Mostrando entradas con la etiqueta weird fiction. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta weird fiction. Mostrar todas las entradas

Nueva Ficción Extraña Latinoamericana VII: 'El vasto territorio' e 'Ideva: Liberación' [CHILE]

El vasto territorio es la primera novela del escritor chileno Simón López Trujillo. Publicada en 2021 por Alfaguara Chile, también fue editada unos años después por la argentina Caja Negra para el resto del continente y España, que no pierde ocasión de añadir ficción extraña a su colección literaria. Traducida al inglés, la novela es una creación de otro escritor filósofo. En esto de la nueva ficción extraña latinoamericana la nómina comienza a ser abultada: Ramiro Sanchiz, Robi Chuit Roganovich, Maximiliano Barrientos, Michel Nieva, ahora Simón López Trujillo...

La novela, ambientada en Chile, narra la mutación de un hongo que infecta a los seres humanos y desata el apocalipsis. En una explotación forestal trabajan varios trabajadores que son expuestos a una nueva variante de hongo parásito. Todos mueren excepto uno, Pedro, que acaba convertido en una suerte de nuevo mesías. Cómo no podía ser menos en una ficción que trata el tema hongos, aparece la mención al cordyceps, que desde The Last of Us no puede faltar. La narración utiliza distintos puntos de vista, siendo los más importantes lo de Pedro y Giovanna, una joven científica especializada en hongos. La narración también gusta de algo muy habitual en estas ficciones extrañas latinas, el fragmento. Los episodios intercalan fragmentos de estudios, informes y análisis científicos.

La historia de El vasto territorio, aunque ambientada en nuestro presente, también funciona como memoria histórica al recordar la destrucción de las comunas y la represión sindical de la última dictadura chilena. Una represión que se cebó especialmente con los trabajadores indígenas de origen mapuche, que perdieron sus tierras y sus derechos en beneficio de las élites locales y el capital internacional. Pedro y su familia son la consecuencia de esa represión, teniendo que trabajar hasta que sus cuerpos revientan. También la naturaleza y el medio ambiente sufren las consecuencias de un capital codicioso y depredador al que no le importa nada con tal de aumentar su tasa de ganancia. El calentamiento global y el crecimiento de empresas forestales acaban con la biodiversidad, que a su vez propician el aumento de pandemias. Tenemos muchas más probabilidades que hace una década de desatar una extinción masiva.

 es una novela del chileno Matías Garretón, arquitecto, urbanista y escritor. Publicada por Puerto de Escape, no es mucho más lo que se sabe del autor y su obra, que salvo alguna aparición en la revista argentina Próxima y un libro de relatos, sólo tiene esta novela publicada y accesible.

La novela entra de lleno en la categoría de ficción extraña, para lo que hibrida varios géneros. Es un libro cyperpunk, también policial, que acaba convertido en tecno-thriller corporativo. Ideva: Liberación presenta un mundo distópico ambientado en varias grandes ciudades, siendo las principales París y Shanghái, cuya acción transcurre entre finales de la década de 2030 y finales de 2050. El último tercio del libro está ambientada en el espacio, en distintos puntos del Sistema Solar. 

El mundo y la sociedad en Ideva: Liberación se parecen a la nuestra. Las grandes corporaciones rigen el mundo mientras la población, expuesta a los efectos del cambio climático, busca refugio en las grandes ciudades y sus cubiertas contra la radiación solar y las inclemencias del tiempo. Desde lluvia ácida hasta inundaciones, calor extremo y grandes huracanes, vivir fuera de una ciudad supone la muerte. Dentro, los ciudadanos están expuestos a las mafias y las grandes corporaciones, que muchas veces son lo mismo.

Garretón utiliza distintos narradores para ofrecernos varios puntos de vista en una historia que comienza con unos infanticidios. Lo que parece ser que va a ser una novela policial ambientada en un mundo cyberpunk rápidamente muta a thriller corporativo que acaba convertido en epopeya espacial. Un poco lo mismo que sucede con The Expanse, pero que Garretón desarrolla en poco más de doscientas páginas lo que a los autores de The Expanse les lleva nueve libracos y miles de páginas. Y ése es, quizás, el mayor problema de Ideva: Liberación: mucho arroz para tan poco pollo. Si en las últimas veinte páginas del libro te dicen que es parte de una trilogía, te lo crees, porque Garretón no deja de tirarte ideas a la cara. Ideas muy interesantes pero con el desarrollo de un par de frases o un párrafo. Garretón cuando narra escenas de acción a veces se traba demasiado, no se le acaba de dar bien. También comete algunos errores cuando sobreexplica algunas cosas. Si han hackeado una puerta, no me cuentes cómo lo han hecho ni lo justifiques. A veces lo de High Tech, Low Life se le vuelve en contra.

El estilo del autor es bastante sencillo, por momentos recuerda al de esos best-sellers de los setenta: prosa de frases cortas y sencillas y ritmo cinematográfico, como el de Michael Crichton. En Ideva: Liberación, mientras una de las grandes corporaciones declara la guerra a la humanidad y a sus rivales tratando de independizarse de la Tierra con la promesa de un capitalismo en expansión infinita y sin límites, una IA comienza a evolucionar por su cuenta. Elon Musk, el más tonto del pueblo, lo tiene claro: colonizar el espacio. 
Voyager, look back
At a pale-blue dot
All we don't know
A flake of snow 
Dust in a sunbeam, blue dot
So far, so cold
Kindness, care for...
Our shelter... tender



Nueva Ficción Extraña Latinoamericana II: 'Zen'nō' y 'Parásitos perfectos' [COLOMBIA]

Zen'nō es la primera novela de la escritora y periodista colombiana Karen Andrea Reyes (1995). Publicada por la también colombiana Ediciones Vestigio en 2020, llegó a España de la mano de Orciny Press, que junto a Holobionte es una de esas editoriales independientes dedicadas a la ficción extraña en nuestro país. Ediciones Vestigio, fundada por Rodrigo Bastidas y Diego Cepeda, es uno de los polos más importantes del continente, junto a Caja Negra en Argentina. Ediciones Vestigio es el centro sobre el que orbitan canales de Youtube como Estereoscopio, revistas como El Laberinto del Minotauro, librerías independientes y nuevos autores y autoras de la ficción extraña colombiana como Luis Carlos Barragán, Karen Andrea Reyes, Claudia Amador y Hank T. Cohen. Además también juegan un papel importante en la difusión del weird y la ciencia ficción latinoamericana dentro y fuera de Colombia: ya no es necesario que te publique una editorial en tu país, llamar la atención de la industria española para que te publiquen en España y, si vendes lo suficiente, conseguir que esa multinacional española te publique en todo el continente latinoamericano. Vestigio publica a autores uruguayos como Ramiro Sanchiz, bolivianos como Edmundo Paz Soldán y españolas como Layla Martínez, así como Caja Negra publica en Argentina al colombiano Luis Carlos Barragán o al chileno Simón López Trujillo. Una manera de hackear al sistema editorial y de conectarse de otra manera.

Zen'nō es un híbrido entre novela y relatos de estructura fragmentaria y no lineal, un juego metaliterario a veces difícil de interpretar. El texto, dividido en tres partes, nos sitúa en el año 2060 para luego saltar al 2994, atravesar once realidades paralelas, aterrizar en 1991 y finalmente retroceder en espiral. La concepción del tiempo en Zen'nō no es lineal, se asemeja más a una rueda sin principio ni final, que no nace ni muere. Lo transhumano, místico y cyberpunk se dan la mano para narrar la historia del primer dios artificial, el Zen'nō, en una especie de tecnomística que busca la disolución del ego. El Zen'nō es una imitación del espíritu que vive en dependencia hasta que se puede desligar y trascender la existencia. Infecta mentes, mastica dimensiones, considera la mente humana como un museo de filogenética.

Fuertemente influenciado por la filosofía y la espiritualidad orientales, Zen'nō es una posible respuesta a la subsunción real del capitalismo en la que vivimos inmersos. No existe un afuera del sistema ni aldea gala resistente al invasor, sólo «el desierto de lo real» del que hablaba Baudrillard. Una potencial alternativa a ese «desierto de lo real» no es el fin del mundo —aquello en lo que insiste la ficción occidental: es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo—, sino liberarnos del ciclo que nos atrapa a través del desapego y la disolución del yo. ¿Es Karen Andrea Reyes la lideresa de una secta hippie? No, pero podría serlo.


Parásitos perfectos es un libro de relatos del colombiano Luis Carlos Barragán. Escritor e ilustrador, nacido en 1988, ha publicado tres novelas: Vagabunda Bogotá (2011), El gusano (2018) y Tierra contrafuturo (2021). También es autor de numerosos relatos que han visto la luz en antologías y revistas, siende este Parásitos perfectos su primer libro de relatos como tal.

Si en Zen'nō Karen Andrea reyes trabaja con la idea del cuerpo como algo alienígena, Luis Carlos Barragán parte del concepto de cuerpo como cárcel para concebir los relatos de Parásitos perfectos. Estamos limitados por nuestros cuerpos, por sus percepciones y sus sentidos. La manera de superar esas limitaciones y la percepción subjetiva de la realidad es modificando el cuerpo. En los relatos de Barragán el cuerpo humano se fusiona con máquinas, parásitos e insectos con los que entra en simbiosis, mutualismo o parasitismo para evolucionar, muchas veces sin estar muy claro si esa relación es buena o mala. Una posible salida que se plantea es la simbiogénesis, evolucionar a través de la simbiosis con otros seres vivos. Las modificaciones, mutaciones, infecciones y simbiosis que experimentan los cuerpos son las que crean lo monstruoso, que en los relatos de Barragán cuestiona el orden social establecido. También, como en el cine de Cronenberg, el horror corporal, el asco incluso, pueden llegar a ser eróticos, mientras que lo monstruoso adquiere categoría de subversivo: lo deforme, lo enfermo, lo raro pasan a de la periferia al centro. Además del cine, otras influencias que atraviesan la obra de Barragán son artistas plásticos como Coupland, ilustradores como Moebius y escritores de la new wave como Ballard y Burroughs. 

En Parásitos perfectos también se produce una hibridación como en Zen'nō, sólo que aquí se da entre texto literario e ilustración. Todos los relatos del libro van acompañados de ilustraciones que complementan los textos, como si fuera un proyecto de arte. Igualmente los relatos construyen un universo compartido, aunque nos parezcan temporalmente más o menos alejados de nuestro presente: todos suceden en el mismo espacio. Otra parte importante en la fabricación de este mundo es la Bogotá futurista que propone Barragán, o las distintas versiones de esta ciudad. Como Nueva York en el cine, modelo de ciudad occidental por antonomasia, Barragán convierte la geografía local de Bogotá en un escenario futurista con vocación universal. Desde una Bogotá distópica, pasando por otra ubicada en Plutón y hasta una ambientada en un futuro neomedieval, todas son el escenario entre distintas formas de relación: la relación entre humanos, entre humanos y otras formas de vida, entre humanos y tecnología, las relaciones de producción capitalistas y las desigualdades que causan...

Mientras en la melancólica Europa pensamos en mirar al pasado o en quedarnos como estamos y en EEUU apuestan por el tecnofeudalismo o la barbarie como respuesta a los problemas actuales, desde Latinoamérica llegan propuestas que partiendo de nuestro presente ofrecen «el espectro de un mundo que podría ser libre». Desde el tecnomisticismo de Karen Andrea Reyes hasta el biopunk de Luis Carlos Barragán las literaturas no miméticas escritas en Latinoamérica señalan los puntos de fuga del capitalismo actual y ofrecen escenarios donde el capitalismo y no el mundo han sido destruidos. Quizá no podemos imaginar el fin del capitalismo no por falta de imaginación, sino por falta de espacios donde poner en práctica esa capacidad de imaginar futuros distintos que no pasen por los CEO de Silicon Valley y el autócrata de turno.

Reyes, Karen Andrea (2020). Zen'nō. Orciny Press.
Barragán Castro, Luis Carlos (2024). Parásitos perfectos. Caja Negra.

The beech buds wait.
The aish buds wait.
The frogs and twoads in lagwood holes
and hedgehogs in their leafy ditch,
all waiting for His kingdom.

The eth waits.
The dead brakes
host the holly’s bloody beads;
they are His crown of thorns
and He will rise again.

Oh Wyman, Oh Wyman.
Unray I for en.




Sobre mataderos y ausencias: 'Nación vacuna' y 'El miembro fantasma'

Nación vacuna es una novela de la escritora argentina Fernanda García Lao, publicada en 2020 por Candaya en España. No es caso tan exagerado como el de Mugre rosa (2020) de Fernanda Trías, pero sí que se ha querido ver en Nación vacuna una ficción en cierta medida profética de lo que luego sería la pandemia. Ambas obras son deudoras de esa nueva ficción extraña que se está escribiendo en Latinoamérica.

Nación vacuna toma la forma de ucronía kafkiana narrada de una manera directa y con un humor muy negro. García Lao huye de sobreexplicar y opta por las elipsis semánticas, obligando a los lectores a completar y rellenar los huecos dejados. La narración en primera persona con frases breves y directas acerca el texto a la escuela del realismo sucio y minimalista de Carver: los diálogos suelen ser breves, casi telegráficos, donde es más importante lo que no se dice y donde el narrador tampoco es confiable. La suciedad no se deriva sólo de la violencia, sino de los olores y sabores que se describen. Todo en Nación vacuna está degradado, el amor, la patria, la familia, el lenguaje, hasta los propios cuerpos.

La novela sigue los pasos de Jacinto Benavente, un gris y eficiente burócrata de un estado totalitario. Jacinto es vegetariano, hijo de carnicero y psicóloga y hermano de un miembro de la Junta que gobierna el país. Después de la guerra por la soberanía de las islas M, de la que el país salió victorioso, Jacinto está a cargo del proyecto Vacuna: prostitución patriótica. Algo pasó con los soldados que conquistaron las islas M, que para repoblarlas, la Junta aprueba el envío de mujeres para que procreen con ellos. Jacinto es el encargado de seleccionar a estas mujeres. El humor y el absurdo van de la mano. Como ejemplos, el barco en el que van a transportar a las mujeres a las islas de M se llama Quisquilla I, un viejo barco pesquero rebautizado con el más honorable nombre de Nación Vacuna. También está la paradoja de que Jacinto sea vegetariano siendo hijo de carnicero. La administración estatal llega hasta lo absurdo y ridículo, como el patriotismo grotesco que asesina y trata a las mujeres como ganado.

García Lao tirando a matar

El matadero que aparece en la portada y en el libro es una alusión directa a El matadero (1838-40) de Echeverría, clásico argentino que relata la violencia del país. El matadero ejerce de espejo que proyecta su reflejo en Nación vacuna: no llegamos a saber ni el nombre del país ni el tiempo en el que estamos, sólo que hay un régimen totalitario que ha ganado la guerra en disputa de la soberanía sobre las islas M. Al igual que con el tema del feminismo, no es difícil unir los puntos para saber de qué está hablando la novela en este caso. Es un buen ejemplo de cómo literaturas no meméticas pueden trabajar temas a los que se les ha dado mil vueltas desde el realismo. Además de no sobreexplicar las cosas que suceden, la novela tampoco te tira un discurso a la cara. Más allá de concordar con las ideas de la autora o no es algo que se agradece.

Miembro fantasma (2026) es el tercer libro de relatos de la uruguaya afincada en Colombia Fernanda Trías. Después de Mugre Rosa (2020) y El monte de las furias (2025), novelas las dos, vuelve al relato. Y lo hace de la mano de Páginas de espuma, una editorial con un estilo cada vez más marcado y que ya apunta a varios problemas sobre este boom literario en el que llevamos los últimos años.

Miembro fantasma lo componen diez relatos que giran alrededor de ese síndrome descrito por la medicina: el dolor de una ausencia. Si Mugre rosa fue una novela distópita urbana y El monte de las furias la novela rural colombiana, Miembro fantasma es la vuelta a la autoficción y el realismo. Un realismo, por otra parte, íntimo e introspectivo, muy en la línea editorial de Páginas de espuma.

Si exceptuamos un par de relatos más juguetones y preocupados por lo metaliterario, Miembro fantasma centra su atención en las adicciones y los vínculos rotos. Los personajes de Trías son dolientes, están rotos de alguna manera. Lo mismo sucede con la memoria, algo frágil construido a base de silencios y ausencias. También podemos observar algo parecido con los espacios domésticos y urbanos, descritos como extensiones de los personajes que los habitan y con sus mismas cualidades. Cuanto más se aleja de la autoficción es cuando más brilla Trías, como en Miembro fantasma e Intimidad irremplazable, dos de los mejores relatos del libro. Es éste último el que más se aleja del realismo al convertir una ausencia en algo espeluznante: la protagonista vive una vida vacía, carente de sentido. También es el relato que más se acerca y recuerda a los incluidos en Nido de pesadillas de Lisa Tuttle.

Decía Piglia que el boom literario latinoamericano del pasado siglo tenía mucho que ver con la mirada europea y occidental sobre Latinoamérica. Así como nunca existió el Oriente, esa visión europea que construyó un espacio salido de Las mil y una noches, tampoco la Latinoamérica real es ese mundo rural donde llueve café. En este nuevo boom sucede algo parecido, especialmente con las autoras publicadas desde España. La tendencia a estandarizar y homogeneizar que tiene el mercado marca unas pautas y cierra cada vez más la posibilidad de experimentar en fondo y forma. Quizás haya que buscar esa experimentación en otra hipótesis de lectura, la de la ciencia ficción y la ficción extraña, poco traducida y casi nada publicada fuera de sus fronteras nacionales, pero muy leída. Isabel Allende es el ejemplo de cómo una obra responde no a la propia tradición literaria y cultural de un país sino a la mirada que se tiene desde fuera de esas tradiciones. Tal vez el neogótico latinoamericano, otra hipótesis de lectura, esté cayendo en lo mismo. El tiempo dirá.

                                                        Algo no está y no lo puedo definir
                                                     Tu elocuencia confunde cada vez más
 



'Nuevas formas de trabajo' de Pablo Pelluch: el futuro ya está aquí

Nuevas Formas de Trabajo (2022) es la última novela publicada por Pablo Pelluch. Autor de relatos incluidos en diversas antologías, como el magnífico Señora del dolor y la tristeza, también es el creador y conductor del Normal Podcast for Normal People, el mejor podcast sobre el fenómeno cripipasta en castellano.

Pocas cosas hay más aterradoras a día de hoy que los lugares de trabajo contaminados por la cultura corporativa. En la novela esa cultura es leitmotiv de la narración, al que se alude en numerosas ocasiones bajo el nombre de Nuevas Formas de Trabajo, que también da título al libro. Bajo una capa de amabilidad, con palabras como flexibilidad y libertad, la llamada gestión suave, surgida en los años ochenta, no es más que otra manera nueva de disciplinar a la fuerza de trabajo. Desde la introducción del cronómetro en la fábrica por parte de Taylor hasta el Five Dollar Deal de Ford, el objetivo siempre ha sido el mismo: controlar a la fuerza de trabajo. La identificación de los trabajadores con la empresa, vista ahora como una familia, asegura la lealtad y la productividad de estos, castigando cualquier comportamiento disidente. Una de las novedades de este sistema es que en este modelo la vigilancia la ejercen los propios trabajadores. Otra consecuencia es que se difuminan las fronteras de la fábrica con la flexibilidad de los horarios de trabajo: siempre estás a disponibilidad de la empresa.

A través de de dos voces, las de Darío y Ricardo, Pelluch hilvana una crítica ácida a esa cultura corporativa y al ambiente tóxico que genera. Con un estilo que recuerda al de Chuck Palahniuk, de frases cortas y directo, la excusa que hace avanzar a la trama es una cuenta atrás: se acerca la fiesta de empresa. Darío y Ricardo, con apenas cuatro pinceladas, acaban caracterizados como las dos caras de una misma moneda, engranajes de un sistema que los asfixia. Darío es el que se intenta aprovechar de formar parte de esa maquinaria, mientras que Ricardo se resigna. Ambos buscan una forma de escapismo. Como el personaje de Menos que cero, parece que buscan el cartel de «Desaparezca aquí». La alienación ya no es suficiente, ahora también hay que ser feliz. Ambas voces, las de Darío y Ricardo, convergen en un final con coda donde se resuelven las distintas tramas. 

Existe una urgencia en la novela que afecta al ritmo de la misma: no usa metrónomo, pero tampoco le hace falta. Es como esas canciones que cobran vida en directo y que suenan enlatadas en su versión de estudio. Nuevas Formas de Trabajo despliega ese apremio por contar algo con frases cortas, un lenguaje crudo y nada afectado y un minimalismo que raya en lo carveriano. La influencia de Carver se nota no sólo en el limpieza del lenguaje, también sobrevuela en la resignación de Ricardo. 

Nuevas Formas de Trabajo es una novela ágil y divertida, de las que cuesta soltar una vez que has iniciado la lectura. Pelluch también consigue que empatices con unas situaciones y personajes que son más patéticos que otra cosa, con los que acabas empatizando y hasta te sacan alguna que otra sonrisa. Ricardo y Darío son lo que queda cuando desaparece el conflicto de la política. Como dijo Nick Land, «el futuro ya existe, pero está desigualmente distribuido»; o como cantaban Los Redondos a finales de los ochenta: «El futuro llegó hace rato. Todo un palo». Sí, pinta mal, pero todavía existe imaginación para retratar nuestro presente.


Pozik nire haitzuloan, zuloan, nire ametsen siloan
Feliz en mi cueva, tú ahí dormida en el escondrijo de mis sueños
Han estalaktitak, urten letaginak,
Ahí las estalactitas como colmillos del tiempo
Hegan joan ziren beldurrak,
Ahí los miedos que se fueron volando
Nire kanturik onenak...
Mis mejores canciones





'About a Place in the Kinki Region': la memética en el terror japonés

About a Place in the Kinki Region es una novela de terror del japonés Sesuji publicada en 2023 y de reciente traducción al inglés. Sesuji es el pseudónimo utilizado por el autor del que no se sabe mucho más allá de este nombre. About a Place in the Kinki Region es su primera novela publicada en formato físico. De lo poco que se sabe del autor es que escribe en webs y foros dedicadas al found footage textual, que a pesar de un nombre tan rimbombante no es más que usar la técnica de diario encontrado.

El año pasado Koji Shiraishi —en este blog lo que hay es verdadera devoción por Shiraishi— adaptó la novela de Sesuji. Y About a Place in the Kinki Region (2025) es una muy buena adaptación, muy probablemente debido a la retroalimentación entre ambos autores: Sesuji es muy fan de Shiraishi y, para qué nos vamos a engañar, su novela es como leer una novelización de una película de Shiraishi. El único elemento ausente en la obra de Sesuji es el humor de Shiraishi. Un humor muy tontorrón y a la vez muy personal. Hay cero unidades de collejas en la novela.

About a Place in the Kinki Region es la historia de Ozawa y su investigación periodística de lo paranormal narrada por su amiga Sesuji —sí, aquí Sesuji es una mujer—. Ozawa es un joven editor de una revista al que le encargan un especial sobre temática sobrenatural. Entusiasmado por su nuevo trabajo y queriendo ofrecer a sus lectores material original, comenzará a investigar una serie de hechos relacionados con un sitio particular de la región de Kinki. La técnica utilizada en la novela es la de intercalar los diversos elementos que componen la investigación de Ozawa: transcripciones de entrevistas, conversaciones en foros de internet tipo Reddit, vídeos de Youtube, informes policiales, cartas mandadas a la redacción, conversaciones telefónicas, recortes de revistas y periódicos... Los habituados a la narrativa de los cripipasta y el found footage se sentirán como en casa. Quizás pueda despistar un poco al principio, porque tarda en aparecer el hilo conductor de la novela que conecta todo el material de investigación de Ozawa, pero es lo que le da ese carácter fragmentario y veraz. 

About a Place in the Kinki Region es una obra profundamente japonesa. Está esa idea de lo sobrenatural, cuya existencia está tan aceptada por la sociedad japonesa que forma parte de la cultura y de lo cotidiano. En la novela se llega a comparar a los fantasmas y entidades sobrenaturales con el coronavirus: no hay lógica en sus ataques, unas personas escapan y otras no. Y aquí reside otro de los elementos característicos de esta concepción de lo sobrenatural que tienen en Japón: la idea de viralidad y el poder creador de la palabra. El propagar rumores no sólo genera una leyenda urbana, sino que también es un acto performativo de creación. Las ideas se expanden, se esparcen como un virus, así como también los seres que crean esas ideas sienten la misma pulsión por reproducirse, multiplicarse y llegar al máximo número de personas. El terror convertido en meme.

Sesuji (2026). About a Place in the Kinki Region. Yen On.

Y ahora que el viento nos lleva la voz
por los barbechos de nuestra traición,
dime si queda algún sitio guardado
donde no importe quién tiene razón.

Y ahora que el tiempo nos muerde los pies
en este baile que gira al revés,
déjame solo con mi desengaño
o enséñame cómo se vuelve a creer.




Vampiros en el Caribe: 'Altasangre' y 'Malasangre'

Altasangre (2025) es la primera novela de la escritora colombiana Claudia Amador (1998). Habitual de la ciencia ficción y la ficción extraña con relatos publicados en diversas antologías de la colombiana Ediciones Vestigio —por ahí también aparecen publicados nombres destacados del new weird colombiano como Luis Carlos Barragán y Karen Andrea Reyes—, Altasangre es la primera incursión de la autora en el terror; o en la ficción extraña con toques de terror. La etiqueta elegida por la editorial es «gótico tropical», supongo que para darles algo más de variedad a los lectores anglosajones. No todo va a ser «realismo mágico».

Claudia Amador nació en Barranquilla, ciudad del Caribe colombiano, aunque ahora trabaja como librera en Bogotá. Este dato es importante, porque la historia de Altasangre transcurre en una región a la que se alude en la novela como «la Costa», en una ciudad sin nombre trasunto de la Barranquilla natal de la autora, momentos previos a la celebración del carnaval. La novela narra la historia de la casta vampírica de los Vanterroso, que rige los destinos de la Costa. Julia es la gran matriarca y la abuela de la protagonista, Julieta. En el universo creado por Amador existen los vampiros, también llamados «purasangre», una suerte de aristocracia parasitaria de rancio abolengo que detentan el poder político y económico. Luego están los «mixtos», vampiros que conservan atributos humanos y que son el poder silencioso, la verdadera clase dirigente. Por último están los humanos, la plebe que es desangrada para alimentar a la casta vampírica. La sangre es un negocio más en este universo.

Altasangre narra la relación que existe entre Julia Vanterroso, la todopoderosa matriarca vampírica, y su nieta Julieta. Para Julia, su nieta es sólo una pieza de ajedrez que está dispuesta a sacrificar para eternizarse en el poder. Para eso, tiene que disciplinarla, someterla. Julia tiene la experiencia pero le falta el hambre, mientras que Julieta es el hambre violento sin experiencia. Julieta tratará de desbaratar los planes de su abuela, aunque para eso necesite la ayuda de las mixtas que la criaron, que también son poderosas brujas. 

Uno de los valores de la novela es que no cae en ese vicio tan común hoy en día de sobreexplicar las cosas. Altasangre no es un libro extenso, pero sí es rico en presentar un universo donde hay varias dimensiones o planos de la realidad, existen los dioses, los fantasmas y los espíritus, los vampiros gobiernan y la magia es algo bastante común. También hay que poner en valor algo, de nuevo, poco común: Claudia Amador describe y muestra dinámicas de poder, las ejercidas por esa casta vampírica, pero no hace juicios de valor. Trata más de describir una situación y de utilizar el vampirismo como una metáfora, pero mucho más elaborada, sin arrojarte a la cara unas ideas u otras. En Altasangre los vampiros gobiernan y ejercen la violencia con total impunidad, pero el pueblo también participa y consiente a cambio de otras cosas, como la celebración del carnaval. Los hombres están ausentes, se dedican a sus cosas, como ser senadores o empresarios mientras las mujeres se dedican a los asuntos domésticos. Sin embargo, la Costa es un no-lugar donde gobiernan las mujeres, es una casa gigantesca donde los hombres no pintan absolutamente nada. También existen fábricas donde los humanos proporcionan, una vez diluida, su sangre a los vampiros, pero lo hacen consintiendo. Todo en Altasangre tiene matices y grises.

Claudia Amador utiliza elementos performativos como la música, presente en todo momento en la novela. Existe una carnavalización de la narrativa. Julieta accede al éxtasis a través de la música en una bacanal. El carnaval es el orden natural para todos, gobernantes y gobernados. Perder una reina, alterar ese poder, es ir contra el orden natural. El hambre y la rabia de Julieta que su abuela intentan domesticar también son la furia y la rebeldía contra ese orden natural que quiere disciplinarla. Existe cierto paralelismo con Mónica Ojeda en cuanto a estilo: sobrevuela un lirismo sobre la prosa, mucho más florida y sensorial. Amador traslada el castillo del vampiro europeo a un Caribe bullicioso, húmedo y abrasador. Eso también la acerca a la cubana Elaine Vilar Madruga y su prosa sensorial, aunque un poco menos pegajosa. Y comparte con estas dos autoras una fascinación por la violencia y el cuerpo como fuente de terror.


Malasangre (2020) es una novela de la escritora y periodista venezolana Michelle Roche Domínguez (1979). Publicada por Anagrama, parece que no tuvieron suficiente con Nuestra parte de noche (2019) y necesitasen a otra latina escribiendo terror en su catálogo. Aunque bueno, lo de terror es discutible. Si existen etiquetas como «gótico andino» y «gótico tropical», parece tarea obligada el clasificar la novela de Roche Rodríguez como perteneciente a esa segunda categoría. Soy defensor de las etiquetas, que nos permiten clasificar y categorizar una obra literaria para su mejor comprensión. Pero estas etiquetas tienen que ser las adecuadas.

Malasangre está ambientada en la Venezuela de los años veinte del pasado siglo, un momento histórico en la transformación del país. Por un lado se descubrió el petróleo y se empezó a explotarlo, y por otro los militares desplazaron a la vieja aristocracia criolla. La Venezuela actual tiene su origen en aquellos años de transformaciones. La protagonista de la novela es Diana, una joven vampira que vive sometida a los caprichos de sus padres. Su padre, un prestamista, es el origen de su vampirismo, ya que se lo contagió una prostituta con la que vivió. Su madre es una beata meapilas e hipócrita que la desprecia. Diana, que vive reprimiendo sus ansias de sangre, sólo es para sus padres una moneda de cambio: la pueden casar con un futuro socio comercial de su padre o puede ser enviada al convento para que desaparezca y no moleste como quiere su madre. En cualquier caso, esposa o monja, no es decisión suya.

Roche Rodríguez utiliza el vampirismo como metáfora de ese momento histórico: la plutocracia militar, producto de la economía rentista y del capital internacional, chupa del petróleo del país. Como el padre de Diana, están todos a hacer un «negocito», a pegar el palo. Además del cristianismo y el castellano, los españoles también llevamos el rentismo a América. El vampirismo también es usado como metáfora por la autora al describir la situación de Diana, vampirizada por sus padres. En una sociedad donde la mujer no tiene derecho a nada, para ser libre sólo le queda la opción de huir de casa y prostituirse. 

Malasangre es la voz narradora de Diana la que articula la novela. No es ni «gótico» ni «tropical». Tampoco terror. Se parece más a La juguetería mágica de Angela Carter, con una protagonista que comienza narrando su primera menstruación, que es violada y que «escapa» de ese mundo opresor convirtiéndose en adulta/mujer. Malasangre es un coming of age, un paso a la vida adulta, una historia de iniciación hacia la madurez. El problema es que esta narración está dentro de otra narración, que es la parte de novela histórica y social. Están unidas por esa metáfora del vampirismo que a mí no me termina de funcionar. Si quieres leer una novela feminista y que critica al chavismo desde la izquierda, Malasangre es tu libro, pero no busques gótico o terror porque no lo hay.

Amador, Claudia (2025). Altasangre. Alianza Editorial.
Roche Rodríguez, Michelle (2020). Malasangre. Anagrama.

Oh vem, oh vem ver de perto
É um mundo, um mundo incerto
Oh vem ver de perto
É um mundo, um mundo certo




La familia como destino de perdición: 'Larvas' y 'La oscuridad es un lugar'

La cantidad y calidad de literatura escrita en países latinoamericanos parece que no tiene fondo. En Uruguay podemos disfrutar de Fernanda Trías (1976) —por aquí hablé de Mugre rosa y El monte de las furias—, que junto a Inés Bortagaray (1975) y Natalia Bardero (1975) forman parte de una nueva generación de escritores. Tamara Silva Bernaschina (2000) forma parte de la novísima generación que está surgiendo en Uruguay, y desde la publicación de Larvas (2025), publicado por Páginas de espuma, el interés por su obra se ha amplificado.

Larvas es un libro de relatos cuyo hilo temático gira alrededor de las relaciones familiares. Bernaschina  opta por el fantástico y el terror, con una buena dosis de body horror y asco. Los personajes de los relatos viven en el rural uruguayo, en el interior del país —la propia autora es originaria de Minas—, en un entorno extraño que se manifiesta a través de la atmósfera (humedad) y/o una naturaleza hostil. Muchos personajes son niños y adolescentes que viven lo extraño con naturalidad, como una parte más de su realidad material.

En Larvas las relaciones familiares son un reflejo también de los animales, insectos y fenómenos naturales extraños que se manifiestan a lo largo de los relatos. Estas relaciones pueden ser parasitarias o simbióticas, teniendo muchas veces el cuerpo de los protagonistas como elemento de disputa: los hijos son propiedad de sus padres por lazos de sangre. Esos cuerpos también experimentan mutaciones y transformaciones, grotescas las más de las veces. Las relaciones también son un ser vivo más, que nace, se reproduce y muere.

La oscuridad es un lugar (2020) es un libro de relatos de fantasía oscura escrito por Ariadna Castellarnau. La temática de los relatos también se mueve en el mismo terreno que Larvas, la familia, pero las influencias que trabaja son otras. En los relatos de Castellarnau está presente la fantasía como una suerte de realismo sombrío, como en la obra de Angela Carter, Lisa Tuttle o Samantha Schweblin. Muchas veces lo fantástico es una pequeña deformación de esa realidad, que ya es lo suficientemente sombría sin este elemento. 

Como en Larvas, los personajes de La oscuridad es un lugar también son niños y adolescentes, poniendo el foco en su vulnerabilidad. Está la niña que escapa al trágico destino de su familia huyendo al bosque con un desconocido que le alerta de este próximo fin. También está el adolescente explotado por su familia —vive en una familia-empresa—, encargado de cuidar a la atracción de feria que es su hermano, mitad hombre, mitad pez. Los lazos afectivos entre los miembros de las familias que aparecen en los relatos son asimétricos y obedecen a intereses egoístas. La única posibilidad de huir que tienen los protagonistas es un hecho disruptivo, una fisura en su realidad que rompa con ese vínculo tóxico. Otra característica en el estilo de Castellarnau es el de los finales abiertos. Muchas veces no sabemos qué pasa más allá de esa fisura en la realidad, qué es de esos personajes. Un poco como sucede en La juguetería mágica de Carter: algo se acaba y lo que viene a continuación también es aterrador.

Pocos países tan chiquitos han dado tanto y tan bueno a la humanidad, desde Mujica a Bendetti. Ojalá cambiar Almería por Uruguay. Hasta que eso suceda, podemos disfrutar de su literatura y de artistas y grupos de rock como Sordromo (gracias Paolo), No Te Va Gustar, Niña Lobo, Alberto Wolf, La Vela Puerca (gracias Ander) y El Cuarteto de Nos.  

Silva Bernaschina, Tamara (2025). Larvas. Páginas de espuma.
Castellarnau, Ariadna (2020). La oscuridad es un lugar. Ediciones Destino.






'Días de hierba' (1985) e 'Hijos de lobos' (1981) de Tanith Lee: monsterfuckers

Tanith Lee es una autora por la que siento un gran amor. Autora de decenas de novelas y cientos de cuentos, el grueso de su obra se enmarca dentro de la fantasía, entendida como un paraguas que aguanta todo (lo no realista) que le eches. Además, escribía indistintamente para un público adulto y juvenil, incluso a veces infantil. Claro, autora de fantasía, encima dirigida buena parte a un público no adulto... pues no ayuda demasiado a recuperar demasiado una obra que, una vez muerta la autora, está olvidada en un cajón. 


Días de hierba (1985) es una novela distópica de ciencia ficción. En poco más de doscientas páginas Tanith Lee desarrolla una trama en la que hay bastante chicha: Esther, la protagonista, comienza la historia siendo una adolescente de una pequeña comunidad subterránea. El último refugio de la humanidad después de la invasión que llegó del espacio. Tanith Lee mezcla esta idea, la de una sociedad sobreviviendo a una invasión alienígena en un refugio subterráneo, con la historia de Esther, la protagonista, joven adolescente que entabla una relación con el líder de la comunidad. Esther es la única que se atreve a desafiar las reglas y subir a la superficie.  


La prosa de Lee tiene esa característica tan suya de lo sensorial, hasta cierto punto orientalizante. En otras obras esto es llevado al extremo, pero en Días de hierba está presente en su justa medida: una prosa rica que apela a los sentidos, a ver olores y oler colores. También la sensualidad y la sexualidad están presentes. En Días de hierba la protagonista, Esther, explora su identidad y la de su comunidad. Extrañamente inteligente y curiosa, lo que la separa del resto del rebaño, es gracias a la relación que establece con el líder de la colonia la que le permite acceder a su biblioteca. Es a través de la lectura como accede al conocimiento y al liderazgo. Es en los libros donde encuentra respuestas y nuevas preguntas.


Si en Días de hierba Tanith Lee opta por la ciencia ficción, en Hijos de lobos se decanta por la fantasía y el terror. Esto de las etiquetas es un poco engañoso en el caso de Lee, ya que no mostraba reparo en usarlos y mezclarlos a su antojo, aunque sirven para hacernos una idea sobre lo que podemos esperar.

¿Dónde se puede ubicar, en qué territorio, una historia sobre licántropos? Pues tenemos varias opciones, pero sin duda una de las primeras es Francia. Christian, el protagonista de Hijos de lobos, hereda un castillo, que perteneció a su familia y que perdió, en una remota región de Francia. Christian, enfermo termina, decide ir a morir a este castillo, a vivir entre supersticiosos habitantes, con sus propias costumbres y su dialecto ininteligible. Una vez instalado en el castillo empezará a conocer la historia de la región y de la diosa Licantia, que también tiene relación con su familia y la rama bastarda de ésta.

Hijos de lobos es Tanith Lee a volumen 11: un romance gótico, incesto, sexo, sensualidad, rituales paganos, hombres y mujeres lobo... Todo lo que en otros autores descarrila o acaba llevando a la chick literature, Tanith Lee lo moldea a su antojo. Es una romántica en pleno siglo XX. Hasta el protagonista de la novela está enfermo de tuberculosis, una de las enfermedades del Romanticismo por excelencia. Está esa prosa poética, la sensualidad, la atmósfera decadente, los monstruos, el gusto por el folclore popular...

Como vuelvas a decir "bro" te reviento, payaso


Aunque se ha reeditado alguna cosa en inglés y en castellano en los últimos años, Tanith Lee sigue siendo una autora relativamente oscura y poco conocida. Desconozco como estará el tema derechos, porque murió en 2015 y publicó mucho y abundante en un montón de editoriales. Ojalá podamos ver pronto su obra recuperada y reeditada, porque merece mucho la pena leer a una de las grandes autoras de fantasía de las últimas décadas. La Biblioteca de Carfax sería el lugar perfecto.

Lee, Tanith (1988). Hijos de lobos. Martínez Roca.
Lee, Tanith (1990). Días de hierba. Edaf.






'Mugre rosa' de Fernada Trías: picnic extraterrestre en Montevideo

Fernanda Trías (1976) es una escritora uruguaya residente en Colombia. Forma parte de ese gran boom literario de escritoras latinoamericanas surgido la anterior década. Una de las características de ese movimiento extraliterario es que las obras de estas escritoras son traducidas a otros idiomas, especialmente al inglés, al poco de publicarse en castellano. 

Mugre rosa (2020) es una novela distópica que narra la vida de una mujer bajo una misteriosa pandemia. A pesar de estar publicada en 2020, no tiene relación con la pandemia real del COVID. De hecho, la pandemia en Mugre rosa es una excusa para tocar otros temas. La trama tiene lugar en una ciudad que no se nombra pero que se puede identificar como Montevideo. Un Montevideo extraño construido en base a los recuerdos de infancia de Trías, cuando la dictadura de entonces creaba una ciudad de silencios y violencias. La dictadura y posterior exilio a México de Trías y su familia están presentes en la novela de una manera subliminal, sin tratarlos directamente, como una tensión permanente.


La novela tiene  ecos de Ballard, con un extrañamiento de la realidad a través de un elemento: una misteriosa pandemia. La tragedia de Trías es que ese mundo que imaginó en Mugre rosa se volvió muy real en 2020, quitando hasta cierto punto el velo de misterio de ese universo. En él, la protagonista vive en  tensión y  con miedo los afectos perdidos (su expareja), otros conflictivos (relación con su madre) y otros nuevos (niño al que cuida). Todo esto sucede  durante un periodo de crisis (pandemia). Estamos habituados a historias distópicas narradas desde el después del colapso civilizatorio, incluso algunas se centran en los primeros días. Mugre rosa es el durante, la cotidianeidad. El dolor, el miedo y también la belleza y el amor en medio de lo terrible.


Mugre rosa también destaca por otro extrañamiento, en este caso el del lenguaje: una poesía y un ritmo melancólicos que encajan a la perfección con lo que se narra. Recuerda, por buscarle un equivalente un poco más conocido, a la prosa de Mónica Ojeda (1988). O al juego metaliterario de la mexicana Verónica Gerber Bicecci en Conjunto vacío. Mugre rosa es una novela que perfectamente puede entrar en el canon de la ciencia ficción, esa de los Ballard, los hermanos Strugatski y el melancólico Bradbury. Fernanda Trías desarrolla una voz propia quizá no apta para todos los gustos o por el que se deje llevar por la etiqueta de "novela de la pandemia". Es otra cosa y es mucho más. Que vivan las señoras latinoamericanas.


Sordromo es mi banda de rock uruguaya favorita y una de mis preferidas de rock latinoamericano. 





'The Moon Will Look Strange' de Lyda E. Rucker: una pesadilla genérica

The Moon Will Look Strange es la primera colección de relatos de la estadounidense Lynda E. Rucker. Por aquí hablé de You'll Know When You Get There, su segundo libro publicado por la irlandesa Swan River Press, con la que también publicó su tercera y hasta ahora último libro, Now It's Dark, una edición en tapa dura de momento limitada a 500 ejemplares. Rucker es licenciada en inglés y ha publicado relatos en numerosas revistas dedicadas al terror y la ficción extraña.


Su segundo libro contó con el prólogo de Lisa Tuttle y no es sólo es el prólogo lo único que comparten. Existe un hilo que conecta ambas narrativas, la pesadilla genérica de la vida cotidiana. Las dos proceden del sur de Estados Unidos y las dos viven o han vivido en las islas británicas. Además, su ficción parte de lo cotidiano, una realidad que se va enrareciendo hasta que sin darte cuenta acabas viviendo una pesadilla.


The Moon Will Look Strange es una colección más irregular, pues sus doce relatos provienen de distintas revistas, publicados entre 1999 y 2012. Una falta de unidad que a veces puede llegar a despistar, donde unos relatos muestran un estilo más pulido y maduro que otros. En cualquier caso, en todos están presentes las obsesiones de Rucker y un estilo narrativo reconocible. Rucker ha viajado por el mundo y por Europa, y de esa experiencia surgen algunos de sus relatos, y es quizás esa mirada naif, de guiri, lo que más puede chocar a un lector/a no estadounidense, ese pretendido exotismo que no deja de ser la visión de un turista bastante perdido. Pero a Rucker se le perdona. También algo en lo que se diferencia con respecto a su segunda colección de relatos, es que hay más protagonistas masculinos, algo que no necesariamente es algo malo, pero sí que existe una disociación en esas voces masculinas que no terminan de funcionar tan bien como las femeninas.


The Moon Will Look Strange es el más que correcto debut de Lynda E. Rucker. Una forma de afrontar el terror similar al  de otras escritoras como Lisa Tuttle y Mariana Enriquez, que parten de la realidad cotidiana para elaborar sus terrores. Lynda E. Rucker es carne de cañón de La Biblioteca de Carfax, que ya ha mostrado interés en algunas escritoras irlandesas publicadas por Swan River Press. Ojalá pronto podamos disfrutar de Rucker en castellano.


Rucker, Lynda E. (2013), The Moon Will Look Strange, Karoshi Books.






 

'Nuestro mundo muerto' (2016) de Liliana Colanzi: Italo Calvino en Bolivia

De Liliana Colanzi (1981) y su último libro ya hablé en esta entrada anterior. Colanzi es una autora boliviana que forma parte de una nueva generación de escritoras latinoamericanas dedicadas a la ficción extraña y la fantasía. Cada una con su estilo, Colanzi ha encontrado una voz propia en esta mezcla de ciencia ficción telúrica que bebe de lo indígena y donde también tiene cabida el terror cotidiano y el horror en sociedades tan desiguales como las latinoamericanas.


Nuestro mundo muerto es el segundo libro de relatos de Colanzi y el primero en ser traducido a otros idiomas. Depende de donde vivas, casi es más fácil encontrar un ejemplar en inglés que en castellano. Lo cual no es muy recomendable porque se pierden por el camino todos los localismos usados por Colanzi y el recurso de mimetizar el relato con la oralidad. Aclaro que no se trata de dar voz a lo indígena desde dentro, sino desde la periferia del que no forma parte de ese mundo pero lo conoce por cercanía. Un poco como lo que sucede en  Las voladoras de Mónica Ojeda o en algunos relatos de Mariana Enriquez.


El horror en Nuestro mundo muerto no es el despertar sexual de una joven con una madre muy religiosa ni el apocalipsis que se desata después de tener relaciones sexuales; el horror son los cientos, miles de años, que el continente lleva sometido a la injusticia y la pobreza para la mayoría de sus habitantes. Es el sometimiento de los indígenas, pero también el de la mujer. Es la propia naturaleza sometida a la lógica del mercado  como un bien más. Colanzi consigue transmitir todo esto aunque algunos de sus relatos estén ambientados en otras localizaciones, incluso en otros planetas, y con protagonistas de los que sólo conocemos su género una vez avanzado el relato y que cuestionan lo heteronormativo. Todo esto está condensado en un libro que apenas pasa de las cien páginas y que se lee en media tarde, pero cuyo contenido da para mucho.


Otra cosa a destacar de los relatos que forman parte de Nuestro mundo muerto es las distintas capas de interpretación. Como sucede en algunas obras del italiano Italo Calvino, lo que en apariencia puede parecer un cuento sencillo, incluso juvenil, esconde detrás toda una serie de símbolos, relaciones y alusiones a una realidad mucho más compleja. La obra de Colanzi funciona de las dos maneras: se puede realizar una interpretación del mensaje literal o se puede buscar en el subtexto. Cualquiera de las dos es válida. Si te gustan Ottessa Moshfegh, Mariana Enriquez, Guadalupe Nettel, Fernanda Melchor, Samanta Schweblin, es muy probable que disfrutes de este libro.

Colanzi, L. (2017). Nuestro mundo muerto. Almadía Ediciones.

P.D. Estamos a 27 de enero y ya tengo disco del año. ¡Aúpa Gorka!



'Riding the Nightmare' de Lisa Tuttle: el multiverso

Lisa Tuttle, autora estadounidense afincada en Escocia desde hace décadas, es junto a Elizabeth Engstrom y Tanith Lee, una de esas voces propias dentro del género fantástico. Tuttle es heredera de Joyce Carol Oates, Ursula K. Le Guin y Angela Carter, entre otras, que forman parte de una tradición dentro de la literatura anglosajona que se remonta hasta Mary Shelly.


La obra de Tuttle se mueve dentro de la fantasía extraña, que muchas veces va de la ciencia ficción pasando por el terror, con elementos sobrenaturales o no, pero siempre impregnada de realismo. Problemas de pareja, relaciones tóxicas, fantasías de poder o sexo, lo cotidiano en la ficción de Tuttle se vuelve algo inquietante y perturbador. A veces es un objeto anodino como un cuadro, otras una pesadilla recurrente, pero las protagonistas de los relatos siempre se ven atrapadas en un universo denso de atmósfera asfixiante que las va consumiendo.


Una de las características de la obra de Tuttle es que su narrativa funciona a distintos niveles, yendo de lo alegórico a lo descriptivo. Porque muchos de los relatos de Tuttle tienen un valor cuasi simbólico: la maternidad, el sexo, los complejos... No es de extrañar que entre las autoras actuales sea Mariana Enriquez una de sus favoritas. O que Karen Russell y Samanta Schweblin citen a Lisa Tuttle como influencia en su obra. Si existe el multiverso de Marvel también existe un multiverso de mujeres escritoras, del que Lisa Tuttle es parte importante y activa.


La labor de Valancourt Books en rescatar del olvido a Lisa Tuttle es encomiable. Por un lado reimprimiendo algunos de sus libros, algunos de los cuales han conocido traducción al castellano como Nido de Pesadillas, pero también publicando otros nuevos como The Dead Hours of the Night. O este Riding the Nightmare, que recoge doce historias publicadas entre 1986 y 2017, todas publicadas previamente en revistas y antologías varias. A pesar de los orígenes tan dispares de los relatos, el mundo interior y las obsesiones de Tuttle conectan y dan un sentido de unidad al conjunto del libro. Da igual que el relato fuera escrito hace treinta años o hace cinco, el universo de la autora siempre es reconocible. Con Lisa Tuttle siempre me pasa que hay un par o tres de sus relatos que siempre se quedan rondando por mi cabeza.


Tuttle, L. (2021). The Dead Hours of Night. Valancourt Books.
Tuttle, L. (2015). Nido de pesadillas. Nevsky Prospects.
Tuttle, L. (1986). A Nest of Nightmares. Sphere.
Tuttle, L. (2020). A Nest of Nightmares. Valancourt Books.
Tuttle, L. (2023). Riding the Nightmare. Valancourt Books.





'Ustedes brillan en lo oscuro' de Liliana Colanzi: lo telúrico como algo inquietante

Ustedes brillan en lo oscuro (2022) es un libro de relatos de la escritora boliviana Liliana Colanzi. Comparte gustos y también generación con una nueva ola de escritores y escritoras latinoamericanas. Sobre todo escritoras. Las Guadalupe Nettel, Samanta Schweblin, Mónica Ojeda, María Fernanda Ampuero, Mariana Enriquez, Selva Almada... Y eso si nos centramos en la ficción extraña, siguiendo el hilo de Amparo Dávila, Alejandra Pizarnik y Silvina Ocampo, porque si abrimos más el abanico, se cuelan por ahí Valeria Luiselli, Nona Fernéndez, María Gainza, Fernanda Melchor, Leila Guerriero, Vera Giaconi y un larguísimo etcétera. Suelto esta parrafada de nombres para poner un poco de contexto: Colanzi forma parte de todo este maremágnum donde conviven distintas generaciones y estilos.

Colanzi, nacida en Bolivia en 1981, tiene formación en Estudios latinoamericanos y en Literatura comparada. Con su anterior libro de relatos, Nuestro mundo muerto, traducido al inglés, ya consiguió hacer funcionar esta mezcla de lo inquietante y lo latinoamericano, la naturaleza y lo social.

Los relatos que componen el libro están unidos por ciertos temas, como el paso del tiempo en una realidad temporal más grande. Así, uno de los espacios geográficos escogidos en varios relatos es una cueva, testigo mudo de milenios. Una de las características de estos espacios es que se trata de espacios latinoamericanos, con la particularidad de ser ecosistemas contaminados o en grave riesgo de contaminación. Sociedades tensionadas por un alto grado de incertidumbre, la cual se ha visto incrementada con la pandemia, más el subsiguiente deterioro de las condiciones materiales, son el caldo de cultivo del que surgen las historias de Colanzi. Ciencia ficción y terror en narraciones a veces fragmentarias que tratan temas como el deseo y la angustia, los tabúes y el quiebre de las sociedades donde el pasado, el presente y el futuro van de la mano.

Colanzi forma parte de una tradición dentro de la literatura latinoamericana que ahora se reivindica sin complejos y que, salvo por razones obvias de mercado e industria, no le tiene nada que envidiar a la literatura de género anglosajona. Quedo a la espera de que vuelva a publicar pronto, porque Ustedes brillan en lo oscuro es uno de esos libros que dejan poso. También me gustaría dar las gracias a la librería Letras Corsarias de Salamanca. En mi primer viaje a España de este año, en febrero, me encontré con este libro. Al que luego se sumó otro, y luego otro... 

Colanzi, L. (2022). Ustedes brillan en lo oscuro. Editorial Páginas de Espuma.