'The Mammoth Book of Cthulhu: New Lovecraftian Fiction': ¡Camarero, hay un Cthulhu en mi sopa!

¿Quién es mi pulpo favorito? ¿Quién?

Seguramente una búsqueda de nuevas antologías sobre Cthulhu y/o Lovecraft en tu, valga la redundancia, buscador de internet, arroje como resultado este libro: 'The Mammoth Book of Cthulhu: New Lovecraftian Fiction'. Que otra cosa no, pero tiene una portada muy chula, sobre todo si lo comparamos con el resto de portadas de otras antologías. Pero anda que no nos han vendido mierdas con portadas bonitas... El contenido: no es ni la mejor ni la peor que he leído, más bien diría que apunta hacia lo primero, y aunque es algo subjetivo, creo que tiene una buena selección de relatos. Mi problema, también subjetivo, es la extensión. Casi quinientas páginas y veintiseis relatos. Casi nada. 

 Como en casi todas las antologías sobre Cthulhu y/o temas relacionados con Lovecraft de la última década, no falta los relatos de Laird Barron (ese señor tan molón con parche), Caitlín R. Kiernan (esa señora que dice que no escribe horror pero sí) y John Langan (ese señor sin más). La diferencia es que esta antología no utiliza el reclamo de esos nombres y se dedica a rellenar el resto con fanfiction. Que tampoco quiero engañaros: relleno, lo que se dice relleno, hay, pero el justo y necesario.

Una de las cosas buenas que han pasado en los últimos lustros y de las que este blog se declara militante es la correción política. Es algo que atraviesa todo: la cultura, la política, la sociedad, la economía... y las antologías de weird fiction. En este libro hay espacio para otras voces: la inmigración hispana y paquistaní, mujeres, muchas mujeres, protagonistas negras... Es algo que por sí mismo ya me parece un valor. Da una nueva perspectiva y un nuevo aire a un género que, para qué vamos a engañarnos, está bastante manido. Con esto no quiero decir que este libro sea militante de una causa o que ponga unas ideas por delante de la narración, simplemente es un producto de su tiempo, donde afortunadamente existen otras voces. Nada más y nada menos.

Son precisamente estas distintas voces seleccionanas por Paula Guran, la editora del libro, y las distintas variaciones sobre el tema, que van del pulp a la fantasía o el noir pasando por el terror, lo que hacen interesante este libro de relatos. Como decía al principio, es una antología extensa, generosa, y como tal, puede llevar a empacho, sobre todo si ya has leído otras veinte sobre el mismo tema. Y sí, sobran algunos relatos, pero en conjunto, es una buena muestra de la weird fiction que se escribe en Estados Unidos. Al menos, no te entran ganas de gritar eso de ¡Camarero, hay un Cthulhu en mi sopa!

'The Weird Tales of William Hope Hodgson': mares extraños, fantasmas e investigadores de lo oculto

 Como decíamos ayer... 

¡Arr, marineros!
¡Arr, marineros!



Existen adicciones de todo tipo y para todos los gustos: hay a quien le da por hacer deporte para recibir su buen chute de endorfinas, otros son más de rezarle a los Antiguos todas las noches, incluso está el que prefiere darle a las drogas duras, los ositos de gominola. Yo hoy vengo dispuesto a confesar una de mis adicciones (las cheesecakes del Sainsbury's no cuentan como tal, digan lo que digan): la serie de libros que publica la British Library titulada Tales of the Weird. Cuentos de lo extraño. Recopilaciones de relatos y novelas cortas de autores y autoras de finales del siglo XIX y principios del XX, muchos de ellos olvidados y cuya obra se vuelve a publicar más de cien años después. Lo interesante de esta colección es la temática de cada tomo: a veces son introducciones a la obra de un autor más o menos conocido, como el libro que vengo a reseñar hoy, otros se ocupan de dar a conocer autores olvidados, y las más de las veces giran en torno a una temática. Así hay un libro dedicado a las historias de terror ambientadas en trenes, otro sobre científicos locos, otro sobre monstruos marinos, etcétera. Y tienen una virtud más: nunca exceden de las doscientas o trescientas y pico páginas. Así que para cuando te empiezas a cansar del tema, ya has acabado el libro. Y después de esta loa a la British Library, al lío.

William Hope Hodgson no es ningún desconocido para los amantes de la literatura pulp y de terror, especialmente si eres aficionado a la obra de Lovecraft. Y a diferencia de este, su discípulo más aventajado, tiene una vida de película. De familia humilde, cuando su padre murió conoció el hambre y la miseria. Antes de esto, se enroló como grumete a los catorce años, dedicándose a la vida marinera durante casi una década. Una década marcada por los abusos de sus compañeros mayores, que vieron en el joven William a alguien débil de quien poder abusar. Pero lejos de hundirse o amilanarse, le dio por entrenar para defenderse y repartir hostias a los abusones. Así, deja el mar y se dedica al culturismo, en una época donde no te podías descargar una tabla de ejercicios desde el móvil para ponerte en forma, y monta su propio gimnasio. En esta vida tan novelesca, se cruza en su camino con Houdini, el mago y escapista, y será en una de estas exhibiciones de Houdini donde William participará, siendo el responsable de ponerle las esposas. El espectáculo fue lamentable: Houdini no pudo liberarse y acabó culpando a William de haber bloqueado las esposas, hundiendo su reputación y perdiendo los pocos clientes que le quedaban y que le ayudaban a subsistir. Pero no hay mal que por bien no venga, porque gracias a esto, se dedicó a escribir.

Selfie pa'l Instagram
Selfie y pa'l Instagram

No deja de ser algo asombroso que alguien sin formación académica de ningún tipo decidiera dedicarse a la escritura y además lo hiciera tan bien. Porque sí, el bueno de William se dedicaba al culturismo, y seguramente si hubiera vivido en nuestra época también le daría al arroz hervido con pollo, pero si algo caracterizaba a nuestro autor es que era un lector voraz. Así se puede entender su decisión de dedicarse a la escritura, tarea que le ocupó el resto de su vida, hasta que un obús lo desintegró, litaralmente.


El libro, editado por Xavier Aldana Reyes, Senior Lecturer en la Universidad Metropolitana de Mánchester, recopila diez relatos de la obra de Hodgson, intentando ofrecer una panorámica lo suficientemente amplia de ésta. Tenemos mares extraños, fantasmas e investigadores de lo oculto. También relatos cercanos al body horror, con trasnformaciones y mutaciones. Todo esto imbuido en el espíritu de la época: ese intento de conciliar el mundo racional con el irracional. Carnacki, moderno cazafantasmas, va armado con su cámara fotográfica y su pentáculo electrico para defenderse y estudiar las manifestaciones sobrenaturales. Como el mesmerismo en Poe o el espiritismo de Conan Doyle y Stoker, Hodgson intenta conciliar estas dos visiones, la del progreso y la ciencia, con la vieja idea romántica de lo sobrenatural.