Hablaba en esta entrada de las secuelas en el cine y en concreto de las realizadas en las décadas de los ochenta y los noventa dentro del terror. Es en los ochenta cuando se normaliza una tendencia que ya venía de la década anterior y que hunde sus raíces en el mismo origen del cine, donde no era nada extraño ver secuelas y remakes. En los ochenta se vive un florecimiento de todo esto, donde surgen sagas míticas como Indiana Jones, Regreso al futuro y las primeras dos secuelas de Star Wars. Dentro del género del terror, es posible analizar su auge en los ochenta y su caída en popularidad, cantidad y calidad la década posterior estudiando las muchas secuelas estrenadas durante esas décadas.


La matanza de Texas: La nueva generación (1995) es la cuarta parte de la saga dirigida por Kim Henkel, en la que sería su única incursión en la dirección. Hoy día esta película es conocida, entre otras cosas, porque sus protagonistas, Renée Zellweger y Matthew McConaughey, reniegan de ella. Lo cual, creo yo, hace ver su falta de humor. Es una película fin de época, de las que clausura un tipo de cine de terror desarrollado en la década anterior, el slasher, que estaba de capa caída. Ya Wes Craven avisó el año anterior, 1994, con su La nueva pesadilla de Wes Craven, anunciando lo que estaba por venir con Scream (1996) al año siguiente. En La matanza de Texas: La nueva generación dos parejas de jóvenes, en la noche de su baile de graduación, acaban perdidos en una carretera secundaria, y tras un accidente con el coche, acaban siendo perseguidos por una familia de psicópatas. Lo interesante de la cinta, además de ver a Zellweger haciendo acrobacias y la pierna mecánica de un McConaughey histriónico, es parte del argumento: una secta/organización secreta que utiliza a esta familia de psicópatas para que esparzan el terror entre los lugareños, ya que el terror es una manera de trascender espiritualmente. Un poco lo que sería Martyrs (2008), la película de Pascal Laugier. Una pena que sólo se quede en subtrama. Por lo demás, película nada gore, sin sustos y tremendamente excesiva, con momentos como la pelea de mandos a distancia, la avioneta o el increíble salto desde una antena de televisión, lo que no la hace recomendable para todos los públicos. 


Psicosis II: el regreso de Norman (1983) está dirigida por el australiano Richard Franklin, que venía de películas anteriores muy interesantes como Carretera mortal (1981) y Patrick (1978). Además cuenta con el guion de Tom Holland, escritor y director de Noche de miedo (1985) y Muñeco diabólico (1988). Con Anthony Perkins de protagonista, Psicosis II es una de esas improbables secuelas que salen bien. La película comienza reproduciendo/homenajeando la escena de la ducha de la original, en blanco y negro, para luego pasar al color con los títulos de crédito. Una declaración de intenciones, ya que con los elementos de la primera película vamos a ver su adaptación más de veinte años después. Norman Bates sale del psiquiátrico a pesar de las quejas de la hermana de una de sus víctimas. Con ayuda de su psiquiatra, vuelve a su casa y consigue un trabajo de ayudante de cocinero en el pueblo. En el trabajo conoce a una joven a la que ayuda y acoge en su casa, en la que empiezan a suceder cosas extrañas: notas y llamadas de su madre muerta. Paralelamente a esto, se cometen una serie de asesinatos que parecen estar relacionados con Norman. Psicosis II es buen thriller con elementos de slasher que sorprende por lo bien hecho que está y lo entretenido que es. Intenta aprovechar el tirón de Psicosis II, el libro de Robert Bloch y continuación del primero, publicado un año antes. Aunque no lo adapta, sí que consigue capturar muy bien la esencia gracias al guion de Holland y al buen hacer de Franklin, un fanático de Hitchcock, con el que llegó a entablar una relación de amistad.

Dicen que segundas partes no son buenas, pero eso es porque no han visto Psicosis II: el regreso de Norman. De cuartas partes nadie dice nada, pero si os adentráis en La matanza de Texas: La nueva generación, hacedlo bajo vuestra propia cuenta y riesgo. En cuanto a terceras partes, Halloween III: el día de la bruja (1982), Poltergeist III (1988) y El Exorcista III (1990) demuestran que si la segunda no te gustó, mejor prueba con la siguiente.