'Cazafantasmas': el 'remake'

Lo de los remakes no es un fenómeno actual, ya se daban en los comienzos del cine. Lo que sí es una moda actual es la de hacer remakes de películas de los ochenta y noventa con un componente general muy importante. En este sentido, la película original dirigida por Ivan Reitman y protagonizada por Bill Murray, Dan Aykroyd y Sigurney Weaver es uno de los iconos reconocibles de la cultura popular de aquella época. Como E. T., el extraterrestre, La princesa prometida, Los goonies...

Salvo pequeños matices, como que las protagonistas sean mujeres, el Cazafantasmas de este nuevo siglo es un remake en toda regla. Como la última de Parque Jurásico o la nueva de Independence Day. Algunas de ellas se venden como una continuación de la saga, pero no dejan de seruna reinterpretación, más acertada o menos, con más nostalgia o menos, de las películas originales. Este suele ser el principal fallo y su única virtud: son incapaces de despegarse del material original y de plantear algo nuevo, pero a la vez evocan sentimientos de nostalgia en el espectador más mayor.

El remake de Cazafantasmas no se desvía un ápice de la película original: la formación del equipo, la investigación de lo paranormal, el malvado que amenaza la ciudad... Si no hubiera sido por la muerte de Harold Bloom, uno de los actores del reparto original, esta película bien pudiera haberse tratado de la tan ansiada por algunos tercera parte de la saga y no una suerte de reboot con otras protagonistas. Porque aunque en esta nueva película los hechos ocurridos en las dos anteriores no existen, sí hay bastantes guiños a la saga original.

Pese a todos los fallos que arrastra el remake, incapaz de volar con sus propias alas, Cazafantasmas acierta con el nuevo equipo protagonista, que muestra mucha química entre ellas. Como en Paque Jurásico, que se habla de una nueva entrega donde ya no habrá más parque temático ni más islas lenas de dinosaurios, quizás este sea el primer paso para otro tipo de planteamientos.

'Estrella roja': Marte socialista

Aleksandr Bogdánov fue un médico, filósofo, escritor y revolucionario ruso autor de una de las primeras novelas de lo que se ha venido a denominar proto-steampunk. Situada gran parte de la acción en el planeta Marte, Estrella Roja se une a esa obsesión con Marte existente dentro del géreno de la ciencia ficción desde finales del siglo XIX. Fue otro escritor socialista, H. G. Wells, el que situó en Marte a los invasores de La guerra de los mundos. Unos años después llegaría la saga de Burroughs ambientada en Marte. Otro ruso, Tolstoi, escribiría en 1922 Aelita, con la civilización marciana de fondo.

Lo que sorprende de Estrella Roja y de su ciencia ficción especulativa es su temprana publicación en 1908. Parece una obra mucho más actual de lo que realmente es. Los rasgos steampunk son completamente involuntarios, fruto del momento en el que fue escrita. Marte siempre ha dado mucho juego para situar utopías y distopías. Sólo hay que recordar clásicos como Crónicas marcianas, Tiempo de Marte, Las arenas de Marte... Todos los escritores clásicos de ciencia ficción han pasado por ahí: Ray Bradbury, Philip K. Dick, Arthur C. Clarck, Isaac Asimov... Hasta otros más recientes como Kim Stanley Robinson y su trilogía sobre Marte,

Es este poder que tiene Marte para construir metáforas el que aprovecharía Bogdánov en su novela. El protagonista es Leonid, un revolucionario ruso seleccionado por los marcianos para ejercer de embajador humano en su planeta. El viaje interplanetario y la sociedad marciana son los puntos fuertes del libro. Marte es una utopía socialista, el Estado ha muerto y los marcianos llevan disfrutando del socialismo varios siglos. No es casual que la obra esté escrita en 1908, momento de reacción después del fracaso de la Revolución rusa de 1905. Muchos de los debates presentes en la novela, de actualidad en el momento de su publicación, están desfasados y se nos escapan. Por ello Estrella roja es también una novela política, y no ha envejecido nada.

El cine en 3D, la importancia de la energía nuclear, las videollamadas, las naves espaciales... como en el mejor Julio Verne, Bogdánov se adelanta a su tiempo y acierta en algunas de sus predicciones. También apuntaría a otros temas, como la igualdad y el feminismo, la falta de recursos y la superpoblación. Quizás no la mejor obra para iniciarse en la ciencia ficción, Estrella Roja plantea muchos temas que a día de hoy siguen de actualidad.

'Malpertuis': Jean Ray y lo fantástico

Malpertuis quizá es la obra más conocida del autor belga de terror Jean Ray. En general bastante desconocido en nuestro país, di con el autor gracias a varios blogs y a las benditas librerías de viejo, donde todavía se pueden conseguir las viejas aventuras de Harry Dickson, un remedo descarado de Sherlock Holmes, que en nuestro país publicó la editorial Júcar en la década de los setenta. Publicada en 1943, Malpertuis es heredera de Hodgson y del gótico americano, mezclando este estilo con el fantástico y, en ocasiones, el thriller. Un pastiche, en el buen sentido de la palabra, que convierte a Jean Ray en uno de los mejores autores del género.

Malpertuis juega al engaño, comenzando como una novela gótica de fantasmas y casa encantada para acabar convirtiéndose en una tragedia griega. El elemento fantástico soprende por inesperado y por original.  Malpertuis, el nombre de la casa del tío Cassave, es el espacio donde tiene lugar la fusión de esos dos elementos. El universo pagano de los dioses del olimpo se encuentra encerrado en Malpertuis, como una suerte de Olimpo infernal contemporáneo.

La herencia de Cassave es la casa de Malpertuis y una herencia que sólo será para el único habitante vivo de la casa; o matrimonio. La pérdida de libertad individual que esto supone, sobre todo para el protagonista, Jean-Jacques, generando un ambiente claustrofófico a lo largo de toda la novela. También será Jean-Jacques el héroe involuntario de esta tragedia, y como tal, acabará aplastado por su destino.

El giro fundamental de la novela es la introducción del elemento pagano que suponen los dioses griegos del Olimpo. O al menos del resto de los dioses moribundos que se han logrado salvar. De esta manera se conecta el principio de la novela, una búsqueda marítima de un objeto, con el resto de la historia, una vez que la verdad es revelada. Malpertuis es el punto en el que coinciden lo extraño y lo fantástico.


'Cuentos de los sabios de la India': una visión de oriente

Gracias a mi padre he podido leer y conocer obras que, por mí mismo, nunca me hubiese planteado acercarme a ellas. Además de su biblioteca, gracias a la cual le cogí el gusto por la ciencia ficción y la novela negra, también me ha nutrido de libros desde pequeño. Uno de los últimos es este Cuentos de los sabios de la India.

Publicado por la editorial salmantina Sígueme en 2002, sería reeditado en 2007 por Paidós, que se hizo cargo de la colección.

El problema de toda recopilación y antología de lo que sea, y Cuentos de los sabios de la India no es la excepción, es la irregularidad. Los cuentos, muchos de ellos muy breves, tienen una calidad dispar. Otro problema, en este caso específico de este libro, es la falta de una edición más rigurosa, con su prólogo y sus notas a pie de página. Cuenta tan sólo con una breve introducción y con un glosario muy básico. No se trata de hacer una tesis sobre el tema, pero sí de ofrecer información básica para el lector que se acerca por primera vez a la literatura oriental.

Pese a la irregularidad de esta recopilación y a la falta de información adicional, Cuentos de los sabios de la India cumple muy bien con el papel de acercamiento a otro tipo de literatura. No sólo se recupera la tradición oral, tan denostada en nuestros tiempos, sino otro tipo de sensibilidad y de belleza.

'El primer hombre de Roma', Colleen McCullough y la novela histórica

El primer hombre de Roma es la primera novela de la saga Roma de la aclamada escritora australiana Colleen McCullough. En el primero de los siete libros que componen la serie. En total, suman más de 5000 páginas.

McCullough recrea, gracias a una gran documentación, el ascenso de Cayo Mario, considerado como el principio del fin de la República. El siglo I a. C. es un siglo de guerras civiles y de descomposición de las instituciones romanas. Personajes como Mario, Sila o Julio César son la expresión de este nuevo signo de los tiempos.

La novela, que como digo está profusamente documentada, narra el triunfo político de Mario y el comienzo de la carrera política de Sila. Este dualismo, el jugar a los espejos con estos dos personajes, es una de los aciertos de la novela, y también una de sus fallas. Cada uno encarna a uno de los dos bandos en disputa, los optimates y los populares. El sesgo de la novela a favor unos y no de otrosd, presentando a Mario como honorable y a Sila como depravado, es claro. Son personajes con muchos matices, por eso no se entiende que en esa escala de grises haya que decantarse por uno u otro.

El primer hombre de Roma es una novela complicada para el lector o lectora que se acerca por primera vez al género. No es una lectura ligera. Hay un montón de nombres y de sucesos que, si bien no has de conocer en profundidad, sí te deben sonar para no perderte. También hay que recordar que no es un tratado de historia, es una novela, y como tal, se toma las licencias que la autora cree convenientes. Una buena lectura para simultanear y/o complementar con SPQR: una historia de la antigua Roma de Mary Beard.

'X-Men: Apocalipsis', al profesor se le cae el pelo

El cine de superhéroes se ha convertido en un género en sí mismo y X-Men, por su ya larga trayectoria, es una de las sagas más explotadas de este nuevo género. La primera película, dirigida por Bryan Singer, se remonta al año 2000. Desde entonces y hasta ahora han pasado por las pantallas de cine una trilogía de X-Men, tres precuelas, varios spin-off, entre los que se incluye una trilogía sobre Logan... ¡y todavía faltan otras tres películas por estrenarse! El grado de saturación, tanto de superhéroes como de sagas concretas, es evidente.

X-Men: Apocalipsis es la cuerta película ambientada en este universo dirigida por Bryan Singer. Singer dirigió las dos primeras películas de la trilogía principal y, con ésta, dos precuelas. X-Men: Apocalipsis, por derecho propio, es la más floja de las cuatro.

Cronológicamente ambientada después de X-Men: días del futuro pasado, esta nueva incursión de Singer en el universo de los X-Men demuestra el agotamiento de la fórmula. También es cierto que el material del que se partía, y el propio villano, no daban para más. Pero una cosa es el maniqueísmo dentro del propio género y otra muy distinta la unidimensionalidad de algunos personajes. Últimamente, parece que sólo el Magneto interpretado por Fassbender tiene algún interés.

La repetición de la fórmula, después de vista tantas veces, comienza a cansar: buenos luchando contra malos con muchas peleas de por medio, mucho CGI y poco guión. O renuevan la fórmula o esto no da más de sí.


'El salto cuántico': de más a menos

El salto cuántico es la primera novela del escritor argentino Carlos Daniel Marchio. Es uno de esos libros autopublicados por el propio autor que tanto abundan últimamente. Esto no significa nada en cuanto a calidad, salvo lo ya sabido: se publican demasiados libros y es difícil separar el grano de la paja.

La novela de Marchio se queda a medio camino entre una cosa y la otra. Parte de una premisa interesante, con una buena dosis de especulación científica, pero enseguida se diluye y pierde fuerza.

En El salto cuántico la humanidad viaja a los confines del Sistema Solar. Este viaje acaba en fracaso y los astronautas son rescatados por una misteriosa civilización que les hará una serie de revelaciones.

La novela, que parecía prometer algo más en el campo de la ciencia ficción dura, se pierde en divagaciones varias. La supuesta civilización extraterrestre que rescata a los astronautas son seres humanos que abandonaron el Sistema Solar después de contaminar su planeta. Antes de hacerlo, "sembraron" la Tierra con su semilla. A lo largo de miles de años interactúan con la Tierra, a modo muchas veces de concurso de televisión, creando desastres y fomentando guerras para aumentar el interés del público.

Estas revelaciones, supuestamente impactantes para el lector, son el giro fundamental que sustenta la novela. Ya depende de cada uno, pero unos extraterrestres que se parecen a nosotros y que hablan en perfecto inglés como giro final no me sorprenden, me espantan. Unido al «continuará» del final, que te deja con cara de tonto, hace difícil no considerar esta novela como algo fallido que no termina de funcionar. Ni el "misterio" es tan grande ni merece la pena perder el tiempo para conocerlo.