'Fonda sangrienta' (1987) de Jackie Kong: hermanos caníbales dirigiendo un gastrobar vegetariano

Fonda sangrienta, Blood Diner en inglés, es una comedia de terror de la directora Jackie Kong. Estrenada en 1987, es junto a El ser, también dirigida por Kong, una película de culto reivindicada en los últimos años. Jackie Kong, que sólo ha dirigido cuatro largometrajes, todos en los ochenta, con estas dos comedias de terror se ha convertido en una directora a reivindicar, dado el escaso peso de las mujeres en la dirección en general y en el género de terror en particular. No ha habido muchas directoras de cine de terror en el pasado, y de las que ha habido, su obra está inencontrable o en una calidad pésima, siempre de difícil acceso. Afortunadamente, es algo que está cambiando en los últimos años. En el caso de Jacckie Kong, tanto El ser como Fonda sangrienta tienen ediciones en Blu-ray más que decentes.


Fonda sangrienta empieza con una escena en la que una madre sale a comprar tampones al supermercado dejando a sus dos hijos pequeños solos en casa. A través de la radio, escuchamos un anuncio de las autoridades advirtiendo del peligro de un maníaco suelto. Este maníaco derriba la puerta de casa y se acerca a estos dos niños que lo llaman tío. Porque son sobrinos del loco homicida, que es líder de una secta que trata de devolver a la vida a la diosa egipcia Sheetar a través de un complicado ritual que incluye desmembramientos y sacrificios humanos. Pero fracasa y es asesinado por la policía antes de completar el ritual. Veinte años después sus dos sobrinos dirigen un establecimiento vegetariano de comida saludable que no es más que una tapadera para ocultar la verdad: su canibalismo. Fonda sangrienta es la historia de dos hermanos caníbales que quieren devolver a la vida a la terrible diosa Sheetar.


Save the cheerleader, save the world

La película tira de un humor bastante pasado de vueltas que no es apto para todos los públicos. Hay tetas. Pero muchas tetas. Completamente gratuitas. También una luchadora desnuda apalizando a uno de los protagonistas a golpe de kung-fu. Y un luchador de wrestling llamado Jimmy Hitler, con bigote y esvástica. Y un par de guitarristas disfrazados de Hitler. Y cuerpos desmembrados y amputados. Y zombis. Y un policía pecholobo luciendo cadenas de oro. Y un cerebro parlante con ojos en un frasco de cristal. Y una vagina dentada gigante... Todo esto y más en poco más de hora y media, porque Fonda sangrienta es una comedia y no juega a ser otra cosa.


El Hulk Hogan alemán

Fonda sangrienta forma parte de ese género tan en boga en los ochenta: la comedia de terror. Un pandilla alucinante y El terror llama a tu puerta de Fred Dekker, La noche del cometa de Thom Eberhardt, El regreso de los muertos vivientes de Dan O'Bannon... La lista es larga, y Fonda sangrienta merece una mención especial, no por estar dirigida por una mujer, sino por su calidad. Es una película divertida, con escenas muy locas y un guion absurdo, que nunca se toma en serio A veces se pasa de rosca e insiste con el mismo chiste varias veces, como la pelea de wrestling entre uno de los protagonistas y el luchador Jimmy Hitler, y otras es más visual que narrativo y entra mejor la gracia. No es la gran joya olvidada del género pero si te gustan este tipo de películas bien merece un visionado. A nivel de producción, está bastante por encima de su otra comedia de terror, El ser, lo que la hace más accesible. Si gustas de esta Fonda sangrienta, probablemente también te guste El ser.




'La semilla del diablo / El bebé de Rosemary' de Ira Levin: el terror que hay al doblar la esquina

El bebé de Rosemary es una novela de suspense y terror escrita por Ira Levin y publicada en 1967. Cuenta también con una adaptación cinematográfica, titulada en España como La semilla del diablo, dirigida por Roman Polanski y protagonizada por Mia Farrow y John Cassavetes, y estrenada un año después de la publicación de la novela, en 1968. Casi como precursor de Stephen King, Ira Levin cuenta con numerosas adaptaciones de sus obras a la gran pantalla, siendo esta novela y Los niños del Brasil las más conocidas.


Tanto la propia novela como su adaptación cinematográfica fueron las que abrieron camino a un tipo de terror sobrenatural que llegaría en los setenta y cuyos máximos exponentes son El exorcista y La profecía. También crearía el arquetipo tan popular en el cine de terror de finales de los noventa y principios de los dos mil de madre disfuncional. A pesar de todo esto, El bebé de Rosemary es una novela de cocción lenta, sin elementos sobrenaturales hasta prácticamente el final, más preocupada en crear una atmósfera malsana y opresiva envuelta en misterio que en mostrar el terror de cara. Y aún así tiene algún que otro pasaje terrorífico.


El bebé de Rosemary narra la historia de Rosemary, una mujer joven de provincias que escapó de su hogar tradicionalista para vivir en Nueva York, donde conoció a Guy, un actor sin mucho éxito que ahora es su marido. Pese a liberarse de algunas cadenas que la oprimían y querer convertirse en una mujer independiente, Rosemary cae en una nueva trampa: el matrimonio. Y su objetivo ahora es ser madre y buena esposa. Junto a Guy, la preja se muda a un viejo edificio con bastante mala fama, con historia de rituales satánicos y sectas incluida. Allí conocerán a un viejo matrimonio que ayudará a Guy a conseguir mejores trabajos de actor y que cuidará de Rosemary cuando se quede embarazada. Unos adorables viejecitos que poco a poco se van tornando más siniestros.


El verdadero terror en la novela está en la atmósfera enfermiza y nociva en la que vive Rosemary y en la opresión a la que es sometida. Básicamente se convierte en una muñeca de trapo, una niña pequeña de la que hay que cuidar y que siempre debe estar sometida a una autoridad paterna. La concepción de su hijo forma parte de un ritual satánico en el que es violada salvajemente. Tampoco tiene ni voz ni voto a la hora de llevar a término su embarazo: eligen el médico por ella y no le dejan tener opinión sobre su propio embarazo. Tampoco tiene una gran libertad de movimientos, estando siempre controlada y vigilada por sus vecinos y marido. Y eso es lo más terrorífico de la novela: cómo una mujer independiente o que aspira a serlo acaba convertida en un pelele sin voluntad. Su liberación al final del libro es un cierre en falso: se convierte en la madre de Satán. Ha pasado de hija y esposa a madre.


El éxito del autor y sobre todo de la película ayudaron a que la novela fuera traducida al español un año después de su publicación. Grijalbo tradujo El bebé de Rosemary en 1968. Eso sí, utilizando el título de la película en España, La semilla del diablo. Algo que sería una constante en la edición de la novel, que acabaría adoptando el título de la película. Una de las ediciones más recientes es la de B de Books en 2011. Yo leí la edición en inglés de Corsair que incluye una breve introducción de Chuck Palahniuk, bastante prescindible por otro lado. El bebé de Rosemary es una lectura ligera que se aleja bastante del terror al que estamos acostumbrados y que populariza un nuevo tropo: el del escenario urbano como telón de fondo. El terror no está en lejanos castillos de los Cárpatos, está doblando la esquina.


Levin, I. (2011). La semilla del diablo. B de Books. 
Levin, I. (2011). Rosemary's Baby. Corsair.




'La máscara del demonio' (1960) de Mario Bava: brujas vampiro con máscaras demoníacas

La máscara del demonio es una película de terror dirigida por Mario Bava y estrenada en 1960. Protagonizada por Barbara Steele y John Richardson, está basada en un relato de Nicolai Gogol, El viyi. Erróneamente se dice que esta es la primera película dirigida por Bava, cosa que el propio director desmentía, considerando Caltiki su primera experiencia en solitario. En cualquier caso, por su repercusión e influencia posteriores, La máscara del demonio es una película germinal, ya que los orígenes del cine moderno de terror italiano arrancan de ahí. Que sí, que Los vampiros dirigida por Freda y el propio Bava es anterior, pero no ha tenido la misma repercusión. Por cierto, Los vampiros está basado en un relato de la escritora victoriana Mary Elizabeth Braddon.


La dictadura de Mussolini y la II Guerra Mundial trajeron la censura al cine italiano. Nada extraordinario si tenemos en cuenta que siempre, siempre, los gobiernos y grupos de presión han intentado controlar el contenido de lo que se veía o leía. En el caso italiano, eso supuso desterrar el fantástico del cine durante décadas. Es Los vampiros la primera película de terror de la era sonora, en 1956. Llega antes que el Drácula de la Hammer, por ejemplo, pero en Reino Unido nunca se cortó de una manera tan radical esa tradición del cine fantástico. La máscara del demonio es toda una declaración de intenciones de Mario Bava, que quería recuperar la tradición del cine fantástico que se hacía antes de la II Guerra Mundial, con especial énfasis en el expresionismo alemán y las películas de la Universal. Y aunque no es la primera película de terror dirigida en Italia ni la primera película dirigida por Bava, sí tiene un carácter fundacional del género.


Coppola tomando notas para su Drácula

La máscara del demonio narra la historia de la princesa Asa Vajda, una bruja vampira que en el siglo XVII es condenada a muerte junto a su amante Javutich. Ambos son atados a una estaca y se les clava en el rostro una máscara con pinchos en el interior. Para completar esta condena, se procede a quemarlos en la hoguera, pero una tormenta impide esto último, salvando a Asa y Javutich de la muerte definitiva y permitiendo a Asa lanzar una maldición sobre su familia y la promesa de su retorno. Dos siglos después, los doctores Kruvajan y Gorobec atraviesan la zona, pero a su carruaje se le rompe una rueda. Mientras esperan a que el cochero solucione el problema para poder continuar su viaje, exploran la zona, hallando la capilla donde está enterrada la bruja Asa Vajda. De manera accidental, la acaban reviviendo. Gorobec, el joven doctor, conoce a la princesa Katja Vajda, que es la viva imagen de Asa. Ésta, buscará reencarnarse en Katja para completar su venganza y volver a la vida.


Domingo de barbacoa

En La máscara del demonio se dan de la mano las tradiciones del cine clásico de Hollywood y del expresionismo alemán, pero también están presentes el erotismo y la violencia que marcarían el género a partir de entonces. Aquí no hay besos de juntar los labios como en el cine de Hollywood, aquí los personajes se comen la boca. Y si no se enseña pechuga es por poco. Lo mismo sucede con la violencia. Para acabar con esta bruja vampira y sus secuaces, hay que clavarles algo afilado en el ojo izquierdo. Y si hay que quemar a un personaje, se le quema. Bava no rehúye de mostrar estas escenas, como tampoco rehúye de mostrar el momento en el que el verdugo, al principio de la película, le clava la máscara con pinchos a Asa usando un mazo gigante.


La máscara del demonio es una película con una atmósfera gótica muy bien recreada y que cuenta con unos efectos especiales muy buenos para la época, sobre todo si tenemos en cuenta el presupuesto. Mario Bava, que ya por familia conocía el oficio, demuestra saber lo que hace: decorados monocromos para realzar el blanco y negro de la película, una iluminación y fotografía que exagera las sombras, decorados góticos de tumbas, castillos y cementerios, efectos especiales sencillos pero resultones, una buena historia... No es su mejor película pero ya están todos los elementos que caracterizarían a su cine. Si se te han acabado las películas de la Hammer y Amicus, La máscara del demonio es una buena manera de acercarse a la versión italiana de este género, muy en la línea de lo que se hacía en otros países como Francia, que por aquellos años estrenaban Las diabólicas de Clouzot y Los ojos sin rostro de Franju. 







'Evil': Mulder y Scully persiguiendo al demonio en una 'rave'

 

Evil es una serie de televisión de temática sobrenatural producida por la CBS y estrenada en 2019. Pandemia mediante, cambió de casa después de la primera temporada y ahora pertenece a Paramount+, que en 2021 estrenó la segunda temporada de la serie. Este 2022 será el año del estreno de su tercera temporada. Evil es una serie creada por Michelle y Robert King y protagonizada por Mike Colter, Katja Herbers, Aasif Mandvi y Michael Emerson. El dato importante aquí es el de los creadores, Michelle y Robert, que vienen de producir y dirigir series para la CBS, siendo las más importantes The Good Wife y una rara avis, BrainDead. Esta última, BrainDead, de la que ya hablé por aquí cuando se estrenó en 2016, es importante para entender el tono y ajustar las expectativas de lo que nos podemos encontrar en Evil. BrainDead era una satira política de ciencia ficción en la que unos insectos alienígenas, como en La invasión de los ultracuerpos, se apoderan de los políticos más poderosos e influyentes de EEUU como plan para conquistar el mundo. Una cosa muy loca que abrazaba abiertamente la comedia y jugaba con los códigos del género de invasiones alienígenas para reírse un poco de él. Evil es lo mismo pero sin el cartelito que avise de que no te la tomes en serio. De hecho es todo lo contrario, ya que se vende como drama sobrenatural. Y puede que sea uno de los errores al adentrarse en esta serie, tomársela en serio. 


La nueva terapia cognitivo-conductual del maligno


Evil narra la historia de un equipo de investigación de la Iglesia católica que se dedica a investigar sucesos paranormales o con apariencia de serlo, para determinar si el Mal está influyendo en estos acontecimientos. El equipo está formado por tres personas, David, seminarista a punto de ordenarse sacerdote, el creyente del grupo, Ben, el experto en informática y tecnología, ateo pero de origen musulmán, y Kristen, psicóloga forense, también atea y madre de familia numerosa. Como villano tenemos a Leland, personaje interpretado por Michael Emerson, uno de esos actores que como Ron Perlman, tienen cara de malos, que se parece al Linus de Perdidos pero pasado de vueltas. Como si fuera un procedimental de hace quince años, el equipo dirigido por David investiga un nuevo caso en cada capítulo, para descubrir que hay una trama que los acaba conectando. De una manera o de otra, todo parece parte del mismo plan demoníaco. Un poco como en Expediente X, con el personaje creyente, la escéptica, los monstruos de la semana y la gran conspiración detrás.


¿Que si quiero o que si tengo?


Evil es una serie que de manera consciente no se toma muy en serio. Juega con los códigos y la imaginería del terror, especialmente con los que vienen de El exorcista, para subvertirlos y reírse un poco de ellos. David, uno de los protagonistas, es un ex adicto a las drogas y al sexo que después de perder a su pareja y de tener una visión, se mete a cura. Y que siendo seminarista como es, se prepara infusiones de setas alucinógenas para perseguir esa visión de dios que tuvo hace años. O Kristen, que es una psicóloga forense y madre de cuatro hijas que dejó lo que le gustaba, la escalada y el montañismo, negocio que ahora lleva su marido Andy, para criar a sus hijas, que se siente atraída por David y que padece de terrores nocturnos y alucinaciones. Por no hablar de la gran trama que está detrás de todos los misterios de la serie, que es una de las cosas más locas que se pueden ver en televisión, o de la multitud de homenajes y escenas copiadas a Alien. El ácido derritiendo el suelo, los huevos, los laberintos en los que te persigue un monstruo, el mismo monstruo saliendo de dentro de un cuerpo humano... Otra cosa no, pero a los King les gusta mucho esa película.


James Joyce podría haber escrito esta escena


Evil no es una serie perfecta y seguramente no es apta para todos los públicos. Tiene fallos estrepitosos pero lo compensa con sus aciertos, que suelen ser muy divertidos. Buen ejemplo de esto es S Is for Silence, dirigido por Robert King, es uno de los mejores capítulos de la serie y de las cosas más divertidas que se han hecho en los últimos tiempos. El equipo de David acude a un monasterio para investigar un posible milagro: el cuerpo incorrupto de uno de los monjes y los estigmas de una de las monjas. La peculiaridad de este monasterio es que todos han hecho voto de silencio. Y el voto de silencio viene porque hay un demonio que quiere destruir el mundo atrapado en un armario, y el sonido de las voces humanas puede liberarlo, así que la Iglesia construyó en torno a esta prisión del demonio un monasterio para vigilarlo, y ahora David y su equipo tienen que investigar unos supuestos milagros utilizando unas pizarras colgadas al cuello para comunicarse. Podemos leer los pensamientos de los personajes que se muestran como subtítulos en la pantalla, o verlos directamente a través de pequeñas imágenes que sustituyen a los subtítulos. Como ya he dicho antes, todo muy loco. Y muy divertido.





'El hombre vacío' de Dan Simmons: besando el mundo con los labios secos

Dan Simmons es uno de los escritores vivos más importantes, sobresaliendo más allá de los géneros con un estilo único que es muy del gusto de los prescriptores literarios. Porque lo que se les niega a unos, el estatus literario, se le concede a Simmons. Los dos primeros libros de la cuatrilogía Los cantos de Hyperion, Hyperion y La caída de Hyperion, a parte de dos buenos mamotretos, son dos de las mejores novelas del siglo pasado. Ciencia ficción muy bien escrita que rinde tributo a Chaucer y a Keats. Y lo de Keats es fácil, porque fue un gran poeta, pero lo de Chaucer sí que tiene mérito. Aunque Dan Simmons a veces no esté muy atinado, como es el caso de esta novela, El hombre vacío, hay una cosa que no se puede negar: escribe muy bien. Las mejores historias no tienen por qué estar bien escritas, igual que las historias bien escritas no tienen por qué ser las mejores. En el caso de Simmons, se disfruta del viaje, aunque este no sea del todo satisfactorio.

El hombre vacío es la historia de Jeremy, un telépata que ha perdido a su mujer Gail, también telépata, por culpa de un cáncer, y de su viaje a ninguna parte después de este acontecimiento. Viaje que empieza incendiando la casa en la que vivían juntos. El hombre vacío está inspirado en el poema de T. S. Elliot El hombre vano. De hecho la estructura narrativa del libro intercala los capítulos con la historia de Jeremy en el presente con otros titulados Ojos, que cuentan con un distinto narrados, y que se adentran en su pasado. La novela narra el vacío que deja la muerte de un ser amado, pero también, pese a lo perfecta y complementaria que esa relación pudiera parecer, habla de los roces y desavenencias, algunos muy profundos. Es un relato realista de una relación amorosa que se aleja de los clichés e ideales románticos para escarbar en las partes más oscuras de esa relación. La sorpresa, si es que se la puede llamar así, está al descubrir cómo convergen estas dos líneas narrativas.

También, como sucede en otras de sus obras, El hombre vacío tiene un poso de amargura y desesperanza. Con una sólida base científica, que confieso que a mí a veces se me escapa cuando habla de mecánica cuántica, en El Hombre vacío nuestros anhelos y esperanzas sólo pueden encontrarse más allá del mundo físico. Tal vez la felicidad se halle en un universo paralelo. Porque en este libro hay muchas matemáticas, pero también metafísica: el sentido último de la vida, la muerte, el amor, el duelo... Las partes más ásperas de la novela son las científicas. Dan Simmons utiliza el recurso de un personaje, en este caso Jeremy, matemático, explicándole sus teorías a otro personaje, su mujer Gail. Pero sigue siendo difícil seguir el hilo narrativo si, como yo, no tienes formación científica. No es algo farragoso, pero puede suponer un escollo para algunos lectores.

Existen otras novelas de ciencia ficción sobre telepatía, como la que cita Simmons en su libro, El hombre demolido de Alfred Bester. U otra que traje hace no mucho por el blog, Muero por dentro, de Robert Silverberg. De las clásicas está la saga Fundación, de Asimov, donde la telepatía juega un papel fundamental. También a Philip K. Dick le dio por el tema en muchos de sus relatos y novelas. Aunque en su parte final esta telepatía tiene más peso, la novela de Simmons trasciende la ciencia ficción. Pasa en todas sus obras y es por ello que decía que merece la pena el viaje, aunque no sea del todo satisfactorio. Además, como todo lo escrito por el autor, es una historia dura, que se adentra en los segmentos más oscuros del ser humano. Así que si piensas en una lectura ligera y entretenida, Dan Simmons te da lo segundo pero no lo primero.

Ya son unos cuantos libros leídos de Dan Simmons, y este seguro que no va a ser el último. Tengo pendientes el Prayers to Broken Stones, un libro de cuentos que recomendaba Mariana Enríquez en una de sus entrevistas, y la novela Los vampiros de la mente. El hombre vacío fue publicada por primera vez en 1992, aunque hubo que esperar a 2007 para leerla en castellano. Esta versión en nuestro idioma ha sido publicada por Ediciones B en su colección Nova dedicada a la ciencia ficción. El hombre vacío bien podría describirse con este verso que canta Anari: ezpain lehorrez musukatzen mundua.




El despertar del Leviatán (The Expanse 1) de James S. A. Corey: sube a la Rocinante

The Expanse es una serie de ciencia ficción compuesta por nueve novelas y escrita por James S. A. Corey, pseudónimo de Daniel Abraham y Ty Franck. El despertar del Leviatán es la primera novela de la serie, publicado en 2011, y rápidamente atrajo la atención del público aficionado al género. Cuenta con varias nominaciones a premios importantes, lo que también le valió la atención de los estudios y productores de series de televisión, que en 2015 estrenarían la primera temporada de la serie. 

A lo mejor este tipo de procesos se ven un poco lejanos desde fuera de EEUU, pero es algo bastante normal: a veces incluso antes de publicar un libro ya se han vendido sus derechos televisivos. Esto también afecta al estilo. Casi un par de siglos antes, con el folletín, los relatos y ese tipo de literatura popular, se crea una industria en torno a ello y también una serie de autores profesionales dedicados a la tarea de escribir esa clase de historias. Franck y Abraham son escritores profesionales que son conscientes y tienen siempre en mente lo que quieren y lo que están escribiendo. Y no es algo malo, pero sabiendo esto podremos reconocer algunos de los trucos que utilizan en su narrativa. Trucos, por otra parte, que no son nuevos. Lo de los capítulos cortos repletos de acción que siempre terminan cuando algo importante va a pasar para saltar a otro capítulo con otro personaje distinto donde ocurre exactamente lo mismo se ha visto mil veces en literatura. Igual que ahora es una de las razones de que nos traguemos capítulos y más capítulos de series sin saber por qué. Cuando Franck y Abraham publican El despertar del Leviatán lo hacen sabiendo lo que quieren: crear una serie o saga exitosa de ciencia ficción. Y lo han conseguido.


El despertar del Leviatán está ambientada en un universo donde la humanidad se ha expandido por el sistema solar y donde existe un precario equilibrio entre varias potencias planetarias que compiten por los escasos recursos existentes. Estas potencias, la Tierra y Marte, explotan los recursos del cinturón de asteroides y otras colonias existentes en los planetas exteriores, dependientes del envío de recursos de primera necesidad pero también dueños de otro tipo de recursos necesarios para estas dos potencias. En una nueva versión de imperialismo capitalista, el cinturón y las bases espaciales de los planetas exteriores son colonias de las que se extraen los recursos necesarios para las metrópolis y donde sus habitantes son tratados como colonos casi reducidos a la esclavitud y sin derechos civiles. Todo este negocio está controlado por grandes megacorporaciones con tentáculos en el mundo político. El despertar del Leviatán es la historia de cómo este débil equilibrio salta por los aires cuando un carguero que se dedica a recoger y a transportar hielo, el Canterbury, responde a una señal de auxilio de una nave abandonada y es destruido por una nave desconocida. La tripulación superviviente del Canterbury, con James Holden a la cabeza como capitán, denuncia este hecho en una transmisión radiada a todo el sistema solar, desatando con ello una serie de acontecimientos que llevarán a la guerra entre el Cinturón y Marte, con la Tierra detrás buscando recoger las migajas. Pero todo es más complicado y complejo de lo que parece. En Ceres, un detective investiga el paradero de Julie Mao, una rica heredera de los dueños de una megacorporación con base en la Tierra. Este detective, Miller, descubre que Julie estaba en la nave abandonada que emitió el SOS que la Canterbury respondió. No sólo eso, también descubre toda una conspiración detrás de todo esto que conecta a Julie con el inicio de la guerra y con el descubrimiento de un nuevo arma: una protomolécula de origen alienígena.  

Mezclando la aventura espacial con el género negro, con ese detective Miller sacado casi de los años cuarenta, El despertar del Leviatán es un libro trepidante y con mucha acción, que salta de Miller a Holden hasta que reúne a todos los personajes en un tramo final vibrante y vertiginoso. Lo difícil, como bien nos enseñó la serie Perdidos, no es crear expectativas, es no defraudarlas. Y en este apartado Franck y Abraham salen airosos. Su universo ciberpunk que tanto recuerda al de Blade Runner, con grandes corporaciones dominando un futuro de la humanidad en el que la humanidad a punto del colapso se ha expandido por el sistema solar, resulta lo bastante interesante como para querer seguir leyendo más sobre las aventuras de la Rocinante y su tripulación. Al menos por mi parte acabaré el segundo libro que cierra el arco argumental abierto en esta primera novela.


El despertar del Leviatán llegó traducido a España por Ediciones B en 2016, que en su colección dedicada a la ciencia ficción Nova, está publicando la serie completa. De momento creo que son siete los libros traducidos, a la espera de los dos últimos. En inglés los libros los publica Orbit, el último de los cuales vio la luz a finales del año pasado. Como nota curiosa, en Alemania se publican bajo el nombre de James Corey, por si algún despistado veía en las iniciales S. A. algo nazi.

Corey, J. S. A. (2011). Leviathan Wakes. Orbit.
Corey, J. S. A. (2016). El despertar del Leviatán. Ediciones B.







 

'Suspiria' (1977) de Dario Argento: el material del que están hechos los sueños

Suspiria es una película de terror dirigida por Dario Argento y estrenada en 1977. Protagonizada por Jessica Harper, que venía de colaborar con Brian De Palma y Woody Allen, rechazó un papel en Annie Hall para poder rodar esta película. También aparecen en la película la italiana Stefania Casidi, Udo Kier y Miguel Bosé. Como gran parte del cine italiano y parte del europeo, en este tipo de producciones se reunían actores y actrices de diferentes países y nacionalidades interpretando sus papeles en sus idiomas, para luego pasar a ser doblados en postproducción. Lo que podía resultar confuso para el reparto y lucir extraño para los espectadores. Que Udo Kier interpretara sus líneas en alemán desconcertaba a Jessica Harper, que no sabía exactamente cuando empezaba su diálogo al no entender alemán, pero también es desconcertante, sobre todo para el público que no está acostumbrado a ver cine doblado, ver las bocas moverse y que no correspondan con lo que se está diciendo. O que unas correspondan y otras no. En cualquier caso, Suspiria es la película más conocida no sólo de su director, Argento, sino del terror italiano, y que daría paso a una trilogía de películas ambientadas en ese universo.

Suspiria narra la historia de Suzy Bannion, una joven estudiante de ballet estadounidense que deja su país para perfeccionar su arte en la prestigiosa escuela Tanz de Friburgo, Alemania. Al llegar allí, en medio de una tormenta, es testigo de como Pat Hingle, alumna recientemente expulsada, abandona la academia. Y esto resultará ser algo importante, porque poco después será asesinada, siendo Suzy la última persona en verla con vida. A partir de ahí y de su incorporación a la academia, se sucederán una serie de muertes entre el profesorado y el alumnado, que Suzy investigará, para acabar descubriendo que la academia es en realidad un aquelarre de brujas al servicio de Helena Markos, la Mater Suspiriorum. Esta es una historia inspirada ligeramente en libro de Thomas de Quincey Suspiria de Profundis. De ahí sacan Argento y Daria Nicolodi el material para esta película y para las otras dos, Inferno y The Mother of Tears, que componen la trilogía de Las tres madres, un triunvirato de poderosas brujas que dirigen el mundo desde Roma, New York y Friburgo. Suspiria se centra en la Madre de los Suspiros o Mater Suspiriorum, también conocida como la reina negra, la más poderosa y antigua de las brujas.


Pero si por algo destaca Suspiria es por ser una experiencia cinematográfica bella y cautivadora. Y lo es precisamente por algunos apartados de su realización, como la fotografía. Luciano Tovoli fue el responsable de este apartado y persona clave, utilizando la técnica de procesado de tres tiras de Technicolor, siendo Suspiria una de las últimas películas en utilizar esta tecnología. El rojo, azul y verde son en Suspiria unos colores vibrantes, vívidos, brillantes, que inducen un estado de ánimo en el espectador, que predisponen a unas emociones y sensaciones determinadas. Pero la fotografía forma parte de un todo, que en conjunto, funciona muy bien para crear ese mundo onírico de sensaciones y emociones. Otra pata importante para conseguir esto es la banda sonora de Cherry Five, o Goblins, como se llaman aquí, un grupo de rock progresivo italiano que ya habían colaborado con Argento anteriormente. Suele ser la banda sonora uno de los aspectos más flojos del cine de Argento, siendo Suspiria una de las pocas excepciones. Lo cual es llamativo por este motivo y también por otro: fue creada antes del rodaje la película. Sin embargo en Suspiria funciona muy bien, convirtiéndose en una banda sonora imitada, cuando no copiada descaradamente, en multitud de ocasiones. Tampoco puede faltar el arte. La propia arquitectura, el diseño de arte y las localizaciones escogidas y recreadas son otra parte fundamental de Suspiria. La propia academia de ballet es un personaje. La fachada utilizada es la del edificio de La casa de la ballena en Frigurgo, ya parte icónica del cine de terror. Pero también lo son los interiores. Todo está cuidado al milímetro, como las manillas de las puertas, mucho más altas para resaltar esa indefensión de la protagonista y hacerla parecer más pequeña de lo que realmente es. Todo el conjunto, fotografía, arte, música, está dirigido para transformar la realidad distorsionándola, resaltando las cualidades no naturales de las cosas y sumergiéndonos en un mundo con las cualidades del sueño. Los personajes no parecen darse cuenta del color, porque en Suspiria refleja cualidades no naturales, óniricas. De ahí el contraste entre el día y la noche. La noche es el territorio del sueño. Por eso las actuaciones también tienen un punto teatral, como las propias muertes, que están perfectamente coreografiadas.


Suspiria es la película de la extrañeza. Argento quería que las alumnas de la escuela fueran interpretadas por niñas pequeñas, pero tanto su padre como el estudio lo disuadieron. Sin embargo, el guion no se cambió. Esto hizo que las actrices, incluyendo a la protagonista, estén infantilizadas, que su comportamiento genere extrañeza por no corresponderse con su edad, pero también genera que las veamos como las portadoras de la inocencia y la pureza. La academia es un espacio donde se desarrolla la magia negra y donde tienen lugar algunos de los asesinatos de la película, desde donde se extiende la corrupción al resto del mundo. La protagonista es la inocencia que combate esa corrupción. La historia de Suspiria no está contada desde una narrativa tradicional, por eso hay muchos misterios sin resolver y la película tiene un contenido altamente simbólico: la lluvia, el agua, la noche, la luz... Camino del medio siglo, Suspiria sigue siendo lo que: una porción del Gran Guiñol del mundo. ¡Que continue la función!