueva York de The French Conection en los setenta .

Buffy, la cazavampiros fue dirigida por Fran Rubel Kuzui y contó con guion de Joss Whedon. Después de casi tres décadas sin verla, había olvidado algunos grandes nombres que forman parte del reparto: Rutger Hauer de vampiro malvado, Donald Sutherland de vigilante, Hilary Swank de estudiante, Luke Perry de interés romántico de Buffy, además de algunos cameos de famosos que en la década de los noventa pasaron desapercibidos para el público español, pero ahí estaban Slash, Ben Affleck y Seth Green.

El tono de la película es bastante tontorrón, lo que llevó a Whedon a quejarse de la directora, Rubel Kuzui, por eliminar las partes más oscuras de su guion. Buffy, la cazavampiros no terminó de funcionar en taquilla, lo que unido a las malas críticas, la terminaron de destrozar y hundieron su reputación. Como Sangre y Donuts, también se nota esa evolución de la comedia de terror ochentera en un tipo de comedia, que aunque lejos de ser sofisticada, sí tenía un marcado carácter metanarrativo. La serie, estrenada en 1997, tiene un tono bastante más oscuro, que combinado con una ligereza naíf, la convertían en algo único. La película se queda en comedia cándida, inocentona, que no va mucho más allá de intentar sacar una sonrisa al espectador.

El vampiro Rutger con katana

Quizás por haber leído unos cuantos libros sobre estética estas semanas, me llama mucho la atención el color del vestuario: rosas, verdes y amarillos flúor contrastan con nuestro gris realismo capitalista de 2026. También se ve una evolución entre la moda de los ochenta y la de esos primeros noventa: las chaquetas ya no tienen hombreras, las mallas de lycra de colores menos saturados, las blusas cortas más ceñidas... Por ahí también se introduce la estética grunge a través del personaje que interpreta Luke Perry, Pike, un motorista de camisa de cuadros, vaqueros y aspecto desastrado. Que la protagonista sea una adolescente rubia y tonta forma parte de ese carácter meta que tiene la película, que se ría de los tópicos de la final girl del cine de terror, convirtiéndola en un heroína con superpoderes. La caracterización de los vampiros y sus muertes ridículas —distintas a ese convertirse en polvo de la serie— también acentúan lo meta.

Donald Sutherland en el papel de señor que ofrece caramelos a la puerta del instituto

El estilo de Rubel Kuzui se asemeja al de un videoclip de la MTV: todo en Buffy, la cazavampiros es ligereza, comedia y tono festivo. Desde las peleas a tortas de Buffy, las transiciones rápidas y la iluminación de estudio que se asemeja a la de las series adolescentes en boga de la época, Rubel Kuzui opta por dotar a la película de un tono desenfadado y casi de intrascendencia. Utiliza unas cuantas veces el montaje en paralelo, que sirven de contraste entre una Buffy entrenándose para combatir a los vampiros y otra Buffy que se va de compras. Tampoco hay gore ni rastro de sangre, que para tratarse de una película de vampiros, es un mérito.

Desde el Drácula (1992) de Coppola, hasta Entrevista con el vampiro (1994), pasando por Blade (1998) y Abierto hasta el amanecer (1996), la figura del vampiro fue recurrente en el cine estadounidense en la década de los noventa. Un vampiro que refleja la melancolía y cierto hastío existencial tan característicos de esa época. El fin de la historia que pronosticó Fukuyama nunca llegó, como sí llegaron los zombis en la siguiente década, anunciadores de las distopías y catástrofes convertidas en reiterado tropo dentro de la ficción. Así que mientras esperamos el siguiente fake y la próxima crisis, bien podemos disfrutar de la apatía adolescente noventera de Sangre y Donuts y Buffy, la cazavampiros.

                                         This machine is killing me
I pretended it was make-believe

Lost boys
Never grow up, never go home
Lost boys
Never spend their lunch money, yeah
Lost boys
Never grow up, never get old
Lost boys
Find me





Nueva Ficción Extraña Latinoamericana VII: 'El vasto territorio' e 'Ideva: Liberación' [CHILE]

El vasto territorio es la primera novela del escritor chileno Simón López Trujillo. Publicada en 2021 por Alfaguara Chile, también fue editada unos años después por la argentina Caja Negra para el resto del continente y España, que no pierde ocasión de añadir ficción extraña a su colección literaria. Traducida al inglés, la novela es una creación de otro escritor filósofo. En esto de la nueva ficción extraña latinoamericana la nómina comienza a ser abultada: Ramiro Sanchiz, Robi Chuit Roganovich, Maximiliano Barrientos, Michel Nieva, ahora Simón López Trujillo...

La novela, ambientada en Chile, narra la mutación de un hongo que infecta a los seres humanos y desata el apocalipsis. En una explotación forestal trabajan varios trabajadores que son expuestos a una nueva variante de hongo parásito. Todos mueren excepto uno, Pedro, que acaba convertido en una suerte de nuevo mesías. Cómo no podía ser menos en una ficción que trata el tema hongos, aparece la mención al cordyceps, que desde The Last of Us no puede faltar. La narración utiliza distintos puntos de vista, siendo los más importantes lo de Pedro y Giovanna, una joven científica especializada en hongos. La narración también gusta de algo muy habitual en estas ficciones extrañas latinas, el fragmento. Los episodios intercalan fragmentos de estudios, informes y análisis científicos.

La historia de El vasto territorio, aunque ambientada en nuestro presente, también funciona como memoria histórica al recordar la destrucción de las comunas y la represión sindical de la última dictadura chilena. Una represión que se cebó especialmente con los trabajadores indígenas de origen mapuche, que perdieron sus tierras y sus derechos en beneficio de las élites locales y el capital internacional. Pedro y su familia son la consecuencia de esa represión, teniendo que trabajar hasta que sus cuerpos revientan. También la naturaleza y el medio ambiente sufren las consecuencias de un capital codicioso y depredador al que no le importa nada con tal de aumentar su tasa de ganancia. El calentamiento global y el crecimiento de empresas forestales acaban con la biodiversidad, que a su vez propician el aumento de pandemias. Tenemos muchas más probabilidades que hace una década de desatar una extinción masiva.

 es una novela del chileno Matías Garretón, arquitecto, urbanista y escritor. Publicada por Puerto de Escape, no es mucho más lo que se sabe del autor y su obra, que salvo alguna aparición en la revista argentina Próxima y un libro de relatos, sólo tiene esta novela publicada y accesible.

La novela entra de lleno en la categoría de ficción extraña, para lo que hibrida varios géneros. Es un libro cyperpunk, también policial, que acaba convertido en tecno-thriller corporativo. Ideva: Liberación presenta un mundo distópico ambientado en varias grandes ciudades, siendo las principales París y Shanghái, cuya acción transcurre entre finales de la década de 2030 y finales de 2050. El último tercio del libro está ambientada en el espacio, en distintos puntos del Sistema Solar. 

El mundo y la sociedad en Ideva: Liberación se parecen a la nuestra. Las grandes corporaciones rigen el mundo mientras la población, expuesta a los efectos del cambio climático, busca refugio en las grandes ciudades y sus cubiertas contra la radiación solar y las inclemencias del tiempo. Desde lluvia ácida hasta inundaciones, calor extremo y grandes huracanes, vivir fuera de una ciudad supone la muerte. Dentro, los ciudadanos están expuestos a las mafias y las grandes corporaciones, que muchas veces son lo mismo.

Garretón utiliza distintos narradores para ofrecernos varios puntos de vista en una historia que comienza con unos infanticidios. Lo que parece ser que va a ser una novela policial ambientada en un mundo cyberpunk rápidamente muta a thriller corporativo que acaba convertido en epopeya espacial. Un poco lo mismo que sucede con The Expanse, pero que Garretón desarrolla en poco más de doscientas páginas lo que a los autores de The Expanse les lleva nueve libracos y miles de páginas. Y ése es, quizás, el mayor problema de Ideva: Liberación: mucho arroz para tan poco pollo. Si en las últimas veinte páginas del libro te dicen que es parte de una trilogía, te lo crees, porque Garretón no deja de tirarte ideas a la cara. Ideas muy interesantes pero con el desarrollo de un par de frases o un párrafo. Garretón cuando narra escenas de acción a veces se traba demasiado, no se le acaba de dar bien. También comete algunos errores cuando sobreexplica algunas cosas. Si han hackeado una puerta, no me cuentes cómo lo han hecho ni lo justifiques. A veces lo de High Tech, Low Life se le vuelve en contra.

El estilo del autor es bastante sencillo, por momentos recuerda al de esos best-sellers de los setenta: prosa de frases cortas y sencillas y ritmo cinematográfico, como el de Michael Crichton. En Ideva: Liberación, mientras una de las grandes corporaciones declara la guerra a la humanidad y a sus rivales tratando de independizarse de la Tierra con la promesa de un capitalismo en expansión infinita y sin límites, una IA comienza a evolucionar por su cuenta. Elon Musk, el más tonto del pueblo, lo tiene claro: colonizar el espacio. 
Voyager, look back
At a pale-blue dot
All we don't know
A flake of snow 
Dust in a sunbeam, blue dot
So far, so cold
Kindness, care for...
Our shelter... tender



Nueva Ficción Extraña Latinoamericana VI: 'El bosque que crece por las noches' y 'Un pianista de provincias' [URUGUAY]

El bosque que crece por las noches es un libro de relatos escrito por el uruguayo Pablo Dobrinin (1970). Funciona como una suerte de actología, ya que reúne cuentos publicados en otros libros. Esto significa que no hay hilo conductor ni tampoco género al que se puedan adscribir todos los cuentos. Dobrinin navega por el fatástico, el surrealismo y la ciencia ficción. El rasgo que sí parecen compartir los relatos es el de una mirada melancólica y triste. Uruguay, en los relatos de Dobrinin, es la Portugal americana, con esa saudade que impregna todo.

Mig 21 Editora, la editorial fundada por Ramiro Sanchiz y Víctor Raggio en Montevideo en el año 2020, es la que está detrás de la publicación del libro de Dobrinin. En su web pueden encontrarse muchos de los libros de su catálogo en descarga gratuita en pdf, en un intento por hackear la manera en la que circulan ciertos textos en Latinoamérica. Sus Contaminación Futura, recopilaciones de relatos de ciencia ficción y ficción extraña, ya van por las docena de entregas. Es una buena manera de adentrarse en la ficción extraña Latinoamericana.

Dobrinin y su El bosque crece por las noches podría enmarcarse dentro de la tradición de la generación de los raros uruguaya, que tiene por estandartes a Felisberto Hernández, Armonía Somers y Mario Levrero, que muchas veces tratan lo fantástico desde el surrealismo. El incesto, el asco, las peleas entre defensores del arte figurativo y los vanguardistas, el bosque como expresión del subconsciente, realidades que empiezan a desdibujarse... Incluso en algunos relatos aparece un absurdo al que se someten los personajes que recuerda a Kafka. Lo alegórico, lo surreal, el humor y el absurdo aparecen, de una u otra manera, en los relatos de Dobrinin. Fernanda Trías, Tamara Silva Bernaschina, Ramiro Sanchiz, Pablo Dobrinin... La lista de autores y autoras de ficción extraña contemporáneos es larga en Uruguay. 

Un pianista de provincias es la penúltima novela de Ramiro Sanchiz. Publicada en 2022 por Penguin Radomhouse, supone un paso más en ese megaproyecto de Sanchiz que es el universo de Federico Stahl. Stahl es el protagonista de todas las novelas y casi todos los relatos escritos por Sanchiz, que utiliza a Stahl como hilo conductor de su universo literario.

La obra de Sanchiz, y Un pianista de provincias no es menos, explora los límites de la literatura y de la ficción extraña. En la novela se adentra en el subgénero de la teoría ficción, la hibridación vanguardista de filosofía, crítica y literatura. Sin llegar a los extremos a los que llegan gente como Mike Corrao, Sanchiz mezcla ensayo y literatura en sus obras. 

Un pianista de provincias es una novela fisheriana, de las muchas que está produciendo el marxismo gótico, que entrelaza crítica materialista, cierta sensibilidad melancólica y los espectros que recorren nuestro presente. En la novela se combinan las Variaciones Goldberg de Bach con el mundo surgido después del fin del petróleo y de una gran pandemia. No se trata de una distopía o de una novela postapocalíptica, sino de la narración de un mundo décadas después de un colapso. En este mundo un virus alcanza la singularidad genética alcanzando una tasa tal de mutaciones que es imposible de parar. Mientras esto sucede y los pozos de petróleo se agotan, una bacteria muta y comienza a devorar el plástico, convirtiéndose en una gigantesca maraña. Federico Stahl, el protagonista de la novela, es un pianista educado y preparado para triunfar en un mundo que nunca llegó a ser. Como decía Fisher, la nostalgia por el mundo que no fue se expresa en un presente habitado por los fantasmas de esos futuros cancelados. Stahl estaba destinado a ser un gran compositor y concertista de piano, sin embargo tiene que habitar un mundo donde no existen los viajes transoceánicos y sus habilidades musicales no le importan a nadie. Las Variantes de Goldberg actúan como un juego de diferencias y conexiones de las distintas variantes, que como la maraña, apunta a una multiplicidad de mundos y posibilidades. El mundo que habita Stahl es un mundo donde Michael Jackson se suicidó en 1998 y Bowie murió en un accidente a principios de los ochenta. El Sanchiz juguetón asoma la patita en esos detalles.

Dobrinin, Pablo (2021). El bosque crece por las noches. Mig 21 Editora.
Sachiz, Ramiro (2022). Un pianista de provincias. Penguin Randomhouse.






El artesano y el artista: 'Escóndete y tiembla' (1987) y 'Born of Fire' (1987)

Escóndete y tiembla (1987) es una coproducción británico-canadiense de terror dirigida por John Hough. A mediados de los setenta La matanza de Texas inauguró el subgénero del terror rural. Ya desde el título —en inglés American Gothic— y la portada, que remiten al cuadro del mismo título de Grant Wood, la película de Hough juega con esos símbolos y los pervierte. Desde la literatura, especialmente King, hasta el cine y la ya mencionada La matanza de Texas, en los setenta se explota el miedo a los espacios aislados y a las comunidades apartadas de la moderna vida urbana. Familias endogámicas, valores tradicionales, atraso social y económico o naturaleza salvaje son los elementos que atraviesan este subgénero del terror rural y que están presentes en Escóndete y tiembla.

Un grupo de seis jóvenes deciden ir a acampar el fin de semana, pero la avioneta en la que viajan se avería y deben amerizar en una isla perdida. Sin mapa ni manera de determinar el sitio donde están y ante la imposibilidad de arreglar el motor de la avioneta deciden explorar la isla. Allí descubren una casa habitada por un matrimonio y sus hijos bastante peculiar. La pareja está interpretada por Rob Steiger e Yvonne de Carlo, ambos con una carrera en franca decadencia que les llevó a este título de serie B. Sin embargo es su interpretación, exagerada, grotesca y teatral la que sostiene la película. No hay mucho más que rascar: slasher en el que un grupo de jóvenes son asesinados por esta familia. 

Inglés practicando balconing en Ibiza

Rodada en los bosques de la Columbia Británica, destaca por ser un slasher de dirección británica. Hough, proveniente de la escuela del gótico inglés, mucho más teatral, combina esas influencias con angulares, planos detalle y unos planos generales aéreos al comienzo de la cinta que la elevan por encima de la media de las producciones de serie B de la época. Hough también explota los cielos encapotados y grises de la Columbia Británica, que dan a la película un toque neblinoso y apagado. Además juega a subvertir el papel de final girl, no tan común en la época, en la que Cynthia se convierte en cazadora de sus captores. Escóndete y tiembla es un híbrido raro de los ochenta que acabó convertido en película de culto.

Born of Fire (1987) es una película de terror británica dirigida por el Jamil Dehlavi. El guion adapta una historia del propio Dehlavi. Si Escóndete y tiembla es la obra de un artesano, en Born of Fire nos encontramos ante la visión de un autor. Dehlavi, nacido en la Calcuta británica de madre francesa y padre indio, reúne en Born of Fire muchas de las tradiciones que atraviesan su vida, desde la mitología hindú hasta la música clásica europea. Aparecen elementos de horror cósmico, la anteriormente citada mitología hindú, misticismo del islamismo sufí, elementos cristianos

Sin saber por qué, una astrónoma y un flautista profesional ven unidos sus destinos para impedir el apocalipsis al compartir la misma visión sobre un volcán. Un misterioso Maestro Músico, criatura sobrenatural que vive en el interior de la tierra, será el encargado de desatar el fin del mundo. Paul y Suzan viajarán a un remoto lugar de Turquía, escenario de sus visiones, para enfrentarse al Maestro Músico y detener el apocalipsis. Esta criatura tiene elementos que la asocian con los djinns o genios de la mitología islámica.


Cuando te comes las setas que no son

Born of Fire es una película de arte y ensayo que se aleja de lo que entendemos por cine comercial. La banda sonora mezcla sintetizadores con elementos más clásicos, alejados de la vanguardia, como son las partes interpretadas con flautas traveseras. Aparecen por ahí piezas de Debussy, pero también música tradicional árabe. Además, Dehlavi acabó fascinado por los paisajes turcos, donde las terrazas de lava y las cuevas son protagonistas de muchos de sus planos. Hay desnudos, violencia y un ritmo pausado que hipnotiza. Está construida como una pieza musical, con su cadencia, gracias a la cual acabas cayendo en trance. Es bastante contemplativa, llena de elipsis, con saltos temporales y escenas surrealistas.

El pesao que toca la melodía de Titanic en la feria del pueblo

Como la anterior película de Dehlavi fue prohibida en Pakistán, se exilió en Reino Unido, donde encontró financiación para producir Born of Fire. Con todo listo para su estreno en 1983, la película acabó en un cajón hasta que varios premios en el circuito independiente le dieron el impulso necesario para estrenarla en 1987. Así vio la luz esta Born of Fire, un proyecto absolutamente personal de su director, Dehlavi, sobre el fin del mundo. Fue la década pasada cuando la británica Powerhouse Films la restauró y reeditó en Blu-ray.

Coreografía del Gangnam Style turco

Aunque con Born of Fire le colgaron a Dehlavi el sambenito del Jodorowsky islámico, no deja de formar parte de cierta corriente de cine surrealista que se dio en Reino Unido durante esa década de los ochenta. Ken Russel y Gothic (1986) o Bernard Rose y Paperhouse (1988) son buenos ejemplos de esto. La lástima, en el caso de Dehlavi, es la falta de continuidad y las dificultades que ha encontrado para financiar sus proyectos. Pocos directores han podido desarrollar una carrera así sin pasar demasiadas dificultades.


Perón, Evita, Néstor, el Diego y ahora Indio Solari. ¿Existe una figura similar a la del Indio en España? Ni siquiera Robe Iniesta tuvo la dimensión política y social del Indio. Con lo que cuesta armar un full... 

No le robaba nunca nada a nadie
(a nadie en especial)
ganó un orzuelo de tercer ojo
y su nariz sangró.

No hubo caricias para su celo moro.

Y ahora mira crecer las flores desde abajo.




Nueva Ficción Extraña Latinoamericana V: 'Soñarán el jardín' y 'Paracosmos' [MÉXICO]

Soñarán en el jardín es un libro de cuentos de la escritora, guionista y editora mexicana Gabriela Damián Miravete. El libro es buen ejemplo de la nueva manera en la que circulan los textos en Latinoamérica. El relato que da título al libro, Soñarán en el jardín, fue publicado en 2015 y ha aparecido recopilado en varias antologías desde entonces, además de ganar algún que otro premio importante. El libro como tal fue publicado por primera vez en 2023 en inglés, impulsado por el interés que despertó Soñarán en el jardín en los editores en ese país. Hasta este 2026 no hemos podido leerlo en castellano. Los relatos incluidos en el libro, pensado como antología, fueron publicados en revistas y antologías entre 2009 y 2020.

Los relatos de Soñarán en el jardín gravitan alrededor del cuento que da título al libro: un relato de ciencia ficción sobre la violencia ejercida contra las mujeres. Desde el pasado virreinal donde una monja inventa una especie de gramófono y es sometida a un proceso inquisitorial, pasando por una relectura de Blancanieves, hasta el fin del mundo en la compañía de un gato y la utopía de Soñarán en el jardín, todo gravita en torno a la idea de lo que significa ser mujer en México y al horror de las experiencias cotidianas. Algo ha cambiado en la manera en la que se perciben ciertos géneros literarios en los últimos diez o quince años para que un libro así se publique. El referente más claro de esta colección de relatos es la obra de Ursula K. Le Guin.

El libro comienza con una historia de horror y de fantasmas para terminar en una utopía futurista, atravesando diversos tiempos y géneros. El terror, la ciencia ficción y la fantasía aparecen muchas veces mezclados en unos relatos cuyas protagonistas forman parte de redes de apoyo organizadas y autónomas, convirtiendo el dolor individual en lucha colectiva. También asoma la patita la simbiogénesis y la hibridación entre máquinas y naturaleza, en una especie de filosofía poshumanista con toques espirituales muy en boga en Latinoamérica últimamente. En cuanto al estilo el libro despista un poco: no están ordenados por fecha de escritura, sino por temática. Entre los primeros relatos y los últimos se nota la evolución de la autora, pero el orden de lectura crea unas subidas y bajadas un tanto molestas. En casi todos los relatos Miravete hace uso de una prosa lírica bastante distintiva, por momentos sensorial, como en la obra de Tanith Lee, con la que crea atmósferas etéreas.

Paracosmos es un libro de relatos del escritor y periodista mexicano Gerardo Sifuentes. Publicado en 2016 por la Universidad Autónoma del Estado de México, volvió a la vida cuando Paraíso Perdido lo reeditó en 2020. Además esta edición contó con un prólogo de Gabriela Damián Miravete. Sifuentes es de los que han estado picando piedra desde los noventa, a los que se ha unido una nueva generación de escritores y escritoras de ficción extraña, como Andrea Chapela, Lola Ancira y Alicia Mares. México es otro de esos grandes polos de la ficción extraña en Latinoamérica.

Si Soñarán el jardín tenía un hilo temático pero no de estilo, Paracosmos tiene un estilo marcado que gira sobre diferentes obsesiones. Pertenece a esa hibridación de géneros conocido como weird o nueva ficción extraña. Por momentos, cuando se pone un poco lovecraftiano, recuerda a las primeras colecciones de relatos de Laird Barron, aunque sus principales influencias son Philip K. Dick y el cyberpunk. Hay cuentos sobre el primer contacto con una civilización extraterrestre, sobre guerrras de religión interplanetarias, virus alienígenas, videojuegos y avatares de jugadores muertos convertidos en IAs, puertas a otra dimensión... Diferentes temas, un mismo estilo y, más importante, la unidad que le da el que los relatos compartan el mismo universo. Desde la espera de lo monstruoso en un edificio de Stalingrado hasta Titán y Júpiter, las historias transcurren, o así lo parece, en el mismo mundo.

El estilo de Sifuentes está bastante influido por su labor periodística: frases cortas, directas y sin demasiado adorno. Su prosa es ágil y abunda el léxico científico y tecnológico que tan bien conoce de su labor como periodista y divulgador de ciencia —trabajar tres lustros en la Muy Interesante de México también tiene que dejar un poso—. En sus cuentos a veces juega con narraciones fragmentadas y con la inserción de conversaciones de chat, documentos de investigaciones y otro tipo de materiales. También gusta de finales abiertos, a veces incluso anticlimáticos, que dejan la idea del relato colgando.

Ya sea desde el ciberpunk industrial—con «i latina»— o desde el lirismo fantástico, los géneros no miméticos en las literaturas latinoamericanas viven su edad de oro. La ficción extraña, la ciencia ficción y el neogótico se han convertido en las nuevas herramientas lingüísticas y estéticas para hablar de la realidad del continente, adoptadas en todos los países y por autores y autoras de todo pelaje. Eso sí, nunca hay que olvidar que desde el río hasta el mar, Elon Musk subnormal. ¡Viva México!

Damián Miravete, Gabriela (2026). Soñarán el jardín. Alfaguara.
Sifuentes, Gerardo (2016). Paracosmos. Universidad Autónoma del Estado de México.