La industria cinematográfica de Hollywood, de cuando en cuando, tiende a producir este efecto de las películas gemelas: producciones de una temática similar que se estrenan casi a la vez. Desde la época de los cinco grandes estudios de Hollywood, hasta los conglomerados industriales de los noventa o el oligopolio actual en manos de las tecnológicas, no ha sido raro ver como distintos estudios cinematográficos estrenaban casi la misma película. Los que crecimos en los noventa tenemos vivos recuerdos de Amageddon (1998) y Deep Impact (1998), Antz (Hormigas) (1998) y Bichos, una aventura en miniatura (1998) o las películas de las que voy a hablar hoy, Volcano (1997) y Un pueblo llamado Dante's Peak (1997). Estos son algunos de los casos más sonados, donde tanto una película como otra tienen un impacto similar en cuanto a popularidad, pero existen pares de películas donde una triunfó y la otra fracasó en taquilla, generalmente debido a diferencias de presupuesto. Casos de este tipo son Parque Jurásico (1993) y Carnosaurios (1993) o El show de Truman (1998) y EDtv (1999). También se da el caso de trillizos, aunque solo una o dos películas de ese trío suelen tener verdadera repercusión.


Cabe señalar que este fenómeno de las películas gemelas no es lo mismo que una moda, como sucedió con la estética y las nuevas técnicas utilizadas en Matrix (1999). Existen modas y tendencias que marcan cómo se hace cine, no cabe duda, pero las películas gemelas son otra cosa. Debido a que circulan guiones por todos lados, a la movilidad de los trabajadores dentro de la industria, al espionaje entre estudios y a factores externos como algunas efemérides famosas, no ha sido extraño que varios estudios desarrollasen producciones casi paralelas sobre un mismo tema. Y sí, la poligénesis también es una posibilidad que puede explicar el fenómeno, pero no es lo habitual.


Volcano (1997) está dirigida por Mick Jackson, escrita por Jeremy Armstrong y Billy Ray, y protagonizada por Tommy Lee Jones y Anne Heche. La película es noventera por los cuatro costados. El director, Jackson, venía de hacer tele en Reino Unido, y dio el pelotazo en el 92 con El guardaespaldas. Para Clay supuso asomarse a una gran producción y hacer carrera en Hollywood. Heche hace lo que puede con el papel que le dan —científica buenorra que se enamora de un señor mayor—, pero Tommy Lee Jones parece que está en otra película.

Llevaban ya unos cuantos años en Hollywood aprovechando el abaratamiento de los efectos especiales y las nuevas posibilidades que ofrecía lo digital para producir películas de catástrofes. Volcano es coger ese concepto y aplicarlo a la ciudad de Los Ángeles: qué pasaría si el magma del interior de la tierra encontrara una salida en la ciudad. Tommy Lee Jones es funcionario de una organización encargada de actuar ante catástrofes, que se encarga del área de Los Ángeles. Anne Heche es una geóloga cuya única función es enamorarse, por algún motivo extraño, del personaje que interpreta Jones. Tampoco hay que olvidar que a este personaje le colocan una hija de trece años porque patatas.

Si por reparto y equipo la película es noventera, Volcano también es reflejo de la década en otros aspectos: unos efectos CGI que ya eran regulares en la época y han envejecido mal, personajes de los de ficha de juego de rol, escenas de acción con explosiones y un romance improbable que se ve venir desde el minuto uno. Luego tira de tópicos trilladísimos, como el del protagonista avisando al jefe del desastre y siendo ignorado. Si alguna vez Mick Jackson tuvo algún estilo característico dirigiendo, no se encuentra en Volcano. Lo de los ríos de lava fluyendo por las calles de Los Ángeles cual río Ebro es digno de ver.

Bomberos 1-0 Lava

Volcano también es una película que dibuja una época, donde funcionarios eficientes y bien preparados están colocados por los poderes públicos para prevenir y responder a catástrofes. Todo ello pese a tener jefes y políticos más preocupados por la/su economía que por la/su seguridad, como ya nos enseñó el alcalde de Tiburón. Cómo contrasta esto con nuestra época, donde los responsables escurren el bulto y sólo se preocupan del relato. Los responsables ya sólo están ahí para aparentar y la sociedad ya no existe, sólo existe el individuo y el sálvese quien pueda —mamá, socorro—.

Un pueblo llamado Dante's Peak se estrenó unos meses antes que Volcano. Dirigida por Roger Donaldson, escrita por Leslie Bohem y protagonizada por dos de las grandes estrellas del momento, Pierce Brosnan y Linda Hamilton, contó con algo más de dinero que su hermana gemela. Y luce mejor ese dinero en Dante's Peak que en Volcano.

Aunque aquí la diferencia fundamental es de tono: Dante's Peak es noventera, pero conserva el espíritu Amblin/Spielberg/añosochenta. Tiene un último tercio en el que todo son huidas y explosiones, pero el viaje hasta llegar ahí ha sido diferente. Brosnan interpreta el papel de un geólogo que ha llegado al pueblo para estudiar la actividad volcánica, y Hamilton es la joven alcaldesa y madre divorciada de dos hijos que lo acoge. La importancia de la familia nuclear y el escenario, una pequeña ciudad, hacen que todo se reduzca a un ámbito más pequeño. Es más intimista, centrada en los dramas individuales y con un punto más realista que un boquete que escupe lava y piedras, como en Volcano. Es fácil ver paralelismos con otras cintas como Parque Jurásico (1993), con esa pareja de niños adoptada por el paleontólogo Alan Grant, o remontarnos más atrás hasta E. T. el extraterrestre (1982) y Tiburón (1975). Para mí los dos primeros tramos de la peli, más centrados en el pueblo y los personajes, como las primeras novelas de Stephen King, son los que salvan la película de caer en el ridículo en el que cae Volcano.

En mi época todo esto era campo y los coches circulaban sobre lava

Al final fue Universal Pictures, el estudio detrás de Un pueblo llamado Dante's Peak, el que se llevó el gato al agua en esta competición de volcanes. La 20th Century Studios se tuvo que conformar con el segundo puesto. Peor le fue a Davies Entertainment con su Volcano: Fire on the Mountain (1997), la peli que produjeron para el canal de televisión ABC. De haberse estrenado hace unos años ya hubiéramos visto dos o tres secuelas de cada peli y quizás alguna serie.