Punto de restauración es una película checa de ciencia ficción estrenada en 2023. Seguramente las palabras "checa" y "ciencia ficción" nos lleven a ciertas ideas preconcebidas que para bien o para mal no se cumplen en esta película. Robert Hloz tiene el mérito de haber puesto en pie y dirigir un proyecto como este en su país, la República Checa, pero lo hace después de pasar una temporada estudiando cine en Corea del Sur. Al igual que el cine de Corea la mala de los últimos años tiene la vocación de trascender sus fronteras, Hloz no se queda atrás con su película: Punto de restauración es una película de ciencia ficción europea que aspira a blockbuster.
El argumento de Punto de restauración gira entorno a la investigación de unos asesinatos. Lo que la sitúa en el género de ciencia ficción y no únicamente en el thriller es que esos asesinatos están ambientados en el futuro y en una tecnología relacionada con esa época, el punto de restauración. Como en Hijos de los hombres, la trama de la película se ambienta en un futuro cercano, 2041, donde todo es reconocible pero también es perceptible una cierta distorsión de nuestro presente. También como en Horizonte Final, se dan pinceladas de un futuro divergente al nuestro, como hablar de una hipotética Unión Europea transformada en Federación Europea. ¿Cuándo ocurrió ese suceso? ¿Por qué? Son preguntas que nunca se responden.
En este futuro cercano donde la violencia es una constante se ha desarrollado una tecnología que permite resucitar a los muertos. Hay un aparatito similar a un walkman que sirve para que cada 48 horas mandes una copia de tu conciencia a un gran servidor. En caso de accidente o muerte violenta, si has actualizado antes de 48 horas, puedes ser devuelto a la vida. La detective Trochinowska se encargará de investigar los asesinatos cometidos por un grupo terrorista que se opone a estas resurrecciones. Los fallecidos son uno de los científicos relacionados con el desarrollo de esta tecnología y su mujer. Una versión de este científico, Kurlstat, será resucitada de manera ilegal, y se convertirá en el compañero de Trochinowska.
Tenemos asesinatos, una trama para privatizar un servicio hasta ahora público como la restauración, una detective traumatizada por su pasado, buenos que no son tan buenos y malos que no son tan malos... Todo esto mezclado con una aire de nostalgia retro y ambientado en un futuro cuasi distópico muy parecido a nuestro presente. Incluso puede que un futuro deseable viendo el camino que llevamos actualmente. Punto de restauración cumple con creces con las expectativas y ofrece una película de ciencia ficción muy entretenida. También se le pueden poner algunas pegas, como que su metraje se acerque a las dos horas y que una de las partes centrales de su trama, la restauración de personas a través de copias digitales, nunca se termine de explicar del todo. Pero con todo y con eso, Punto de restauración es una de las mejores películas de ciencia ficción en lo que llevamos de década y acabará convertida en película de culto a no mucho tardar. Si la has visto y te quedas con ganas de más, puedes probar con la sueca de 2018 Aniara. Otro futuro distópico para alegrarte el día.
La amenaza de Andrómeda es un tecno-thriller de ciencia ficción dirigido por Robert Wise. Un director en activo durante casi seis décadas que lo mismo te dirigía Sonrisas y lágrimas y West Side Story como La Mansión encantada de Shirley Jackson o una serie B en toda regla como Ultimátum a la Tierra. Además de dirigir una de las mejores películas de Paul Newman, Marcado por el odio, cuyo título en castellano le da mil vueltas al Somebody Up There Likes Me original.
La película está basada en la novela del mismo título de Michael Crichton. De hecho, es la primera adaptación a la gran pantalla de su obra. Aunque habría que esperar a Spielberg y los noventa para que aumentara su popularidad. La amenaza de Andrómeda cultiva ese género tan querido por Crichton, el tecno-thriller. Otra de sus adaptaciones setenteras que ha tenido mejor fortuna en formato serie en los últimos años es Westworld. La propia La amenaza de Andrómeda conoció nueva vida en los dos mil con una miniserie producida por Ridley Scott, aunque con mucho menos éxito que Westworld. La miniserie incluía giro loco final con paradoja temporal y viajes en el tiempo. Mini punto para serie.
La amenaza de Andrómeda narra la historia de cómo un equipo científico combate un virus extraterrestre. En un pequeño pueblo de Nuevo México se estrella un satélite, pero este, en su reentrada a la Tierra, contiene un regalo inesperado: un virus que acaba con toda la población del pueblo, excepto un viejo borracho y un bebé. Un equipo científico será el encargado de investigar y acabar con esta amenaza en un moderno laboratorio lleno de cámaras, botones, luces de colores y ordenadores. La historia, que transcurre en cuatro días, es una lucha contrarreloj para evitar que el virus se expanda y acabe con toda la población. Para añadir una pizca más de emoción, el laboratorio tiene un sistema de autodestrucción en caso de contaminación que detona una bomba nuclear. La única manera de pararlo es desactivándolo manualmente, para lo cual uno de los científicos tiene una llave que ha de usar para desarmar el mecanismo.
El futuro ya está aquí
La película, que se va a las dos horas y pico, tiene un ritmo vertiginoso. Además de una dirección y realización muy de la época. Se incluyen infografías, pantallas divididas ofreciendo distintos puntos de vista y un carrusel de nuevas tecnologías. De hecho, una buena parte del metraje se dedica a mostrarnos este laboratorio de tecnología punta. Cuenta con cinco niveles, y con la excusa de que tienen que pasar por descontaminación cada vez que acceden a un nivel, acompañamos al equipo científico en su tour por el laboratorio. Un laboratorio cuyo diseño veríamos en replicado en la primera Resident Evil de Paul W. S. Anderson. La Colmena de Umbrella Corporation está basada en el laboratorio Wildfire de La amenaza de Andrómeda.
Daft Punk en los setenta
Esta feria tecnológica a la que asistimos es uno de los tics de Crichton, y es lo que puede hacer que la película se haga un poco cuesta arriba. También es Crichton el responsable de los numerosos agujeros de guion. Una de las escenas más impactantes es la llegada del equipo científico al pueblo. Los buitres están devorando los cadáveres de sus habitantes. Sin embargo, los buitres no se contagian como sí lo hacen los animales de laboratorio. Y qué más da. Aquí lo importante es cómo se desarrolla la investigación. Por eso creo que la actitud correcta para ver la película es dejarse fascinar por la historia de Crichton y por la realización de Wise. Además, después de marzo de 2020 la película cobra otro sentido.
Michael Crichton fue uno de los grandes autores de best-sellers de la segunda mitad del siglo XX. Conocido y reconocido en todo el mundo, es el autor de algunas de las novelas de especulación científica más leídas de las últimas décadas. Gran parte de su obra ha sido llevada al cine, donde destaca, por encima de cualquier otra daptación, Parque Jurásico. Esfera, que fue publicada en 1987, fue adaptada por Barry Levinson en 1998.
En Esfera, Michael Crichton narra el posible primer contacto humano con una inteligencia extraterrestre. Un grupo de científicos es trasladado a una zona aislada del océano Pacífico donde se ha descubierto una nave espacial de origen desconocido. Sumergida bajo el mar, el ejército ha construido una base en el lecho marino para explorar la nave. Allí será trasladado el grupo de científicos encargados de establecer el primer contacto. La sorpresa que se llevan es mayúscula al descubrir que la nave espacial es de origen humano y viene del futuro.
Michael Crichton siempre fue muy consciente de lo que escribía y del proposito que le guiaba para hacerlo. Nunca quiso encasillarse dentro de la ciencia ficción, un género minoritario, aunque siempre estuvo bordeando el género. El tecno-thriller, del que es máximo exponente, se caracteriza por desarrollar una trama donde mezcla acción y especulación científica, siempre en un futuro cercano.
Esfera,partiendo del high-concept, es la novela de Michael Crichton sobre la naturaleza de la imaginación humana. Partiendo de una premisa muy atractiva, la obra combina distintas disciplinas científicas en una intriga psicológica que enseguida te atrapa como lector. De estilo ágil y sencillo, sin manierismo ninguno, Crichton también se ocupa de cierta divulgación científica, que en ningún caso supone una rémora. Un buen entretenimiento.
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