'Kinki' (2025) de Koji Shiraishi: Kinki, la Murcia japonesa
Kinki, también conocida por el título en inglés de About a Place in the Kinki Region, es la última película del japonés
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| Los SMS, el WhatsApp de los Millenials |
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| Me pareció ver un lindo gatito |
Kinki, también conocida por el título en inglés de About a Place in the Kinki Region, es la última película del japonés
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| Me pareció ver un lindo gatito |
Leaving D. C. es un caso de película Juan Palomo: la película está dirigida, escrita e interpretada por Josh Criss. Leaving D. C. es una cosa pequeñita, tiene una localización y un actor, con una breve aparición de otro personaje a mitad de película, y la voz del sheriff a través del teléfono; eso es todo.
Josh Criss interpreta el papel de Mark Klein, un trabajador cansado de vivir en la gran capital, que decide comprar una casa donde Cristo perdió el mechero en medio de un bosque. Sin vecinos, sin ruidos ni tráfico, Mark documenta su mudanza y nueva vida en un videoblog para su grupo de gente del trabajo y su amiga especial, también compañera de trabajo. Entiendo que esto de la cultura corporativa debe de ser una cosa habitual en EEUU. La primera noche, a Mark lo despiertan unos ruidos cerca de su ventana, por lo que a la noche siguiente decide dejar una grabadora mientras duerme. Aquí viene la magia de Josh Criss: parte del metraje es Mark enseñándonos la pantalla de su ordenador y su programa de edición de sonido. ¡Y funciona!
A la película le ayuda su brevedad, ya que no llega a los ochenta minutos. Noche tras noche se sucede la misma situación y Mark, lejos de huir, decide documentar todo lo que ocurre. La tensión se va elevando hasta que todo concluye en un final bastante anticlimático que tampoco desmerece el viaje hecho. Yo que me he tenido que mudar varias veces en los últimos años por culpa de vecinos ruidosos, firmo lo de Mark. La solución son unas buenas ventanas de Climalit, Mark.
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| Fantasma tocando la flauta. Literal. |
La evidencia (2013) es una película dirigida por Olatunde Osunsanmi y protagonizada por
Los olvidados de Phoenix (2017), o su más molón título en inglés, Phoenix Forgotten, es una película dirigida por Justin Barber y escrita por T. S. Nowlin. Esta es una de las peli que podrían formar parte de algún volumen de Alerta OVNI. La película se basa en un incidente, el del avistamientos de luces en Phoenix, Arizona, atribuidas a naves alienígenas que tuvieron lugar en 1997.
En Los olvidados de Phoenix, tres adolescentes que son testigos de esas luces y comienzan a grabar un documental sobre este avistamiento desaparecen en el desierto. La hermana pequeña de uno de ellos, veinte años después comienza a grabar otro documental sobre las luces y la desaparición de su hermano mayor y sus dos amigos. Consigue recuperar una segunda cámara con la que su hermano estaba grabando el documental, recuperando las imágenes finales de su desaparición en el desierto.
La película es puros noventa, como un capítulo de Expediente X. Aparece un tropo no muy habitual que es el de los anasazi, pueblo indígena norteamericano, sobre el origen de las luces. Que Oren Peli se gastara cinco millones en la mierda de Área 51 y Los olvidados de Phoenix no costase ni tres millones es para colgarlo de una farola.
Hell House LLC (2015) es la primera película de la saga, escrita y dirigida por Stephen Cognetti. Ya hablé un poco de ella por aquí. Entre los dos mil y la década de los diez, con el abaratamiento de los costes de producción y el surgimiento de redes sociales y plataformas de streaming, muchos realizadores tuvieron su primera oportunidad de dirigir su primera película. El metraje encontrado abarata más si cabe la producción de una película.
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| Buscando en el baúl de los recuerdo, ohhh ohhh... |
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| Somos los pachachos |
Digging Up the Marrow es una película de Adam Green, que además de escribir y dirigir, también protagoniza interpretándose a sí mismo. Durante la producción de un documental sobre monstruos, es contactado por un hombre que dice poder demostrar que los monstruos son reales. Este personaje está interpretado por Ray Wise. Aparentemente ha descubierto una sociedad secreta de monstruos que viven bajo tierra. Él conoce una de las entradas a este inframundo. Adam Green, al principio escéptico, acabará subyugado por esta historia y querrá saber más y más para demostrar que los monstruos son reales. La película tiene un tono humorístico que ha veces se pasa de frenada y cae en la comedia involuntaria. Es como que se queda a medio camino entre ciertos toques de comedia y la parodia, sin decantarse por ninguna de las dos. Además de unos monstruos bien hechos con las cuatro perras de presupuesto, a destacar los cameos de actores y directores, entre los que cabe destacar a Don Coscarelli. Ya con eso, la peli gana un minipunto. Luego está la interpretación de Ray Wise, que haciendo de Ray Wise no hay quién lo supere y se come con patatas a Adam Green, que demuestra que lo suyo no es actuar.
The Dark Tapes es una película dirigida por Vincent J. Guastini y Michael McQuown y escrita por el propio McQuown. Guastini tiene una larga trayectoria dentro del mundo del cine en el apartado de maquillaje y efectos especiales, llegando a participar en películas como El último mohicano y Super Mario Bros, mientras que para McQuown The Dark Tapes es una de las primeras incursiones en el cine. Esta película es una antología, con cuatro segmentos que tienen en común pertenecer al género del metraje encontrado. Desde unos científicos investigando los terrores nocturnos que acaban en otra dimensión a una casa encantada con un giro final inesperado. Demonios, espíritus, seres de otra dimensión, asesinos en serie e historias de dominación y muerte se dan la mano en esta película, que por ser la primera, peca precisamente de querer meter un poco de todo. Es casi como ver varios episodios de Más allá del límite, que uno podía ser más de ciencia ficción y otro de terror. También a nivel de producción es bastante televisivo, sin nada que destaque demasiado, con cierta sensación de ir de más a menos. Tampoco hay que perder de vista su presupuesto, unos 65000 dólares. Por compararla con otra cinta parecida, podríamos hablar de V/H/S, que casi la quintuplica en presupuesto, así que hay que perdonarle ciertas cosas. Más allá de eso, una película para pasar el rato.
Savageland es una película escrita y dirigida por Phil Guidry, Simon Herbert y David Whelan. Es su ópera prima y hasta ahora también la única película en su haber, y exceptuando a Phil Guidry, que sí tiene experiencia como guionista de series, Savageland es el único acercamiento al mundo del cine de Herbert y Whelan. Utilizando el formato documental sobre crímenes, narra la historia del único superviviente de un asesinato en masa en un pequeño pueblo de Arizona, cerca de la frontera con México. Este superviviente es un inmigrante ilegal mexicano, y más por esto que por otra cosa, es acusado de los asesinatos, enviado a prisión y sentenciado a muerte. El documental intenta reconstruir la noche en la que todo sucedió a través de las fotografías realizadas por este único superviviente, que convenientemente es fotógrafo aficionado. Las buenas críticas de la película, más allá de que esté bien realizada y sea entretenida, se deben más al tema que trata: el racismo institucional en EEUU. Estrenada en 2015, dos años antes de la llegada de Trump a la presidencia, la película falla en algo clave: el discurso social no está todo lo bien integrado que debería en la narración. Más allá de estar de acuerdo con la denuncia que hace, a veces queda la sensación de que una cosa se sobrepone a la otra. No es que no se pueda hacer una película de terror con mensaje social, es que este parece que vuela libre y los directores se olvidan de la parte del terror.
The Den es una película dirigida por Zachary Donohue y coescrita por este y Lauren Thompson. Estrenada en 2013, se trata de la única película, hasta el momento, dirigida por Donohue. En The Den una joven estudiante investiga los hábitos de los usuarios de una red social tipo Chatroullete: conexiones por cámara web con usuarios aleatorios. Como suele ser habitual en este subgénero dentro del subgénero que es el terror informático, hay una crítica nada velada a las redes sociales. La protagonista está enganchada a una vida virtual que dice estudiar. Cuando en unas de estas conexiones aleatorias presencia el asesinato de una mujer, se verá envuelta en una trama mucho más grande de lo que cree, involucrando a su pareja, familia y amigos. Alguien o algo hackea su ordenador y se hace con el control de esa vida virtual. Mientras tanto, intenta hallar la verdad tras el asesinato de la mujer que ha presenciado de manera online. Sin ayuda de la policía, que la consideran una mujer histérica, continúa investigando. El giro de la película está bastante bien, aunque sigue padeciendo el mismo problema que otras películas de este subgénero: la excusa narrativa para seguir grabando a veces es bastante pobre, pero oye, es parte del pacto narrativo.
Venimos de aquí, Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 1.
Grave Encounters es una película canadiende de 2011 dirigida y escrita por Colin Minihan y Stuart Ortiz. Minihan también ha estado detrás de las cámaras en Extraterrestrial (2014) y Rastro de sangre (2016), coescritas junto a Ortiz. En Grave Encounters básicamente se chotean de los programas de televisión dedicados a lo paranormal. Un grupo de personajes responsables de uno de estos programas, se va a grabar un nuevo episodio a un hospital psiquiátrico abandonado. Lo más interesante de la película, a mi juicio, es cómo mezcla esa parodia con la trama del hospital encantado. Porque el grupo que se dedica a hacer creer a su audiencia en lo paranormal, esta vez se encuentra de verdad con sucesos que no pueden explicarse de manera racional. La película contó con una secuela al año siguiente, Grave Encounters 2. No es desde luego tan redonda como su primera parte, pero también es muy divertida, y opta por continuar la historia de una manera un tanto particular, abrazando todavía más la parte de comedia. Grave Encounters es lo que intentó hacer Adam Green en Digging Up the Marrow (2014) y que no le salió. Parece fácil lo de mezclar comedia con horror, pero no lo es. Con Grave Encounters te echas unas risas y también pasas miedo, o al menos te comes un par de sustos de saltar del sofá.
