Santet (1988) es una película de terror indonesia dirigida por Sisworo Gautama Putra y protagonizada por Suzzanna. Por aquí hablaba un poco del cine de terror en Indonesia, mencionando la década de los ochenta como un momento prolífico del género del terror en el país. Es necesario un poco de contexto histórico y mencionar la dictadura de Suharto, que gobernó el país desde 1967 hasta su caída en 1998. Al férreo control de la dictadura no escapó el cine de terror, sometido a censura. Pero como en Parque Jurásico, la vida siempre se abre camino. 

Sisworo Gautama Putra (1938-1993) fue uno de los grandes directores de terror asiáticos, que concentró casi toda la producción de su obra en los años ochenta. El director formó dupla con Suzzanna, actriz de culto, la Barbara Steele indonesia que protagonizó infinidad de cintas de terror.

Santet es la historia de una venganza. Cuando en una pequeña aldea el mafioso local envenena a su mujer, acusa al clérigo musulmán local de magia negra y le echa la culpa del asesinato. Todo es una excusa para quedarse con la mujer del clérigo, una pía mujer interpretada por Suzzana. Ésta escapa y tropieza con una bruja que le enseña su magia. Paralelamente, el mafioso local se dedica a acusar de magia negra a todo aquel que le molesta. La autoridad del pueblo, el jefe local, es el representante del régimen y como tal encargado de mantener el orden.


Cuando el mafioso local es un cruce entre Míster T. y un mariachi


La película sigue un esquema muy sencillo en el que se cuelan algunas escenas que generan bastante estupor, como el momento musical con parodia de Rambo incluida. Pero obviando la comedia algo sui generis, Santet no se desvía de lo que eran las películas de Sisworo Gautama Putra: folclore local —hoy algún tonto hablaría de Folk Horror—, misticismo islámico, magia negra, gran cantidad de efectos prácticos y algo de gore. Hay un señor al que le explota el pene, otro más que revienta porque le pica una serpiente, tipos que se hinchan y explotan llenos de culebras... Santet es como ver a tu director italiano de confianza dirigiendo la copia explotativa de turno, pero con unos código algo diferentes, como las escenas cómicas. También el final impuesto por la censura, donde se acaba con la magia negra y se retorna a un orden social anterior, choca bastante. Tampoco existe ningún atisbo de conectar a la mafia local con la corrupción del régimen.


Parodiando una película que se estrenaría más de veinte años después. Genios.

El cambio tonal es una característica dentro de muchas cinematografías asiáticas: no es raro saltar del gore al slapstick y de ahí al drama. En eso Sisworo Gautama Putra y Santet no son una excepción. Su manera de dirigir viene determinada por las limitaciones y estrecheces. Santet es un cine de guerrilla en el que Sisworo Gautama Putra coge cosas prestadas de aquí y de allá, como los zooms rápidos del cine de artes marciales, unos colores muy saturados al estilo de los que usaba la Hammer o el giallio italiano, los paneos rápidos, unas interpretaciones exageradamente teatrales, el uso de los efectos prácticos... Como curiosidad, la película tiene una secuela estrenada un año después, con Suzzanna otra vez como protagonista interpretando el mismo papel.


Sundel Bolong (1981) es otra película dirigida por Sisworo Gautama Putra y protagonizada por Suzzanna. Aunque similar en muchas cosas con Santet —historia basada en el folclore local, mismo tipo de producción, final moralizante— tiene varios aspectos distintivos, como el estar ambientada en la ciudad, menos humor y un tono más atrevido.

El título de la película viene a significar «prostituta con un agujero» y hace mención a una figura del folclore javanés: una mujer vestida de blanco con pelo largo y un agujero en la espalda que busca venganza. Esa figura tan típica dentro del folclore asiático de espíritu vengativo en forma de mujer aquí tiene un girito, que es el agujero en la espalda fruto de un embarazo después de una agresión sexual: como el aborto está prohibidísimo, ese bebé/feto fruto de una violación les nace por la espalda. 

Suzzanna interpreta a Alisa, una exprostituta que se casa con uno de sus clientes, un marino mercante. Cuando este recibe la orden de embarcarse para nueve meses, Alisa es secuestrada y violada por el mafioso local y su banda, instigado por la anterior dueña de Alisa que ve en la ausencia de su marido una oportunidad de negocio para prostituirla de nuevo. Alisa los denuncia en los tribunales, pero su pasado como prostituta hace que el jurado no la tome en serio. Además, Alisa queda embarazada como consecuencia de esa violación, lo que unido a que el médico al que acude le niegue el aborto, le lleva a practicarse un autoaborto y fallecer desangrada. La película tiene tres partes bien diferenciadas, siendo esta primera la más interesante, con esa presentación del personaje de Alisa. El siguiente tramo de la película narra la vuelta del marido de Alisa y el comienzo de su venganza. Por ahí se le escapan un par de escenas cómicas a Sisworo Gautama Putra, aunque no al nivel de la parodia de Rambo como en Santet. Y menos mal.

El smash feto de carne de Kobe, nueva delicatessen en tu burguer de confianza

La película sorprende por la seriedad y los temas que trata; Indonesia era una dictadura bien jodida y Sisworo Gautama Putra retrata una Yakarta donde el crimen organizado campa a sus anchas y el espíritu vengativo de una exprostituta se venga de sus verdugos. El régimen aparece representado de manera testimonial por el agente de policía que investiga los asesinatos de Alisa. El peaje que paga Sisworo Gautama Putra a la censura es el minuto final, donde el marido de Alisa, acompañado de este policía, un clérigo musulmán y varios agentes más le piden que vuelva al buen camino y deje este mundo, con oración incluida. Es la escena final y dura, literalmente, un minuto, así que no rompe el ritmo ni desentona demasiado.  Antes de eso tiene lugar un festival de efectos visuales y prácticos. Los malandros que todavía siguen vivos acuden al cementerio para realizar un ritual en la tumba de Alisa, pero son descubiertos y el espíritu acaba con ellos de maneras muy diversas. Esta es una de las partes que más regusto tiene al cine italiano y de la Hammer. La historia está basada en el folclore local, pero comparte unos códigos con esas producciones europeas. No sería descabellado pensar en Lucio Fulci dirigiendo algo parecido.

Cómo se te queda la espalda después de una siesta larga

Sisworo Gautama Putra utiliza varios recursos que lo sitúan en la órbita italiana antes mencionada, como los zoom in y los zoom out. Era barato, sencillo de realizar y matabas dos pájaros de un tiro, enfatizando elementos y expresiones además degenerar dramatismo. También recurre, para mí más de la cuenta, a la cámara rápida. Aplicado al personaje de Alisa es un recurso que más o menos funciona, dando a entender que sus movimientos son sobrenaturales. Cuando lo usa para las dos o tres escenas cómicas que se le cuelan en la película, parece El show de Benny Hill. Como en Santet, en Sundel Bolong hay humo y luces de colores. También agrega varios filtros, en especial uno rarísimo de difracción que crea un efecto destello de colores bastante psicodélico. Casi es como si la película hubiese sido rodada a finales de los sesenta.

Estudiante de Bellas Artes después del primer cuatrimestre

Santet la considero más curiosidad que otra cosa, con sus humoradas y parodias locales, a lo que hay que sumarle todo el rollo moralizante que le impuso la censura y que a mi juicio se carga la película. Sundel Bolong sí me parece una película mucho más honesta, con las limitaciones propias de una producción de bajo presupuesto y teniendo que lidiar con la censura, pero muy entretenida. Es una manera de acercarse a una historia de un folclore completamente desconocido en Occidente a través de unos códigos reconocibles. La película fue un éxito de taquilla absoluto, consolidó a la productora y al cine de terror en Indonesia, contó con secuela en 1984 y remake de Netflix en 2018 —zzzZZZzZZz...— y se convirtió en una crítica al régimen con un potente mensaje social. Para una película de terror de bajo presupuesto no está nada mal. A ver si Nolan aprende.

El aspersor de mi cabeza,
joven ciclón, hazlo callar.
Olvida el blindaje
de la puerta,

puedes entrar
por mi butrón occipital.

La cerradura,
su coro de llaves.
Canciones chulas
pa que sueñes
que hoy sales.

Son todo tuyas,
eso lo sabes.
La cerradura
se la suda
al joven ciclón.