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'Kinki' (2025) de Koji Shiraishi: Kinki, la Murcia japonesa

Kinki, también conocida por el título en inglés de About a Place in the Kinki Region, es la última película del japonés loco Koji Shiraishi. Para lo prolífico que es Shiraishi —no es raro que estrene cuatro cinco películas en un año—, es la única película que ha entregado este 2025. Como no podía ser menos en su caso, se trata de una película de terror, género al que está consagrado desde los inicios de su carrera. La diferencia está en que Shiraishi abandona el cine de guerrilla: Kinki no es un falso documental al uso. Hay que decir que aunque Shiraishi dirija y escriba el guion, la película adapta una novela, que llegará el año que viene a España en una traducción al inglés. 

En Kinki no hay un señor dando collejas a sus subordinados, pero sí entidades de otra dimensión de las que le gustan a Shiraishi. Adapta la novela de debut de Sesuji, que pidió a Koji Shiraishi que la llevara al cine. Por eso hay un estilo y unos temas en los que es fácil reconocer al director, pero el tono es distinto. A falta de que llegue la traducción de la novela de Sosuji para poder comparar, nos tendremos que conformar con esta adapatación de Shiraishi.

La película narra la búsqueda de Yusei y Chihiro del editor jefe de una revista sobre lo paranormal. Para ello se tendrán que adentrar en la investigación que estaba llevando a cabo el editor jefe: viejos VHS, leyendas urbanas, entrevistas de televisión, la última transmisión de un streamer, una secta, suicidios... Todos estos fragmentos de la investigación son las piezas de un puzle que los llevará a la región japonesa de Kinki la Murcia de Japón. Algo sucede en esa parte del país que se expande a lo maldición de Ringu cual virus.

Los SMS, el WhatsApp de los Millenials

En Kinki Shiraishi combina una narración cinematográfica más clásica con elementos de falso documental intercalados. Desde piezas periodísticas de televisión a vídeos de internet y viejas cintas de VHS serán las pistas que seguirán los protagonistas de Kinki para resolver el misterio que plantea la película: ¿qué pasa en la región de Kinki y dónde está el editor jefe? Para ello Shiraishi despliega un estilo bastante cuidado, con una fotografía tirando a sepia en interiores y con filtro de difusión, con las partes que forman parten del falso documental, más propias del cine de guerrilla al que nos tiene acostumbrados. Hay de todo ahí, desde vídeo blogs, a vídeos virales, segmentos de programas de televisión, cintas caseras familiares... La buena noticia es que la mezcla de diferentes estilos visuales funciona muy bien. Si has echado de menos el grano y los glitches de las cintas de vídeo de los noventa, en Kinki Shiraishi sirve una buena ración de ellos. La parte menos brillante de la película es que como buena narración japonesa —a falta de leer la novela—, cae en repeticiones innecesarias, con ese gusto por sobreexplicar las cosas.

Me pareció ver un lindo gatito

Kinki, bastante más experimental y posmo de lo que que parece a primera vista, es una buena película para adentrarse en el cine de terror de Koji Shiraishi. Además, ha prometido segunda parte, que conociéndole, pueden llegar nueve secuelas más. ¿Quizás un crossover con Kudo y su equipo de investigación? Que nunca nos falte Koji.



 

Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 8

Leaving D. C. es un caso de película Juan Palomo: la película está dirigida, escrita e interpretada por Josh Criss. Leaving D. C. es una cosa pequeñita, tiene una localización y un actor, con una breve aparición de otro personaje a mitad de película, y la voz del sheriff a través del teléfono; eso es todo.


Josh Criss interpreta el papel de Mark Klein, un trabajador cansado de vivir en la gran capital, que decide comprar una casa donde Cristo perdió el mechero en medio de un bosque. Sin vecinos, sin ruidos ni tráfico, Mark documenta su mudanza y nueva vida en un videoblog para su grupo de gente del trabajo y su amiga especial, también compañera de trabajo. Entiendo que esto de la cultura corporativa debe de ser una cosa habitual en EEUU. La primera noche, a Mark lo despiertan unos ruidos cerca de su ventana, por lo que a la noche siguiente decide dejar una grabadora mientras duerme. Aquí viene la magia de Josh Criss: parte del metraje es Mark enseñándonos la pantalla de su ordenador y su programa de edición de sonido. ¡Y funciona!


A la película le ayuda su brevedad, ya que no llega a los ochenta minutos. Noche tras noche se sucede la misma situación y Mark, lejos de huir, decide documentar todo lo que ocurre. La tensión se va elevando hasta que todo concluye en un final bastante anticlimático que tampoco desmerece el viaje hecho. Yo que me he tenido que mudar varias veces en los últimos años por culpa de vecinos ruidosos, firmo lo de Mark. La solución son unas buenas ventanas de Climalit, Mark.

 

Fantasma tocando la flauta. Literal.

The Houses October Built (2014) y The Houses October Built 2 (2017) también son casos de películas Juan Palomo: están escritas y dirigidas por Bobby Roe, que también tiene un papel secundario como actor. A diferencia de Leaving D. C., son películas más grandes, con más reparto y localizaciones, especialmente la segunda. Básicamente una, Leaving D. C., no tiene presupuesto, y la otra roza el millón. Que tampoco es mucho, pero se nota.

The Houses October Built narra el viaje de cinco amigos de la infancia en el que documentan las casas del terror de Halloween que visitan. Estas casas son todo un fenómeno en EEUU y surgen como setas en las semanas previas a Halloween. Este grupo de amigos, que viajan en caravana a través del país, buscan documentar la experiencia más extrema. A lo largo del viaje empiezan a ser perseguidos y acosados por un grupo que dice ofrecer la experiencia más bestia en cuanto a casas de terror.  

La película parece que va a romper en algún momento y a ofrecer un festival gore/slasher que nunca llega. Los villanos, por llamarlos de alguna manera, tienen pintas similares a Los renegados del diablo de Rob Zombie. La caracterización de algunos de ellos, como la mujer con la máscara de porcelana, diseño exclusivo para la película, están muy chulos. El contraste que se genera entre lo que realmente ofrece la película y lo que parece insinuar, puede llegar a ser frustrante. 


The Houses October Built 2 (2017) es la misma película pero con un dron. No está todavía documentado el daño que han hecho los drones al cine. Si por algo destaca la película, además de por los planos aéreos, es por las localizaciones, algunas bastante impresionantes para su bajo presupuesto.

¿De qué va The Houses October Built 2? Ahora el grupo de amigos, famosos después de la experiencia del año anterior, se han convertido en "aficionados" que cobran por probar estas atracciones. Sólo en EEUU puedes ser experto en probar casas del terror. ¡Dios bendiga América! Prácticamente se repite el mismo esquema, con la única salvedad de que la prota de la primera película quedó un poco traumada después de la experiencia del año anterior.

Así como las Hell House LLC de Stephen Cognetti ya van por la quinta entrega, con algún que otro bache por el camino y ampliando el universo de la primera entrega, la por ahora única secuela de The Houses October Built puede calificarse como de totalmente innecesaria y aburrida. Todo parece indicar que no habrá tercera parte.









Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 7

La evidencia (2013) es una película dirigida por Olatunde Osunsanmi y protagonizada por el de True Blood Stephen Moyer y la de Silent Hill Radha Mitchell. En La cuarta fase (2009) Osunsanmi ya tenía alguna cosa peculiar, como ese estilo a la hora de dirigir tan videoclipero, con mucho paneo y la cámara espídica moviéndose todo el rato. También usaba la pantalla partida con imágenes supuestamente reales, que no terminaba de cuajar. En La evidencia Osunsanmi mezcla ese estilo videoclipero con metraje encontrado, creando un contraste que tampoco termina de funcionar del todo.

Reese y Burquez, los detectives interpretados por Moyer y Mitchell, son los encargados de investigar las grabaciones encontradas en la escena del crimen en mitad del desierto. En esas imágenes se puede ver a los pasajeros de un autobús y a un asesino, con la cara oculta, que los tortura y asesina. Una mezcla entre slasher y thriller que acaba tirando más por lo segundo, bebiendo de clásicos de los noventa como Seven o El silencio de los corderos. La evidencia tiene un girito final con regusto a Kojima, porque esta película, por cómo está dirigida, por la estética y la fotografía, parece un videojuego.


Los olvidados de Phoenix (2017), o su más molón título en inglés, Phoenix Forgotten, es una película dirigida por Justin Barber y escrita por T. S. Nowlin. Esta es una de las peli que podrían formar parte de algún volumen de Alerta OVNI. La película se basa en un incidente, el del avistamientos de luces en Phoenix, Arizona, atribuidas a naves alienígenas que tuvieron lugar en 1997. 

En Los olvidados de Phoenix, tres adolescentes que son testigos de esas luces y comienzan a grabar un documental sobre este avistamiento desaparecen en el desierto. La hermana pequeña de uno de ellos, veinte años después comienza a grabar otro documental sobre las luces y la desaparición de su hermano mayor y sus dos amigos. Consigue recuperar una segunda cámara con la que su hermano estaba grabando el documental, recuperando las imágenes finales de su desaparición en el desierto.

La película es puros noventa, como un capítulo de Expediente X. Aparece un tropo no muy habitual que es el de los anasazi, pueblo indígena norteamericano, sobre el origen de las luces. Que Oren Peli se gastara cinco millones en la mierda de Área 51 y Los olvidados de Phoenix no costase ni tres millones es para colgarlo de una farola.


Como en el caso de la película anterior, The Poughkeepsie Tapes (2007) suena mucho mejor que su título en castellano, Recuerdos perversosThe Poughkeepsie Tapes es una película dirigida por John Erick Dowdle y escrita por Dowdle y su hermano Drew. Los hermanos Dowdle están detrás del remake de Rec (2007), Quarentine (2008), y de As Above so Below (2014), ambas metrajes encontrados. Además, John dirigió la ya olvidada y algo maltratada en su momento Devil (2010), con Drew como productor ejecutivo. Iba a formar parte de una trilogía de terror urbano producida por Shyamalan que se quedó en agua de borrajas.

The Poughkeepsie Tapes toma la forma de falso documental sustentado por la aparición de unas supuestas cintas sobre asesinatos grabadas por un asesino en serie. Un asesino en serie cuya característica es que siempre va dos pasos por delante de la policía. Trata temas bastante jodidos, como la violación de menores. Donde acierta la película es en no mostrar algunos de los temas abiertamente, dejándolos a la imaginación de espectador. Frente a otras películas de la época como Saw y Hostel, The Poughkeepsie Tapes no se regodea en el gore: sugiere más que muestra.

The Poughkeepsie Tapes fue una película de culto y durante mucho tiempo un lost media en toda regla. Se presentó en un festival en 2007, la Metro-Goldwin Mayer la compró y la programó para estrenarse en 2008. ¿Qué pasó? Que ya anunciada en trailers y cinco días antes de su estreno la MGM canceló el estreno. Literalmente, una película anunciada para estrenarse, se metió en un cajón y nunca más se supo. Sabiendo de la temática, asesinatos grabados por un asesino en serie, se formó toda una leyenda urbana alrededor de la película. ¿De verdad era tan fuerte su contenido que el estudio decidió cancelar el lanzamiento? ¿Las cintas de los asesinatos eran reales? En 2010 se filtró una copia de la película, la única forma de verla legalmente durante años. En 2014, para sumarle aún más culto a la película, ésta estuvo disponible en una plataforma de vídeo en streaming... durante una semana. Luego volvió a desaparecer hasta el lanzamiento en DVD y Blu-ray por parte de Scream Factory en octubre de 2017.

El metraje encontrado y el falso documental han sido y son todavía una de las formas dominantes que adopta el terror actual. Es un formato más económico a la hora de producir y juega con la veracidad del relato en tiempos de la posverdad. Bien sea por una campaña de publicidad bestial como con El proyecto de la bruja de Blair o por puro azar como en The Poughkeepsie Tapes, manipular —o intentarlo— la percepción de la realidad para presentar unos hechos como ciertos sigue siendo uno de los puntos fuertes del género. Aunque para qué negarlo, todos hemos pensado alguna vez en qué hacía esa muchacha corriendo por el bosque a oscuras con una cámara de la mano.

¿QUIERE SABER MÁS?









SAGAS vol. 1: Hell House LLC

Hell House LLC (2015) es la primera película de la saga, escrita y dirigida por Stephen Cognetti. Ya hablé un poco de ella por aquí. Entre los dos mil y la década de los diez, con el abaratamiento de los costes de producción y el surgimiento de redes sociales y plataformas de streaming, muchos realizadores tuvieron su primera oportunidad de dirigir su primera película. El metraje encontrado abarata más si cabe la producción de una película.

Hell House LLC se construye como falso documental y metraje encontrado. En un recurso visto mil veces en este tipo de películas, las cintas encontradas forman parte de un documental, en un intento de darle algo más de chicha y verosimilitud a lo que nos enseñó El proyecto de la bruja de Blair. Cinco chavales jóvenes, feriantes, se preparan como cada año para preparar su atracción, una casa del terror. Escogen un hotel abandonado en el pueblo de Abaddon, cerca de Nueva York. Un hotel con su propia historia siniestra. El día de Halloween, cuando abren la atracción, se produce un incidente en el que mueren varias personas y otras desaparecen. El documental se centra en este suceso, apoyándose en el material grabado por los feriantes y las grabaciones de móvil del público que acudió a la inauguración de la atracción. Una de las virtudes de Hell House LLC es que no explica demasiado. Sara, una de las feriantes y superviviente de la catástrofe de Halloween en el Abaddon Hotel, es entrevistada por el equipo del documental, que cuando parte en su búsqueda, acaban desapareciendo dentro del hotel. Es como el girito final de la película, pero no se explica ni se le dan muchas vueltas. Hell House LLC es como Paranormal Activity pero mejor dirigida, con más dinamismo, aunque a veces cae en eso de mantener el plano y esperar a que algo aparezca o se mueva de fondo. 


¿Era necesaria una secuela? Pues seguramente no, pero Hell House LLC II: The Abaddon Hotel (2018) no es una mala película. Aquí sí se dan explicaciones y hay un intento claro de construir una mitología alrededor de la primera película.

Del equipo documental de la anterior película, dos desaparecieron en el hotel. El que no entró en el hotel, Mitchell, forma parte de otro nuevo equipo que está grabando un documental, centrado ya no sólo en la tragedia del día de Halloween, sino también en la desaparición de sus dos compañeros. La película explora varias ideas muy interesantes. La primera es la de predestinación. Jackson, el cámara que desapareció en la anterior película, estaba de alguna manera marcado por el hotel desde pequeño. Esta idea de tragedia griega se mantendrá durante el resto de películas de la saga. La otra idea que explora esta película, menos original, es la del hotel como ente vivo. Es el hotel el que atrae a las personas: a veces manda mensajes, correos, vídeos o realiza llamadas.

La película se narra a través de las imágenes grabadas por los dos miembros desaparecidos en la anterior película y por el nuevo equipo documental. También aparece el falso documental, donde se discute si el documental de la anterior película es real o no, pero sólo al principio. La primera película era un documental, la segunda sólo empieza así.


Al que no quiere caldo, dale dos tazas, parece que dijo Cognetti. Hell House LLC III: Lake of Fire (2019) es la tercera película de la saga y muy probablemente la peor. Por recapitular: el día de Halloween de 2009 se lía parda y desaparecen los feriantes y varios clientes, luego desaparecen dos miembros del equipo que estaba filmando un documental sobre el hotel; un tiempo después vuelve a desaparecer otro grupo de documentalistas. Ya iba siendo hora de cerrar el chiringuito. Pues no, un rico compra el hotel para montar una especie de obra de teatro el día de Halloween, un espectáculo llamado Insomnia

¿Cuál es la excusa para justificar el formato de falso documental y metraje encontrado? Russell, el rico que compra el hotel, contrata a un equipo de periodistas para que graben un documental sobre su espectáculo Insomnia. ¿Por qué? Pues probablemente porque patatas.  Hell House LLC III: Lake of Fire cae en algo habitual dentro del género que es el de sobreexplicar volviendo a mostrar las imágenes que capturan al fantasma otra vez, por si te lo has perdido. Algo que en otros cineastas como Koji Shiraishi es un recurso que funciona, aquí Cognetti es reiterativo hasta la náusea. 

Hell House LLC III: Lake of Fire cierra la historia sobre el hotel. Cognetti nos viene a decir que los feriantes de la primera película, engañados por el hotel, fueron los responsables de abrir una puerta al otro lado. Russell, uno de los protagonistas de esta tercera entrega, es el elegido, nunca mejor dicho, para cerrar esa puerta. Y aquí podría haberse quedado la cosa, porque el hotel arde hasta los cimientos y tenemos escena final con los protas de la primera película yendo hacia la luz. Pero Cogneti quería más.


Cuando una saga yo no puede ir hacia delante mira hacia atrás. Hell House LLC Origins: The Carmichael Manor (2023) es la película que más me gusta de la saga. Incluso se puede ver sin haber visto las otras tres anteriores.

Con el hotel desaparecido y habiendo dado un cierre a todas las tramas abiertas en la tercera entrega, Cognetti opta por un cambio de escenario: la mansión de los Carmichael. Es una película sobre los orígenes pero ambientada en el presente, con flashbacks al pasado. Los protagonistas de Hell House LLC Origins son Margot, una especie de obsesa del true crime, que acude a la mansión de los Carmichael con su novia Rebecca y su hermano Chase. 

En el año 89 Patrick y Margaret Carmichael sufrieron un accidente de tráfico en el que murió Margaret. Patrick, hermano de Margaret, incapaz de aceptar su muerte y con ganas de vengarse de los borrachos que causaron el accidente, decide traer de vuelta a su hermana muerta. Margot es invitada a pasar cuatro noches en la mansión, lo cual, obviamente, resulta ser una pésima idea. 

Hell House LLC Origins expande la mitología de la primera película, explicando el origen de esa secta de satanistas a la que nunca se le ha dado mucha bola en la saga, y explicando también quién era el villano que estaba al otro lado en el Hotel Abaddon, Patrick Carmichael. Diría que las respuestas que da la película no son muy satisfactorias. Lo que de verdad mola de la película es seguir las andanzas de Margot, su novia y su hermano dentro de la mansión de los Carmichael. Tiene escenas muy bien construidas, que no son las típicas de miro a un lado, no hay nada, miro al otro, nada otra vez, vuelvo a mirar al mismo lado y OHQUÉESESO. También me gusta la idea que deja la película de sacrificio, como si Margot y los otros dos hubiesen sido una ofrenda hecha a lo que se encuentra al otro lado.

Buscando en el baúl de los recuerdo, ohhh ohhh...



Llegamos a Hell House LLC Lineage (2025), la quinta y hasta ahora última película de la saga. También la última dirigida por Cognetti, según ha dicho en alguna entrevista. Y la primera que no se graba como falso documental o metraje encontrado. También el motivo por el que me he vuelto a ver las otras cuatro películas anteriores

Hell House LLC Lineage es una película rara. Si no has seguido la saga, no te vas a enterar de anda; pero si la has visto, también. La protagonista es Vanessa, que a su vez era protagonista junto a Russell en la tercera entrega. Decisión rarísima la de traerla de vuelta de no ser por el hecho de que Stephen Cognetti es su marido. Eso ya despista bastante al personal. Por si fuera poco, el tono de la película es de dramón. El personaje de Vanessa es el de una mujer divorciada de 37 años que se ha instalado en el pueblo de Abaddon, donde ha abierto un bar. Todo completamente aleatorio. Comparte casa con una chica joven pero es propietaria de un bar. Era presentadora en un programa de televisión pero ahora vive en un pueblo donde no tiene raíces y donde sufrió el mayor trauma de su vida. 

¿Qué ofrece esta Hell House LLC Lineage? Intenta conectar todo lo sucedido en la saga con la idea de que las víctimas están unidas por lazos de sangre con los causantes del accidente de coche, el que acabó con Margaret Carmichael muerta y su hermano Patrick cucú y líder de una secta. Ahí lo llevas. El mecanismo de tragedia griega llevado al extremo, donde estás condenado al nacer y la única salida es el suicidio. También juega con la idea de que el mal estaba contenido en el hotel, y que al arder este, vaga libre por el pueblo de Abaddon llevando a cabo la venganza de Patrick. Convierte a uno de los payasos, que siempre han aparecido en la saga, en una especie de Michael Myers sobrenatural. 

Somos los pachachos


Son bastantes las cosas que no funcionan en Hell House LLC Lineage, pese a aciertos como presentar a Abaddon como un pueblo de los que aparecen en los libros de Stephen King y conectar todo mediante lazos de sangre. Por supuesto la película acaba con final abierto y nuevo descubrimiento: el hermano gemelo de Vanessa que nació muerto está vivo, es Mitchell, uno de los protagonistas de la segunda entrega, y su familia está conectada con el pueblo de Abaddon y los Carmichael, eso sin olvidar que el epicentro del mal ya no es ni el hotel ni la mansión, es la casa de Tully, el payaso asesino. Mira que le tenía ganas a esta película después de la cuarta entrega, pero yo me bajo aquí. 








Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 6

Digging Up the Marrow es una película de Adam Green, que además de escribir y dirigir, también protagoniza interpretándose a sí mismo. Durante la producción de un documental sobre monstruos, es contactado por un hombre que dice poder demostrar que los monstruos son reales. Este personaje está interpretado por Ray Wise. Aparentemente ha descubierto una sociedad secreta de monstruos que viven bajo tierra. Él conoce una de las entradas a este inframundo. Adam Green, al principio escéptico, acabará subyugado por esta historia y querrá saber más y más para demostrar que los monstruos son reales. La película tiene un tono humorístico que ha veces se pasa de frenada y cae en la comedia involuntaria. Es como que se queda a medio camino entre ciertos toques de comedia y la parodia, sin decantarse por ninguna de las dos. Además de unos monstruos bien hechos con las cuatro perras de presupuesto, a destacar los cameos de actores y directores, entre los que cabe destacar a Don Coscarelli. Ya con eso, la peli gana un minipunto. Luego está la interpretación de Ray Wise, que haciendo de Ray Wise no hay quién lo supere y se come con patatas a Adam Green, que demuestra que lo suyo no es actuar.


Megan is Missing es una película de Michael Goi, director y cámara de muchas series y películas para televisión que encontró en este formato la manera de debutar en el cine. La película, que utiliza imágenes de televisión y grabaciones de una de las protagonistas, narra la historia de dos amigas, Amy y Megan, de catorce años. Amy es la chica buena, buena estudiante, todavía un poco infantil, de buena familia, y Megan es la chica mala, de familia desestructurada, activa sexualmente y muy popular. Con unos personajes tan tópicos y aparentemente llenos de clichés, Michael Goi es capaz de (re)crear un pedacito de vida de estas adolescentes. Durante una hora seguiremos a Amy y Megan, hasta que esta última desparece después de quedar con un chico que había conocido por internet. Amy cree tener información sobre ese chico, que es un pederasta y depredador sexual que utiliza internet para acechar a sus víctimas. Esto la pone en su punto de mira, y los últimos veinte minutos de la película son de este hombre haciéndole perrerías a la pobre Amy. Tampoco se muestra nada explícito o muy explícito, pero como en La chica de al lado de Jack Ketchum, casi es peor. Las críticas negativas a la película han ido sobre todo por el lado puritano, poco menos que un escándalo dar a entender que hay adolescentes sexualmente activos. Que no vean Skins o Euphoria. Aunque sólo sea por la primera hora, la película merece mucho la pena. La parte final es durilla de ver por todas las cosas que le pasan a Amy.

Howard's Mill es la más reciente de estas tres películas. Dirigida por Shannon Houchins, fue estrenada en 2021. Como en el caso de Michael Goi, Houchins, productor de muchas series, películas y documentales, elige este formato para debutar como director de cine en la que hasta ahora es su única película. Sobre la base de la realización de un documental sobre una desaparición, la historia va creciendo y creciendo. Una mujer desaparece junto a una vieja granja abandonada. La policía sospecha del marido. Un grupo de documentalistas realizan un documental para esclarecer los hechos, pero descubren una serie de desapariciones e incidentes relacionados con esa granja que se remonta mucho tiempo atrás. La película, que a nivel de realización luce muy bien y demuestra lo mucho que se puede hacer por poco dinero, a nivel argumental podría dar para cuatro películas más, cinco series y dos videojuegos. Porque hay ciencia ficción, menciones a extraterrestres, leyendas indias, secuestros, misteriosas luces, viajes en el tiempo... Me gusta especialmente cómo a nivel narrativo se hace partícipe al espectador de la investigación sobre los sucesos ocurridos en Howard's Mill. Vamos descubriendo, a la vez que los personajes, las supuestas ramificaciones de la historia.

En esta entrada no hay hilo temático que una a estas tres películas. Cada una es diferente de la otra. Digging Up the Marrow (2015) es una gamberrada de Adam Green, un director de género conocido por la saga Hatchet y una película que a mí particularmente me gustó mucho, Bajo cero. Megan is Missing (2011) podría relacionarse con Lake Mungo, por intentar mostrar esa realidad poliédrica de dos adolescentes, aunque a nivel narrativo no tenga tantas capas. Y es una película con un tramo final duro, precisamente por haber empatizado tanto con una de sus protagonistas. Si Digging Up the Marrow iba más por el lado del terror y Megan is Missing del true crime, Howard's Mill opta por, partiendo del true crime, desplazarse a la ciencia ficción. Tres películas, dos de la pasada década y una de la actual, que muestran lo vivo que sigue este subgénero.

Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 5

The Dark Tapes es una película dirigida por Vincent J. Guastini y Michael McQuown y escrita por el propio McQuown. Guastini tiene una larga trayectoria dentro del mundo del cine en el apartado de maquillaje y efectos especiales, llegando a participar en películas como El último mohicano y Super Mario Bros, mientras que para McQuown The Dark Tapes es una de las primeras incursiones en el cine. Esta película es una antología, con cuatro segmentos que tienen en común pertenecer al género del metraje encontrado. Desde unos científicos investigando los terrores nocturnos que acaban en otra dimensión a una casa encantada con un giro final inesperado. Demonios, espíritus, seres de otra dimensión, asesinos en serie e historias de dominación y muerte se dan la mano en esta película, que por ser la primera, peca precisamente de querer meter un poco de todo. Es casi como ver varios episodios de Más allá del límite, que uno podía ser más de ciencia ficción y otro de terror. También a nivel de producción es bastante televisivo, sin nada que destaque demasiado, con cierta sensación de ir de más a menos. Tampoco hay que perder de vista su presupuesto, unos 65000 dólares. Por compararla con otra cinta parecida, podríamos hablar de V/H/S, que casi la quintuplica en presupuesto, así que hay que perdonarle ciertas cosas. Más allá de eso, una película para pasar el rato.

The Atticus Institute es una película escrita y dirigida por Chris Sparling. La película está protagonizada por William Mapother y Rya Kihlsted, en un reparto bastante televisivo donde precisamente Mapother es la cara más conocida después de haber interpretado al doctor Ethan Rom en Perdidos. El propio director también tiene una interesante carrera como guionista, habiendo escrito Buried, la película de Rodrigo Cortés con Ryan Reynolds encerrado en un ataúd. The Atticus Institute narra la historia del doctor West, que a principios de los setenta funda este instituto para investigar lo paranormal desde la ciencia. Un Walter Bishop, vamos. Telekinesis, clarividencia... lo más que consisgue, son pruebas no concluyentes. Hasta la llegada de Judith Winstead, que supera cualquier expectativa. Pronto se da cuenta de que lo que está sucediendo es demasiado, y la CIA y los militares acaban implicados en su proyecto, que intentan convertir a Judith en un arma. Pero no hay manera de controlar a la entidad que ha poseído a Judith. El gran fallo de la película es la decisión de ambientarla en los setenta. Funciona como un falso documental ambientado en la actualidad que utiliza imágenes grabadas en los setenta. Para crear esas imágenes se utiliza un filtro que simula el grano setentero muy mal. Obtar por otro género y otra ambientación le hubiesen sentado mejor a la película, que también tiene el problema de tener que utilizar actores y actrices que interpreten al reparto de jóvenes en lo setenta y de mayores en la actualidad.

El último exorcismo es una película dirigida por Daniel Stamm y escrita por Hugh Botko y Andrew Gurland. Un pequeño equipo de documentalistas sigue al reverendo Cotton Marcus en su último exorcismo en un pequeño pueblo de Luisiana. Cotton heredó esta profesión de su padre, también pastor y dueño de una pequeña iglesia. Y lo mismo que exorcista podría haber sido agente comercial de seguros o teleoperador de Jazztel que te despierta a mitad de la siesta, porque lo suyo es vender humo. Siempre se mueve entre la estafa y una especie de terapeuta que adopta la forma de exorcista. Si tú crees que estás poseído, va a montar un teatrillo para sacarte el dinero pero también para curarte. Y eso es precisamente lo que quiere captar el documental en lo que va a ser el último exorcismo de Cotton Marcus. La película maneja muy bien cierto tono de comedia mezclado con drama y terror. Además, a nivel de guion, el giro final me pareció que aunque se podía intuir, no dejaba de ser sorprendente. Y el juego entre lo sobrenatural y la locura, que planea durante toda la película, está muy bien ejecutado. Es de largo la película que más me ha gustado de estas tres, y tiene una segunda parte que todavía no he visto.

Tanto The Dark Tapes como The Atticus Institute y The Last Exorcism tratan el mismo tema, las posesiones o supuestas posesiones demoníacas. Es verdad que en The Dark Tapes mezclado con otros temas, pero ahí está. Lo interesante es que cada una de estas tres películas lleva ese tema a un lugar diferente: seres de otras dimensiones, científicos de los setenta y la Luisiana rural.

Venimos de aquí: 








Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 4

Savageland es una película escrita y dirigida por Phil Guidry, Simon Herbert y David Whelan. Es su ópera prima y hasta ahora también la única película en su haber, y exceptuando a Phil Guidry, que sí tiene experiencia como guionista de series, Savageland es el único acercamiento al mundo del cine de Herbert y Whelan. Utilizando el formato documental sobre crímenes, narra la historia del único superviviente de un asesinato en masa en un pequeño pueblo de Arizona, cerca de la frontera con México. Este superviviente es un inmigrante ilegal mexicano, y más por esto que por otra cosa, es acusado de los asesinatos, enviado a prisión y sentenciado a muerte. El documental intenta reconstruir la noche en la que todo sucedió a través de las fotografías realizadas por este único superviviente, que convenientemente es fotógrafo aficionado. Las buenas críticas de la película, más allá de que esté bien realizada y sea entretenida, se deben más al tema que trata: el racismo institucional en EEUU. Estrenada en 2015, dos años antes de la llegada de Trump a la presidencia, la película falla en algo clave: el discurso social no está todo lo bien integrado que debería en la narración. Más allá de estar de acuerdo con la denuncia que hace, a veces queda la sensación de que una cosa se sobrepone a la otra. No es que no se pueda hacer una película de terror con mensaje social, es que este parece que vuela libre y los directores se olvidan de la parte del terror.
 

Gonjiam: Haunted Asylum es una película coreana dirigida por Jeong Beom-sik y escrita por el propio Jeong en colaboración con Park Sang-min. Estrenada en 2018, creo que bebe de la influencia de la canadiende Grave Encounters. Si en ésta un programa de televisión dedicado a la temática sobrenatural acaba en un hospital psiquiátrico abandonado descubriendo que de verdad existen los monstruos, en Gonjiam: Haunted Asylum son un grupo de emprendedores dedicados a lo sobrenatural los que reclutan a un pequeño grupo de personas para rodar un programa en streaming en un hospital psiquiátrico abandonado. ¿Coincidencia? También, como en Grave Encounters, tiran por el lado de la comedia y el humor. Es una película entretenida pero que ni de lejos es tan terrorífica como dicen muchas críticas. De hecho, lo más destacable de la película es que no se fuma, lo que ya nos da una pista de por dónde va la cosa. La industria cinematográfica coreana adopta el lenguaje de Hollywood a su propia idiosincrasia. Las formas son las convencionales, pero el fondo siempre es coreano, o todo lo coreano que se puede ser en un mundo globalizado. Sin embargo en Gonjiam: Haunted Asylum eso se pierde y la parte del folclore coreano está reducida a su mínima expresión. Y que no fuman. ¿Por qué no fuman?

The Tunnel es una película australiana dirigida por Carlo Ledesma y escrita por Enzo Tedeschi y Julian Harvey. La película sigue las andanzas de un grupo de periodistas liderado Natasha Warner que investiga la decisión del gobierno regional de cerrar unos túneles subterráneos. The Tunnel es un falso documental sobre esta investigación y que también utiliza el metraje grabado por estos periodistas. Algo huele a podrido en Australia, más concretamente en unos túneles subterráneos abandonados, y la periodista Natasha Warner decide investigar qué hay detrás de todo eso. Para ello, engatusa a otros compañeros y les hace creer que tiene el permiso para adentrase en esos túneles, que si están cerrados, es por algo, como descubriremos más tarde. Estrenada en 2011 y ambientada unos años antes, el estilo narrativo de The Tunnel recuerda más a los documentales de principios de los dos mil. No en vano Ledesma, el director, viene de ese mundillo. La mejor palabra para definir esta película es rutinaria. No se sale de los esquemas, es pequeñita, con poco presupuesto, y nada pretenciosa. Suele sugerir más que mostrar, y como en muchas de estas películas, hay demasiadas escenas de personajes corriendo mientras la cámara da tumbos.

Tanto a nivel de lenguaje narrativo como de medios se puede ver la evolución entre The Tunnel, estrenada en 2011, y Savageland y Gonjian: Haunted Asylum, estrenadas en 2015 y 2018 respectivamente. También se puede apreciar el antes y el después de los drones en el cine. Por relativamente poco dinero puedes realizar planos aéreos que antes te costarían una pasta y descartarías. En Gonjian: Haunted Asylum le sacan el máximo partido, siguiendo la máxima de que si sacas un dron en pantalla es para usarlo, no para enseñarlo. Ya podían haber aprendido en Blair Witch.





Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 3

The Den es una película dirigida por Zachary Donohue y coescrita  por este y Lauren Thompson. Estrenada en 2013, se trata de la única película, hasta el momento, dirigida por Donohue. En The Den una joven estudiante investiga los hábitos de los usuarios de una red social tipo Chatroullete: conexiones por cámara web con usuarios aleatorios. Como suele ser habitual en este subgénero dentro del subgénero que es el terror informático, hay una crítica nada velada a las redes sociales. La protagonista está enganchada a una vida virtual que dice estudiar. Cuando en unas de estas conexiones aleatorias presencia el asesinato de una mujer, se verá envuelta en una trama mucho más grande de lo que cree, involucrando a su pareja, familia y amigos. Alguien o algo hackea su ordenador y se hace con el control de esa vida virtual. Mientras tanto, intenta hallar la verdad tras el asesinato de la mujer que ha presenciado de manera online. Sin ayuda de la policía, que la consideran una mujer histérica, continúa investigando. El giro de la película está bastante bien, aunque sigue padeciendo el mismo problema que otras películas de este subgénero: la excusa narrativa para seguir grabando a veces es bastante pobre, pero oye, es parte del pacto narrativo.


Película británica del también británico Rob Savage. Después de la sorpresa que supuso su anterior película Host (2020), sólo hubo que esperar un año para ver esta Dashcam, dirigida por Savage y coescrita, como Host, por el propio Savage, Gemma Hurley y Jed Sheperd. Si Host generó unas críticas favorables bastante unánimes, no sucedió lo mismo con Dashcam. Y eso es debido a su protagonista, Annie Hardy, que se interpreta a sí misma en la película, en una parodia llevada al extremo. Annie se dedica a conducir en coche y a retransmitir en directo letras de rap que improvisa sobre bases musicales. El concepto conducir, improvisar rap y retransmitirlo puede parecer algo marciano, pero Annie tiene bastantes seguidores. A lo que hay que añadir que es antivacunas y muy de teorías de la conspiración, además de ser bastante políticamente incorrecta. Y ese personaje real, llevado al extremo, no cae bien. En Dashcam Annie viaja a Reino Unido para visitar a un amigo. La cosa acaba con Annie robándole el coche a su amigo tras una discusión. Su amigo, que debido a la pandemia trabaja haciendo entregas de comidas para Uber, tiene la aplicación instalada en el coche. Annie decide hacerse cargo de una entrega para descubrir que no es comida lo que tiene que transportar, es una señora mayor un tanto especial. Lo que sucede a continuación es el caos más absoluto, extremo y divertido que he visto en tiempo y que, si no has visto la película, es mejor que descubras por ti mismo/a. El propio Savage, consciente de la recepción de Dashcam, recomienda verla con los colegas y con unas cervezas. 

Lake Mungo es una película australiana dirigida y escrita por Joel Anderson y estrenada en 2008. La película, a través de un falso documental, cuenta la historia de una joven adolescente, Alice. En una excursión familiar al lago Mungo, muere ahogada. La película se centra en desentrañar el misterio de esta muerte y sobre todo en el efecto que tiene en su familia: su padre, su madre y su hermano. Juega con el elemento sobrenatural, incluso con la ciencia ficción, pero es una película sobre el duelo, la depresión y la identidad. Tras su muerte, Alice se convierte en una presencia fantasmal para su familia. Cada miembro lidia con su pérdida como buenamente puede. La madre llega a colarse en casas ajenas para ver cómo vive otra gente, en una especie de escapismo de su propia vida. El padre se centra en el trabajo, mientras su hermano se encierra en sí mismo y se dedica a la fotografía y al vídeo. También es una película valiente al hablar de la depresión, en este caso adolescente, que conduce o parece conducir a Alice a la muerte, sin que esté del todo claro qué sucedió. Y retrata muy bien lo difícil que es conocer a alguien. El novio de Alice sólo conocía una parte de ella, como sus amigas, o su madre. Después de su muerte, casi nadie parecía conocerla, no en su totalidad. Lake Mungo es un peliculón que además utiliza muy bien la narrativa del documental para contar su historia.

Después de The Den (2013) Zachary Donohue no ha dirigido más películas; lo mismo sucede con Joel Anderson, que todavía parece estar abrumado del culto que suscita su película Lake Mungo (2008). No ocurre lo mismo con Rob Savage. Después de Host llegó Dashcam, esta vez con Blumhouse Productions detrás. Y en 2023 se estrenará The Boogeyman, basada en una historia de Stephen King y producida por 20th Century Fox. Carrera ascendente la de este director inglés que tan bien maneja los códigos del género. Merece la pena leer alguna de sus entrevistas. Los subgéneros del falso documental y el metraje encontrado dan para películas y proyectos muy diferentes entre sí: The Den y su historia sobre redes sociales, Dashcam y un streaming que sale mal y el duelo y la pérdida de Lake Mungo.

Venimos de aquí:




Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 2

Venimos de aquí, Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 1.

Grave Encounters es una película canadiende de 2011 dirigida y escrita por Colin Minihan y Stuart Ortiz. Minihan también ha estado detrás de las cámaras en Extraterrestrial (2014) y Rastro de sangre (2016), coescritas junto a Ortiz. En Grave Encounters básicamente se chotean de los programas de televisión dedicados a lo paranormal. Un grupo de personajes responsables de uno de estos programas, se va a grabar un nuevo episodio a un hospital psiquiátrico abandonado. Lo más interesante de la película, a mi juicio, es cómo mezcla esa parodia con la trama del hospital encantado. Porque el grupo que se dedica a hacer creer a su audiencia en lo paranormal, esta vez se encuentra de verdad con sucesos que no pueden explicarse de manera racional. La película contó con una secuela al año siguiente, Grave Encounters 2. No es desde luego tan redonda como su primera parte, pero también es muy divertida, y opta por continuar la historia de una manera un tanto particular, abrazando todavía más la parte de comedia. Grave Encounters es lo que intentó hacer Adam Green en Digging Up the Marrow (2014) y que no le salió. Parece fácil lo de mezclar comedia con horror, pero no lo es. Con Grave Encounters te echas unas risas y también pasas miedo, o al menos te comes un par de sustos de saltar del sofá.

Hell House LLC es una película escrita y dirigida por Stephen Cognetti en 2015. La película es un falso documental sobre los hechos que ocurrieron unos años atrás en una atracción, Hell House, dirigida por unos jóvenes feriantes. Este documental utiliza imágenes grabadas por estos jóvenes antes del acontecimiento además de otras grabaciones de clientes en el día de la inauguración de la atracción. Estos jóvenes se dedican a algo que para alguien como yo, nacido en provincias, me queda bastante lejos: comprar o alquilar viejas casas o edificios y convertirlas en atracciones, en este caso en casas encantadas. Y eso es lo que hacen con este viejo hotel abandonado, crear y acondicionar el edificio para convertirlo en la atracción más terrorífica que haya existido nunca. Gracias al documental, descubrimos que la decisión de escoger este viejo hotel como base de operaciones no ha sido una casualidad, y a través del metraje grabado por los jóvenes, también sospechamos de que algo más está ocurriendo en este viejo hotel abandonado. Cuenta con uno de los payasos más malrolleros del cine, además de con otras dos secuelas que amplían aún más la mitología de esta primera película y que van perdiendo cada vez más interés. En este caso concreto, hubiese sido mucho mejor no explicar mucho más.

¿Qué han hecho los romanos por nosotros?, se preguntaba un personaje en La vida de Brian, descubriendo que los romanos habían hecho bastante por él. Los noruegos no nos han traído el vino, ni acueductos, alcantarillado, carreteras y otras obras públicas, pero nos han dado Troll Hunter. Dirigida y escrita por André Ovredal en 2010, Troll Hunter es la historia de un grupo de estudiantes que está grabando un documental en el norte del país y que descubren una conspiración del gobierno para ocultar la existencia de trolls. Existe una reserva natural donde habitan estos seres, y el gobierno intenta impedir que estos interactúen con humanos. Cuando sucede, siempre lo ocultan. La conspiración aquí no es como las conspiraciones a las que nos tiene habituados el cine de Hollywood, es todo de andar por casa. Y eso le da un toque diferente a la película. Además gracias a esta película André Ovredal pudo dirigir La autopsia de Jane Doe (2016), peli sin pretensiones que me dio unas cuantas pesadillas. Y si no hay holocausto nuclear, en 2023 se estrenará The Last Voyage of the Demeter, adaptación de Drácula. Interesante carrera de un director noruego que comenzó con este falso documental sobre trolls en su país.

Grave Encounters (2011), Hell House LLC (2015) y Troll Hunter (2010) pertenecen al mismo subgénero, pero ofrecen cosas distintas. Grave Encounters tira por la parodia y el terror, Hell House LLC por las casas encantadas y Troll Hunter por las conspiraciones gubernamentales y los monstruos. Y salvo en el caso de Stephen Cognetti, que sólo ha dirigido las películas de la saga Hell House LLC, también han servido para que los directores desarrollaran una carrera dentro del género, con algunas películas interesantes como Rastro de sangre (2016) y La autopsia de Jane Doe (2016). El falso documental y el metraje encontrado son la puerta de entrada de muchos cineastas para dirigir películas de mayores presupuestos, aunque sean serie B.








Metraje encontrado y falsos documentales: VOLUMEN 1


Si bien El proyecto de la bruja de Blair no fue la primera que utilizaba el recurso del falso documental y el metraje encontrado, sí fue la primera en triunfar masivamente y abrió la veda para que este subgénero se convirtiera en uno de los más explotados del cine de género. El abaratamiento de las tecnologías permitió a mucho joven cineasta levantar proyectos por cuatro duros, y a industrias cinematográficas pequeñas como la española tener éxitos internacionales como [REC] con una inversión modesta. Lo que en un principio eran copias descaradas de El proyecto de la bruja de Blair, con el tiempo se fueron distanciando de la influencia de ésta para ofrecer una obra diferente. Aunque siempre suele haber algo que no falla: personajes corriendo como pollos sin cabeza con la cámara dando tumbos de un lado a otro.


Death of a Vlogger es una película escocesa escrita, dirigida, protagonizada y producida por Graham Hughes y estrenada en 2019. Es su segunda película, y recoge mucho de su primer metraje, A Practical Guide to a Spectacular Suicide. Death of a Vlogger también se adentra dentro de otro subgénero, el del terror digital, bastante habitual en este tipo de películas. Uno de los mejores ejemplos de esto es Host, del británico Rob Savage, donde una seance digital sale mal. La historia de Death of a Vlogger es parecida. Graham, el protagonista, es un joven obsesionado con volverse viral con sus vídeos, aunque para ello tenga que mentir y arriesgar su vida. En un momento dado, empiezan a ocurrir sucesos paranormales en su apartamento. ¿Es algo preparado? La película da vueltas sobre este tema, jugando con si lo que sucede es algo real o preparado por Graham para obtener más visitas. De fondo, está el tema de la adicción a las redes sociales y influjo negativo, con esa masa que amparada en el anonimato se dedica a destruir vidas. Aunque sólo dura 88 minutos, quizás le hubiera convenido, como en la anteriormente mencionada Host, recortar un poco más su metraje. Y que el protagonista sea un poco tolili tampoco ayuda.

Horror in the High Desert es una película estadounidense de terror dirigida, escrita y producida por Dutch Marich y estrenada en 2021. Como en el caso de Graham Hughes, Marich ya había dirigido otras películas, pero hasta esta Horror in the High Desert no encontró cierto reconocimiento, que por cierto le ha valido para dirigir y producir una segunda parte que verá la luz este 2022. Un mochilero que disfruta de las excursiones al aire libre encuentra una cabaña en mitad del desierto habitada por una criatura terrorífica. Como en Death of a Vlogger sus seguidores no le creen, lo que hace que para reafirmarse ante ellos arriesgue su vida volviendo otra a vez a la cabaña para grabar imágenes que confirmen lo que dice. Utilizando el lenguaje narrativo de un documental, se reconstruye la vida de este personaje aventurero a través de diferentes voces, no siempre confiables. Un poco, aunque salvando las distancias, parecido a lo que hace Lake Mungo. No todo el mundo conoce como debería al protagonista,  ni su hermana ni su compañero de piso. El último tramo de la película se adentra de lleno en el terror y se vuelve un poco loca.



The Conspiracy es una película canadiense escrita y dirigida por Christopher MacBride y estrenada en 2012. Sigue los pasos de unos documentalistas que preparan un documental sobre teorías de la conspiración. En el transcurso del desarrollo de este documental, acaban descubriendo una sociedad secreta que de verdad está detrás de muchas de las cosas que pasan en el mundo. Este giro y la posterior investigación de esta sociedad secreta ocupan la mayor parte del metraje. Lo de las teorías de la conspiración, después de Trump y una pandemia, ha quedado como una temática cuqui. Jim y Aaron, los periodistas protagonistas detrás de esta investigación, se adentran en el territorio de una sociedad secreta que hunde sus raíces en la antigua Roma. ¿Serán capaces de sacar la verdad a la luz. Interesante mensaje sobre cómo se construye la verdad. Bebe mucho de la influencia de Expediente X y de las teorías de la conspiración tan en boga en los noventa. Como siempre, la verdad está ahí fuera.

Tanto Death of a Vlogger, como Horror in the High Desert y The Conspiracy son películas que aprovechan al máximo unos recursos escasos para construir un universo muy particular. Los directores de estas cintas también son los autores del guion, y en algunos casos también ejercen de productores y autores. Por no mucho dinero es posible levantar proyectos que hace unas décadas sería imposible sin la complicidad de los estudios ya establecidos. Aunque en los dos mil abjuré de este tipo de películas, y pese a que no sea muy fan de tanto movimiento de cámara en el cine, este tipo de películas son muy disfrutables en la televisión del salón de casa. O en la pantalla de un ordenador.