'Sole Survivor' (1984): no te subas al avión

Sole Survivor es una película de terror dirigida por Tom Eberhardt y estrenada en 1984. Es una producción muy pequeñita, y supuso el debut como director de cine de Eberhardt. Un director con una trayectoria muy corta y muy olvidable, cuya película más conocida es la comedia de terror La noche del cometa, estrenada en el mismo año que Sole Survivor. La película está protagonizada por Anita Skinner, una actriz que debutó con buenas críticas en 1978 y que después de esta película no volvió a actuar.

Aquí el título no engaña: la película narra la historia de Denise Watson, una mujer joven que sobrevive a un accidente de avión. De hecho, es la única superviviente. Mientras se recupera en el hospital, conoce e inicia una relación amorosa con su médico, Brian. Cuando sale del hospital empiezan a ocurrir cosas extrañas, siempre en presencia de otro personaje que se la queda mirando fijamente. Pronto descubrimos que la muerte posee cuerpos de gente muerta y los usa para perseguir a Denise y matarla. Debería de haber muerto en el accidente de avión y al no hacerlo ha trastocado los planes de la muerte. 

La película es una serie B con muy pocos medios que sabe disimularlo muy bien, pues siempre parece más grande por el número de localizaciones y personajes. En IMDB le estiman unos 350.000 dólares de presupuesto, lo que es escasísimo. Se rodó en menos de un mes, con un reparto mínimo de actores y actrices desconocidos, tirando de amigos como figurantes y con tácticas de guerrilla para ahorrar. Muchos exteriores fueron rodados sin permiso alguno, la escena del hospital que incluye helicóptero les salió gratis porque el propio hospital quería presumir de equipo nuevo, Eberhardt puso su propio coche a disposición del rodaje y aprovechó que estaba trabajando en televisión para rodar en el estudio donde estaba trabajando. Así que aunque Sole Survivor es una producción de medios escasos, parece una película más grande. 

La muerte intentando acabar con un superviviente de un accidente y esa especie de zombis persiguiendo a la protagonista recuerdan a dos películas, Destino Final e It Follows. En el caso de la primera, poco hay que comentar. La influencia parece obvia. En cuanto a It Follows la inspiración parece más sutil, pero no deja de ser un monstruo que te persigue sin descanso para acabar contigo. Y si Sole Survivor ha podido influir en el cine de terror a pesar de ser una película bastante olvidada, también bebe de otras fuentes anteriores. El carnaval de las almas (1962) es una referencia obvia. Protagonista femenina que sufre un accidente y que después de este parece ser perseguida por alguien que busca acabar con ella. También Muertos y enterrados (1981), la película de Gary Sherman, con su tono The Twilight Zone puede haber influido en Sole Survivor. Además de títulos como The Survivor (1981) que adapta una novela de James Herbert que trata sobre otro superviviente de un accidente de avión. La diferencia respecto a Sole Survivor es qué entidad o entidades persiguen a este superviviente.

En definitiva, Sole Survivor es una de tantas películas de serie B que quisieron imitar el éxito de Halloween, pero que para hacerlo optaron por explorar otros caminos. No pretender copiar al dedillo la cinta de Carpenter es lo que convierte a Sole Survivor en una película diferente que sabe mezclar muy bien referencias anteriores para construir una historia y una mitología bastante originales, además con un estilo, el de Eberhardt a la dirección, bastante personal. Y todo ello aprovechando el máximo los pocos medios disponibles. Sole Survivor es una película que suscita interés por la influencia posterior que ha tenido pero cuyo visionado, más allá de la mera curiosidad, merece mucho la pena. Terror setentero en la década de los ochenta. 




La dos Sicilias de Alexander Lernet-Holenia: nostalgias imperiales

Las dos Sicilias es una novela fantástica y de misterio del autor austriaco Alexander Lernet-Holenia. Publicada en 1942, un año después de Marte en Aries, era la favorita del autor. Y quizás también debido a los problemas que le supuso Marte en Aries con el régimen nazi, el argumento de Las dos Sicilias es mucho más blanco y acrítico. Aunque nunca simpatizó con las ideas nazis, sí fue un tipo bastante conservador y aristocrático. De ahí la adopción de su segundo apellido y la nostalgia que recorre casi toda su obra. Una nostalgia por el paraíso perdido del Imperio autrohúngaro y su capital, Viena.

La trama transcurre en la Viena de posguerra de 1925, donde en una fiesta, uno de los integrantes del antiguo regimiento de Las dos Sicilias que está haciendo la corte a la hija del coronel es asesinado. A partir de aquí, se suceden las muertes de distintos miembros del regimiento, que uno a uno son siendo asesinados o muertos en extrañas circunstancias. Como centro de esta trama parece estar la hija del coronel, Gabrielle, que parece actuar como mujer fatal atrayendo la muerte a todo hombre que se acerque a ella.

En Las dos Sicilias Lernet-Holenia narra una historia desde distintos puntos de vista. Cada capítulo está dedicado a un personaje. Así, va construyendo una realidad que es más poliédrica de lo que podría parecer en un primer momento, y convierte lo que en otras manos sería un libro de misterio en otra cosa. Porque aquí el misterio del primer asesinato se convierte en una excusa y un símbolo para hablar de otros temas. La vida, el destino, la muerte y cómo afrontarla, son algunos de los temas que trata Lernet-Holenia en la novela, así como el tema del doble y la identidad. También juega mucho al equívoco, con un sentido del humor muy sutil. Es difícil no esbozar una sonrisa cuando los personajes tratan de dilucidar en qué regimiento de ulanos sirvió uno de los sospechosos. ¿Pero es el noveno o el octavo? ¿Es el ruso o el húngaro? Y también es difícil no admirar el potencial, no explotado por Lernet-Holenia, para una novela de terror: un antiguo regimiento que combatió en la I Guerra Mundial y que debió perecer en ella ahora es perseguido por la muerte, que acaba uno a uno con todos sus miembros. Una especia de Destino final pero ambientada en la Europa de entreguerras. También da para giallo con asesino de manos enguantadas liquidando oficiales de un antiguo regimiento militar. 

Es fácil ver por qué Lernet-Holenia, al igual que Perutz, gustaba tanto a Borges. Porque si hay un fantástico parecido al europeo de entreguerras es el fantástico rioplatense que cultivaron, entre otros, Borges, Bioy Casares, Arlt y Cortázar. Aunque en Lernet-Holenia este fantástico siempre está impregnado de una nostalgia por un pasado imperial. Como le pasaba a Perutz con la Praga judía de su juventud, destruida y perdida por la guerra, Lernet-Holenia eleva un canto por una Viena y una Austria venidas a menos que ya no reconoce como suyas. Su refugio en el pasado da lugar a obras como esta Las dos Sicilias, con su atmósfera onírica y sus reflexiones líricas sobre la muerte.

Lernet-Holenia, A. (2003). Las dos Sicilias. Espasa Calpe.



'El retrato de Dorian Gray' de Oscar Wilde: sobre caricatos y diletantes

El retrato de Dorian Gray es la única novela de Oscar Wilde, más conocido por sus obras de teatro y su poesía. Publicada por primera vez en 1890, es una novela que también funciona como catálogo que recoge todas las ideas y obsesiones de Wilde. Y también con un estilo muy teatral, donde los protagonistas, como en una película actual, miran a cámara mientras declaman su discurso.

A diferencia de parnasianos como Baudelaire y simbolistas como Rimbaud, auténticas estrellas de rock, Oscar Wilde juega a provocar pero sin llegar hasta las últimas consecuencias. Ridiculiza a la sociedad y a su clase social pero no puede vivir sin ella. Lo de escandalizar, la bohemia y el decadentismo son más pose estética que actitud vital. Todo dentro de unos límites. Y eso que se le acabó yendo de las manos, condenado a pena de cárcel por homosexual y después pobre y exiliado en París. Apartado de la sociedad.

La historia de la novela gira alrededor del protagonista, Dorian Gray, un joven que posa como modelo el pintor Basil Hallward. En casa de Hallward conocerá a Lord Henry Botton, que alabará su belleza y ejercerá una mala influencia sobre el joven Gray llenándole la cabeza de ideas y teorías decadentistas. Gray, sabedor de su belleza perecedera, maldecirá a Basil y a su retrato, que no envejecerá ni un instante mientras él tendrá que afrontar la corrupción de la edad. En un arrebato, expresa su deseo de vender su alma a cambio de no envejecer y de que envejezca su retrato en su lugar. Sin embargo, como muchos de estos deseos, tiene otro reverso no deseado. Pasan los años y Dorian Gray no envejece, pero sí lo hace su retrato. Y no sólo eso, sino que funciona como retrato de su alma. En la idea de que nuestra apariencia, nuestra cara, es un reflejo de eso que llaman alma, el retrato de Dorian se transforma cada vez que comete una mala acción. Y esto es bastante a menudo. Incluso cuando Dorian quiere cambiar y ser buena persona, las cosas no le salen como desea. Al final, en otro arrebato fatal, acaba apuñalando el retrato que, como todos sabemos, no deja de ser él mismo. Los sirvientes descubren el retrato de un joven Dorian junto al cuerpo de un viejo deforme apuñalado.

En El retrato de Dorian Gray desfilan todas las ideas sobre arte y belleza de Oscar Wilde. También las críticas a la sociedad de su época, y sin quererlo, también un retrato poco amable de esa sociedad. Como en Stevenson y su El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, subyace la dualidad de la sociedad bien victoriana. Una dualidad que refleja la hipocresía de su moralidad, que mientras predican una cosa, hacen la contraria. Algo que todavía se puede observar en la sociedad británica, que mientras te dan un empujón, sonríen pidiéndote disculpas. Es el eterno debate entre el fondo y la forma. En la sociedad victoriana puedes ser lo que quieras, pero tienes que aparentar lo contrario. Dorian es una persona sin moral y sin escrúpulos, dedicado a experimentar con todo lo que se puede experimentar: drogas, mujeres, hombres, mentiras... Mientras que toda esa corrupción no se refleje en su aspecto físico, puede seguir engañando a la sociedad en la que vive. Es el retrato el que paga las consecuencias de sus acciones.

El retrato de Dorian Gray es mi primera relectura del año. Igual hace, fácilmente, quince años de la última vez que lo leí. Y con Oscar Wilde me pasa como me pasa con algunos grupos de música que escuchaba de adolescente. Que están bien pero que ahora me gustan otras cosas diferentes. Wilde, más allá de nostalgias por otros tiempos, es una lectura adolescente. Como Poe, o como más adelante otros autores como Bukowski que me fascinaron, con el paso de los años pierden su brillo. Y es más fácil verles los defectos. Pero si uno es un poco indulgente, se pasan por alto esos defectillos y se disfruta de su lectura. El retrato de Dorian Gray es un libro que recordaba diferente y también mejor, pero que he disfrutado bastante. ¿Quién no quisiera ser siempre joven? Sobre todo ahora, que aparecen las primeras canas y las primeras arrugas. Aunque siempre está la opción de envejecer como Nick Cave. 
 

Wilde, O. (2001). El retrato de Dorian Gray. Espasa Calpe.



'The Outcast and The Rite' de Helen de Guerry Simpson: sutilidad australiana

Ya he traído por aquí varios libros de Melissa Edmundson, algunos de los cuales, como Women's Weird: Strange Stories by Women, 1890-1940Women´s Weird 2: More Strange Stories by Women, 1891-1937 y Avenging Angels: Ghost Stories by Victorian Women Writers he disfrutado muchísimo y me han proporcionado otro buen montón de buenas lecturas. Este The Outcast and The Rite: Stories of Landscape and Fear, 1925-1939 es el primero que me deja un poco frío.

Melissa Edmundson es profesora de la Manchester Metropolitan University especializada en Literatura Victoriana, además de editora antologista de numerosos libros. Sus estudios y sus intereses están dirigidos a la la literatura victoriana y eduardiana escrita por mujeres, especialmente la de temática sobrenatural. Así, ha rescatado a autoras como Clotilde Graves y Elinor Mordaunt. También está a punto de publicarse una recopilación de relatos de D. K. Broster. The Outcast and The Rite es el dedicado a la australiana Helen de Guerry Simpson.

En Grey Sand and White Sand la autora narra una historia sobre perseguir lo inalcanzable. Un artista busca su obra maestra pintando el cuadro de un paisaje, pero este siempre es cambiante, nunca puede reproducirlo tal como es. Al igual que su relación de pareja. Hay algo dentro que te impele a buscar esa perfección, pero nunca llega. En The Rite una joven decide internarse en un bosque como manera de huir. Tiene que elegir con quién casarse, si con quien de verdad quiere o con quien puede darle el nivel de vida que anhela. Una mirada muy cínica sobre el matrimonio y la pareja repleto de simbolismos. As Much More Land describe una habitación maldita y la historia que la rodea. Al final se convierte en toda una reflexión sobre el miedo como experiencia, que puede ser divertida. Pasar miedo, hasta cierto punto, y en un ambiente controlado, es algo disfrutable.
Disturbing Experience of an Elderly Lady es la historia de una mujer que se enfrenta a la tradición representada por la nueva casa. Gracias a la herencia recibida tras la muerte de su marido, por fin puede disfrutar de la libertad que da tener dinero y poderlo gastar a como quiera. Acaba comprando una vieja casa y gastando mucho dinero en reformarla, aunque comprobará que la casa se resiste a ser cambiada.

Los relatos de The Outcast and The Rite bordean lo sobrenatural. A veces caen en ello, pero generalmente son más sutiles y sobre todo más simbólicos, y si pertenecen a algún género, este es el realismo. Helen de Guerry Simpson tiene algo parecido a lo que tiene la obra Daphne du Maurier, sin llegar a crear esas atmósferas tan asfixiantes y opresivas. Mucho más simbólica, a veces sutil, su obra tiende más hacia el realismo con algunos toques fantásticos. De todas las autoras rescatadas por Melissa Edmundson, es la que me ha parecido menos interesante. También por las expectativas puestas. Había leído recientemente el libro de Elinor Mordaunt, abiertamente de temática sobrenatural, muy variado, y esperaba algo similar en tono y forma. Algunos relatos están bien, y otros son más olvidables. En cualquier caso, encantado de haber podido conocer a otra autora más.

Edmundson, M. (2018). Avenging Angels: Ghost Stories by Victorian Women Writers. Victorian Secrets.
Edmundson, M. (2019). Women's Weird: Strange Stories by Women, 1890-1940. Handheld Press.
Edmundson, M. (2020). Women´s Weird 2: More Strange Stories by Women, 1891-1937. Handheld Press.
Mordaunt, E., & Edmundson, M. (2021). The Villa and The Vortex: Supernatural Stories, 1916-1924, Handheld Press.
Graves, C. & Edmundson, M. (2021). A Vanished Hand and Others. Swan River Press.
Broster, D. K., & Edmundson, M. (2022). From the Abyss: Weird Fiction, 1907-1940, Handheld Press.
de Guerry Simpson, H., & Edmundson, M. (2022). The Outcast and The Rite: Stories of Landscape and Fear, 1925-1939. Handheld Press.




'Las manos de Orlac' de Maurice Renard: secretos y mentiras

Las manos de Orlac es una novela fatástica del escritor francés Maurice Renard. Mezcla de misterio, ciencia ficción y terror, el libro está como el autor, a medio camino entre dos épocas: la del folletín decimonónico y la del pulp. Nacido en 1875, Maurice Renard no ha tenido la suerte de ser tan traducido como su compatriota Jules Verne o como algunos anglosajones de la época. De hecho, esta novela bebe mucho del estilo de uno de esos autores anglosajones como es H. G. Wells. 

Stéphen Orlac es un joven y famoso pianista que sufre un accidente ferroviario. Su esposa, que esperaba su regreso en una estación de París, lo encontrará moribundo en los restos de uno de los vagones. Trasladado a la clínica del doctor Cerral, un polémico doctor y cirujano, stéphen salvará la vida para descubrir que sus manos ahora son torpes y diferentes, lo que lo sumirá en la depresión. También, empiezan a suceder misteriosos hechos: robo y posterior devolución de joyas, una misteriosa banda de ladrones, sesiones espiritistas y médiums, asesinatos... Y Stéphen parece estar en el epicentro de estos acontecimientos.

En Las manos de Orlac la trama se vuelve más alocada hacia el final. Con un inicio bastante convencional, la historia se adentrando en un territorio pulp con las idas y venidas de los personajes y las diversas subtramas que introduce Renard, jugando con el posible elemento sobrenatural. Algo que descarta Renard dando a la novela un final razonable y racional a tanta trama alocada. La explicación, después de todo lo sugerido anteriormente, puede llegar a decepcionar un poco. En cualquier cosa, es una novela que se lee y se disfruta por el viaje que se hace con ella, no porque plantee un misterio. Si Stéphen Orlac combate a dioses primigenios en las catacumbas de París o si acaba persiguiendo al mismísimo Arséne Lupin es lo de menos. Por eso el final no desmerece, aunque si Renard no hubiese buscado una explicación racional, tampoco habría pasado nada.

Publicada en 1920, Las manos de Orlac pronto conoció una adaptación cinematográfica de la mano del alemán Robert Wiene en 1924. No es El gabinete del doctor Caligari pero también está muy bien. En 1935 llegaría la versión de Hollywood con Peter Lorre como protagonista. También hay otra adaptación británica de 1960 con Christopher Lee y una versión bastante libre de la historia de 1991 titulada Cuerpo Maldito con Jeff Fahey de protagonista, el Lapidus de Perdidos. Esta última me parece la más divertida y alocada de todas las adaptaciones de la novela. También porque parte de un mismo planteamiento pero lleva la historia por otros derroteros. En definitiva, la novela es un buen ejemplo del pulp de la época, heredero de los folletines del siglo anterior, y uno de los primeros ejemplos de body horror en la literatura.

Renard, Maurice (2021). Las manos de Orlac. Libros del Tiempo.



'Picnic en Hanging Rock' (1975): escuela de señoritas

Picnic en Hanging Rock es una película de terror y misterio australiana dirigida por el también australiano Peter Weir. Basada en la novela Joan Lindsay del mismo título, Picnic en Hanging Rock es una de las películas más importantes dentro del terror australiano, que en la década de los setenta vivió su edad de oro. Títulos como La última ola, también de Peter Weir, Despertar en el infierno, Walkabout o Largo fin de semana así lo atestiguan. Y en todas esas películas, de un modo o de otro, el paisaje y la naturaleza australianas están presentes.

Picnic en Hanging Rock relata la historia de la desaparición de tres alumnas y una maestra en una excursión al campo. En un prestigioso y elitista internado para chicas, el día de San Valentín de 1900 realizan una excursión a Hanging Rock, un monte perdido en medio de la nada. Suceden varios hechos misteriosos que predecen a la desaparición, como que todos los relojes se paren a las 12 o que todos caigan dormidos también al mismo tiempo. Y se ofrecen algunas explicaciones racionales, como el electromagnetismo y el calor. Ya es problema del espectador aceptar esas explicaciones o no. Miranda, una de las alumnas del internado, lidera una excursión a la cima con otros tres alumnas. En un moemento determinado, como en un sueño, desaparecen miranda y otras dos compañeras más, además de una profesora que había ido, sin saber muy bien por qué, en su busca.

En la película se tratan varios temas, además del misterio. Unos sugeridos abiertamente y otros tratados de manera más sutil. Picnic en Hanging Rock es una película de época que critica la educación femenina de la época. Trasplantan la sociedad victoriana inglesa de la época a un paraje inhóspito como Australia. Las mujeres tienen que vestir con su corsé. sus medias, sus mil prendas interiores y guantes, porque eso es lo que hacen las señoritas. La directora del internado es un buen ejemplo de hipocresía victoriana, más preocupada por su prestigio y el qué dirán que por sus alumnas. Cuando la única de las alumnas desaparecidas aparece viva, lo más importante es que "esté intacta". La virginidad es un valor en una sociedad que trata a las mujeres como mercancia. También se insinúa una posible relación lésbica entre Sara, la huérfana estudiante, y Miranda, que es descrita en un momento de la película como "un ángel de Botticelli". Sara es el cervatillo abandonado y condenado. También, a través de otros personajes, vemos las relaciones de clase existentes entre la élite gobernante y la clase trabajadora. Y todo esto, la crítica social a la educación y a la sociedad de la época, está envuelto en un halo de misterio y de simbolismo. El ascenso a la cima, al cielo, es la muerte y la iluminación. Ángela, descrita como un ángel, lidera esa excursión a la cima en un monte, Hanging Rock, donde parece habitar el dios Pan griego.



Una de las cosas que hace muy bien Peter Weir es lo de insinuar posibles culpables. Como en una novela de Agatha Christie, los espectadores estamos acostumbrados a culpar al mayordomo. Pero Picnic en Hanging Rock funciona de manera distinta. Weir frustra nuestras expectativas cuando los posibles culpables son los responsables de rescatar a la única superviviente de la desaparición. Porque lo importante es todo lo que rodea al misterio más que el misterio en sí. Y porque no existe una epifanía final que revele dicho misterio. Desaparecen cuatro personas, sólo se encuentra a una y nunca llegamos a saber realmente qué es lo que pasó. Y es precisamente esta falta de resolución y la manera en la que está contada la historia lo que ha hecho que se convierta en leyenda. Algo de lo que podrían haber aprendido en las últimas temporadas de Perdidos, por cierto. Hay muchas teorías y libros intentando dilucidar el misterio de las desapariciones de Hanging Rock, pero quizás el hecho más curioso es que esta ficción se haya convertido en una leyenda urbana que se cuenta como si de verdad hubiese sucedido. Es una historia que se ha incorporado al folclore nacional australiano y donde ya poco importa que esté basado en un hecho real o no. Fascinante.

A nivel de realización está muy bien dirigida. Nos podríamos preguntar, parafraseando a los Monty Python, qué nos ha dado Peter Weir. Y no, no han sido acueductos y un sistema de alcantarillado como los romanos, pero sí películas como El show de Truman, El club de los poetas muertos, Master and Commander, El año que vivimos peligrosamente, Único testigo, La costa de los mosquitos, La última ola o esta Picnic en Hanging Rock. En el caso de esta última, un cine evocador, de atmósfera, que provoca sensaciones a través de imágenes y que crea su propio mundo. ¿Dónde está Miranda ahora? Probablemente convertida en ninfa o en el verso de un poeta






 

'De noche, bajo el puente de piedra' de Leo Perutz: el paraíso perdido

Leo Perutz es uno de los escritores más importantes del fantástico europeo de principios del siglo XX. Nacido en Praga en 1882 en el seno de una familia judía, participaría en la I Guerra Mundial y se exiliaría a Palestina durante la II Guerra Mundial. Forma parte, junto a Alexander Lernet-Holenia, Gustav Meyrink, Frank Kafka, Stephan Grabinski, Maurice Renard, Aleksandr Belaiev, Aleksandr Bogdánov, Stephan Grabinski y otros más, de una nómina de escritores europeos que revolucionó el género fantástico a principios del siglo pasado.

De noche, bajo el puente de piedra, publicada en 1953, es una de las últimas novelas de Perutz y está considerada como su obra maestra. Y lo de novela habría que cogerlo con pinzas, pues la propia estructura de la novela la componen catorce relatos independientes entre sí pero interconectados por varios personajes y lugares, es este caso el barrio judío de Praga. Cronológicamente se sitúa la acción entre finales del siglo XVI y principios del XVII, justo coincidiendo con el reinado de Rodolfo II y los sucesos inmediatamente posteriores a su muerte que anteceden la Guerra de los Treinta Años. Es precisamente el emperador Rodolfo II uno de los protagonistas de esta novela.

Con la excusa de narrar los amores imposibles entre Rodolfo II y la judía Esther Meisl, Perutz se adentra en una Praga judía de los siglos XVI-XVII fantástica y llena de elementos de la cábala, la alquimia y la astrología. Es el gran rabino Loew el que, presionado por Rodolfo II bajo la amenaza de acabar con los judíos en su reino, consiente en entregar a Esther al emperador. Pero lo hace de una forma especial, convirtiéndolos en romero y rosal durante el sueño. Esther está casada con Mordejai Meisl, judío prestamista protegido del emperador que también articulará muchos de sus relatos. De hecho es Jakob Meisl, un estudiante de medicina, el depositario de estos relatos y el que transmite esta herencia a Leo Perutz. De noche, bajo el puente de piedra, es la obra más abiertamente fantástica de Leo Perutz. Siempre sobrevuela el elemento fantástico en sus novelas, pero aquí no hay duda. Los catorce relatos, que no siguen un orden cronológico, forman parte de una narración fragmentada que nos sumerge de lleno en una Praga irreal y en sus habitantes, empezando por el excéntrico emperador Rodolfo II. 

En el epílogo final del libro Perutz establece un paralelismo entre esa Praga que él vivió antes de la I Guerra Mundial y la Praga de Rodolfo II antes de la Guerra de los Treinta Años. En cualquiera de los dos casos, esa ciudad murió sumida en un periodo de destrucción absoluto y el libro es un canto melancólico, además de fantástico, a ese tiempo dorado mitificado por la memoria. Como teselas de un mosaico, Perutz hilvana una narración que va de lo particular a lo general, demostrando su inmenso talento como escritor. De noche, bajo el puente de piedra es una novela subyugadora y que bien merece la fama que tiene de obra maestra.

Perutz, Leo (2016). De noche, bajo el puente de piedra. Libros del Asteroide.