'Nuevas formas de trabajo' de Pablo Pelluch: el futuro ya está aquí
Nuevas Formas de Trabajo (2022) es la última novela publicada por Pablo Pelluch. Autor de relatos incluidos en diversas antologías, como el magnífico Señora del dolor y la tristeza, también es el creador y conductor del Normal Podcast for Normal People, el mejor podcast sobre el fenómeno cripipasta en castellano.
Pocas cosas hay más aterradoras a día de hoy que los lugares de trabajo contaminados por la cultura corporativa. En la novela esa cultura es leitmotiv de la narración, al que se alude en numerosas ocasiones bajo el nombre de Nuevas Formas de Trabajo, que también da título al libro. Bajo una capa de amabilidad, con palabras como flexibilidad y libertad, la llamada gestión suave, surgida en los años ochenta, no es más que otra manera nueva de disciplinar a la fuerza de trabajo. Desde la introducción del cronómetro en la fábrica por parte de Taylor hasta el Five Dollar Deal de Ford, el objetivo siempre ha sido el mismo: controlar a la fuerza de trabajo. La identificación de los trabajadores con la empresa, vista ahora como una familia, asegura la lealtad y la productividad de estos, castigando cualquier comportamiento disidente. Una de las novedades de este sistema es que en este modelo la vigilancia la ejercen los propios trabajadores. Otra consecuencia es que se difuminan las fronteras de la fábrica con la flexibilidad de los horarios de trabajo: siempre estás a disponibilidad de la empresa.
A través de de dos voces, las de Darío y Ricardo, Pelluch hilvana una crítica ácida a esa cultura corporativa y al ambiente tóxico que genera. Con un estilo que recuerda al de Chuck Palahniuk, de frases cortas y directo, la excusa que hace avanzar a la trama es una cuenta atrás: se acerca la fiesta de empresa. Darío y Ricardo, con apenas cuatro pinceladas, acaban caracterizados como las dos caras de una misma moneda, engranajes de un sistema que los asfixia. Darío es el que se intenta aprovechar de formar parte de esa maquinaria, mientras que Ricardo se resigna. Ambos buscan una forma de escapismo. Como el personaje de Menos que cero, parece que buscan el cartel de «Desaparezca aquí». La alienación ya no es suficiente, ahora también hay que ser feliz. Ambas voces, las de Darío y Ricardo, convergen en un final con coda donde se resuelven las distintas tramas.
Existe una urgencia en la novela que afecta al ritmo de la misma: no usa metrónomo, pero tampoco le hace falta. Es como esas canciones que cobran vida en directo y que suenan enlatadas en su versión de estudio. Nuevas Formas de Trabajo despliega ese apremio por contar algo con frases cortas, un lenguaje crudo y nada afectado y un minimalismo que raya en lo carveriano. La influencia de Carver se nota no sólo en el limpieza del lenguaje, también sobrevuela en la resignación de Ricardo.
Nuevas Formas de Trabajo es una novela ágil y divertida, de las que cuesta soltar una vez que has iniciado la lectura. Pelluch también consigue que empatices con unas situaciones y personajes que son más patéticos que otra cosa, con los que acabas empatizando y hasta te sacan alguna que otra sonrisa. Ricardo y Darío son lo que queda cuando desaparece el conflicto de la política. Como dijo Nick Land, «el futuro ya existe, pero está desigualmente distribuido»; o como cantaban Los Redondos a finales de los ochenta: «El futuro llegó hace rato. Todo un palo». Sí, pinta mal, pero todavía existe imaginación para retratar nuestro presente.
Pozik nire haitzuloan, zuloan, nire ametsen siloan
Feliz en mi cueva, tú ahí dormida en el escondrijo de mis sueños
Han estalaktitak, urten letaginak,
Ahí las estalactitas como colmillos del tiempo
Hegan joan ziren beldurrak,
Ahí los miedos que se fueron volando
Nire kanturik onenak...
Mis mejores canciones





21 de abril de 2026 a las 9:33
A Pablo Pelluch lo empecé a seguir con Normal Podcast y me quedé por sus referencias al primer internet, a ese escenario un poco extraño (no llego a llamarlo nostalgia) de estética de los 2000 alejada del mainstream que recordamos y la red un poco como un terreno a explorar frente al internet muerto actual. El entorno laboral moderno como escenario terrorífico era un paso normal, una situación un poco para coger al Thomas Ligotti de My Work is not yet Done y decirle "esto fijo que ni lo viste venir" XD.
El escenario laboral nuevo que refleja me resulta más inquietante que todas las oficinas deshumanizadas previas, la conformidad obligatoria, de productividad en todos los ámbitos, de teambuilding porque una oficina donde hay buen ambiente es más productiva, es muchísimo peor que la burocracia como entidad de Kafka o los trabajadores asqueados de Palahniuk.
Bueno, y porque nos han enseñado a desconfiar de todo lo corporativo pero yo añadiría a la lista a su hermana pequeña igual de nefasta: la pyme o microempresa de ciudad pequeña. Disponibilidad absoluta de los horarios personales y ausencia de remuneración de las horas extra bajo la excusa de "bueno, es que ya sabes como es la empresa privada" y que "mejor estar trabajando en casa que tener que irte por ahí a Madrid o Barcelona, que se vive mucho peor"...la ciudad natal convertida en prisión amable. O que si una persona tiene la consideración de jurídica, nunca va a ser buena XD.
27 de abril de 2026 a las 10:38
El Normal Podcast es uno de los mayores centros de reciclaje de internet: la de gente que ha recogido de las cunetas cibernéticas xD.
Lo que en Kafka era surreal a fuerza de exagerado ha acabado convirtiéndose en realidad. Control absoluto con una sonrisa. Es para hacérnoslo mirar. Y sí, si las grandes compañías funcionan así, lo de la pequeña y mediana empresa es pa' pegarse un tiro. Existe una por Salamanca que es una secta. Por supuesto, son una gran familia, y por la familia se hace sacrificios. En fin... Luego que si la gente no quiere trabajar. ¡Pues claro que no!
Yo cuando oigo lo de horario flexible compruebo que no me han robado la cartera xD