Póster oficial de la película de terror tailandesa Shutter (2004) mostrando un hombre con una cámara Polaroid

Shutter (2004): La onda expansiva del J-Horror en el sudeste asiático

El J-horror fue tirar una piedra a un lago y esperar a que las ondas concéntricas generadas por la energía cinética del impacto se expandieran. Shutter (2004) es una película de terror tailandés escrita y dirigida por Banjong Pisanthanakun y Parkpoom Wongpoom. Un par de años antes se había estrenado el remake dirigido por Gore Verbinski, The Ring (2002), que adaptaba la Ringu (1998) de Hideo Nakata. Su éxito fue tal que abrió la espita para que se comercializara el cine de terror japonés en occidente y para que Hollywood estrenara un par de remakes basados en dicho universo. 

Esa onda expansiva se sintió de manera muy fuerte en el sudeste asiático. Países como Corea del Sur, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Malasia y Singapur se subieron pronto al carro del J-horror. En el año en el que se estrena Shutter, 2004, el ciclo de la onda creada por Ringu estaba en fase de cresta.

La cultura analógica frente a la era digital

En el blog he mencionado varias veces los años dos mil como parteaguas dentro de la cultura: los cambios tecnológicos aceleran el proceso de digitalización de la sociedad y el ascenso de la cultura cibernética como cultura hegemónica. Shutter está de ese otro lado, no tan lejano en el tiempo, pero sí completamente alejado en lo cultural. 

Uno de los protagonistas de la película es Tun, un joven fotógrafo que trabaja en analógico. No ha pasado tanto tiempo y Shutter, con sus tiendas de fotografía analógica, sus laboratorios químicos y sus fotografías impresas, parece sacada de otro mundo. Farmeábamos aura subiendo fotos a Fotolog. 


Escena nocturna de la pelicula de terror tailandesa Shutter 2004 con un coche al lado de una valla publicitaria.
En Tailandia el Citroën CX era el equivalente a nuestro Seat León amarillo

Sinopsis: El accidente y Karma is a Bitch

La premisa de la película arranca con Tun y su novia Jane en la boda de uno de los amigos de Tun. Después de volcar fresquitos todo el día toman la mejor de las decisiones: volver a casa en coche. Jane, en un momento de distracción, atropella a una mujer, pero cuando trata de ver si sigue viva, Tun la convence para que se den a la fuga. 

La acción salta unos meses más adelante, donde Tun vive con dolor de cuello y sus fotografías, ya que él es fotógrafo profesional, comienzan a mostrar extrañas formas espectrales. También la relación con Jane se ve afectada, ya que ésta vive con la culpa de haber atropellado a alguien. Por ahí la película te lleva por un lado para, de manera bastante tramposa, dar un volantazo y llevarte por otro lado bien distinto. En Asia el karma siempre vuelve.

El estilo de dirección de Pisanthanakun y Wongpoom

Pisanthanakun y Wongpoom se valen de fondos ligeramente desenfocados y espacios vacíos alrededor de los protagonistas para sugerir la presencia de algo más. La cámara fotográfica del protagonista se convierte en otro de los personajes principales, ya que a través de ella se nos revela esa presencia fantasmagórica que acompaña a Tun y Jane. 

Shutter comienza con un ritmo pausado para irse acelerando según se acerca al clímax. Pisanthanakun y Wongpoom tienen buenas ideas aunque no siempre están acertados a la hora de plasmarlas en la película. También abusan más de la cuenta de algunos recursos narrativos como el de «era un sueño» o de los jumpscares tontorrones. Escenas como la del atropello están rodadas de una manera bastante torpe.


Póster oficial de la película de terror tailandesa Laddaland (2011), con una mujer fantasma vestida de blanco en medio de una urbanización oscura y un gato negro al frente.

Ladda Land (2009): el éxito del cine de terror tailandés


Ladda Land (2011) es una película de terror dirigida y escrita por Supon Sukdapisit, que también colaboró en la escritura del guion de Shutter junto a Pisanthanakun y Wongpoom. Desde ese punto de partida que fue Shutter (2004) hasta películas más recientes como The Medium (2021) el cine de terror tailandés goza de muy buena salud y se ha consolidado como uno de los principales exportadores del género en el sudeste asiático.

Sinopsis: el sueño tailandés convertido en pesadilla


Thee es un cabeza de familia a la vieja usanza que recientemente ha encontrado la manera de proveer para su familia. Gracias a su nuevo trabajo abandona Bangkok y compra una casa en una urbanización privada en la que se instala junto a su mujer y dos hijos. Todo parece ir a pedir de boca para Thee, que está cumpliendo su particular sueño americano, cuando en la urbanización suceden terribles asesinatos. A las muertes en el vecindario hay que sumarle los sucesos paranormales que parecen estar conectados con los asesinatos. Ya, para colmo de males, el nuevo trabajo de Thee resulta ser una especie de estafa piramidal de productos dietéticos, con la consiguiente pérdida del trabajo y el agobio por no poder pagar la hipoteca y perder la casa. 

Aparicion del fantasma de la criada birmana con una herida en la mejilla en la pelicula de terror tailandesa Ladda Land
La mejor manera de pasarse el hilo dental


Terrorismo inmobiliario y crisis económica


Ladda Land mezcla varios temas, como la crisis económica, los problemas familiares que ocasiona y el racismo de la sociedad tailandesa, ya que la maldición se desata tras el asesinato de una criada birmana. Pero si se pudiera crear una etiqueta para la película —después del elevated horror ya vale todo—, a Ladda Land le encaja como un guante la categoría de terror inmobiliario. La crisis de 2008 fue la del miedo a perder el trabajo y la casa. Vivarium en 2019 y His House en 2020 anticipaban el nuevo terror inmobiliario que estaba a punto de abalanzarse sobre la sociedad. La casa, desde el origen del capitalismo industrial a finales del siglo XVIII, siempre ha formado parte del imaginario del terror.

Plano subjetivo nocturno de una silueta agachada en mitad de una calle oscura en la pelicula tailandesa Ladda Land
Niño sin teléfono móvil jugando en la calle



El estilo de dirección de Sakdaphisit


El estilo de Sakdaphisit, sobre todo al comienzo de la película, parece como de serie familiar americana de los ochenta. Todo parece limpio, con colores pastel, que recuerda a un catálogo de inmobiliaria. La banda sonora también es algo a medio camino entre lo ñoño y lo intrascendente, que refuerzan la idea de estar viviendo en un sueño. Conforme se van sucediendo los asesinatos, las presencias fantasmales y la degradación de la vida familiar de Thee, el color vira hacia los azules y los verdes. La urbanización, que mediante planos generales con gran angular se nos presentaba como un refugio, seguro y uniforme, ahora se transforma en una prisión de pesadilla.

Martini me fatso, I can't die
I'm kickin' up your dollhouse
Furniture's falling out into the sky
Martini me fatso
Martini me fatso, I can't die
I'm pickin' up your dollhouse
Furniture's falling out into the sky
Martini me fatso
I can't die (I can't die)
I can't die (I can't die)
I can't die (I can't die)