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'The Expanse': defender la ternura

 

The Expanse, la serie de Amazon, llegó a su fin este enero. Un curioso viaje para una serie que empezó en el canal SyFy, fue cancelada y luego posteriormente rescatada por Amazon. También existe un cierto paralelismo con la gran serie de la pasada década, Juego de Tronos. Las dos adaptan una serie de libros, las dos pertenecen al género fantástico, las dos introducen tramas políticas y las dos juegan con un universo y unos personajes que tienden a los grises. De hecho la primera temporada de The Expanse se vendió como una especie de Juego de Tronos en el espacio. Y la verdad es que ahí acaban todos los parecidos, porque difieren en otras muchas cosas. La fundamental: Juego de Tronos es un culebrón ambientado en un mundo fantástico mientras que The Expanse es una space opera de las de toda la vida. También, mientras que los fans siguen esperando el último libro de George R. R. Martin, el noveno y último libro de The Expanse se publicó el pasado diciembre de 2021. Y mientras Juego de Tronos adapta todas las novelas publicadas y se inventa el final, The Expanse, con sus seis temporadas, sólo adapta las seis primeras. Y salvo maniobra de resurrección inesperada, la sexta temporada emitida será la última.

Escritas por James S. A. Corey, pseudónimo de Daniel Abraham y Ty Franck, The Expanse es una de las sagas de ciencia ficción literaria más importante de las últimas décadas, y su adaptación televisiva, aunque nunca ha llegado a ser masiva, sí ha sido muy popular. Sin este último elemento, no se explica que Amazon la rescatara y produjera las últimas tres temporadas de la serie. Una serie que no ha sido barata de hacer y que si la comparamos con la última gran serie de ciencia ficción, Battlestar Galactica, luce espectacular. Una serie que se ha incorporado por derecho propio a ese selecto grupo de series de ciencia ficción favoritas de los aficionados. Star Trek, Battlestar Galactica, Babylon 5, Stargate Universe y otras que aunque ambientadas en universos de ciencia ficción, pertenecían al género de aventuras como Farscape o Firefly. La suerte que no tuvieron algunas de estas series la ha tenido The Expanse, que Amazon mediante le ha dado un cierre espectacular a este universo.

Esta sexta temporada narra la lucha final entre Marco Inaros y su Free Navy y la flota combinada de la Tierra y Marte, donde hay política y sobre todo mucha acción. Porque una de las características de esta temporada ha sido contar con sólo seis capítulos, y no los diez a los que nos tenía habituados Amazon, que ya recortó de los trece que venía produciendo la serie en SyFy. Y es algo que se nota, porque el ritmo de esta temporada es trepidante, quemando trama como si no hubiera un mañana. A veces, y no por demérito de los guionistas, la trama avanza de manera atropellado, y otras, como en el caso de la trama ambientada en Laconia, quedan muchos interrogantes, llegando a ser bastante confusa esa parte de la historia, como una trama de la que no llegamos a saber mucho, que intuimos muy importante, y que se queda a medias, porque nunca llegan a resolver. También es parte del atractivo, siempre están pasando cosas y siempre son importantes, que si lo comparamos con la primera temporada, que fue de cocción más lenta, de representación del mundo y sus personajes, se agradece bastaste.

También es la temporada donde más claro queda el mensaje de The Expanse y donde mejor luce uno de sus personajes más carismáticos, James Holden. Con todos los matices que queramos, porque no hay blancos y negros, Holden defiende la ternura. Como le dice el personaje de Nagata al final, haces lo que crees que está bien esperando que los demás también sigan ese ejemplo. The Expanse presenta un universo muy negro, casi de cyberpunk, con estéticas que recuerdan mucho a Blade Runner. Y no es sólo estética, porque este universo es un universo gris, donde no hay mucha luz y la que hay es casi siempre artificial. Por eso la ternura brilla tanto, por eso es tan importante la familia, por eso cuando unos son malos y otros son peores hay que elegir el compromiso con la ternura. 

Yo no quería, me obligaron

Llega a ser tan fascinante este universo planteado por The Expanse que te quedas con ganas de más. Así que con esas ganas y con la cuenta bancaria un poco más vacía, se han venido a casa el primer libro de la serie y un cómic. Mira que me dije que series nunca más, que más de un libro ni de broma, y aquí estoy empezando con el primero de los nueve libros de la saga. Las primeras seis novelas están estructuradas como duologías, y las tres últimas forman una trilogía, con la particularidad de estar ambientada treinta años en el futuro, lo cual hace más difícil que Amazon las adapte. Así que como sarna con gusto no pica, mi dieta literaria incluirá este año un poco de The Expanse. Remember the Cant!

Corey, J. S. A., Lambert, H., Lee, G. & Danlan, H. (2018). The Expanse: Origins, Boom! Studios.
Corey, J. S. A. (2011). Leviathan Wakes. Orbit. 




'La puerta de Abadón' (The Expanse 3) de James S. A. Corey: aventuras espaciales con la tripulación de la Rocinante

La puerta de Abadón es la tercera novela de las nueve que integran la serie The Expanse Escrita por Ty Franck y Daniel Abraham bajo el pseudónimo de James S. A. Corey, la novela lleva uno de esos títulos rimbombantes que tanto gustan a la pareja de escritores. Si bien los dos primeros libros podrían considerarse una duología, tanto este como el siguiente libro funcionan más de manera independiente, una suerte de aventuras en el espacio.

Si bien los dos primeros libros de la serie se dedicaban a crear un universo y a presentar a los personajes, lo cual sucedía especialmente en la primera novela, este tercero se centra mucho más en narrar una historia. Una vez planteado el mundo y conocidos los personajes, sólo queda disfrutar de las aventuras. Es una tendencia que ya se advertía en La guerra de Calibán, la segunda novela, y que en esta La puerta de Abadón se confirma. ¿Quieres aventuras espaciales? Pues toma dos tazas.

La serie de televisión, estrenada en 2015, sigue casi fielmente al pie de la letra las dos primeras novelas, fusionándolas en cierta medida para dar a conocer a los que serán los protagonistas principales de la saga. Es a partir de esta tercera novela donde se pueden apreciar un poco más las divergencias con la serie de televisión. Aparición de personajes nuevos, supresión de otros y alguna que otra modificación en los ya existentes. También hay un par de cosas que están en los libros y no en las novelas. La principal, que llama bastante la atenciaón, es el sentido del humor. En las novelas muchas veces los protagonistas, especialmente James Holden, capitán de la Rocinante y protagonista principal sobre el cual pivota casi todo el relato de The Expanse, tira de one-liners. Típicas frases graciosas que más propias de John McClane, el personaje que interpretaba Bruce Willis en Jungla de cristal, que de un personaje de una saga de ciencia ficción. Y la dinámica existente entre la tripulación de la Rocinante también tira mucho de ese tipo de humor. Sin embargo, la serie tira más por el drama y la intensidad, que tampoco le sienta mal del todo, pero se toma mucho más en serio que las novelas. Quizás por esto los personajes de las novelas son más planos, sin demasiada evolución, mientras que en la serie no paran de afrontar conflictos internos que los hacen crecer.

La puerta de Abadón narra las peripecias de la tripulación de la Rocinante en su viaje hacia el anillo. La protomolécula extraterrestre ha creado una estructura con forma de anillo de la cual no se sabe nada, salvo que es una puerta hacia otro lugar. Puede ser una puerta a nuevos mundos o la entrada de flotas invasoras. Las flotas de la Tierra, Marte y el Cinturón se dirigen a investigar esta nueva estructura. James Holden y su tripulación, a bordo de la Rocinante, se dirigen hacia el anillo transportando un equipo de noticias que va a cubrir el evento. Lo que no saben es que han sido engañados y que alguien planea una venganza contra Holden. Un misterioso personaje hará estallar una bomba en una de las naves que orbitan junto al anillo y falsificará un vídeo en el que Holden se declara responsable del atentado. La tripulación de la Rocinante, con los sistemas de comunicación saboteados, tendrá que huir a través del anillo para escapar de las represalias de los gobiernos de la Tierra, Marte y el Cinturón. Estos acontecimientos desencadenarán una serie de consecuencias inesperadas para todos.

La puerta de Abadón sigue la misma técnica narrativa que sus predecesoras: capítulos en tercera persona presentando los acontecimientos desde el punto de vista de distintos personajes cada vez. Por ponerle un pero, los personajes en esta novela no son tan interesantes. Tanto en la serie de televisión como en la anterior novela, Bobbie y Avasarala son dos personajes que se echan de menos en este libro. Y sus sustitutos, salvo la doctora y reverenda Anna Volovodov, no están a la altura. Un personaje que en la serie de televisión está interpretado por Elizabeth Mitchell, la doctora Juliet Burke de Perdidos. Tampoco se puede decir que decepcione: esto es lo que hay. The Expanse ofrece aventuras espaciales. Los primeros libros se dedican a recrear ese universo tan de Blade Runner, oscuro y controlado por megacorporaciones empresariales. A partir de ahí, a disfrutar.

Corey, J. S. A. (2018). La puerta de Abadón. Ediciones B.




Boom 2022: laberintos, señoras victorianas y películas de terror italianas

Otro año se acaba en occidente y toca hacer balance y lista de propósitos nueva. O no. Si 2021 fue el año de pa' vernos matao, 2022, que tampoco empezó mucho mejor, ha sido el año de, como decía el sabio, ¡Al loro! Que no estamos tan mal. Guerra, crisis, cambio climático, inflación... pero como Brian cuando está crucificado, toca silbar y cantar Always Look on the Bright Side of Life. A nivel personal ha sido un año de crecer profesionalmente, esa expresión que tanta rabia me da y que oculta otra realidad: más responsabilidades y un dinero que nunca las acompaña. Así que lección aprendida: cuando te ofrezcan un ascenso, pide un dinosaurio. Si en 2021 leí mucho, este 2022 tampoco me he quedado atrás. Han caído en mis manos un montón de libros, sobre todo de señoras victorianas, a las que he leído con premeditación y alevosía este 2022. También he jugado muchos videojuegos. Pero sobre todo, 2022 ha sido el año del cine de terror. Así que sin más preámbulos, vamos al lío.

LIBROS

  • La novela que más me ha gustado: Piranesi, de Susanna Clarke. Su anterior novela, Jonathan Strange y el señor Norrell no me gustó, e iba con las expectativas bajas. La idea de un laberinto con forma de casa que contiene todo un mundo, la magia como conocimiento perdido y la fantasía mezclada con ciencia ficción de Piranesi me han atrapado. Y como el año pasado con Nuestra parte de noche, he dado mucho la turra con el libro. Susanna, me debes unas cervezas.
Susanna Clarke molando fuerte

  •  Premios mejor novela casi ex aequo pero no: El interregno de Marte en Aries de Alexander Lernet-Holenia y la irrealidad que impregna El maestro del juicio final de Leo Perutz son buenos ejemplos del género fantástico europeo de principios del siglo veinte. Demuestran, como Cortázar y Borges, que la frontera entre lo fantástico y lo real es una delgada línea, a veces borrosa, y que el horror está en lo más cotidiano.


  • Relecturas: Este año les ha tocado el turno de relectura a Oscar Wilde y su El retrato de Dorian Gray y a H. G. Wells, del que he releído El hombre invisible, La guerra de los mundos, La isla del doctor Moreau y La máquina del tiempo. También ha habido hueco para El país de las últimas cosas de Paul Auster.

  • Libro de relatos que más me ha gustado: Ella dijo destruye de Nadia Bulkin. Terror periférico y ciencia ficción venidos de Indonesia. Amor eterno a La Biblioteca de Carfax por publicarlo y a mi hermano por regalármelo. Una de esas mezclas de social con horror que tanto me gustan y tan bien funcionan en otras autoras como Lisa Tuttle y Mariana Enriquez. 

  •  Premios mejor libro de relatos casi ex aequo pero no: Comparten este casi premio dos libros publicados por Valancourt Books y que de momento no tienen traducción al castellano. The Dead Hours of Night de Lisa Tuttle y Nightmare Flowers de Elizabeth Engstrom. Yo no sé qué tiene Tuttle que sus relatos te persiguen, como Objects in Dream May Be Closer Than They Appear.



PELÍCULAS


Si 2021 fue un año peliculero, lo de este año no tiene nombre. O sí: terror. Prácticamente no he salido de ahí, como bien atestigua mi perfil de Letterbox y mi disco duro de 4 tb lleno de películas de terror. Ha habido tiempo para el grano setentero, la nostalgia ochentera, clásicos de los sesenta y películas actuales. 




  • Joyitas modernas poco conocidas: Head Count (2018) de Elle Callahan, Host (2020) de Rob Savage y Pyewacket de Adam MacDonald.


SERIES



2022 ha sido un año poco seriéfilo donde lo que más he visto ha sido series que ya seguía de antes. Algunas como Evil han bajado un poco el listón en su tercera temporada, pero sobre todo 2022 ha sido la despedida de The Expanse

  • Mi favorita del año: Después de su cancelación y posterior rescate por Amazon, The Expanse ha dado para seis temporadas que a mí me han sabido a poco. Algo que he intentado remediar leyéndome los libros (creo que me he quedado por el quinto o sexto) y los cómics, pero no es lo mismo. Increíble el viaje con la Rocinante que tantas similitudes tiene con la Battlestar Galactica de 2003.

  • Miscelánea: Vi la última temporada de Stranger Things. Como todas: ni tan buena como dicen algunos ni tan mala como dicen otros. También caí en las redes de Los anillos de poder y de La casa del dragón, aunque esta última ni la terminé de ver. Como con Dexter, que todavía está el último capítulo pendiente.

  • Mención especial: Blooklyn Nine-Nine. Ocho temporadas y 153 episodios. Cuando no sé qué ver y me apetece desconectar, nunca falla: siempre me saca una sonrisa. 

TEBEOS



Como el año pasado, no he leído muchos cómics. Alguna serie que tengo por acabar, como Nailbiter, algún Astérix, un par de Junji Ito y poco más.

  • Mi tebeo favorito del año: The Nice House on the Lake. Como el año pasado con Something is Killing the Children, mi favorito de este año también es de James Tynion IV. Es una serie todavía en curso. Yo he podido leer el primer volumen, que recoge los seis primeros números; está prevista la publicación de un segundo volumen en marzo de 2023. El tebeo narra la historia de un grupo de personajes que tienen en común lo mismo: son amigos de Walter. Este misterioso personaje los reúne en una casa bajo un falso pretexto. Habrá que ver cómo sigue la serie. Me recuerda muchísimo a Perdidos, con esas cosas locas que tenía la serie en sus comienzos y que luego nunca supieron rematar, y a los mangas de Naoki Urasawa, que les pasaba otro cuarto de lo mismo. De momento, tanto Something is Killing the Children como  The Nice House on the Lake me parecen dos grandes series que merece la pena seguir. Habrá que ver que no acaben desbarrando mucho.

  • Mención especial: Venus in the Blindspot de Junji Ito.

VIDEOJUEGOS


Este año sí que le he dado al vicio bastante. Me ha dado tiempo a jugar unos cuantos juegos. Le he metido bien de horas al Age of Empires 2 Definitive Edition, rejugué unas cuantas aventuras gráficas y me metí de lleno en las novelas visuales.

  • Mi favorito del año: Eres Bigby Wolf, el sheriff de una pequeña comunidad de personajes de cuentos tradicionales que viven camuflados como humanos en el Nueva York de los años ochenta. Así, tenemos personajes como Bigby, que es el lobo feroz de Caperucita, Cenicienta, Blancanieves, la Bella y la Bestia... Pero el tono de la historia está bastante alejado de los cuentos clásicos. Bigby es el responsable de investigar una serie de asesinatos que destapan la corrupción presente en la pequeña comunidad de personajes de fantasía.

  • Menciones especiales: Kathy Rain, Whispers of a Machine, Unavowed y Lamplight City. Los cuatro títulos son aventuras gráficas publicadas en los últimos años, diferentes entre sí por las mecánicas que proponen, pero parecidos en cuanto al género fantástico y su tratamiento.

  • Bonus track: The Dark Pictures Anthology: House of Ashes

MÚSICA


Si 2021 fue un año de tirar más hacia los clásicos, 2022 ha sido lo contrario. Mucha música escuchada y muchos artistas y bandas nuevos descubiertos.

  • Mi disco favorito del año: Life on Earth (2022) de Hurray for the Riff Raff, la banda/proyecto detrás de la que se esconde Alynda Segarra desde 2007. Otro motivo más para ir a Nueva Orleans.

  • Destacado: We've Been Going About This All Wrong (2022) de Sharon Van Etten. Publicado en octubre, todavía no lo he esuchado lo suficiente. No sólo escribe e interpreta sino que también coproduce y graba un disco que se mueve por el mismo territorio que Nick Cave últimamente.

  • Menciones especiales: El debut de Leia Destruye con un álbum de título homónimo, Autofiction (2022) de Suede, Bremen no existe (2022) de Biznaga, que abre el disco cantando eso de "ahora que tenemos treinta y tantos/ que no nos une el amor sino el espanto" y Abril (2021) de Delaporte. ¡Qué ganas de verlos en directo!

  • Directo: Zahara. Va puto loca. No hace falta más. Coincidió mi viaje a España de marzo con su gira. Ganazas de volver a verla.

No es Estrella Galicia pero se le acerca


Y con esto y un bizcocho ya estaría. No ha sido mal año este 2022. Por otro año de cosas que nos entusiasmen. Que sean libros, películas, reencuentros o viajes es lo de menos. Que nunca nos quiten la sed. Yo, como buen inglés, lo voy a celebrar con unas pintas en un pub.

Yeah, I want to remember.
And I want to do so much more.
Yeah, I want to be much better. 
And I want to do so much more. 








'The Expanse': el space-noir de SyFy

Hubo un momento en el que SyFy,  la cadena que emitió Battlestar Galactica, dejó de buscar una sustituta para ésta y orientó sus productos a otros públicos. El fracaso de Caprica, Stargate Universe y Defiance llevaron a SyFy a la producción de series familiares con tintes fantásticos y de ciencia ficción como Haven y Warehouse 13, un camino que ya emprendieron antes con Eureka. Parece que por fin, y tras varios intentos fallidos, SyFy encuentra su nueva Battlestar Galactica: The Expanse. Su primera temporada consta de diez capítulos, y ya ha sido renovada para una segunda temporada.

La historia, que adapta la primera de las novelas de Daniel Abraham y Ty Franck, se sitúa doscientos años en el futuro. La humanidad ha empezado a colonizar el Sistema Solar. La Tierra está gobernada por la ONU y Marte se ha convertido en una república militarista independiente. Ambos planetas viven una nueva Guerra Fría mientras compiten por todos los recursos, pero hay un tercero en discordia: el Cinturón de Asteroides. En él viven los trabajadores explotados que proporcionan esos recursos tan valiosos a la Tierra y a Marte. Organizados en un sindicato conocido como OPA, para algunos una organización terrorista, buscan su independencia. Este es el punto de partida, muy ambicioso, de la serie.

En ese futuro se desarrollan tres tamas paralelas que poco a poco convergen en un sólo punto. Una trama se desarrolla en la Tierra, y tiene como protagonista a Chrishen Avasarala, poderosa e influyente política y diplomática de la ONU. En un interesante juego de quién es quién nos dará más información sobre las conspiraciones que tienen lugar en la Tierra. Otra trama tiene lugar en Ceres, en el Cintorón de Asteroides. Miller es un policía corrupto y fracasado de Ceres al que se le encomienda la búsqueda extraoficial de Julie Mao, la hija de un poderoso empresario terrestre. La tercera trama se centra en Jim Holden, segundo oficial de un carguero que lleva agua a Ceres y que es atacado y destruido por unas misteriosas naves invisibles, lo que aumentará las tensiones entre Marte y la Tierra. ¿Quién está detrás de todo esto? ¿Quién quiere una guerra entre Marte y la Tierra?
Puede ser difícil entrar en la historia que propone la serie, sobre todo al principio con tantos personajes, pero merece el esfuerzo. Le cuesta arrancar porque el escenario es tan complejo que primero hay que tener situadas todas las piezas sobre el tablero para que avance la trama. Aunque ya hemos visto antes historias de colonizadores vs. colonizados, de trabajadores vs. explotadores, The Expanse le da una vuelta de tuerca al género, añadiendo elementos de cine negro y una interesante trama política, que promete ser más compleja en próximas entregas. No es sólo una especie de Juego de Tronos en el espacio, como la han definido algunos, es mucho más.



'La guerra de Calibán' (The Expanse 2) de James S. A. Corey: vota por Avasarala

La guerra de Calibán es la segunda novela de la serie de nueve que componen la saga The Expanse. Escritas por Ty Franck y Daniel Abraham bajo el pseudónimo de S. A. Corey, La guerra de Calibán se publicó en 2012, unos años antes de que SyFy estrenara la serie de televisión. Aunque El despertar del Leviatán gano numerosos premios, entre ellos el Hugo y el Locus a mejor novela, La guerra de Calibán es una digna continuación y, hasta cierto sentido, más entretenida.

Si El despertar del Leviatán se resentía de tener que presentar un universo casi inabarcable y unos personajes desconocidos, en La guerra de Calibán, cumplidos los trámites, Abraham y Franck despliegan todas sus habilidades para contar una historia. Aquí la narración ya se acerca más a la etiqueta de space opera que le cuelgan a la saga: una nave, una tripulación y aventuras en el espacio. También dejan atrás algo que podía chirriar, la trama de serie negra protagonizada por el personaje de Miller, policía de la estación Ceres. Y eso que se hace unos buenos cameos en esta novela, pero de secundario molón y no de protagonista. 

En La guerra de Calibán Franck y Abraham utilizan distintos puntos de vista, siempre en tercera persona, para narrar la historia. Así, introducen tres personajes nuevos: Prax, botánico de Ganímedes, Bobbie, una marine marciana y Avasarala, una política de la ONU, que junto a James Holden es el mejor personaje de The Expanse. Lo de utilizar distintos puntos de vista no es nada nuevo ni original, pero sí que desde Juego de Tronos se ha convertido en un recurso bastante utilizado, sobre todo cuando tienes tramas paralelas. El problema suele ser que no todas las tramas ni los personajes son igual de interesantes. En La guerra de Calibán se presentan tres nuevos personajes, de los cuales dos son carismáticos y de largo recorrido en la serie, y el otro al menos es entretenido. Y Avasarala. Introducir este personaje desde el principio en la serie de televisión fue uno de los grandes aciertos de la cadena SyFy. La señora mayor, que siempre está jurando y soltando tacos. Inteligente, pragmática, fuerte y malhablada, ocupa una posición de relativo poder dentro de la ONU que utilizará siempre para el bien común.

Pero cómo sois tan hijos de p#!@

La guerra de Calibán cierra la trama abierta por El despertar del Leviatán, configurando así una duología, pero también abriendo una puerta, literal y figurada, por la que transitará la serie en las siguientes novelas. En Ganímedes, un monstruo extermina a dos escuadrones, uno marciano y otro de la ONU, lo que da inicio a la guerra entre Marte y la Tierra y acaba con la casi total destrucción de la colonia de Ganímedes. La única superviviente de ese encuentro con el monstruo, la sargenta de artillería Bobbie Draper, será trasladada a la Tierra por las autoridades marcianas para aclarar lo ocurrido y tratar de parar la guerra. Allí entrará al servicio de Avasarala, política de la ONU, que también busca destapar la conspiración dentro de su gobierno que arrastra a la Tierra y Marte a la guerra. Mientras tanto, James Holden y su tripulación, que trabajaban para la Alianza de Planetas Exteriores, buscan a la hija desaparecida de Prax, un botánico de Ganímedes, descubriendo una trama científica, política y militar que experimenta con la protomolécula alienígena para crear armas de guerra. Y no nos podemos olvidar de Venus. Nadie sabe qué pasa en Venus. La protomolécula está construyendo estructuras en el planeta y parece reaccionar a los hechos ocurridos en Ganímedes.

El despertar de Leviatán, pese a algunos problemas, fue un buen comienzo. Es algo que se puede apreciar en la serie de televisión, cuya primera temporada tarda en arrancar.  La guerra de Calibán es una digna sucesora donde están ya todos los elementos característicos de la saga: un universo oscuro y cruel, aventuras espaciales y personajes carismáticos. Porque aquí los personajes son más importantes que la historia, y si no tienes cuidado, te secuestran: puedes acabar leyéndote los nueve libros con un síndrome de Estocolmo del tamaño de la Luna. Yo de momento estoy acabando el tercer libro. 

Corey, J. S. A. (2018). La guerra de Calibán. Ediciones B.



 

Nueva Ficción Extraña Latinoamericana VII: 'El vasto territorio' e 'Ideva: Liberación' [CHILE]

El vasto territorio es la primera novela del escritor chileno Simón López Trujillo. Publicada en 2021 por Alfaguara Chile, también fue editada unos años después por la argentina Caja Negra para el resto del continente y España, que no pierde ocasión de añadir ficción extraña a su colección literaria. Traducida al inglés, la novela es una creación de otro escritor filósofo. En esto de la nueva ficción extraña latinoamericana la nómina comienza a ser abultada: Ramiro Sanchiz, Robi Chuit Roganovich, Maximiliano Barrientos, Michel Nieva, ahora Simón López Trujillo...

La novela, ambientada en Chile, narra la mutación de un hongo que infecta a los seres humanos y desata el apocalipsis. En una explotación forestal trabajan varios trabajadores que son expuestos a una nueva variante de hongo parásito. Todos mueren excepto uno, Pedro, que acaba convertido en una suerte de nuevo mesías. Cómo no podía ser menos en una ficción que trata el tema hongos, aparece la mención al cordyceps, que desde The Last of Us no puede faltar. La narración utiliza distintos puntos de vista, siendo los más importantes lo de Pedro y Giovanna, una joven científica especializada en hongos. La narración también gusta de algo muy habitual en estas ficciones extrañas latinas, el fragmento. Los episodios intercalan fragmentos de estudios, informes y análisis científicos.

La historia de El vasto territorio, aunque ambientada en nuestro presente, también funciona como memoria histórica al recordar la destrucción de las comunas y la represión sindical de la última dictadura chilena. Una represión que se cebó especialmente con los trabajadores indígenas de origen mapuche, que perdieron sus tierras y sus derechos en beneficio de las élites locales y el capital internacional. Pedro y su familia son la consecuencia de esa represión, teniendo que trabajar hasta que sus cuerpos revientan. También la naturaleza y el medio ambiente sufren las consecuencias de un capital codicioso y depredador al que no le importa nada con tal de aumentar su tasa de ganancia. El calentamiento global y el crecimiento de empresas forestales acaban con la biodiversidad, que a su vez propician el aumento de pandemias. Tenemos muchas más probabilidades que hace una década de desatar una extinción masiva.

 es una novela del chileno Matías Garretón, arquitecto, urbanista y escritor. Publicada por Puerto de Escape, no es mucho más lo que se sabe del autor y su obra, que salvo alguna aparición en la revista argentina Próxima y un libro de relatos, sólo tiene esta novela publicada y accesible.

La novela entra de lleno en la categoría de ficción extraña, para lo que hibrida varios géneros. Es un libro cyperpunk, también policial, que acaba convertido en tecno-thriller corporativo. Ideva: Liberación presenta un mundo distópico ambientado en varias grandes ciudades, siendo las principales París y Shanghái, cuya acción transcurre entre finales de la década de 2030 y finales de 2050. El último tercio del libro está ambientada en el espacio, en distintos puntos del Sistema Solar. 

El mundo y la sociedad en Ideva: Liberación se parecen a la nuestra. Las grandes corporaciones rigen el mundo mientras la población, expuesta a los efectos del cambio climático, busca refugio en las grandes ciudades y sus cubiertas contra la radiación solar y las inclemencias del tiempo. Desde lluvia ácida hasta inundaciones, calor extremo y grandes huracanes, vivir fuera de una ciudad supone la muerte. Dentro, los ciudadanos están expuestos a las mafias y las grandes corporaciones, que muchas veces son lo mismo.

Garretón utiliza distintos narradores para ofrecernos varios puntos de vista en una historia que comienza con unos infanticidios. Lo que parece ser que va a ser una novela policial ambientada en un mundo cyberpunk rápidamente muta a thriller corporativo que acaba convertido en epopeya espacial. Un poco lo mismo que sucede con The Expanse, pero que Garretón desarrolla en poco más de doscientas páginas lo que a los autores de The Expanse les lleva nueve libracos y miles de páginas. Y ése es, quizás, el mayor problema de Ideva: Liberación: mucho arroz para tan poco pollo. Si en las últimas veinte páginas del libro te dicen que es parte de una trilogía, te lo crees, porque Garretón no deja de tirarte ideas a la cara. Ideas muy interesantes pero con el desarrollo de un par de frases o un párrafo. Garretón cuando narra escenas de acción a veces se traba demasiado, no se le acaba de dar bien. También comete algunos errores cuando sobreexplica algunas cosas. Si han hackeado una puerta, no me cuentes cómo lo han hecho ni lo justifiques. A veces lo de High Tech, Low Life se le vuelve en contra.

El estilo del autor es bastante sencillo, por momentos recuerda al de esos best-sellers de los setenta: prosa de frases cortas y sencillas y ritmo cinematográfico, como el de Michael Crichton. En Ideva: Liberación, mientras una de las grandes corporaciones declara la guerra a la humanidad y a sus rivales tratando de independizarse de la Tierra con la promesa de un capitalismo en expansión infinita y sin límites, una IA comienza a evolucionar por su cuenta. Elon Musk, el más tonto del pueblo, lo tiene claro: colonizar el espacio. 
Voyager, look back
At a pale-blue dot
All we don't know
A flake of snow 
Dust in a sunbeam, blue dot
So far, so cold
Kindness, care for...
Our shelter... tender



'La quema de Cíbola' (The Expanse 4) de James S. A. Corey: el mito de la frontera

La quema de Cíbola es la cuarta de las nueve novelas escritas por Ty Franck y Daniel Abraham que componen la saga The Expanse. Si entre el primer y el segundo libro había una cierta continuidad y hasta el tercer libro podemos hablar de evolución y desarrollo de varios personajes, eso se acaba aquí. Funciona con los elementos que ya se nos han presentado en los anteriores libros.


Lo que ya se podía apreciar en la tercera novela, La puerta de Abadón, se ve acentuado aquí: La quema de Cíbola es una novela de aventuras espaciales. Algo que sobre todo en la serie de televisión se reviste de una pátina de dramatismo e intensidad que no existe en los libros. De hecho, este La quema de Cíbola es lo más parecido a la serie de Joss Whedon Firefly. Y lo es precisamente por ese escenario de frontera tan de western que tenía Firefly y que es por donde se mueven todos los personajes en La quema de Cíbola.

Una vez que las puertas se han abierto y la humanidad a accedido a un millar de sistemas habitables, comienza la colonización de esos nuevos mundos. Una colonización desordenada y que enfrenta a los grandes poderes existentes.
La tripulación de la Rocinante con su capitán James Holden al mando son enviados como mediadores para resolver uno de los conflictos desatados en uno de estos nuevos planetas. Un grupo de refugiados de guerra atraviesa uno de los anillos y coloniza uno de estos nuevos mundos alienígenas que ahora están al alcance de la humanidad. Pero más tarde, debido al potencial de recursos que presenta este planeta, una mega corporación industrial reclama su posesión y envía a un destacamento de seguridad junto a un grupo de científicos para estudiar el planeta. El conflicto está servido: un nuevo mundo rico en recursos y en tecnología alienígena que nadie comprende pero todos quieren poseer, y un grupo de refugiados que encuentra un nuevo hogar pero que se ven amenazados por la codicia de una empresa. 

La temática sobre nuevos mundos y su colonización es todo un subgénero dentro de la ciencia ficción. Desde clásicos como Solaris de Stanislaw Lem hasta la Trilogía marciana de Kim Stanley Robinson. La quema de Cíbola se centra más en el tema de la frontera. Si antes he hablado de una serie de televisión como Firefly, que por su estética y algunas de sus ambientaciones recuerda a la conquista del Oeste, La quema de Cíbola también bebe de otra serie de televisión, en este caso de Deadwood. En Deadwood, un western en toda regla, prima el realismo, mostrando la nueva frontera como un lugar cruel, sin ley y donde en ausencia de ésta sólo se ejerce la ley del más fuerte; una selva en la que es difícil sobrevivir. La quema de Cíbola es la mezcla de estas dos ideas, por un lado las aventuras espaciales de Firefly y por el otro el realismo de Deadwood. Todo salpicado por un humor, especialmente el James Holden, que le da unos toques de comedia muy convenientes. A mí su gag recurrente sobre el café me tiene ganado. Aunque de momento creo que voy a parar aquí por una temporada. Las siguientes dos novelas sirvieron de base para las dos últimas temporadas de la serie de televisión, que tengo muy reciente, y me da bastante pereza ponerme con ellas ahora. Alguna señora victoriana me espera en la pila de lecturas.

Corey, J. S. A. (2019). La quema de Cíbola. Ediciones B.





El despertar del Leviatán (The Expanse 1) de James S. A. Corey: sube a la Rocinante

The Expanse es una serie de ciencia ficción compuesta por nueve novelas y escrita por James S. A. Corey, pseudónimo de Daniel Abraham y Ty Franck. El despertar del Leviatán es la primera novela de la serie, publicado en 2011, y rápidamente atrajo la atención del público aficionado al género. Cuenta con varias nominaciones a premios importantes, lo que también le valió la atención de los estudios y productores de series de televisión, que en 2015 estrenarían la primera temporada de la serie. 

A lo mejor este tipo de procesos se ven un poco lejanos desde fuera de EEUU, pero es algo bastante normal: a veces incluso antes de publicar un libro ya se han vendido sus derechos televisivos. Esto también afecta al estilo. Casi un par de siglos antes, con el folletín, los relatos y ese tipo de literatura popular, se crea una industria en torno a ello y también una serie de autores profesionales dedicados a la tarea de escribir esa clase de historias. Franck y Abraham son escritores profesionales que son conscientes y tienen siempre en mente lo que quieren y lo que están escribiendo. Y no es algo malo, pero sabiendo esto podremos reconocer algunos de los trucos que utilizan en su narrativa. Trucos, por otra parte, que no son nuevos. Lo de los capítulos cortos repletos de acción que siempre terminan cuando algo importante va a pasar para saltar a otro capítulo con otro personaje distinto donde ocurre exactamente lo mismo se ha visto mil veces en literatura. Igual que ahora es una de las razones de que nos traguemos capítulos y más capítulos de series sin saber por qué. Cuando Franck y Abraham publican El despertar del Leviatán lo hacen sabiendo lo que quieren: crear una serie o saga exitosa de ciencia ficción. Y lo han conseguido.


El despertar del Leviatán está ambientada en un universo donde la humanidad se ha expandido por el sistema solar y donde existe un precario equilibrio entre varias potencias planetarias que compiten por los escasos recursos existentes. Estas potencias, la Tierra y Marte, explotan los recursos del cinturón de asteroides y otras colonias existentes en los planetas exteriores, dependientes del envío de recursos de primera necesidad pero también dueños de otro tipo de recursos necesarios para estas dos potencias. En una nueva versión de imperialismo capitalista, el cinturón y las bases espaciales de los planetas exteriores son colonias de las que se extraen los recursos necesarios para las metrópolis y donde sus habitantes son tratados como colonos casi reducidos a la esclavitud y sin derechos civiles. Todo este negocio está controlado por grandes megacorporaciones con tentáculos en el mundo político. El despertar del Leviatán es la historia de cómo este débil equilibrio salta por los aires cuando un carguero que se dedica a recoger y a transportar hielo, el Canterbury, responde a una señal de auxilio de una nave abandonada y es destruido por una nave desconocida. La tripulación superviviente del Canterbury, con James Holden a la cabeza como capitán, denuncia este hecho en una transmisión radiada a todo el sistema solar, desatando con ello una serie de acontecimientos que llevarán a la guerra entre el Cinturón y Marte, con la Tierra detrás buscando recoger las migajas. Pero todo es más complicado y complejo de lo que parece. En Ceres, un detective investiga el paradero de Julie Mao, una rica heredera de los dueños de una megacorporación con base en la Tierra. Este detective, Miller, descubre que Julie estaba en la nave abandonada que emitió el SOS que la Canterbury respondió. No sólo eso, también descubre toda una conspiración detrás de todo esto que conecta a Julie con el inicio de la guerra y con el descubrimiento de un nuevo arma: una protomolécula de origen alienígena.  

Mezclando la aventura espacial con el género negro, con ese detective Miller sacado casi de los años cuarenta, El despertar del Leviatán es un libro trepidante y con mucha acción, que salta de Miller a Holden hasta que reúne a todos los personajes en un tramo final vibrante y vertiginoso. Lo difícil, como bien nos enseñó la serie Perdidos, no es crear expectativas, es no defraudarlas. Y en este apartado Franck y Abraham salen airosos. Su universo ciberpunk que tanto recuerda al de Blade Runner, con grandes corporaciones dominando un futuro de la humanidad en el que la humanidad a punto del colapso se ha expandido por el sistema solar, resulta lo bastante interesante como para querer seguir leyendo más sobre las aventuras de la Rocinante y su tripulación. Al menos por mi parte acabaré el segundo libro que cierra el arco argumental abierto en esta primera novela.


El despertar del Leviatán llegó traducido a España por Ediciones B en 2016, que en su colección dedicada a la ciencia ficción Nova, está publicando la serie completa. De momento creo que son siete los libros traducidos, a la espera de los dos últimos. En inglés los libros los publica Orbit, el último de los cuales vio la luz a finales del año pasado. Como nota curiosa, en Alemania se publican bajo el nombre de James Corey, por si algún despistado veía en las iniciales S. A. algo nazi.

Corey, J. S. A. (2011). Leviathan Wakes. Orbit.
Corey, J. S. A. (2016). El despertar del Leviatán. Ediciones B.







 

Boom 2024: Gorka, j-horror y señoras latinoamericanas

Otra vuelta completa alrededor del sol donde lo más destacable en este puntito azul del universo han sido una nueva guerra y la vuelta del señor de pelo naranja a la Casa Blanca. La pendiente por la que nos deslizamos se va poniendo cada vez tan cuesta arriba que ríete tú de los señores de entreguerras preocupados por el auge del fascismo hace cien años. 2024 también ha sido un año pasado por agua. En Mánchester comenzó a llover en octubre de 2023 y no paró hasta noviembre. Y Mánchester no es Macondo en época de lluvias pero se le parece, sólo que en versión posindustrial deprimida. También he podido disfrutar de la lluvia en mis vacaciones en Normandía y en mis escapadas a España. Pero oye, que tampoco estamos tan mal. He leído mi buena ración de libros, he disfrutado de mis vacaciones pasadas por agua y me he mudado sin morir en el intento. Si todo sale bien, 2025 será el año de la mudanza de vuelta a España. Salamanca, Tudela, Zaragoza, Vitoria y Bilbao son las candidatas. A ver qué tirada de dados sale.


LIBROS

  • La novela que más me ha gustado: Pues al contrario que el año pasado, en 2024 sí ha habido varias candidatas a lo mejor del año. Los escorpiones, el tocho de Sara Barquinero y uno de los fenómenos literarios del año, me ha fascinado de principio a fin. Novela dura de leer por la crudeza de muchos de sus pasajes en los que se trata cuestiones como la depresión, la ansiedad y el suicidio, también tiene sus buenas dosis de creepypasta y conspiraciones. Pasarse la vida en modo adulto no es fácil.

  • Premios mejor novela casi pero no ex aequo: Novela B de la paraguaya Mónica Bustos. Vampiros, hombre lobo, ovnis, conspiraciones... Una novela que sale casi de la nada y que no es lo suficientemente conocida. La mala educación de Alana S. Portero, que no es del género, también me ha conmovido.

  • Menciones especiales: Este año ha habido buena mandanga. Fulgor (2022) de Alma Mancilla, Cometierra (2019) y Miseria (2023) de la recién cancelada por el gobierno de Milei Dolores Reyes, Sangre en el ojo (2012) de Lina Meruane, La dimensión desconocida (2016) de Nona Fernández, Mugre rosa (2020) de Fernanda Trías y El doctor Hoffman y las infernales máquinas del deseo (1972) de Angela Carter también las he disfrutado muchísimo. Las señoras latinoamericanas nunca decepcionan.

  • Relectura: Nada de Carmen Laforet. Desde que leí la reseña de Barrilete Cósmico la incluí en la pila de libros. Cómo cambia nuestra percepción de una obra con los años y las lecturas acumuladas.

  • Libro de relatos que más me ha gustado: La cosa ha estado reñida, pero mi favorito de este año es Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio (2020) de Andrea Chapiella. ¡Qué gozada de libro! 

  • Premio mejor libro de relatos casi ex aequo pero no: Monstruos bajo la lluvia (2022) de la costarricense Larissa Rú. Que en Latinoamérica se escribe la mejor literatura del momento no hay dios que lo rebata. 

  • Menciones especiales: Un lugar soleado para gente sombría (2024) de Mariana Enriquez, Tres truenos (2021) de Marina Closs y A Spaceship Built of Stone and Other Stories (1987) de la que nunca puede faltar, Lisa Tuttle.

  • Mejores antologías de relatos: Los tres números de Rocambolesca, la nueva revista de ciencia ficción mexicana editada y coordinada por Ari Pérez. Un buen nivel y un montón de autores y autoras que descubrir. 

  • Libro de no ficción: Nada destacable este año.


PELÍCULAS


  • J-horror: 2023 fue mi año italiano de los gialli y este 2024 ha sido el de ver pelis de terror japonesas por encima de mis posibilidades. Más en concreto películas de eso que se llamó j-horror en occidente y que no deja de ser una renovación del cine de terror japonés. Fue todo un fenómeno fuera de sus fronteras y una influencia para el terror occidental que todavía se mantiene. Como dice la chavalada, PEC. Me he visto la saga entera de Senritsu Kaiki File del puto loco de Shiraishi y he revisitado la saga Ju-On, además de empezar a apreciar los directos a vídeo de escasa calidad. ¿Será esto síndrome de Estocolmo?

  • Fulci y franceses: No he visto tantas pelis italianas como me gustaría, pero he tenido mi buena ración de Fulci al revisitar o ver por primera vez algunas de sus pelis de los ochenta y algún western de los sesenta. Para 2025 dejo el visionado de sus últimas pelis. También he tenido buena ración de pelis franchutes, casi todas actuales. Gueules Noires (2023), Le Mangeur d'âmes (2023), La Tour (2022), Falcon Lake (2022), Vermines (2023), Le Règne animal (2023), Acide (2023), Les chambres rouges (2023) y Mars Express (2023) han sido algunas de mis favoritas este año. Hay terror, thriller noire, ciencia ficción, fantasía y un mucho de no haber superado el trauma de los últimos años pospandemia.

  • Películas del culto: Siguiendo con los franceses, Mais ne nous delivrez pas du mal (1971) de Jöel Séria me ha flipado. El Jesús Franco bien. Otra francesa más es La traque (1975) una especie de cruce entre DeliveranceLos santos inocentes versión Francia setentera. La australiana Thirst (1979) vuelve a demostrar que por esas tierras no andan bien de la cabeza y que los vampiros son más que seres de luz como en Crepúsculo. The Killer (1989) es un thriller de acción de John Woo con el que abro la puerta al cine hongkonés. Memorias del ángel caído (1997) es una de esas escasas pelis de terror españolas ahora difícil de conseguir y convertida en culto.

  • Pelis de 2024: No soy de ver mucho cine actual más allá de cine de terror. Dune: Part Two (2024), Furiosa. A Mad Max Saga (2024), Trap (2024), I Saw The TV Glow (2024), The First Omen (2024) y Nosferatu (2024) son pelis de este año que más me han gustado. The First Omen es la responsable de que me haya visto toda la saga.


SERIES


Se vuelve a repetir la historia: apenas veo series de televisión. Casi siempre, de ver algo, es en un vuelo.

  • Mi favorita del año: Para no variar, no es ninguna novedad. Mi favorita ha sido la cuarta y última temporada de Evil. La serie se despide con una temporada un poco flojilla y con un cierre para los personajes, que si bien no deja nada abierto, sí que da mucha pena. Evil es la heredera de Expediente X, con más fallos que aciertos pero con muchos momentos que son de no creértelos.

  • Otras: Black Summer, una de zombis con grandes espacios vacios y una narrativa fraccionada que al principio mola y luego cansa. La cuarta de From, que adolece de todos los males de Perdidos pero que también engancha lo suyo. La segunda temporada de El silo (2023), que comenzó este mes y de la que sólo he visto los primeros dos capítulos. La primera temporada de Tales from the Crypt.



TEBEOS

Tampoco 2024 ha sido el año de los tebeos. Y tampoco cambio de autor favorito. He tirado de números únicos, no de grandes series, y he picoteado un poco de aquí y de allá.

  • Mi tebeo favorito del año: Otro año más James Tynion IV vuelve a aparecer como autor de mi tebeo favorito. Este año le toca a Worldtr33, otra de sus nuevas series. Tynion tiene un buen olfato y sabe sintonizar muy bien con los terrores modernos. Worldtr33 es una revisitación actualizada de la Kairo (2001) del Kurosawa bueno pasada por el tamiz de Tynion. Esperando con ganas al tercer tomo recopilatorio.

  • Menciones especiales: The Deviant, una de asesinos en serie de Tynion que sirve para abrir boca ante la esperada Spectregraph que se publica en 2025. Al ritmo que leo tebeos, podría vivir únicamente con la mandanga que escribe Tynion. The Season Have Teeth (2023) de Dan Watters. Un viaje muy guapo donde el prota, fotógrafo, y la fotografía, tienen un papel importante en la narración. Double Walker (2021) de Michael W. Conrad. Folk Horror en las Tierras Altas escocesas. 


VIDEOJUEGOS

                                                                                                                                                                      

Terminé 2023 con el propósito de no volver a comprar un ordenador portátil, sobre todo después de hacerme con la SteamDeck para jugar. ¿Qué he hecho en 2024? Comprarme un nuevo ordenador portátil. Quién quiere coherencia cuando puedes tener un dinosaurio. Aunque lo he usado más para editar foto que para jugar, con la llegada del otoño le he metido caña con unos cuantos videojuegos.

  • Mi favorito del año: Igual la palabra favorito le viene grande, porque no ha habido ningún videojuego que haya jugado en este 2024 que me haya volado la cabeza. Pero The Quarry está curioso. Los de Supermassive Games entregan una aventura interactiva bastante disfrutable. Quieren ser un slasher de los ochenta aunque son más noventeros que otra cosa. Cuenta con un reparto de actores y actrices que además de poner voz también ponen las caras, lo que eleva al juego por encima de otras producciones de la compañía. Aunque les sigue pasando como en los de Dark Pictures, que en lugar de pulir cada entrega, daban algunos pasos atrás: el The Devil in Me fue un juego que me cabreó hasta el punto de desinstalarlo. 

  • Menciones especiales: Los Batman de Telltale, especialmente el primero. Como los de Suppermassive Games, los juegos de Telltale son sota, caballo y rey, pero aquí sí que los tienen bien puliditos. Tampoco hay mucha diferencia de uno a otro, lo cual también los hace más aburridos. Tengo The Expanse pendiente de jugar. Con el Hogwarts Legacy todavía estoy metido y auguro un par de meses hasta pasármelo, pero me está gustando mucho. Y el Citadelum, rollo Caesar III, Zeus y Pharaoh, también me ha enganchado lo suyo este 2024.


MÚSICA


  • Mi disco favorito del año: Hasiera Bat (2024) de Gorka Urbizu. Sin avisar y casi de la nada, Gorka publicó su primer disco en solitario después de la disolución de los Berri. Un álbum que invita a la reflexión y a una vuelta a la lentitud fuera de los ritmos acelerados de vida actuales. Cortito, de una media hora de duración, cuenta con una producción orgánica casi rozando el minimalismo. Ni falta ni sobra nada.

  • Mis otros favoritos de este año: Orube (2024) de Izaki Gardenak, Entre todas lo arreglamos (2024) nuevo EP de Repion, Giza zarata (2024) de Anari y el Caldo espírito (2023) de Xoel López.

  • Menciones especiales: Atera (2019) de Zea Mays, Pasadena (2021) de Pasadena, Europa (2023) de Ultraligera, Lautada (2022) de M I C E, Infrasoinuak (2017) de Berri Txarrat, Punisher (2020) de Phoebe Bridgers, Wild God (2024) Nick Cave & The Bad Seeds y el puto Luis Brea.



2024 tampoco ha sido el año del apocalipsis zombi. Uno de mis compañeros polacos de trabajo, muy amigo del misterio como Íker, pronostica una invasión extraterrestre para 2025. Sí, está un poco cucú. Yo sólo digo que ojalá, para que trabaje otro. En 2024 le he pillado el gusto a eso de la fotografía. También ha sido el año en el que las entradas en el blog se han reducido aún más. Otro año más siendo gentrificado y teniendo que mudarme. También ha sido el año de varios viajes y reencuentros. 2025 también pinta ajetreado. Ojalá sea el de mi vuelta a España. En cualquier caso, que sigamos emocionándonos con las cosas que nos gustan y con la compañía de los que queremos y nos quieren. Que las tiradas de dados nos sean propicias en este año 2025.






'Childhood's End': vinieron para ayudarnos


Chilhood's End es una adpatación de la novela homónima de Arthur C. Clarke. La cadena SyFy vuelve a los orígenes con una miniserie de ciencia ficción que nos recuerda a otras de la misma factura como The Lost Room o The Triangle. Además, viene acompañada del estreno de The Expanse, otra serie de ciencia ficción.

Nuestro planeta es visitado por unos alienígenas de los que no conocemos su aspecto físico hasta mucho después, manifestándose a través de avatares de nuestros seres queridos fallecidos y de un embajador humano que ellos mismo seleccionan para transmitir sus mensajes. Estos alienígenas o overlords , como se les llama en la serie, acaban con las guerras, el hambre, las desigualdades y las enfermedades, dando lugar a una edad de oro de la humanidad. Pero claro, no todo iba a ser tan perfecto, y es que tras la fachada de ayudar al ser humano los alienígenas esconden su verdadero plan: ayudar a evolucionar a la siguiente generación, que se unirá a una conciencia universal, y destruir a la humanidad. Y mientras los alienígenas están empeñados en cocernos a fuego lento como a una rana, también se gesta un movimiento en contra de esta invasión y de lo que se precibe como una falta de libre albedrío.

Aunque tangencialmente, la idea de un caballo de Troya ya está presente en otras series como V, donde aquellos lagartos disfrados de humanos nos ofrecían la paz pero lo que realmente querían era merendar humanos. La tercera temporada de la magnífica Torchwood, Children of Earth, explota la idea de unos alienígenas controlando y hablando a través de niños humanos. La sombra de Arthur C. Clarke es alargada.
En la obra de Clarke siempre está presenta la idea de una inteligencia superior, una conciencia similar a dios, que en la serie se denomina overmind. Los overlords, como ya se preocupan de aclarar, son meros encargados de llevar a cabo el plan de esta conciencia universal, convidados de piedra incapaces de evolucionar como las demás razas para entrar a formar parte del overmind.

Aunque el formato de miniserie es el adecuado para adaptar la novela de Clarke, los capítulos de hora y media lastran un desarrollo más ágil de la trama. Además, hay hilos argumentales que no aportan nada, salvo más metraje, como la historia romántica entre Ricky y Ellie Stormgren, y otros en cambio se quedan faltos de ese metraje, como la explicación final, que se mete con calzador deprisa y corriendo. A pesar de estas pegas, Childhood's End es una buena serie, y el fomato miniserie ideal para verla estas vacaciones.