Señoras latinoamericanas I: Mónica Bustos y 'Novela B'

Mónica Bustos (1984) es una escritora paraguaya que ha cultivado los géneros del terror y la fantasía. Novela B, publicada en 2013 y reeditada hace unos años, se adelantó unos años al boom iniciado con Las cosas que perdimos en el fuego (2016) de Mariana Enriquez. Eso y estar lejos de los centros editoriales latinoamericanos, sobre todo Argentina y México, ha causado que no sea un nombre tan conocido. Escribir desde la periferia no es fácil. Ahora es más sencillo sortear ese obstáculo y acceder a autoras y obras que de otra manera sería imposible. Aún así, su novela Chico Bizarro y las moscas (2010) ya fue publicada por Alfaguara en su momento. Lo que desató Mariana Enriquez, entre otras, fue la traducción a otros idiomas, sobre todo el inglés, trasladando este fenómeno editorial al centro anglófono del mundo.


Novela B, como su propio nombre indica, es un homenaje al cine de serie B. Si escribir desde Paraguay siendo mujer ya es estar fuera del canon, hacerlo desde un género como el terror es doblemente meritorio. Como pasa con el cine de terror y de serie B, en literatura forma parte de los márgenes y siempre es visto con desdén desde las élites que establecen el canon. Como decía un profesor mío de Lingüística, son señores con batín que huelen a Brummel, fuman puros y beben coñac. Algo que afortunadamente está cambiando, entre otras cosas, gracias a autoras como Bustos.

En Novela B hay una secta vampírica, OVNIS, conspiraciones y chupacabras. Con una narración fragmentaria, Bustos empieza a tejer su novela con capítulos dedicados a distintos personajes y hechos que luego va conectando poco a poco. Como en una tela de araña, la narración de Bustos te va atrapando y la historia comienza a cobrar sentido al conectar todos los puntos. Porque al principio estamos completamente perdidos como en una película de Fulci donde parece que nada tiene sentido. Y tampoco tiene que tenerlo, como en tantas películas de serie B. Lo importante, como ya nos enseñaron los griegos y nos recordaba Kavafis, es el viaje. Y el viaje que nos propone Mónica Bustos en su Novela B merece mucho la pena.


Otro rasgo a destacar de la novela es su carácter latinoamericano. Sus personajes están repartidos por todo el continente conformando una geografía pulp pocas veces vista antes en la literatura latinoamericana. Una novela coral llena de amor por los freaks, que son los monstruos que creamos y que verdaderamente pueblan la novela. Es nuestra mirada normativa, la que establece lo que es normal y lo que no, la que sitúa en el afuera a todo lo que se sale de esa norma. Y lo mismo que en la literatura y en el cine, el afuera es lo que no merece respeto, es donde nacen los monstruos. Algo que ya nos enseñó Elizabeth Engstrom en Cuando la oscuridad nos ama y El elixir negro.


Reeditada por Obscura Editorial, Novela B merece estar en ese nuevo canon que se está escribiendo desde Latinoamérica en estos años. Y por lo que a mí respecta, ojalá alguien la lleve al cine pronto, porque hay un potencial ahí sin explorar. Sólo falta que la traduzcan al inglés para que Stephen King le dé sus bendiciones. Hay mil razones para leer autoras latinoamericanas, Mónica Bustos es una más.

Bustos, M. (2020). Novela B. Obscura Editorial.



"Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio" de Andrea Chapela: Lisa Tuttle conoce Black Mirror

Andrea Chapela (1990) es una escritora mexicana que ha cultivado distintos géneros, tales como el ensayo, la poesía, la novela o el relato. Primero Química de formación, también estudió un máster en escritura creativa en español en la Universidad de Iowa. Actualmente cursa una maestría en Estudios de Japón. Empezó escribiendo fanfics de Harry Potter en internet, a la que siguió una tetralogía de fantasía que comenzó con 15 años. Ha ganado diferentes premios literarios y ha sido firma en distintas revistas y periódicos.  Con su Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio también ha traspasado fronteras lingüísticas al ser traducida, como otras escritoras de su generación, a otros idiomas. También, y pese a haber comenzado a escribir desde muy temprana edad,  Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio (2021) junto a Grados de  miopía (2019) la ha situado en el  mapa de este boom literario de escritoras latinoamericanas que parece no tener fin. Y que esperemos que así sea, porque si algo no cambia de unas escritoras a otras  es la calidad de sus obras.


 

Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio es un  libro de relatos de ciencia ficción. Una ciencia ficción que tiene en la  mayoría de relatos su centro en una Ciudad México futurista y en el que protagonistas femeninas se  enfrentan a los efectos de un aparato y/o nueva tecnología en sus relaciones afectivas. Tiene un algo de Black Mirror pero sin la tecnofobia latente en esa serie. Una de las tesis de Chapela es que la tecnología es neutra, lo que no es neutro es el uso que hacemos de ella. También es central la crítica que realiza al capitalismo y a su idea de progreso como religión: no todo avance tecnológico nos hace  más  libres si el sistema en el que vivimos es el que es. Igual que no habrá más igualdad entre hombres y  mujeres si no cambiamos la  estructura material que permite la reproducción del machismo.


Andrea Chapela empuja un poquito ciertas tecnologías ya existentes, ciertos elementos de nuestro presente, para conseguir ese extrañamiento en sus relatos. En uno de sus relatos las redes sociales no comparten vídeos y fotos, sino momentos y sentimientos. Literal. Puedes experimentar la vida de otras personas. Por mucho que la tecnología avance no soluciona todos nuestros problemas y además crea otros nuevos. Chapela centra su crítica en cómo estos avances afectan a las relaciones de las  protagonistas: el novio que quiere compartir  hasta los pensamientos de su pareja, un amor más allá  de la  muerte, la  soledad y  la incomunicación de los viajes espaciales, la relación entre ama y criada...


Se ha hablado de Ray Bradbury para definir el estilo de Chapela en este libro y no podría estar más en desacuerdo. Algo hay de Ursula K. Leguin, algo de su  humanismo con una mirada de científico. Y hay un mucho de Lisa Tuttle. Una Tuttle que empezó su carrera escribiendo  ciencia ficción y en la que siempre hay  un elemento de terror que hace que nuestro vello se erice. En Chapela hay ese extrañamiento de la realidad propio de un género como la ciencia ficción, pero sus relatos también contienen píldoras de terror, un terror cotidiano como el de Tuttle. O ya puestos, la desolación de los clones en Nunca me abandones de Ishiguro.


No sé por dónde saldrá Andrea Chapela y cómo decidirá continuar su obra. A lo mejor después de finalizar sus Estudios de Japón le da por escribir una novela sobre la yakuza; o de Doraimon. Por mí que haga  lo que quiera, que yo la leeré. Como a Fernanda Trías, Liliana Colanzi, Mónica Bustos o Mariana Ojeda.

Chapela, Andrea (2021). Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio. Almadía.




'Cometierra' y 'Miseria': el conurbano fantástico de Dolores Reyes

Si la publicación en los últimos años de obras de escritoras victorianas olvidadas ha sido un fenómeno que parecía no tener fin, lo mismo parece suceder con el fenómeno editorial desatado por por las escritoras latinoamericanas. Se recuperan escritoras del pasado, pero sobre todo tiene que ver con las escritoras contemporáneas. Tampoco es un fenómeno que se circunscriba a un solo país: sí, hay mucha mexicana y argentina, pero es que se publican con éxito obras en cualquier país. 


Dolores Reyes forma parte de las SLQMM (Señoras Latinoamericanas Que Molan Mucho). Escritora argentina nacida en 1978 en Buenos Aires, Cometierra y Miseria son sus dos primeras novelas. La primera, publicada en 2019, fue un éxito editorial, traducida a varios idiomas. Le siguió su  continuación en 2023, Miseria. Dolores Reyes es una escritora y maestra de escuela formada en Letras Clásicas que ejerce desde hace años en el Conurbano, el espacio protagonista desde donde narra sus ficciones.


Cometierra es la primera novela de Dolores Reyes, publicada en 2019.  Un éxito fulminante de Reyes que ha sido declarado por el New York Times como libro del año y recomendado por Oprah Winfrey en su programa. Obra nacida en un taller de literatura coordinado por la escritora Selva Almada, tiene como protagonista a Cometierra, una niña/adolescente marginada y marginal que vive  en el conurbano bonaerense. Cuando su madre muere, en el funeral, come tierra del cementerio,  lo que pone de manifiesto su don: tiene la visión de su madre asesinada a manos de su padre. Lo mismo sucederá cuando su maestra, la seño Ana, desaparezca. Comerá tierra y verá lo que le ha sucedido y dónde se encuentra su cuerpo. Dolores Reyes trata el tema de los feminicidios, que en muchos países latinoamericanos van acompañados de la desaparición de los cuerpos de las víctimas. No sólo son asesinadas, sino que son desaparecidas. A las puertas de su casa, empiezan a aparecer botellas llenas de tierra con una ficha de contacto. Cada botella pertenece a una mujer desaparecida. Aunque Cometierra se niega en un principio, se acaba convirtiendo en la única persona en esclarecer esas desapariciones gracias a su don. Un don que también la convertirá en objetivo de los violentos, que la obligará a huir del barrio junto a su hermano Walter y su novia  Miseria.


Miseria es la continuación de Cometierra. La novela está narrada a dos voces. Miseria es la cuñada de Cometierra, una joven de 16 años embarazada, precarizada y marginal, pero tremendamente vitalista. Un poco como el reverso de Cometierra, del que se nos revela su nombre, Aylén. Aylén es una joven  de 19 años taciturna y encerrada en sí misma debido a su don y a las visiones que este le acarrea. Si en la anterior novela Reyes trataba los feminicidios y el abandono de las víctimas por parte del Estado, en Miseria también añade otros temas,  como la violencia obstétrica. Miseria deberá dar a luz en su casa con la ayuda de Tina, su compañera de trabajo,  partera como todas las mujeres de su familia antes que ella. Como Cometierra, que pone su don al servicio de la comunidad, Tina es depositaria de un saber ancestral puesto al servicio de las mujeres. 

Miseria utilizará el don de su cuñada Aylén, la mejor vidente según ella, para poner en pie un negocio de búsqueda de personas. Pero el don de Aylén la pondrá a ella y a sus seres queridos en peligro cuando una poderosa bruja vea amenazado su espacio debido a su éxito.


Lo que hace Dolores Reyes en estas dos novelas es de no creerlo. Un acercamiento desde el realismo a temas como los asesinatos machistas y las desapariciones de cuerpos sería para cortarse las venas. Más si añades a unas protagonistas marginales abandonadas por el Estado a su suerte. Pero Dolores Reyes le da la vuelta. Primero desde el fantástico, que no le quita gravedad  a los hechos, pero sí le da otra  perspectiva. Luego está la resignificación. La coprotagonista  de la segunda novela es Miseria, del que no conocemos su verdadero nombre, sólo el apodo. Es Miseria porque su madre la llevaba al comedor social. De ahí su apodo. Sin embargo Miseria es todo lo contrario a lo que podría sugerir su apodo: es una joven vitalista, charlatana hasta la saciedad, con un montón de amigos. Es como Walter, su novio y hermano de Cometierra, una joven precarizada de origen marginal, pero que construye redes de cuidados. En este caso, con otras mujeres. Ojalá más de Cometierra y Dolores Reyes pronto. De momento la serie de Amazon está al caer.

Reyes, Dolores (2019) Cometierra. Sigilo.
Reyes, Dolores (2023) Miseria. Alfaguara. 







'Mugre rosa' de Fernada Trías: picnic extraterrestre en Montevideo

Fernanda Trías (1976) es una escritora uruguaya residente en Colombia. Forma parte de ese gran boom literario de escritoras latinoamericanas surgido la anterior década. Una de las características de ese movimiento extraliterario es que las obras de estas escritoras son traducidas a otros idiomas, especialmente al inglés, al poco de publicarse en castellano. 

Mugre rosa (2020) es una novela distópica que narra la vida de una mujer bajo una misteriosa pandemia. A pesar de estar publicada en 2020, no tiene relación con la pandemia real del COVID. De hecho, la pandemia en Mugre rosa es una excusa para tocar otros temas. La trama tiene lugar en una ciudad que no se nombra pero que se puede identificar como Montevideo. Un Montevideo extraño construido en base a los recuerdos de infancia de Trías, cuando la dictadura de entonces creaba una ciudad de silencios y violencias. La dictadura y posterior exilio a México de Trías y su familia están presentes en la novela de una manera subliminal, sin tratarlos directamente, como una tensión permanente.


La novela tiene  ecos de Ballard, con un extrañamiento de la realidad a través de un elemento: una misteriosa pandemia. La tragedia de Trías es que ese mundo que imaginó en Mugre rosa se volvió muy real en 2020, quitando hasta cierto punto el velo de misterio de ese universo. En él, la protagonista vive en  tensión y  con miedo los afectos perdidos (su expareja), otros conflictivos (relación con su madre) y otros nuevos (niño al que cuida). Todo esto sucede  durante un periodo de crisis (pandemia). Estamos habituados a historias distópicas narradas desde el después del colapso civilizatorio, incluso algunas se centran en los primeros días. Mugre rosa es el durante, la cotidianeidad. El dolor, el miedo y también la belleza y el amor en medio de lo terrible.


Mugre rosa también destaca por otro extrañamiento, en este caso el del lenguaje: una poesía y un ritmo melancólicos que encajan a la perfección con lo que se narra. Recuerda, por buscarle un equivalente un poco más conocido, a la prosa de Mónica Ojeda (1988). O al juego metaliterario de la mexicana Verónica Gerber Bicecci en Conjunto vacío. Mugre rosa es una novela que perfectamente puede entrar en el canon de la ciencia ficción, esa de los Ballard, los hermanos Strugatski y el melancólico Bradbury. Fernanda Trías desarrolla una voz propia quizá no apta para todos los gustos o por el que se deje llevar por la etiqueta de "novela de la pandemia". Es otra cosa y es mucho más. Que vivan las señoras latinoamericanas.


Sordromo es mi banda de rock uruguaya favorita y una de mis preferidas de rock latinoamericano. 





'Arcadian', 'Vermin: La plaga', 'Humane' y 'New Life': guía para naufragar

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 supusieron el despertar violento del sueño neoliberal del "fin de la historia". La crisis económica de 2008 dio la puntada final a este sueño trayendo aparejada un auge del género distópico y postapocalíptico en la ficción, especialmente en el cine. In Time (2011), Los juegos del hambre (2012) o Elysium (2013) son buenos ejemplos de esto. La década de los veinte sólo parece constatar la descomposición acelerada de un modelo y un sistema cuya primera quiebra ya se dio en los ya lejanos setenta del pasado siglo. La democracia liberal, una frágil y reciente flor en términos históricos, languidece sin nadie que la riegue. La ficción narrativa nos da una pista de por dónde soplan los aires de la nueva época.


Arcadian (2024) es una película estadounidense de capital irlandés y canadiense, dirigida por Benjamin Brewer, un tipo que viene de trabajar en videoclips y efectos especiales. El reclamo de la película es Nicholas Cage, que interpreta el papel de padre de los dos hermanos protagonistas. El fin del mundo ha llegado, no sabemos qué ha pasado, pero sí los resultados: una tierra contaminada con monstruos sensibles a la luz que te atacan en la oscuridad de la noche. La humanidad se ha visto reducida a pequeñas comunidades de granjeros que viven aisladas unas de otras. Los dos hermanos adolescentes deben sobrevivir a un nuevo ataque de estos monstruos. 

La película  mezcla drama, acción, romance y algunas dosis de terror, con un Nicholas Cage más contenido de lo habitual, cosa que siempre se agradece. Arcadian es entretenida y da lo que promete, ni más ni menos. Su respuesta al apocalipsis es una vuelta a la ciudad sobre la colina del puritanismo, con la familia y la propiedad como piedras angulares de esta nueva sociedad.




¿Qué les pasa a los franceses con los bloques de viviendas marginales del extrarradio? Hace unos años se publicó un estudio que relacionaba el nuevo extremismo francés de los dos mil con el auge de la extrema derecha. No tanto como consecuencia, sino como reflejo de lo que estaba pasando en ese momento en la sociedad gala.

Vermin: La plaga (2023) es la mejor película de terror sobre arañas que existe. El protagonista es Kaleb, un joven marginal que vive en el viejo apartamento de su madre en un decadente complejo de viviendas que ha conocido mejores tiempos. Cuando uno de los residentes muere por el ataque de unas arañas, el edificio entero es puesto en cuarentena por la policía. Claustrofóbica, por momentos recuerda a la Rec de Balagueró y Plaza. Enclaustrados, poco menos que abandonados a su suerte, con el Estado en su contra y el desinterés del resto de la sociedad por lo que sucede en ese viejo edificio, la salvación de Kaleb pasa por la solidaridad vecinal, la amistad y un fuerte sentimiento de clase.  ¿Quién nos salvará de nosotros mismos?



Humane (2024) es la primera película de la canadiense Caitlin Cronenberg. El final ya está aquí, el desastre ecológico ya no se puede evitar. La única solución para evitar el colapso civilizatorio y la extinción de la raza humana pasa por reducir la población mundial un 20% en un tiempo récord. El gobierno lanza un plan de alistamiento: si decides acabar con tu vida, tus familiares recibirán una serie de pagos económicos y ayudas fiscales. Como siempre, los pobres son los que acaban muriendo para beneficio de los ricos. 

Un viejo periodista ya retirado decide invitar a sus hijos a una cena en la que comunicarles su decisión de alistarse en este programa del gobierno junto a su esposa. Pero lo que debería ser un procedimiento sencillo se complica cuando su esposa decide que no está preparada y huye de la casa. ¿Qué puede pasar cuando dejas a una empresa privada que gestione todo esto? Pues que tienen grandes incentivos en que la gente muera cuando, precisamente, cobran por cada muerte. ¿Alguien ha dicho que la vivienda es un bien de mercado?

Humane es una película a ratos divertida, con mucha acción y con el fin del mundo y la familia como telón de fondo. Un poco como Silent Night (2021) pero sin querer cortarte las venas al final.

New Life (2023) comienza con la escena de una joven, Jessica, perseguida por unos misteriosos asesinos. Su historia se entrelaza con la de Elsa, una enferma de esclerosis múltiple en los primeros estadios de la enfermedad, encargada de encontrarla. Lo que podría ser un thriller más se acaba convirtiendo en otra cosa a medida que avanzan los minutos. Jessica es portadora de una misteriosa enfermedad que convierte a los infectados en llagas vivientes bastante agresivas y quien está detrás de ella es un conglomerado tecnológico dueño de una farmacéutica  responsable del virus. Ahí es nada.

New Life es como mezclar una conspiración noventera de Expediente X con Contagio (2011) y 28 días después (2002) utilizando el formato de historias cruzadas. Igual lo que le sucede a la película, que nunca termina de despegar, es que se queda a medio camino de todo. A su favor juegan los poco más de 80 minutos de duración. Buen punto de partida para una serie tipo Perdidos. 




Cada vez las cosas se están poniendo más feas. En el cine actual hay quien encuentra respuestas en una vuelta al pasado, otros denuncian el abandono del Estado y apelan a una frágil solidaridad de clase; también  hay quien aprovecha la ocasión para imaginar con mucha mala leche un futuro colapso ecológico gestionado por el neoliberalismo o quien, por el contrario, se deja llevar de más por las teorías de la conspiración aunque con gusto actual: el miedo a las grandes corporaciones del ciberpunk y a sus dueños se ha transformado en un miedo real a monstruosos fondos de inversión y  conglomerados tecnológicos sin rostro. ¿Quién escribirá nuestra historia, un Karel Capek por inventar o Elon Mask?










'Audición', 'Piercing' y 'Sopa de miso' de Ryu Murakami: Japón tróspido

Ryu Murakami, también conocido como el Murakami bueno, es un escritor japonés que junto a su tocayo de nombre representa una nueva literatura, más emparentada con la tradición anglosajona y occidental que con la tradición japonesa. Como en el cine, su lenguaje se adecua a la globalización en la que se subsume Japón después de la II Guerra Mundial. A pesar de no leer japonés, sólo traducciones en castellano e inglés, una primera lectura de Murakami nos sitúa en un escenario distinto al de, pongamos por ejemplo, Mishima. Hay unas formas y un lenguaje que entroncan con el realismo sucio anglosajón. Eso sí, salpicado de las particularidades japonesas y de un universo tróspido muy del país del sol naciente. Cualquiera que haya visto alguna película de Hisayasu Sato, Sion Sono o Koji Shiraishi sabe de lo que hablo.


Audición (1997) es quizás una de sus novelas más conocidas, en gran parte debido a la versión cinematográfica dirigida por Takashi Miike, otro japonés con la cabeza abollada. En ella, Aoyama, un rico viudo cuarentón, decide aprovechar su amistad con un productor de cine  para organizar una falsa audición para encontrar pareja. Cosas de no tener Tinder. Aoyama busca una mujer joven y culta. Por su puesto, que sea guapa. Así es como conoce a Asami, una joven de 24 años, misteriosa y con un halo de peligro del que todos sus conocidos le avisan. Pero Aoyama está  profundamente enamorado. Después  de una noche de sexo guarro, Asami desaparece. Sus esfuerzos por encontrarla son infructuosos, hasta que un día  Asami aparece en su casa. 


Audición podría, en apariencia, ser definida como una comedia romántica que sale muy mal. Una de estas pastelosas y tremendamente machistas  con un giro bastante inesperado, marca de la casa: psico-thriller con una  buena dosis de splatter. ¿Cómo noiba a gustarme?



En Piercing (1994) Murakami abre su novela con una escena doméstica: Masayuki contempla a su hija recién nacida en la  cuna. Lo que rompe con esta normalidad es que Masayuki sostiene en su mano un afilado picador de hielo con el que fantasea asesinarla. Algo que ya ha hecho antes. Su voz interior le urge a buscar otra víctima si quiere salvar a su hija. Así, traza un plan: pedirse unas vacaciones, irse solo a un hotel y contratar a una prostituta con la que dar rienda suelta a sus fantasías homicidas. Así es como conoce a Chiaki. Pero sus planes dan un giro cuando ésta decide autolesionarse con una navaja suiza en el baño. Por miedo a ser descubierto, la lleva al hospital y luego la acompaña a casa. Como en Audición, la trama, en este punto, da un giro inesperado.

Otro psico-thriller en el que se dan cita dos personalidades tóxicas, un romance entre dos psicópatas que se tuerce con su buena ración de splatter y sexo turbio. 

De ésta también hay versión cinematográfica, más moderna, a cargo de Nicolas Pesce, el director del fallido remake de La maldición (2020).



Sopa de miso (1997) es otra de sus novelas más conocidas. Aquí el protagonista es Kenji, un veinteañero que se dedica a organizar tours sexuales en el barrio rojo de Tokio para turistas, principalmente estadounidenses. El día antes de año nuevo es contratado por Frank para que ejerza de guía durante los próximos tres días. Mientras tanto, se suceden las noticias de mujeres brutalmente asesinadas.  Kenji empieza a sospechar que Frank no es lo que parece y que está relacionado con esos asesinatos.

La novela tiene unos aires más oníricos y surrealistas, por lo que ha sido comparada con American Psycho. Algo de eso hay, porque las fronteras de la realidad se desdibujan y Frank se convierte en una presencia casi sobrenatural, como de villano de slasher, un Freddy Krueger que amenaza con trastocar la vida de Kenji. Es capaz de hipnotizar a placer y tiene una fuerza sobrehumana, además de ser capaz de aparecer y desaparecer como la niebla.

Es un psico-thriller como las otras dos, pero esa atmósfera turbia y enrarecida sitúan a Sopa de Miso en otro lugar. 



Ryu Murakami es un autor prolífico, casi como la belga Amelie Nothomb, que también muestra una fascinación por el cuerpo y el body horror, aunque en el caso de Murakami más del lado del splatter. Además de prolífico, también es polifacético: artista de rock, director de cine y guionista... Su estilo es el del realismo sucio, pero un realismo muy turbio. Una buena manera de adentrarse en su mundo es a través de estas tres novelas. Además, son muy cortas y se leen en dos tardes. Nada mejor para adentrarse en el japón tróspido.

Murakami, Ryu (2009). Audition. Bloombury.
Murakami, Ryu (2008). Piercing. Bloombury.
Murakami, Ryu (2006). In the Miso Soup. Bloombury.







  

'The Moon Will Look Strange' de Lyda E. Rucker: una pesadilla genérica

The Moon Will Look Strange es la primera colección de relatos de la estadounidense Lynda E. Rucker. Por aquí hablé de You'll Know When You Get There, su segundo libro publicado por la irlandesa Swan River Press, con la que también publicó su tercera y hasta ahora último libro, Now It's Dark, una edición en tapa dura de momento limitada a 500 ejemplares. Rucker es licenciada en inglés y ha publicado relatos en numerosas revistas dedicadas al terror y la ficción extraña.


Su segundo libro contó con el prólogo de Lisa Tuttle y no es sólo es el prólogo lo único que comparten. Existe un hilo que conecta ambas narrativas, la pesadilla genérica de la vida cotidiana. Las dos proceden del sur de Estados Unidos y las dos viven o han vivido en las islas británicas. Además, su ficción parte de lo cotidiano, una realidad que se va enrareciendo hasta que sin darte cuenta acabas viviendo una pesadilla.


The Moon Will Look Strange es una colección más irregular, pues sus doce relatos provienen de distintas revistas, publicados entre 1999 y 2012. Una falta de unidad que a veces puede llegar a despistar, donde unos relatos muestran un estilo más pulido y maduro que otros. En cualquier caso, en todos están presentes las obsesiones de Rucker y un estilo narrativo reconocible. Rucker ha viajado por el mundo y por Europa, y de esa experiencia surgen algunos de sus relatos, y es quizás esa mirada naif, de guiri, lo que más puede chocar a un lector/a no estadounidense, ese pretendido exotismo que no deja de ser la visión de un turista bastante perdido. Pero a Rucker se le perdona. También algo en lo que se diferencia con respecto a su segunda colección de relatos, es que hay más protagonistas masculinos, algo que no necesariamente es algo malo, pero sí que existe una disociación en esas voces masculinas que no terminan de funcionar tan bien como las femeninas.


The Moon Will Look Strange es el más que correcto debut de Lynda E. Rucker. Una forma de afrontar el terror similar al  de otras escritoras como Lisa Tuttle y Mariana Enriquez, que parten de la realidad cotidiana para elaborar sus terrores. Lynda E. Rucker es carne de cañón de La Biblioteca de Carfax, que ya ha mostrado interés en algunas escritoras irlandesas publicadas por Swan River Press. Ojalá pronto podamos disfrutar de Rucker en castellano.


Rucker, Lynda E. (2013), The Moon Will Look Strange, Karoshi Books.