Gideon Falls es un cómic creado por Jeff Lemire y Andrea Sorrentino. Por temática, entra dentro del terror, aunque tiene tintes de thriller sobrenatural de los noventa. Lo del terror en el cómic, sobre todo occidental, es todo un tema. En el caso de Gideon Falls sí se puede decir que se ajusta a ese género.

La serie se publicó entre 2018 y 2020 a lo largo de veintisiete números a cargo de Image Comics. Astiberri ha sido la encargada de publicar la obra en castellano en seis tomos. Sorrentino, el dibujante, es uno de los culpables de esa tendencia en el cómic actual a romper con la cuadrícula tradicional de las viñetas. Para Sorrentino, la página es un todo en la que caben todo tipo de formas. Esto es importante si contemplas leer el cómic en tableta o libro electrónico. En lo narrativo, Lemire es bastante posmoderno. Gideon Falls consta al principio de varias narraciones en paralelo, con la analepsis como recurso para narrar el pasado de los protagonistas.

Gideon Falls comienza como un misterio sobrenatural con un toque costumbrista. Pensemos en el primer Stephen King y esas descripciones suyas de pequeñas localidades y pueblos que tan bien conocía. El pequeño pueblo de Gideon Falls es el epicentro de sucesos extraordinarios relacionados con la aparición de un misterioso granero. Crímenes, desapariciones y locura se desatan cuando aparece este granero. Esta primera parte del cómic es la más interesante, con esos toques Twin Peaks y la presentación de algunos habitantes de Gideon Falls. Por no destripar la trama, diré que luego la historia tiende más hacia el thriller de conspiraciones, la ciencia ficción y el horror cósmico. Un batiburrillo que no siempre es igual de interesante.

Paper Girls es un cómic de ciencia ficción creado y escrito por rian K. Vaughan. La serie consta de treinta números que fueron publicados por Image Comics entre 2015 y 2018. En España la publicación ha corrido a cargo de Planeta. También tuvo una adaptación en forma de serie de televisión de la mano de Amazon.

Stranger Things se estrenó en el verano de 2016, un año de Paper Girls. Digo esto porque la trama comienza en 1988. Como decía Mark Fisher cuando aludía a "la lenta cancelación del futuro", la incapacidad de imaginar un futuro nos lleva a reciclar modas pasadas, que se convierten en fantasmas que habitan nuestro presente de una manera cíclica. Incapaces de crear nuevas formas culturales, sólo queda la nostalgia por las formas pasadas. Paper Girls no pegó un pelotazo como la primera temporada de Stranger Things pero es el resultado de la nostalgia, que entonces ya era palbable y hoy es asfixiante.

Paper Girls es la historia de cuatro chicas de 12 años que trabajan como repartidoras de periódicos. Es el año 1988 y KJ, Tiffany, Mac y Erin se ven arrastradas a una guerra entre dos facciones de viajeros en el tiempo. No sólo hay paradojas temporales, sino también clones y un montón de viajes en el tiempo. Los temas que trata son la pérdida de la inocencia —ese hacerse mayor y entrar en la vida adulta—, el conflicto generacional, la idea de predestinación y libre albedrío, la identidad y la propia sexualidad. Y aunque no idealiza los ochenta como Stranger Things —se presentan como homófobos, racistas, machistas, peligrosos en general—,  no deja de escogerlos como punto de partida. Los futuros que se imagina tampoco son mucho mejores, más allá de una distorsión del presente.

En Gideon Falls el tiempo es circular mientras que en Paper Girls el tiempo es lineal, pero en ambos es aterrador. No hay un mañana mejor, que es como decir que no existe el futuro. Lo único que ofrecen es resignación. Resignarse y resistir, desde lo individual, como en Gideon Falls, o desde lo colectivo, como en Paper Girls. Al final va a ser verdad eso del «nihilismo dulce» del que habla Emmanuel Rodríguez como característica de nuestra época. Decía Mariana Enriquez en una entrevista reciente que vivimos en una distopía habitable. Tiene razón.