Nueva Ficción Extraña Latinoamericana I: ´Miles de ojos' e 'Iris' [BOLIVIA]
Miles de ojos (2021) es una novela del escritor boliviano Maximiliano Barrientos (1979). Publicada por El Cuervo en 2021, fue en cierto modo rescatada por Caja Negra en Argentina en 2022, lo que dio una mayor circulación y difusión a la novela. Más o menos es fácil, aunque no barato, conseguir los libros de Caja Negra en España. Por de pronto, sabemos que existen, que ya es algo.
El llamado new weird o nueva ficción extraña latinoamericana es un paraguas que cobija a las literaturas fantásticas que no son sólo terror —el neogótico— y que se caracterizan por una hibridación entre géneros y cierta experimentación formal. Miles de ojos se adscribe a esta hipótesis de lectura que es el de la nueva ficción extraña, quizás menos conocida en España pero muy leída en los países del continente.
Miles de ojos está dividida en cuatro partes y cuenta con tres protagonistas. Ambientada en Bolivia, la primera parte comienza en los años setenta donde el protagonista huye de una secta que le persigue y que quiere recuperar el coche que conduce, un Plymouth Road Runner. La historia continua en la Santa Cruz de los noventa donde un adolescente metalero intenta descubrir por qué su hermano se suicidó estrellando su coche contra un árbol. Empezará a ser acechado por los miembros de una secta mientras su cuerpo comienza a cambiar a medida que sueña con una entidad de otra dimensión. ¿Cuál es la relación que tenía su hermano con la secta de adoradores de la velocidad? ¿Qué es la entidad que le observa? ¿Por qué su cuerpo está cambiando? ¿Cuál es su papel y el del Plymouth Road Runner que conducía su hermano? La tercera parte de la novela tiene lugar después de que esa entidad haya cruzado a nuestro universo y lo haya destruido. La cuarta es una vuelta a una realidad previa alternativa.
En Miles de ojos lo monstruoso, el evento que va a destruir el orden simbólico de la realidad que conocemos, también es la razón de su rearticulación. La introducción de la alteridad, lo raro, es lo que cuestiona el orden simbólico establecido. El protagonista de la parte ambientada en los noventa es un adolescente metalero de clase media. En la Santa Cruz de esa década, un adolescente con pelo largo y camiseta de grupo de música extrema era la alteridad, una especie de monstruo que rompía con la noción de sentido existente. La subcultura de los metaleros, como la de la secta de adoradores de la velocidad, son la alteridad que cuestiona el orden. También está la idea de la materialidad del cuerpo previa a la creación del yo. En el posthumanismo el cuerpo es una simbiosis con lo no biológico. Pensemos en las gafas, las vacunas o todas las prótesis que forman parte de nuestro día a día. Así es la novela los cuerpos se fusionan con el cromo y el acero, con los árboles y el asfalto.
Miles de ojos y su autor, Maximiliano Barrientos, son el exponente y referente de la nueva ficción extraña latinoamericana. Barrientos forma parte de un proyecto comunitario dentro de la literatura que propone la búsqueda de nuevas estéticas y sentidos. El agotamiento del Realismo ha traído de vuelta a un primer plano los géneros no miméticos como el fantástico, el terror y la ciencia ficción. Tiempos nuevos, tiempos salvajes.
Iris (2014) es una novela de ciencia ficción distópica del boliviano asentado en EEUU Edmundo Paz Soldán (1967). Publicada por Alfaguara en 2014, Iris supuso un cambio de tercio en su elaboración literaria. Adscrito desde los noventa al movimiento McOndo, reacción al realismo mágico previo que poponía una vuelta a la cultura urbana y realista, con Iris se adentra de lleno en la ciencia ficción.
La novela está dividida en cinco partes, cada una narrada por una voz distinta y cuyos relatos se entrecruzan con los demás. Llegamos a tener hasta una voz sin nombre, un protagonista que nunca se identifica. Paz Soldán juega con el lenguaje como lo hacía Gibson en Neuromante: hay neologismos, anglicismos, palabras quechua, uso de contracciones... Los formalistas rusos hablaban de la desaumatización del lenguaje, de la capacidad de generar un extrañamiento mediante esa desaumatización. En Iris no existen las notas al pie de página o un glosario al final del libro. Como lectores, estamos obligados a descifrar el código del neolenguaje que plantea Paz Soldán. El propio lenguaje es parte de la hibridación cultural que se propone como trama y es agente de extrañamiento.
La novela está dividida en cinco partes, cada una narrada por una voz distinta y cuyos relatos se entrecruzan con los demás. Llegamos a tener hasta una voz sin nombre, un protagonista que nunca se identifica. Paz Soldán juega con el lenguaje como lo hacía Gibson en Neuromante: hay neologismos, anglicismos, palabras quechua, uso de contracciones... Los formalistas rusos hablaban de la desaumatización del lenguaje, de la capacidad de generar un extrañamiento mediante esa desaumatización. En Iris no existen las notas al pie de página o un glosario al final del libro. Como lectores, estamos obligados a descifrar el código del neolenguaje que plantea Paz Soldán. El propio lenguaje es parte de la hibridación cultural que se propone como trama y es agente de extrañamiento.
Iris está ambientada en un futuro en el que otro mundo ha sido colonizado, precisamente el que da nombre a la novela. En una isla de ese mundo se llevaron acabo pruebas nucleares que contaminaron el territorio, para acabar descubriendo años después yacimientos de un mineral muy preciado. SaintRai es la megacorporación encargada de explotar esos yacimientos a través de la violencia y la coerción. En la isla conviven los indígenas, hasta cierto punto mutados por las pruebas nucleares y el propio planeta, junto al ejército reclutado por SaintRai proveniente del exterior. También las máquinas. Un cuerpo que sufra un accidente y necesite ser reconstruido puede pasar a formar parte de la corporación si esas nuevas prótesis sobrepasan el 60% del cuerpo. SaintRai también es dueña de la memoria: puede borrarla y modificarla casi a su antojo.
Como en Miles de ojos, en Iris aparece lo místico y una entidad que trae un fin y un nuevo comienzo. El otro es Xlött y la experiencia religiosa-mística asociada. Son las drogas que se toman y también el jün, la droga del culto a Xlött. El jün trae aparejado un ritual de limpieza a través de la disolución del yo, que a su vez da acceso a otra realidad. Frente a otras experiencias solipsistas que proporcionan las drogas que trae SaintRai a Iris, la mística asociada a Xlött es el vacío, el nihilismo último y extremo.
El gótico son los recuerdos de fantasmas en un castillo. El marxismo gótico es la capacidad de explorar las grietas del sistema y los estados alterados de la conciencia. En lo weird, lo extraño, siempre vinculado a lo popular y en la periferia del canon literario, late la pulsión de transgredir, de una alteridad que está por venir. Eso fue Kafka y Lovecraft, y eso son Edmundo Paz Soldán y Maximiliano Barrientos —entre otros muchos—. Hoy la fractura, el quiebre, la otredad que produce un shock en nuestra percepción del mundo tal cual es, hay que buscarla en la nueva ficción extraña. Abracemos lo monstruoso y abracemos a los escritores latinos turbios.
Barrientos, Maximiliano (2022). Miles de ojos. Caja negra.
Paz Soldán, Edmundo (2014). Iris. Alfaguara.






12 de mayo de 2026 a las 9:11
Definitivamente la ficción weird le da mil vueltas y una patada voladora al realismo mágico y sus señores latinoamericanos rancios XD. No conocía a ninguno de estos autores (es curioso que ahora el boom sea de sus coetáneas y no de escritores) pero si que me ha sorprendido mucho el uso de elementos cotidianos como un vehículo y la velocidad como objeto de culto y fanatismo...¡Menuda vuelta a las propuestas de Cronemberg! También es extraño acercarse a ese reflejo de un pasado relativamente cercano como era Latinoamérica en los 90, frente a la imagen que mantuvimos durante mucho tiempo de "allí están mal". Aquí al final también, pero a las ranas nos van hirviendo de forma distinta según la latitud.
La integración del lenguaje en la narración también tiene mucho potencial: es una forma de aportar trasfondo al lector haciendo que se implique, que tenga que comprender un vocabulario y referencias y que solo lo conseguirá prestando mucha atención al contexto..como alguien recién llegado a un país extraño. Un recurso que ya en Neuromante me había gustado mucho.
12 de mayo de 2026 a las 16:47
El realismo en general tiene poco que decir hoy en día. Creo que por un lado se da el fenómeno editorial del neogótico, protagonizado por autoras, aunque no sólo. Es el que pasa por España y de ahí a Latinoamérica de vuelta. Y luego está el new weird y la ciencia ficción, apoyados en editoriales independientes (Mig21 en Uruguay, Caja Negra Argentina, Elefantina México, Vestigio Colombia...) y que viajan entre países latinoamericanos sin pasar necesariamente por la industria editorial española. Es mi nueva zona de confort, de aquí no me muevo en mucho tiempo xD.
Mencionas a Cronenberg y justo estoy terminando de leer el libro de relatos 'Parásitos perfectos' del colombiano Luis Carlos Barragán: es una locura. Como 'Crash' de Ballard pasado por el tamiz del cine de Cronenberg y adaptado a la realidad colombiana.
Aquí nos hierven más despacito, imagino que influye el haber sido centro de todo no hace mucho. El «virgencita, que me quede como estoy» lleva mucho tiempo sonando en nuestros oídos xD.
En general, por lo poco que llevo leído de lo que se está haciendo en Latinoamérica, tengo la sensación de que hay más experimentación con la forma y el lenguaje. Ninguna de estas novelas ganará el premio Planeta o el Nadal pero son mucho más interesantes. La Latinoamérica Turbia es mi nueva región favorita xD.