Antes del triunfo del modelo de las plataformas de streaming, con Netflix a la cabeza, una manera que tenían las industrias cinematográficas de asomar la cabeza fuera de sus países era especializarse en algún nicho. Ahora, con el achatamiento de internet y sus contenidos, casi da igual ver una película turca que una española; cambia el idioma, pero la forma es la misma: narrativa más simple que un botijo, trama sobreexplicada y la presencia constante de un algoritmo que estandariza y homogeneiza todo lo que toca. Quizás lo que se sigue escapando un poco de la red del algoritmo es el género de terror, por eso Backrooms y Obsession triunfan, como triunfaron en su momento Weapons, Bring Her Back, Talk to Me Smile, por citar algunos de los títulos que han funcionado en taquilla en los últimos dos o tres años. En Indonesia optaron por el terror, la acción y el thriller para intentar llegar con sus películas al mercado internacional, un poco en la línea de otros países asiáticos como Tailandia, Corea la mala y Taiwán. En la década pasada los taraditos del terror pudimos disfrutar de algunas de esas producciones indonesias. De hecho muchas de las películas de los últimos diez años son remakes de clásicos de terror de los ochenta, otro gran momento para el género en Indonesia.


Impetigore (2019) es una película de terror escrita y dirigida por Joko Anwar (1976). Titulada en España como La mujer del infierno, es una de las películas más conocidas de su director, que desde The Forbidden Door (2009) es uno de los habituales y máximos exponentes del terror indonesio.

La protagonista de la historia es Maya, una joven que trabaja junto a su amiga Dini en un peaje de autopista de Yakarta. Una noche Maya es atacada por un hombre mientras trabaja, que antes de morir a disparos de la policía la llama Rahayu. Tanto Maya como Dini son mujeres jóvenes que buscan escapar de la pobreza. El ataque que sufre Maya la lleva a buscar en su pasado una manera de salir de su precaria situación. Criada desde los cinco años por una tía, Maya encuentra una fotografía suya en la que aparece con sus padres delante de una gran casa. La búsqueda de esta herencia la llevará a un pueblo perdido en la otra punta de Java. Se hacen pasar por estudiantes de la universidad para no levantar sospechas en su intento de averiguar qué pasa con esa casa, pero pronto se dan cuenta de que algo pasa en ese pueblo: no hay niños y sí muchas tumbas de recién nacidos en el cementerio. Una maldición que data de veinte años atrás, justo cuando Maya abandonó el pueblo, asola el pueblo.

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Uno de los puntos fuertes de la película de Anwar es la relación entre Maya y Dini. Maya es huérfana desde los cinco años y Dini no se habla con sus padres, las dos son mujeres jóvenes sin familia que buscan sobrevivir y el lazo afectivo que crean se forja en esa precariedad. Más que amigas, son hermanas que comparten lo poco que tienen y que buscan un golpe de fortuna que las saque de la miseria. Después del ataque que sufre Maya las dos abandonan su trabajo como cobradoras de peaje y montan una pequeña tienda de ropa. La tienda, lejos de sacarlas de la pobreza las mete en más deudas y su única salida es la promesa de una herencia. Maya es la tímida y protectora mientras que Dini es la echada pa´lante sin filtros. La química que muestran las actrices en pantalla se debe a dos factores: su amistad en la vida real y la improvisación de sus diálogos. Anwar sugería por dónde quería que fuesen en sus diálogos y ellas se lo llevaban a su terreno. Sobre ellas dos pivota gran parte de la película y eso hace que te las creas y que Impetigore sea una película con unos personajes tridimensionales. No es el típico slasher adolescente con personajes de cartón tan prototípicos como planos. También ayuda a que te creas las decisiones, algunas bastante cuestionables, que toman Maya y Dini a lo largo de la película. Bajar al sótano sólo siempre es una tontería, pero si bajas porque no tienes donde caerte muerto y quizás abajo encuentres un tesoro, ya tiene más sentido. 

Trabajar de cara al público es una mierda, aquí y en Indonesia

Otra parte importante de la historia que genera extrañamiendo en el espectador son los elementos de la cultura javanesa que incluye la película. Ya Indonesia nos queda lejos, más todavía una de las múltiples culturas que conforman el país. Aparecen otros idiomas y el Wayang Kulit, un teatro de sombras con marionetas hechas de piel que tendrá su relevancia en la trama como detonante de la tragedia. El Dalang, palabra javanesa con la que se designa al titiritero, es también considerado como una especie de chamán y líder de la aldea, y en Impetigore es el antagonista.

La nueva estación de autobuses de Palencia

Frente a los grises de la gran ciudad, los amarillos, verdes y ocres se convierten en la paleta de colores escogida por Anwar para representar la selva que se come al pueblo de Maya. Alejado de la civilización, sin conexiones terrestres ni servicios básicos como luz o agua, Anwar utiliza fuentes de luz naturales. En interiores y de noche esta elección supone la creación de contraluces extremos, rostros en penumbra y luces que bailan. Impetigore no es tu típica película de Netflix que se ve gris/azul. Anwar utiliza muchos planos generales donde los personajes parecen débiles y pequeños frente a la enormidad de una jungla amenazante. También se preocupa mucho por las composiciones de plano, tirando casi siempre por la simetría, con una cualidad casi pictórica. Tampoco en Impetigore encontraremos montajes frenéticos con muchos cortes y planos, más bien todo lo contrario: paneos lentos, planos secuencia, muchos seguimientos... Si los prejuicios te llevan a pensar en una película cutre y de aspecto barata, nada más lejos de la realidad. Impetigore es una película de factura notable, con mucho subtexto y muy entretenida.

May the Devil Take You (2018), como se distribuyó la película en el mercado anglosajón, es una cinta de terror escrita y dirigida por Timo Tjahjanto (1980). La película cuenta con una secuela, May the Devil Take You Too (2020), también dirigida por Tjahjanto. Es junto a Anwar uno de los directores indonesios más conocido fuera de sus fronteras. Ha contribuido a esto su participación en varias películas de la franquicia V/H/S, que además de marearnos con tanto moviemiento de cámara, también ha servido para promocionar el trabajo de directores menos conocidos.

May the Devil Take You es un poco la Evil Dead de Indonesia. La película comienza con un personaje, Lesmana, realizando un ritual que viene a ser el equivalente occidental de vender tu alma al diablo a cambio de algo. Este algo es el éxito económico, pero con el precio aparejado de sacrificar las almas de tus seres queridos. Cuando el demonio le pide que sacrifique a su hija pequeña Alfie, Lesmana se niega y lo encierra en el sótano de una casa en mitad de la selva. Lesmana, que había sacrificado a su primera mujer y madre de Alfie, se vuelve a casar y a tener hijos. Eventualmente, también pierde toda su fortuna y cae enfermo de una misteriosa enfermedad. Esta nueva familia contacta con Alfie para conseguir el dinero que ahora les falta, ya que Alfie es dueña de la casa en mitad de la jungla en la que su padre encerró al demonio. ¿Una cabaña en mitad del bosque les suena de algo? Cuando Alfie, su madrastra y sus hermanastros visitan esta casa, liberan al demonio y PASAN COSAS.

El mejor sérum exfoliante facial que existe

Timo Tjahjanto es lo contrario de Joko Anwar en cuanto a estilo de dirección: ritmo frenético, mucho movimiento de cámara, gore y homenajes varios al cine de terror de los ochenta. En May the Devil Take You hay mucho paneo rápido, muchas sacudidas de la cámara, planos aberrantes y unos efectos prácticos artesanales que le dan un regusto nostálgico. Son estos últimos los que le confieren suciedad a la película, con un montón de líquidos corporales bien espesitos y viscosos. La película comienza con una fotografía de grises desaturados que viran a amarillos y rojos cuando la cosa se empieza a poner chunga. Tjahjanto usa bastante el recurso de aperturas de lente grandes, bien abiertas, para desenfocar el fondo. No ves lo que ocurre con nitidez, pero percibes presencias, sombras.

Camarero, hay un pelo en mi sopa

Impetigore es un acercamiento a un tipo de folclore, el javanés, mientras que May the Devil Take You es una hibridación entre el folclore indonesio de la magia negra y el terror de posesiones demoníacas occidental. Ambas películas tienen un subtexto social más que evidente: crítica al capitalismo depredador y al patriarcado, con protagonistas femeninas fuertes y resolutivas. Frente a un cine homogéneo producido en masa como quien hace churros, da gustito encontrarse con propuestas que se alejan de ese realismo capitalista que marcan los algoritmos.

Día a día vuelve a ocurrir
el bolero de la seducción
en un baile de almas gemelas
confiesas en la última canción
que todo ha sido un sueño
y nada más

Día a día vuelve a ocurrir
la misma mierda de la inmadurez
fui culpable de toda inocencia
de hablar claro con el corazón
de ser puro, líquido elemento
y no bastó