Boom 2023: Repion, gialli y algunas señoras victorianas

Estaremos de acuerdo en que esta década de los veinte no tiene mucho de feliz y sí bastante de pa'vernos matao. Y todavía no hemos llegado a la mitad. Al menos he podido disfrutar de los 28º nocturnos en octubre en una de mis últimas visitas a España. Si llega el fin del mundo, que me pille en chanclas y bañador. Sudao pero resultón. O no. 2023 ha sido un año de leer menos, ver menos películas y en general todo menos, como las entradas de este blog. Tampoco ha habido grandes viajes, salvo una escapadita a Ámsterdam y unas visitillas por zona leonesa y asturiana. También ha sido el año en el que he empezado en la fotografía analógica, ese hobby tan barato. Así que a los propósitos de año nuevo se resumen en escribir más por aquí, hacer algún viaje solo y seguir haciendo lo que me gusta, que fundamentalmente es leer, escribir, tocar/escuchar música, viajar y hacer fotografías. Y beber menos cerveza, que los ingleses me están malacostumbrando. Ahora sí, toca repaso del año.


LIBROS


  • La novela que más me ha gustado: Horrorstör de Grady Hendrix fue una de las primeras del año, y revisando un poco lo que he leído en este 2023, es lo mejor del año. Quizás no tan fascinante como Piranesi o Nuestra parte de noche, que fueron mis favoritas de 2022 y 2021, Hendrix consigue muy bien mezclar el terror con la crítica social, en un estilo muy sencillo que por momentos recuerda a lo mejor de Stephen King.

  • Premios mejor novela casi ex aequo pero no: Gilded Needles y Cold Moon Over Babylon de Michael McDowell. No son tan redondas como Los elementales, pero tienen algo.



  • Libro de relatos que más me ha gustado: Ustedes brillan en lo oscuro de Liliana Collanzi. Como el año anterior, más terror periférico, en este caso desde Bolivia. Una mezcla de ciencia ficción, terror y distopías conectados por lo telúrico. 

  • Premios mejor libro de relatos casi ex aequo pero no: Como el año pasado, se asoman Emgstrom y Tuttle. La primera con Cuando la oscuridad nos ama y la segunda con Riding the Nightmare. También asoma por esta categoría Michael Ende y El espejo en el espejo, que me dejó bastante mal cuerpo.

  • Menciones especiales: No podían faltar las señoras victorianas y los señores europeos de entreguerras. Number Ninety & other Ghosts Stories de la irlandesa B. M. Croker, The Bishop of Hell & other Stories de Majorie Bowen y Orchard of the Dead and other Macabre Tales de Stefan. Grabinski.

  • Mejores antologías de relatos: Las de Tales of the Weird de la British Library, que sigue publicando todos los meses uno o dos libros. Y casi, casi, me los he leído todos. Si te gusta la ficción extraña anglosajona, aunque no sólo, es de lo mejor. Y baratitos. Aunque no da la vida para leerlos todos.

  • Libro de no ficción: El taller y el cronómetro de Benjamin Coriat. Publicado en los setenta, hacia el final del libro Coriat se pierde un poco en disquisiciones sobre la situación de Francia en ese momento, pero el resto del libro es impecable. Un análisis del surgimiento de un capitalismo insdustrial y un modelo de Estado desde la perspectiva de su quiebra en los años setenta del pasado siglo. 

PELÍCULAS

  • Gialli:
    2023 ha sido el año en que he visto gialli por encima de mis posibilidades. Martino, Fulci, Avati, Bazzoni, Lenzi, Dallamano, Argento... Huellas de pisadas en la Luna (1975) de Bazzoni, La dama roja mata siete veces (1972) de Miraglia y Contrato de sangre (1976) de Avati me han volado la cabeza. Especialmente la primera. Dentro del género hay mucha purria, pero también auténticas joyas. Otras que me han gustado un montón han sido Angustia de silencio (1972) de Fulci, La cola del escorpión (1971) y Muerte sospechosa de una menor (1975) de Martino y ¿Qué habéis hecho con Solange? (1972) de Dallamano. El mundo está lleno de maniaco sessuale.
  • Tierra de canguros: En 2023 también he seguido viendo películas australianas. Algunas tan buenas como La última ola (1977) de Peter Weir, Juegos de carretera (1981) de Richard Franklyn y Despertar en el infierno (1971) de Ted Kotcheff, además de una de las pelis de terror del año pasado, Talk to Me (2022) de los Philippou. ¡Que viva Australia man'que pierda!

  • Películas del culto: El rostro de la muerte (1976) de Alfred Sole, El alucinante mundo de los Ashby (1963) de Freddie Francis, El coleccionista (1965) de William Wyler, Stranger Circus (2005) de Sion Sono y Navidades negras (1974) de Bob Clark. Cada una a su manera, me parecen películas no tan conocidas y muy recomendables.

  • Menciones especiales: Impacto (1981) de Brian De Palma, Dejar el mundo atrás (2023) de Sam Esmail y Cuando acecha la maldad (2023) de Demián Rugna. aunque lo que más miedo da de Argentina ahora mismo no son sus películas de terror.

SERIES

Otro año en el que no ha habido mucho que rascar. Estoy aprovechando los viajes en avión para revisitar Friends y poco más, salvo capítulos sueltos de Expediente X y la primera temporada de Fringe. También revisité Bleach y algún anime más, pero de series nuevas, no consigo que casi ninguna me enganche.
  • Mi favorita del año: El silo (2023). Basada en una trilogía de novelas, esta serie de ciencia ficción ha sido de lo que más he disfrutado del año. Esta sí me ha enganchado, y el hecho de comentarla con los compas de curro, también ha ayudado. Ha sido como volver a Perdidos cuando Perdidos molaba. Ahora está por ver si aguanto las ganas de leer los libros y me espero a la segunda temporada de la serie o no.

  • Otras: Severance (2022) y la segunda parte de The Nevers (2021), que parecía que iba a quedar inconclusa.


TEBEOS


Para variar, 2023 tampoco ha sido un año de muchos tebeos, aunque sí que he aprovechado para terminar algunas series que tenía empezadas. Es algo que me da infinita pereza y que hace que pierda el hilo y las acabe abandonando.

  • Mi tebeo favorito del año: Por tercer año consecutivo, mi tebeo favorito es uno de James Tynion IV. El departamento de la verdad, en una edición ómnibus en tapa dura, ha sido mi tebeo favorito del año. Ayuda el que esté toda la serie reunida en un sólo tomo, o al menos el arco principal. De sus otras series, me he acabo descolgando y no volveré a ellas hasta que publiquen algo similar. El departamento de la verdad es una cosa muy loca, al nivel de Naoki Urasawa, donde Tynion se esfuerza por comprender los mecanismos de la guerra cultural y la manipulación, tan presentes en Estados Unidos.

  • Mención especial: Stillwater de Chip Zdarsky. Sólo había leído el primer volumen hace un par de años, y decidí comprarme los otros dos que me faltaban. Interesante lo que cuenta pero definitivamente tienen un problema en Estados Unidos: meten en terror tebeos que, a lo sumo, son de misterio y thriller. Que sí, que hay gore, pero el gore por sí mismo no es terror.

VIDEOJUEGOS


Hace un par de años me gasté una importante suma en adquirir un MSI portátil para jugar a videojuegos. Nunca más un portátil. Está claro que o no tengo suerte o los portátiles no son tan buenos como dicen. Así que además de tener un caro pisapapeles de MSI, 2023 ha sido el año de la SteamDeck. Es una experiencia completamente diferente pero me ha permitido jugar a videojuegos que de otra manera no habría podido. Este año 2024 sí que le voy a meter bastante al vicio. 

  • Mi favorito del año: El Detroit Become Human. Que sí, que ya tiene unos años, pero me parece de lo mejorcito del género y de la compañía. Y sí, se me han muerto casi todos los personajes y la rebelión ha fracasado, porque que me gusten los videojuegos no está reñido con que sea un manco jugando, pero Detroit Become Human me ha enganchado como hacía tiempo que no lo hacía un videojuego.

  • Menciones especiales: A Plague Tale: Innocence. Quizás en algunos tramos del juego lo de morir una y otra vez se hace muy cuesta arriba, pero la historia está bastante bien y las mecánicas también molan un montón. No han inventado la rueda pero le han dado un uso muy entretenido. 

MÚSICA





En 2023 he escuchado bastante menos música. He pasado de ir caminando al trabajo a ir en bici (y todavía no he muerto atropellado), así que el tiempo que aprovechaba para escuchar música se ha reducido bastante. Aún así he escuchado muchísima música. También he podido aprovechar las visitas a España para ir a conciertos, que han sido básicamente mis vacaciones este año. 

  • Mi disco favorito del año: Repion (2023) de Repion. Mi gran descubrimiento musical, al nivel de las epifanías que todos hemos tenido de adolescentes. Palabra castúa que da nombre a este grupo cántabro compuesto por dos hermanas, Marina y Teresa, afincadas en Madrid. Yo no sé qué es lo que tienen pero estoy enganchadísimo. Son muchas cosas y nada en concreto, pero no puedo parar de escucharlas. Las pude ver en Madrid en octubre, y aunque el sonido de la sala  no acompañaba nada, fue como asistir a un terremoto. Si no las conoces, busca un concierto cercano y vete a verlas. Eso sí, después ya no hay cura.
Cuando  Marina toca la guitarra tú te callah y  lo  asimilah

  • Directo: Pues  quitando a Repion, de los artistas que he podido ver este 2023 me han encantado un montón Delaporte y Quique González. Sandra Delaporte  va loca y mola un montón. Un concierto al que le tenía muchas ganas y en el  que la pude ver colgada  del techo del Camelot  mientras cantaba. Y luego bailó en el centro de la pista como Zahara. Puta ama. Y a Quique González lo  vi en Xixón, en un concierto para los más cafeteros, pues se tocó Salitre 48 entero. Acabé aplaudiendo con las orejas. Fan que es uno.

El  altar del rocanrol

Otro año más esperando el apocalipsis zombi que nunca llega. Y no, las colas en la tienda de Apple no cuentan. Por otro año más lleno de  cosas que nos emocionen. Y porque nunca nos quiten  ni la copa  ni  lo bailao. Que nunca perdamos la ternura. Año 2024, allá voy.





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'The Electric Forest' de Tanith Lee: agárrame esos espías

La obra de Tanith Lee es un universo enorme de novelas y relatos que se inscriben en el fantástico. A veces se acerca al terror, otras a la ciencia ficción, y su tratamiento puede ser más adulto o juvenil, pero siempre está presente un cierto lirismo y una sensualidad en su prosa. The Electric Forest se publicó en 1979 y pertenece al género de la ciencia ficción, dentro de ese otro cajón que es el techno-thriller, del que Michael Crichton era un experto. 


La trama de The Electric Forest se sitúa en el mundo Índigo. No se dan muchas explicaciones al respecto, pero la Humanidad se ha expandido por el universo y Índigo es uno de esos nuevos mundos. En él vive una sociedad avanzada en la que la selección genética de los individuos juega un rol muy importante. Magdala Cled, la protagonista de la novela, es una marginada en esta sociedad de individuos perfectos, ya que su concepción siguió el curso natural, trayendo como consecuencia que naciera con imperfecciones.


A pesar de la brevedad de la novela, en The Electric Forest hay espacio para científicos locos, espías, guerra, clones, sexo y giros muy locos. De hecho, todavía no he decidido si los giros de la trama me gustan o no, pero desde luego no me han dejado indiferente. Como suele ser habitual en la obra de Lee, la trama bebe de la mitología clásica, en este caso de la griega. El mito de Pigmalión está presente en ese científico que crea a una nueva Galatea a la que insufla vida utilizando la "transferencia de conciencia" a un cuerpo sintético, un avatar casi perfecto en busca de la inmortalidad. Esta nueva tecnología es ambicionada por una corporación industrial y por la Federación. Magdala, con su mente transferida a un nuevo cuerpo, se verá mezclada en una trama de traiciones en la que deberá intentar sobrevivir.


A pesar del mito de Pigmalión y el de Frankenstein, del nuevo mundo de Huxley y de otras distopías imaginadas que preceden a esta obra de Lee, sorprende su capacidad de crear algo nuevo partiendo de esos precedentes, unos temas que posteriormente han sido utilizados en multitud de ocasiones, sobre todo en el cine. Estoy pensando en Gattaca (1997) y su selección genética, en Los sustitutos (2009) y sus robots, en la propia Avatar (2009) de Cameron, incluso hay algo de la nueva carne de Cronenberg y del body horror de Barker. Tanith Lee todavía sigue siendo una escritora bastante desconocida de la que se recuerdan sus primeros libros y a la que se coloca, si es que se la coloca en algún sitio, en la categoría de literatura romántica. Y la verdad es que nada más lejos de la realidad. Su obra merecería ser recuperada y, por qué no, adaptada a la gran pantalla. Netflix tiene en la obra de Lee material para ocho películas y doce series de nueve temporadas cada una. Todo es ponerse.


Lee, T. (1983). The Electric Forest. Hamlyn.





'Riding the Nightmare' de Lisa Tuttle: el multiverso

Lisa Tuttle, autora estadounidense afincada en Escocia desde hace décadas, es junto a Elizabeth Engstrom y Tanith Lee, una de esas voces propias dentro del género fantástico. Tuttle es heredera de Joyce Carol Oates, Ursula K. Le Guin y Angela Carter, entre otras, que forman parte de una tradición dentro de la literatura anglosajona que se remonta hasta Mary Shelly.


La obra de Tuttle se mueve dentro de la fantasía extraña, que muchas veces va de la ciencia ficción pasando por el terror, con elementos sobrenaturales o no, pero siempre impregnada de realismo. Problemas de pareja, relaciones tóxicas, fantasías de poder o sexo, lo cotidiano en la ficción de Tuttle se vuelve algo inquietante y perturbador. A veces es un objeto anodino como un cuadro, otras una pesadilla recurrente, pero las protagonistas de los relatos siempre se ven atrapadas en un universo denso de atmósfera asfixiante que las va consumiendo.


Una de las características de la obra de Tuttle es que su narrativa funciona a distintos niveles, yendo de lo alegórico a lo descriptivo. Porque muchos de los relatos de Tuttle tienen un valor cuasi simbólico: la maternidad, el sexo, los complejos... No es de extrañar que entre las autoras actuales sea Mariana Enriquez una de sus favoritas. O que Karen Russell y Samanta Schweblin citen a Lisa Tuttle como influencia en su obra. Si existe el multiverso de Marvel también existe un multiverso de mujeres escritoras, del que Lisa Tuttle es parte importante y activa.


La labor de Valancourt Books en rescatar del olvido a Lisa Tuttle es encomiable. Por un lado reimprimiendo algunos de sus libros, algunos de los cuales han conocido traducción al castellano como Nido de Pesadillas, pero también publicando otros nuevos como The Dead Hours of the Night. O este Riding the Nightmare, que recoge doce historias publicadas entre 1986 y 2017, todas publicadas previamente en revistas y antologías varias. A pesar de los orígenes tan dispares de los relatos, el mundo interior y las obsesiones de Tuttle conectan y dan un sentido de unidad al conjunto del libro. Da igual que el relato fuera escrito hace treinta años o hace cinco, el universo de la autora siempre es reconocible. Con Lisa Tuttle siempre me pasa que hay un par o tres de sus relatos que siempre se quedan rondando por mi cabeza.


Tuttle, L. (2021). The Dead Hours of Night. Valancourt Books.
Tuttle, L. (2015). Nido de pesadillas. Nevsky Prospects.
Tuttle, L. (1986). A Nest of Nightmares. Sphere.
Tuttle, L. (2020). A Nest of Nightmares. Valancourt Books.
Tuttle, L. (2023). Riding the Nightmare. Valancourt Books.





'Extraña muerte de una menor' (1975) de Sergio Martino: las gafas del comisario

Nacido en 1938, Sergio Martino es uno de los directores que da forma al cine italiano y europeo de género en los setenta y primeros ochenta. Fuera del trío Bava, Argento y Fulci, forma parte de esa casi interminable lista de artesanos italianos dedicados al cine que lo mismo te dirigían una película erótica que una de aventuras en la selva. Y como tal, su cine de vocación popular no ha sido considerado más que como mero entretenimiento. Como si eso por sí solo fuera malo.


En el capítulo que le dedica Ángel Sala a Sergio Martino en el libro El giallo italiano, se centra sobre todo en el análisis de cinco películas, las rodadas entre 1971 y 1973, que además pasan por ser las más conocidas de Martino: La perversa señora Wardh (1971), La cola del escorpión (1971), Todos los colores de la oscuridad (1972), Vicios Prohibidos (1972) y Torso: Violencia carnal (1973). Sin embargo, de Extraña muerte de una menor (1975) Sala sólo la cita para decir que "estuvo más cerca del cine negro", lo cual creo que no es hacerle justicia.

Extraña muerte de una menor cuenta con guion de Martino en colaboración con Ernesto Gastaldi, con el que escribiría cerca de una veintena de películas. Gastaldi es uno de los creadores del gótico italiano de los sesenta, colaborando con Riccardo Freda y Mario Bava en varias películas que ayudan a conformar el género. Pero será en los setenta y en su asociación con Martino cuando todo su talento explote. Extraña muerte de una menor es una película que ha pasado desapercibida por la increíble y poco habitual mezcla de géneros llevada a cabo por Martino y Gastaldi. Tiene algo de giallo, otro poco de poliziesco, algo de acción y bastante de comedia. Y lo mejor de todo es que funciona.

Como buen giallo, se bebe JB


Claudio Cassinelli interpreta al comisario Paolo Germi, un atípico policía que investiga la muerte de varias menores en Milán. Para ello utilizará unos métodos poco ortodoxos, como aliarse con un ratero de barrio, Giannino, que además sirve de alivio cómico. Porque aunque la trama va de prostitución de menores y secuestros, con su asesino rubio de traje y gafas de espejo, el tono difiere de cualquier giallo que hayas podido ver. Cassinelli lo borda en el papel de antihéroe, adelantándose en más de una década al John McClane de Bruce Willis, y sobre todo de mucho mejor rollo. A veces es como estar viendo una peli de tortas de Bud Spencer y Terence Hill.

La película la podrían haber titulado El coche del comisario

Extraña muerte de una menor es una película distinta la imagen que podemos tener de un género como el giallo. Y aunque distinto no tiene por qué significar que algo sea bueno de por sí, en este caso sí que el resultado es más que satisfactorio. No todo el monte es orégano ni todos los giallo son maníacos sexuales con guantes de cuero que asesinan a sus víctimas a puñaladas. A veces, sólo a veces, también son las gafas rotas del protagonista.




"La matanza de Texas: La nueva generación" y "Psicosis II: el regreso de Norman": vuelven las secuelas locas

Hablaba en esta entrada de las secuelas en el cine y en concreto de las realizadas en las décadas de los ochenta y los noventa dentro del terror. Es en los ochenta cuando se normaliza una tendencia que ya venía de la década anterior y que hunde sus raíces en el mismo origen del cine, donde no era nada extraño ver secuelas y remakes. En los ochenta se vive un florecimiento de todo esto, donde surgen sagas míticas como Indiana Jones, Regreso al futuro y las primeras dos secuelas de Star Wars. Dentro del género del terror, es posible analizar su auge en los ochenta y su caída en popularidad, cantidad y calidad la década posterior estudiando las muchas secuelas estrenadas durante esas décadas.


La matanza de Texas: La nueva generación (1995) es la cuarta parte de la saga dirigida por Kim Henkel, en la que sería su única incursión en la dirección. Hoy día esta película es conocida, entre otras cosas, porque sus protagonistas, Renée Zellweger y Matthew McConaughey, reniegan de ella. Lo cual, creo yo, hace ver su falta de humor. Es una película fin de época, de las que clausura un tipo de cine de terror desarrollado en la década anterior, el slasher, que estaba de capa caída. Ya Wes Craven avisó el año anterior, 1994, con su La nueva pesadilla de Wes Craven, anunciando lo que estaba por venir con Scream (1996) al año siguiente. En La matanza de Texas: La nueva generación dos parejas de jóvenes, en la noche de su baile de graduación, acaban perdidos en una carretera secundaria, y tras un accidente con el coche, acaban siendo perseguidos por una familia de psicópatas. Lo interesante de la cinta, además de ver a Zellweger haciendo acrobacias y la pierna mecánica de un McConaughey histriónico, es parte del argumento: una secta/organización secreta que utiliza a esta familia de psicópatas para que esparzan el terror entre los lugareños, ya que el terror es una manera de trascender espiritualmente. Un poco lo que sería Martyrs (2008), la película de Pascal Laugier. Una pena que sólo se quede en subtrama. Por lo demás, película nada gore, sin sustos y tremendamente excesiva, con momentos como la pelea de mandos a distancia, la avioneta o el increíble salto desde una antena de televisión, lo que no la hace recomendable para todos los públicos. 


Psicosis II: el regreso de Norman (1983) está dirigida por el australiano Richard Franklin, que venía de películas anteriores muy interesantes como Carretera mortal (1981) y Patrick (1978). Además cuenta con el guion de Tom Holland, escritor y director de Noche de miedo (1985) y Muñeco diabólico (1988). Con Anthony Perkins de protagonista, Psicosis II es una de esas improbables secuelas que salen bien. La película comienza reproduciendo/homenajeando la escena de la ducha de la original, en blanco y negro, para luego pasar al color con los títulos de crédito. Una declaración de intenciones, ya que con los elementos de la primera película vamos a ver su adaptación más de veinte años después. Norman Bates sale del psiquiátrico a pesar de las quejas de la hermana de una de sus víctimas. Con ayuda de su psiquiatra, vuelve a su casa y consigue un trabajo de ayudante de cocinero en el pueblo. En el trabajo conoce a una joven a la que ayuda y acoge en su casa, en la que empiezan a suceder cosas extrañas: notas y llamadas de su madre muerta. Paralelamente a esto, se cometen una serie de asesinatos que parecen estar relacionados con Norman. Psicosis II es buen thriller con elementos de slasher que sorprende por lo bien hecho que está y lo entretenido que es. Intenta aprovechar el tirón de Psicosis II, el libro de Robert Bloch y continuación del primero, publicado un año antes. Aunque no lo adapta, sí que consigue capturar muy bien la esencia gracias al guion de Holland y al buen hacer de Franklin, un fanático de Hitchcock, con el que llegó a entablar una relación de amistad.

Dicen que segundas partes no son buenas, pero eso es porque no han visto Psicosis II: el regreso de Norman. De cuartas partes nadie dice nada, pero si os adentráis en La matanza de Texas: La nueva generación, hacedlo bajo vuestra propia cuenta y riesgo. En cuanto a terceras partes, Halloween III: el día de la bruja (1982), Poltergeist III (1988) y El Exorcista III (1990) demuestran que si la segunda no te gustó, mejor prueba con la siguiente.




 



'Ustedes brillan en lo oscuro' de Liliana Colanzi: lo telúrico como algo inquietante

Ustedes brillan en lo oscuro (2022) es un libro de relatos de la escritora boliviana Liliana Colanzi. Comparte gustos y también generación con una nueva ola de escritores y escritoras latinoamericanas. Sobre todo escritoras. Las Guadalupe Nettel, Samanta Schweblin, Mónica Ojeda, María Fernanda Ampuero, Mariana Enriquez, Selva Almada... Y eso si nos centramos en la ficción extraña, siguiendo el hilo de Amparo Dávila, Alejandra Pizarnik y Silvina Ocampo, porque si abrimos más el abanico, se cuelan por ahí Valeria Luiselli, Nona Fernéndez, María Gainza, Fernanda Melchor, Leila Guerriero, Vera Giaconi y un larguísimo etcétera. Suelto esta parrafada de nombres para poner un poco de contexto: Colanzi forma parte de todo este maremágnum donde conviven distintas generaciones y estilos.

Colanzi, nacida en Bolivia en 1981, tiene formación en Estudios latinoamericanos y en Literatura comparada. Con su anterior libro de relatos, Nuestro mundo muerto, traducido al inglés, ya consiguió hacer funcionar esta mezcla de lo inquietante y lo latinoamericano, la naturaleza y lo social.

Los relatos que componen el libro están unidos por ciertos temas, como el paso del tiempo en una realidad temporal más grande. Así, uno de los espacios geográficos escogidos en varios relatos es una cueva, testigo mudo de milenios. Una de las características de estos espacios es que se trata de espacios latinoamericanos, con la particularidad de ser ecosistemas contaminados o en grave riesgo de contaminación. Sociedades tensionadas por un alto grado de incertidumbre, la cual se ha visto incrementada con la pandemia, más el subsiguiente deterioro de las condiciones materiales, son el caldo de cultivo del que surgen las historias de Colanzi. Ciencia ficción y terror en narraciones a veces fragmentarias que tratan temas como el deseo y la angustia, los tabúes y el quiebre de las sociedades donde el pasado, el presente y el futuro van de la mano.

Colanzi forma parte de una tradición dentro de la literatura latinoamericana que ahora se reivindica sin complejos y que, salvo por razones obvias de mercado e industria, no le tiene nada que envidiar a la literatura de género anglosajona. Quedo a la espera de que vuelva a publicar pronto, porque Ustedes brillan en lo oscuro es uno de esos libros que dejan poso. También me gustaría dar las gracias a la librería Letras Corsarias de Salamanca. En mi primer viaje a España de este año, en febrero, me encontré con este libro. Al que luego se sumó otro, y luego otro... 

Colanzi, L. (2022). Ustedes brillan en lo oscuro. Editorial Páginas de Espuma.






 

'From the Depths': no te metas donde cubre

La labor de editor y antologista tiene más tradición en el mundo anglosajón, que siempre ha gozado de una potente industria editorial y de un casi inagotable catálogo de autores y autoras. Mike Ashley, por derecho propio, se ha ganado un lugar destacado como editor y antologista, y es una garantía de libro, como mínimo, entretenido.

Dentro de la colección de la British Library Tales of the Weird, hay dos clases de libros: están los dedicados a recuperar la obra de un escritor/a y están aquellos que versan sobre un tema en particular, alrededor del cual giran todos los relatos  de la antología. From the Depths and Other Strange Tales of the Sea forma parte de la segunda categoría.

Una de las cosas que más me gustan de Mike Ashley como antologista y editor es el equilibrio de sus libros. Suele optar por combinar relatos no muy conocidos de autores de renombre con relatos desconocidos de autores oscuros. No es difícil encontrar estos últimos, sobre todo teniendo en cuenta el periodo que suele comprender esta colección de la British Library, finales del siglo XIX y principios del XX,  pero sí me parece realmente difícil la labor de separar el grano de la paja que lleva a cabo Ashley.

En From the Depths, antología de relatos de ficción extraña dedicada al mundo del mar, la única concesión de Ashley es un relato no muy conocido de William Hope Hodgson. Aparecen autoras como Elinor Mordaunt, recientemente recuperada por Handheld Press y Melissa Edmundson en The Villa and The Vortex, pero sobre todo abundan autores y autoras desconocidas de revistas pulp y protopulp de la época. Hay relatos orientados a la tradición marinera y su folclore como The Ship of  Silence, de Albert R. Wetjen, otros imbuidos del positivismo científico decimonónico como From the Darkness and the Depths,  de Morgan Robertson; también están los que tiran más por el misterio e incluso por la historia de fantasmas victoriana, como Devereaux's Last Smoke, de Izola Forrester, pero si hay un subgénero propio es el de relatos ambientados en la I Guerra Mundial. La guerra submarina llevaba a cabo por Alemania, que se dedicaba a hundir barcos tanto de naciones contendientes como neutrales, sin distinciones, inspira algunos relatos del libro. The Ship that Died de John Gilbert sería buen ejemplo de esto, donde las víctimas de un naufragio se vengan de su verdugo. Y luego está la joya que suele adornar las antologías de Ashley, que en este caso es No Ships Pass de Lady Eleanor Smith. Relato publicado en 1932 y que Ashley sugiere que inspiró la serie de televisión Perdidos. J. J. Abrams, paga los derechos, primer aviso. Tiene una vibra similar a otro relato recopilado por Ashley en Queens of the Abyss, Island of the Hands, de Margaret St. Clair. No es sólo el que estén ambientados en una isla, es la atmósfera que impregna la trama, más propia del terror contemporáneo que de unos relatos escritos hace casi cien años.

¿Os he dicho lo mucho que me molan Repion? Lo mío sí es proselitismo y no lo de la iglesia católica.

Ashley, M (2018). From the Depths and Other Strange Tales of the Sea. British Library.



'Las puertas de Anubis' de Tim Powers: lo más difícil todavía

Tim Powers es un escritor estadounidense de fantasía y ciencia ficción. Viene publicando desde mediados de la década de los setenta, pero fue con esta novela, publicada en 1983, con la que alcanzó el éxito de ventas y el reconocimiento público. Junto a En costas extrañas, de 1987, son sus obras más recordadas. 


Las puertas de Anubis narra un viaje al pasado en el que un profesor universitario experto en poesía romántica inglesa, Brendan Doyle, acompaña a un grupo de ricos aficionados a la poesía a una charla de Samuel Taylor Coleridge en una taberna londinense en 1810. Previa a esa trama, el prólogo nos presenta un intento fallido de una secta con un mago villano a la cabeza que busca restaurar el poder del Antiguo Egipto y sus dioses. Además hay otro mini viaje al siglo XVII con una organización que protege el Tiempo y que inspiró la serie El ministerio del tiempo, un asesino en serie que es un cambia formas al que se confunde con un hombre lobo, y unas cuantas paradojas temporales y reflexiones sobre posibles reencarnaciones. Todo esto en las cuatrocientas y pico de páginas de la novela, donde tienen lugar los cameos de personajes históricos como Coleridge y Byron.


Las puertas de Anubis es una novela fundamentalmente de aventuras que incluye elementos de ciencia ficción como los viajes en el tiempos, y también de fantasía, como la magia, aunque ésta a veces se explica de manera científica. Para mí el mayor problema de la novela es que la cantidad de temas de los que trata no terminan de funcionar del todo en su conjunto: un batiburrillo que igual por separado funcionaba mejor. Viaja del 1983 actual a 1810, luego a algún punto de la década de los sesenta del siglo XVII para volver a 1811, con un prólogo ambientado varias décadas después. Entre medias, payasos asesinos, el hampa londinense de principios del XIX, magos egipcios, millonarios malvados, poetas románticos... Algo que Michael Crichton en su novela Timeline de 1999 resuelve bastante bien centrándose en el viaje en el tiempo al pasado, por citar una de las obras "inspiradas" en la novela de Powers. 


Las puertas de Anubis (1983) de Tim Powers junto a Sueño del Fevre (1982) de George R. R. Martin son una de esas obras de fantasía publicadas en los ochenta a las que no les acabo de pillar el punto. Están muy bien escritas, pero al menos en el caso de Powers acabo perdiendo el interés muy rápido, a pesar de que muchos de los temas que trata han sido ideas seminales para otras obras. Como en un truco de magia, Power siempre intenta lo más difícil todavía.


Powers, T. (1983). The Anubis Gates. Triad Grafton Books.






'El cuerno de caza' de Sarban: mundos paralelos al calor de la hoguera

Sarban fue el pseudónimo que utilizó el escritor británico John William Wall (1910-1989), diplomático de profesión, que desarrolló su carrera literaria por un breve periodo de tiempo durante la década de los cincuenta del pasado siglo. Su obra se limita a esta novela, dos colecciones de relatos y algunos relatos y novelas cortas publicadas póstumamente.


El cuerno de caza narra la historia de Alan Querdilion, un teniente del ejército británico que es hecho prisionero por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Escapa del campamento de prisioneros junto a otro compañero del que se separa. En su huida por Alemania tropieza con una cerca que casi lo electrocuta, despertándose en una especie de institución psiquiátrica alemana. Lo que ha sucedido, como comprobará más adelante, es que ha viajado a través del tiempo y del espacio a una realidad paralela donde los nazis han ganado la guerra. En este universo, del que apenas se dan algunas pinceladas, los nazis salieron victoriosos y se hicieron con el control de Europa. Ahora se crían esclavos como se cría el ganado, eligiendo sus características genéticas. La crueldad nazi se ha sublimado en nuevos gustos y aficiones, como cazar humanos.


El cuerno de caza forma parte de la tradición literaria británica de historias contadas a una persona o un  grupo de personas al calor del fuego hogareño de una chimenea. Querdilion, el protagonista, regresa cambiado de la guerra, lo que su madre y prometida atribuyen a la misma. Después de una reunión con un viejo amigo de infancia, le relata su experiencia en ese universo paralelo donde se convirtió en pieza de caza de uno de los gerifaltes nazis. Como en La máquina del tiempo de Wells o en tantos y tantos relatos de tradición gótica, Sarban escoge esta fórmula tradicional de narrar su historia. La violencia en este nuevo mundo también está ligada a una sexualidad reprimida que encuentra su modo de expresión en el sadismo y la crueldad. Las mujeres esclavas son vestidas y adornadas con plumas, como pájaros, a los que se puede violar cuando son cazadas.


Quizás la novela de historia alternativa más conocida sea El hombre en el castillo, de Philip K. Dick. La ucronía es un género muy prolífico, pero la mayoría de obras parten de conceptos muy atractivos seguidos de un pobre desarrollo. ¿Qué hubiera pasado si los nazis hubieran ganado la guerra? ¿O si la peste hubiera acabado con la mayoría de europeos? ¿O si los neandertales no se hubieran extinguido? Por eso hay que poner en valor El cuerno de caza, una historia bien construida capaz de mantener tu atención hasta el final. Una novela no muy conocida de un autor en general poco reivindicado y del que no es fácil conseguir sus libros. Y otro libro, cómo no, descubierto gracias a Todo tranquilo en Dunwich. 


Sarban, (1973). El cuerno de caza. Minotauro.




'Hielo' de Anna Kavan: la pesadilla de un mundo frío

Anna Kavan (1901-1968) fue una escritora y pintora británica y Hielo su última obra publicada en vida. Nacida con el nombre de Helen Emily Woods, acabó cambiando su nombre por el de Anna Kavan en un intento de crearse otra identidad. Con su nombre de casada, Ferguson, publicó una serie de novelas rosa. Después de dos matrimonios fracasados y de la muerte de familiares y amigos, de entrar y salir de clínicas y psiquiátricos y de desarrollar una adicción a la heroína, en 1940 adoptó su nuevo nombre: Anna Kavan. 


Publicada en 1967, Hielo es la última obra de Kavan antes de faceller. También es la más recordada y a la que le debe su fama posterior como escritora. Situada en un escenario apocalíptico después de una guerra nuclear, el hielo se extiende por el mundo como una muerte fría. El narrador es un hombre que persigue a una mujer joven sin nombre. Más que una estructura argumental clásica, Hielo es una sucesión de escenas en las que este hombre persigue a esta mujer, obsesionado como está con ella. La mujer, frágil, menuda, es una persona sin voluntad, sometida a los designios y deseos de su marido, de su guardián después y de este narrador que la persigue y de la que fue amante en el pasado. Además, el narrador es alguien no fiable, ya que en esta especie de diario que es Hielo se suceden  imágenes fragmentarias llenas de contradicciones y alucinaciones.


Hielo es la historia de una obsesión y de una adicción: el narrador está obsesionado con una mujer joven a la que dice amar pero que maltrata de manera sistemática cuando está con ella. Una suerte de adicción que fluye en ambos sentidos, pues la mujer también está atrapada en esta relación tóxíca que con cada (re)encuentro se va retroalimentando y creciendo, como una bola de nieve que cada vez se va haciendo más grande. La novela se puede leer buscando y desentrañando las partes autobiográficas de la vida de Anna Kavan. También se puede intentar leer intentando separar la realidad de las alucinaciones que narra el protagonista. Pero sin duda lo mejor es dejarse llevar y sumergirse en este mundo apocalíptico que propone Kavan, donde casi nada ni nadie tiene nombre y donde un manto de muerte helado lo cubre todo.


No sé la de libros que habré leído gracias al podcast Todo tranquilo en Dunwich, pero mi librero está contento. Hielo a veces se cataloga de ciencia ficción por el escenario postapocalíptico que tiene como escenario, incluso a veces también se le cuelga la etiqueta de terror por esa relación tóxica que describe. Y es un poco eso y mucho más: fantástico mezclado con surrealismo en un estilo de (casi) prosa poética.


Kavan, A. (2022) Ice. Penguin.






'El espejo en el espejo': Michael Ende frente a su laberinto

Michael Ende fue un escritor alemán de fantasía que, sobre todo en las últimas décadas del siglo pasado, marcó a varias generaciones de niños y niñas con libros como La historia interminable y Momo.  A pesar de ser recordado por su obra dedicada a un público infantil, Ende también escribió teatro, poesía y libros como el que nos ocupa, El espejo en el espejo, dirigidos a un público adulto.

El espejo en el espejo, que en el original y en algunas nuevas ediciones lleva el subtítulo de un laberinto, es un libro de relatos. Ninguno de ellos tiene título, pero fluyen de una manera orgánica que recuerda a El señor de la noche de Tanith Lee. Empieza con un protagonista perdido en un laberinto tratando de recordar su identidad, y termina con este mismo protagonista en el mismo laberinto. Aunque el laberinto está presente en muchos de los relatos, es más lo que significa como símbolo lo que está presente y articula el libro.


En El espejo en el espejo son fácilmente rastreables las influencias literarias de Ende, desde Kafka pasando por Borges hasta Pirandello y Beckett. También está muy presente la influencia de su padre, Edgar Ende, y del escritor y pintor suizoFriedrich Dürrenmatt. Michael Ende forma parte de esa tradición de la literatura alemana que bebe del surrealismo y cuyo máximo exponente sigue siendo Kafka. En El espejo en el espejo se dan situaciones fantásticas, pero también algunas oníricas y/o surreales. Hay un personaje que viaja de una puerta a otra, pero el viaje se alarga tanto que llega casi viejo al otro lado. Más o menos al principio de su camino se cruza con una vieja de aspecto desagradable. Sólo al final descubrimos que era su novia, la que le esperaba al otro lado. Ambos se cruzan en el mismo espacio pero en diferentes tiempos, y ese ha de ser su consuelo. Los relatos del libro destilan dolor y una cierta amargura, sobre todo en lo referente al paso del tiempo y el amor.

Sueños dentro de otros sueños, ciudades-laberinto, cultura clásica y surrealismo, conforman el universo fantástico de El espejo en el espejo, y sobre todo, te dejan con muchas ganas de leer más a Michael Ende y descubrir si escribió algo más sobre ese cazador de ángeles angustiado, de la reina de las prostitutas o del dictador inmortal. Sea como sea, El espejo en el espejo es un libro fascinante, quizás un poco duro de entrar si no estás habituado a este tipo de fantasía, y que luego se disfruta un montón, sobre todo si lo lees entre viaje y viaje. El aeropuerto de Mánchester bien podría ser esa estación kafkiana en la que te bajas y ya nunca abandonas.







'Horror 4': antologías al peso

Entre 1976 y 1977 la editorial Bruguera publicó una colección de ocho libros dedicados al terror llamada Horror Selección cuyo denominador común era Kurt Singer. Singer era escritor y también editor, responsable de muchas de las antologías dedicadas al género publicadas en el mundo anglosajón y que se empezaron a traducir en España a partir de los años sesenta. Fruto de un renovado interés por el género, Bruguera creó una colección llamada Selección Terror que entre 1973 y mediados de los ochenta llegó a publicar más de seiscientos libros de bolsillos. La colección Horror Selección de Singer sigue el ejemplo de Ciencia Ficción Selección (1971-1973) de Carlos Frabetti también publicada por Bruguera.

Horror 4 pertenece a la categoría de antologías "al peso": no se trata de un libro temático editado por alguien, sino de un popurrí de cosas mezcladas hasta dar con el peso exacto. Se compraban los derechos editoriales de varias antologías de relatos y luego estos se podían publicar según el libro original o no, mezclando unos relatos con otros donde lo importante era la cantidad de páginas. Más que comprar antologías lo que se compraba era el contenido de éstas, pudiendo hacer con él lo que se les antojase. Así en este Horror 4 compuesto por siete relatos nos encontramos una mezcla de autores pulp con otros más clásicos. Derleth y Poe juntos en un libro haciendo compañía a Joseph Conrad.

Es curioso el gusto de Kurt Singer por August Derleth, que casi siempre aparece en sus antologías. Horror 4 abre con El guardián de llave donde Derleth nos plantea una partida de rol muy divertida. Dentro de los pastiches lovecraftianos los suyos son de los más flojos, pero a veces consigue sacarnos una sonrisa. El protagonista, un escritor de terror, da con algunas verdades en su libro que le ponen en peligro. Deberá emprender un viaje en busca de un manuscrito pero sin final feliz. Otro al que la tirada de cordura le salió mal fue al protagonista de La mueca del monstruo de Robert Bloch, al que los pastiches lovecraftianos le salían mejor que a Derleth. El protagonista, un psicólogo, acompaña a su paciente a un cementerio para demostrarle que sus sueños sobre una cripta secreta llena de monstruos no non reales, y adivina qué pasa. El siguiente relato es ¿Qué insinuante espíritu? de Harold Lawlor, donde los muertos vuelven para vengarse. El protagonista es el chófer/jardinero de un matrimonio rico. La mujer se suicida y el marido hereda toda su fortuna, pero comienza a ser acechado por el fantasma de su mujer. Un relato clásico de crimen, misterio y venganza más allá de la tumba. Como curiosidad, cuenta con una adaptación cinematográfica, Dominique (1979), que no está nada mal. muertos que vuelven para vengarse, crimen por fortuna, todo predecible que se ve venir pero muy bien construido y entretenido. El espejo es un relato de Mildred Johnson, una autora pulp prácticamente desconocida. Unos hermanos acuden a la casa de su viejo tío fallecido recientemente en busca de su testamento. Una vez allí, ella recuerda cuando su abuela le contó la historia de un pequeño espejo con el que ver a los muertos de la familia. Los ves en su ataúd, tal como descansan. Una herencia, un testamento y un espejo mágico, ¿qué más se puede pedir? El libro sigue con otros tres relatos, alejados en tono de los cuatro precedentes:  Amy Foster de Joseph Conrad, La caja oblonga de Edgar Allan Poe y La máscara de Robert W. Chambers.

Horror 4 no es lo que se le pide a una antología hoy en día, con un tema, un tono y unos autores seleccionados que te llevan a determinado sitio, pero sí consigue lo que se proponía: hacerte pasar un buen rato leyendo relatos de terror. Y de regalo descubres un par de autores nuevos que ni te sonaban. 

AA.VV. (1976). Horror 4. Bruguera.



'De repente, la oscuridad' (1970): en Francia vive gente muy rara

De repente, la oscuridad (1970) es un thriller de terror dirigido por el inglés Robert Fuest. Hablé hace unos días por aquí de La lluvia del diablo (1975), que supuso tal descalabro para la carrera de Fuest que sólo dirigiría una película más para cine, dedicándose desde entonces a la televisión. Y de la televisión británica es de donde surge todo el talento de De repente, la oscuridad: el guion corre a cargo de Terry Nation y de Brian Clemens, autor este último de la magnífica Terror ciego (1971) con Mia Farrow como protagonista. En el reparto cuanta con Pamela Franklin, Sandor Èles y Michele Dotrice. Como curiosidad destacar un par de películas en las que participa Pamela Franklin, Suspense (1961) y La leyenda de la casa del infierno (1973). La primera adapta Otra vuelta de tuerca de Henry James y la segunda La casa infernal de Richard Matheson.


Jane y Cathy son dos jóvenes británicas que deciden pasar unos días de vacaciones en la Francia rural. Se desplazan de pueblo en pueblo montando en bici, parando al anochecer en un hostal o similar para dormir y lavar la ropa. Viajan ligeras de equipaje. La tensión crece entre ambas, pues Cathy no está contenta con cómo trascurre el viaje, especialmente cuando conoce a un joven en moto mientras toman café en un pueblo. Cuando Jane y Cathy hacen un alto en el camino para descansar, acaban discutiendo: Cathy se queda en el bosque mientras Jane continua viajando sola. Al final Jane se arrepiente y decide esperarla en el siguiente pueblo, pero Cathy no llega, así que decide volver al bosque donde la dejó descubriendo que ha desaparecido. Allí comienza su búsqueda.

Fruto del desarrollismo y la revolución industrial, surgen nuevos miedos: uno de ellos es la aversión al mundo rural, lugar de origen en muchas ocasiones pero al que no se quiere volver. La Francia rural se parece más a cualquier lugar del Mediterráneo que a la campiña inglesa. Cathy y Jane son dos mujeres jóvenes que viajan por un mundo que no conocen y con el que no se pueden entender, pues no hablan el idioma. Cuando Cathy desaparece, Jane tendrá que sortear esta dificultad e intentar hacerse enteder de la mejor manera posible. Para ello contactará con distintos personajes, desde una ama de casa hasta el dueño de un café o el gendarme, y cada uno de ellos le dará motivos para desconfiar. Lo mismo sucede con el joven de la moto, que le ayuda a buscar a su amiga Cathy y que habla inglés. En la campiña francesa Jane está indefensa: no habla el idioma, los locales parecen ocultar un secreto y su doble condición de mujer y joven la exponen a la violencia machista. Rodada en lo que parece un día idílico de verano de mucho sol y calor, ese escenario en apariencia bucólico y tranquilo se convierte en una trampa de atmósfera opresiva.


Penúltimo plano de levantarse del sofá y aplaudir muy fuerte

En De repente, la oscuridad no hay sangre ni escenas truculentas, todo es como el propio título indica: luz hasta que llega la oscuridad. La película va más por el territorio del thriller psicológico a la manera de Hitchcock, como muy bien anunciaba su cartel a los despistados. No hay grandes sorpresas ni giros de guion, es más, se puede decir que en general el desarrollo de la trama se ve venir. Pero es que la película va por otros vericuetos, creando esa atmósfera amenazadora y opresiva que va engullendo a la protagonista. A día de hoy la película lanza un mensaje a las mujeres muy reaccionario: cuídate de que te violen. No viajes sola y no hables con extraños si no quieres que te pase algo malo. También la final girl de la película es la recatada Jane y no la sensual Cathy. Cosillas de la época. Quitando esas "cosillas" De repente, la oscuridad es una película más que entretenida, una pequeña joya del culto no muy conocida y posiblemente la mejor película de su director, Robert Fuest.



'Trampa para turistas' (1979): Mari Carmen y sus muñecos

Trampa para turistas es una película de terror dirigida por David Schmoeller. Está escrita por Schmoeller y J. Larry Carroll, que trabajó como guionista en un montón de series animadas y procedimentales durante los ochenta. Esta película fue el debut en la gran pantalla de Schmoeller, que junto a El amo de las marionetas (1989) suponen los grandes hitos de su carrera. Que El amo de las marionetas diera lugar a una saga de dieciséis películas que llega hasta nuestros días es algo digno de estudio. En el reparto no hay grandes nombres, pero sí actores y actrices con tablas en la televisión.


La película comienza bastante frenética. El coche de Woody y su novia Eileen ha pinchado. Tienen una rueda de repuesto en el maletero, pero esta está deshinchada, así que Woody se la lleva en busca de un área de servicio. Después de varios kilómetros, Woody encuentra una especie de atracción/área de servicio abandonada, donde se adentra para ser asesinado. Mientras Woody es asesinado, sus amigos, que viajan en otro coche, encuentran a Eileen junto al coche con la rueda pinchada y deciden ir en busca de Woody. Su coche se avería justo en el mismo área de servicio. Mientras Jerry intenta arreglarlo, Eileen, Becky y Molly se van a dar un baño desnudas a una pequeña laguna. allí las descubre el señor Slauson, que las invita junto a Jerry a visitar su museo de maniquíes y muñecos de cera. Uno a uno comienzan a desaparecer cuando un misterioso enmascarado con poderes telequinéticos los va asesinando. Cómo no, la final girl no podría ser otra que Molly, la joven que a diferencia de sus amigas, no tiene novio y es más recatada.


Cuando ves el ticket de la compra 

Trampa para turistas es un slasher típico de la época con algunos elementos distintivos. Bebe de La matanza de Texas (1974), con esa dicotomía entre lo rural y lo urbano, donde lo rural es primitivo y amenazador y lo urbano es algo corrupto y fuera de lugar. La zona de descanso de Slauson, con un lago para bañistas, área de servicio y museo con figuras, entró en declive cuando inauguraron la autopista. Así, Slauson sobrevive aislado del mundo en su pequeña propiedad, aunque lejos de ser el clásico asesino enmascarado, aquí se mezcla eso con Psicosis (1960) y la Nueva Ola. Sí, el asesino es alguien enmascarado, pero también tiene doble personalidad y poderes telequinéticos, además de tomarse su tiempo en capturar y asesinar a sus víctimas para convertirlas en maniquís. Y por si fuera poco, también es ventrílocuo. Está claro que lo de Schmoeller dirigiendo diez años después El amo de las marionetas no fue casualidad.


Mari Carmen y sus muñecos

Recuerdo hace años una entrevista a Jeff Tweedy, el cantante y compositor de Wilco, diciendo que las pequeñas diferencias entre Estados que apreciaba cuando salía de gira por EEUU se habían diluido, ahora el país era una sucesión ininterrumpida de franquicias, las mismas en todas partes. Un poco lo mismo que sucede en nuestro país, con locales vacíos y el pequeño comercio desapareciendo. Una expresión artística de rechazo a ese proceso de globalización y desregulación son películas como Trampa para turistas, también en línea con una moral muy conservadora que marcaría a casi todos los slashers venideros. A pesar de lo cual, es una película muy entretenida. Yo por si acaso, antes de parar en un área de servicio, consulto las reviews de Google, no vaya a ser que... Que en el último videoclip de Wilco haya moñeco es inquietante.





'Satán mon amour' (1971), 'La lluvia del diablo' (1975) y 'Carrera con el diablo' (1975): satanic panic en los setenta

Entre finales de los sesenta y comienzos de los setenta tiene lugar en EEUU y otros países occidentales el despertar con resaca del sueño hippie. No había arena bajo los adoquines de París y sí muchos problemas que se acumulaban sin resolverse. El amor libre y las drogas dieron paso a la revolución conservadora. También llegaría el sida y otras enfermedades en los ochenta, además del problema de salud pública que suponen las drogas. Y los hippies de los sesenta se convirtieron en cargos de la administración de Reagan y en padres y madres de otros movimientos reaccionarios. Entre ellos también hubo quien pretendió solucionar algunos problemas sociales con más violencia y muchos buscaron refugio en sectas. A principios de los ochenta surge ese satanic panic explotado por medios de comunicación y organizaciones populistas, pero el caldo de cultivo ya venía de antes. El exorcista (1973) dio lugar a un boom enorme de películas sobre temática satánica, pero la corriente de fondo ya existía.


Satán mon amour (1971) es el nombre con el que se conoció en España la película dirigida por Paul Wendkos. Con guion a cargo de Ben Maddow, está basado en la novela de Fred Mustard Stewart The Mephisto Waltz escrita unos años antes. La película narra cómo Myles, periodista musical y pianista frustrado, acude a casa de Duncan, uno de los pianistas más famosos del mundo.  Duncan, que le confiesa a Myles que se está muriendo, desarrolla enseguida una relación paterno filial con Myles. Además, su hija Roxanne hace que Paula, la mujer de Mylen de Myles, se ponga celoso. Para Myles no hay nada raro en su relación con Duncan y Roxanne, pero Paula sospecha de sus intenciones. Porque aquí lo importante es saber que Duncan es un satanista capaz de de hacer lo que sea por no morir, y Myles representa una buena presa. ¿Podrá Duncan transferir su alma al cuerpo de Myles? Nada es gratis en la magia y la joven Abby, hija de Paula y Myles, lo comprobará pronto. En Satán mon amour hay rituales, magia negra, asesinatos y música. Le falta un poco de humor y le sobran unos minutos de metraje, pero no deja de ser una de esas películas de culto bastante olvidadas. El reverso oscuro de La semilla del diablo (1968) con Alan Alda y Jacqueline Bisset como protagonistas.

Estrenada en 1975, La lluvia del diablo es una película de terror dirigida por el inglés Robert Fuest. A Fuest se lo recuerda sobre todo por El abominable doctor Phibes (1971) y su secuela, aunque en su corta filmografía también cuenta con otras joyas del culto como De repente, la oscuridad (1970) y El programa final (1973). Jonathan Corbin, el líder de una secta satánica que vive en el desierto, se empieza a cobrar las vidas de los miembros de la familia Preston. Primero el padre, luego la madre, uno de los hijos... Los Preston tienen en su posesión algo que Corbin quiere: un libro que le confiere poder sobre las almas. Porque Corbin es un brujo de más de cuatrocientos años y los Preston son descendientes de aquellos que le condenaron siglos atrás. Tom Preston es el último miembro de su familia y acude al pueblo donde se oculta la congregación de Corbin para acabar con él y rescatar a su familia. Cuenta con un reparto de caras conocidas, con Ernest Borgnine, William Shatner y Tom Skerritt como protagonistas, además de un figurante John Travolta que debutaba en el cine. A pesar de lo cual, la película fue un fracaso y supuso el fin de Fuest como director en el cine, dedicándose desde entonces a la televisión salvo una pequeña incursión erótica en Francia. La lluvia del diablo es una película al estilo de la Hammer clásica, concebida como partida de rol, pero en vez de estar ambientada en la Inglaterra victoriana la acción está situada en el desierto estadounidense. 

Carrera con el diablo (1975) está dirigida por Jack Starrett, actor y director que desarrolló la gran parte de su carrera en pequeños papeles cinematográficos y dirigiendo películas para televisión. La película cuenta con Peter Fonda y Warren Oates como protagonistas. Frank y Roger se van de vacaciones con sus respectivas parejas. Para ello cuentas con las comodidades que les proporciona la moderna autocaravana de Frank: nevera, microondas, horno, ducha, equipo estéreo... En una de sus primeras noches deciden acampar en mitad del campo, donde contemplan lo que en principio les parece una orgía hippie. Pero lo que empezó como orgía acabó en asesinato, ya que son testigos de cómo asesinan a una joven en un ritual satánico. Para más inri, son descubiertos por esta secta satánica. Al día siguiente denuncian los hechos en la comisaría del pueblo más cercano para descubrir que el sheriff, sus alguaciles y el pueblo entero forman parte de la secta. La película se convierte entonces en una huida cada vez más paranoide, pues perdidos como están en un condado rural, todos parecen formar parte de una gran conspiración satánica. Carrera con el diablo con es una obra maestra pero sí una muy entretenida película de serie b. Y un aviso a domingueros: cuidado donde aparcas la flagoneta.


Si te gusta La semilla del diablo (1968). El exorcista (1973), La profecía (1976) y/o La centinela (1977) estás tres películas, Satán mon amour (1971), La lluvia del diablo (1975) y Carrera con el diablo (1975) vienen del mismo sitio. Un poco como en el caso de Alison's Birthday (1981), no son tan conocidas y hay que rebuscar para encontrarlas, pero merecen la pena. Y aprendes cosas: no te fíes del pianista y lleva paraguas por si llueve.