'Daredevil': una segunda temporada con muchos frentes

El año pasado Daredevil fue una grata sorpresa para los seriéfilos. En el plan de Netflix con Marvel, que incluía producir cinco series sobre superhéroes, Daredevil fue la primera en debutar. Lo que iba a ser una serie evento se convirtió en un auténtico éxito trastocando los planes de la cadena. Lo mismo sucedió con Jessica Jones, la segunda serie en estrenarse de las cinco planeadas. Netflix ha encontrado un par de éxitos que no puede dejar pasar. Está por ver que Luke Cage y Iron Fist, las próximas dos series en estrenarse ambientadas en el mundo de Marvel, funcionen igual de bien.

Si la primera temporada se ocupaba del nacimiento del héroe, las motivaciones para convertirse en vigilante, esta segunda temporada explora las consecuencias de esa decisión. Inevitablemente, convertirse en vigilante tiene consecuencias para las personas que tienes alrededor, además de trastocar tu vida personal hasta hacerla incompatible con tu identidad secreta. Una identidad fagocita a la otra introduciendo interesantes dilemas y preguntas: ¿Quién soy? ¿Quién quiero ser? ¿Quién puedo ser? Una de las características del personaje es su aversión a matar y, en esta temporada, llega a sentirse como un estorbo. Como le recuerda Punisher, cruzar esa línea es definitivo, no hay vuelta atrás.

Alguna crítica ha señalado la saturación de villanos en esta temporada. El problema no han sido los villanos, sino que no ha habido un hilo narrativo claro que conecte todas las tramas. A Matt Murdock se le han ido acumulando muchos frentes abiertos y, la que tenía que ser la gran amenaza, no lo ha sido tanto, o al menos no ha dado esa sensación que sí se producía en la temporada anterior con Kingpin. Algo similar ha sucedido con el tratamiento de la violencia: sigue siendo igual de explícita, pero ha aumentado el número y la espectacularidad de las escenas de acción.

En líneas generales, ha sido una buena temporada, continuista respecto a la primera. A falta de confirmación oficial, todo hace pensar en que tendrá una tercera temporada que, debido a los múltiples proyectos de Netflix (Luke Cage, Iron Fist, The Defenders, segunda temporada de Jessica Jones), va para largo. Seguro que la espera merece la pena.


'Los tres mosqueteros': Dumas, el folletín y las novelas de aventuras

Con la publicación en 1844 de Los tres mosqueteros Alexandre Dumas nos regaló una fabulosa aventura y uno de los personajes más famosos de la literatura universal: D'Artagnan (para los que nacimos en los ochenta «D'Artacán»). Dumas, autor romántico y de novela histórica, escribió algunas de las novelas más leídas de todos los tiempos, como El conde de Montecristo o las dos continuaciones de Los tres mosqueteros. Novelista, periodista y dramaturgo, su producción total supera las 300 obras, convirtiéndose en uno de los más prolíficos y populares autores que han dado las letras francesas.

La historia de Los tres mosqueteros es la historia de D'Artagnan, un joven gascón que parte hacia el París de Luis XIII para convertirse en mosquetero del rey y labrarse un porvenir. Muy pronto conocerá a sus compañeros mosqueteros, Athos Porthos y Aramis, y se verá envuelto en las intrigas de la corte, creándose un gran enemigo: el cardenal Richelieu, el gran antagonista de la historia.

La novela ha tenido multitud de adaptaciones al teatro y al cine, convirtiendo la obra y personajes de Dumas en referentes universales. La película clásica que pasa por canon para las demás es la de 1948, dirigida por George Sidney y con Gene Kelly como protagonista. Otra muy recordada fue la adaptación de Disney en 1993, esta vez con un joven Charlei Sheen como D'Artagnan. Unos años antes, en 1991, Disney se atrevió con Robin Hood, en lo que aprecía una estrategia por recuperar los viejos clásicos de capa y espada. Más recientemente, en 2011, tuvimos que sufrir la versión de Paul W. Anderson. Para toda una generación en nuestro país, la serie de D'Artacán y los tres mosqueperros fue el primer contacto con la obra de Dumas.

Publicada en folletines en el periódico Le Siècle, Los tres mosqueteros está escrito en una prosa ágil y dinámica, donde predominan la acción y los diálogos. Aunque a veces se le coloque la etiqueta de "literatura popular", en tono peyorativo y de manera despectiva, no cabe duda de que estamos ante una gran novela. No sólo está bien escrita, sino que es tremendamente divertida. Mal que les pese a algunos.


'Juego de Tronos': el comienzo del fin

¡OJO! SPOILERS DEL PRIMER CAPÍTULO DE LA SEXTA TEMPORADA

Volvió Juego de Tronos y de qué manera. Después del enorme cliffhanger con el que despidió la quinta temporada, la vuelta ha sido más mesurada pero igual de interesante. La serie, que entra en la recta final, en este primer capítulo se ocupa de colocar las piezas en el tablero. La impresión general es que esto va a ser una constante durante la temporada. ahora se trata de situar a cada pieza en su sitio para la resolución final.

La mujer de rojo es un capítulo que, aunque más tranquilo de lo esperado, tampoco cae en lo contemplativo. Si alguien esperaba que Melisandre resucitara a Jon Snow en los primeros cinco minutos del capítulo, se habrá llevado un buen chasco. Si de algo huye Juego de Tronos es de ser efectista. Todo lo que sucede es coherente con la narración y su desarrollo interno. Así como The Walking Dead ha jugado en la última temporada con la muerte/no muerte de alguno de sus personajes, Juego de Tronos tiene más empaque: el destino de Jon Snow sigue siendo una incógnita, pero la historia tiene suficiente fuerza como para no fiarlo todo a esa carta.

A pesar de este tono más reflexivo, el capítulo recorre y muestra a cada uno de los personajes. Y de paso vemos unas cuantas muertes. Es por eso que esta temporada irá de menos a más, como algo inevitable que está en el centro de la historia: la guerra con los caminantes blancos. Según se acerque ese momento, más vibrante y emocionante se tornará la historia.
Y Melisandre. Nuevo misterio. Derrotada por la muerte de Stannis Baratheon y Jon Snow se quita la gargantilla que lleva en el cuello y vemos la imagen de una vieja reflejada en el espejo, la verdadera Melisandre ¿Quién es? ¿Qué quiere? Nadie está a salvo en esta sexta temporada y el invierno sigue llamando a la puerta. 

'V' (1983-85): la invasión de los lagartos

V fue una serie de ciencia ficción emitida entre 1983 y 1985 por la cadena norteamericana NBC. Las dos primeras temporadas tenían el formato de miniserie. En 1983 se emitió Los visitantes, dos episodios de algo más de hora y media y, en 1984, La batalla final, tres episodios con el mismo formato. La NBC se lanzaría a la piscina en 1985 produciendo una temporada de 19 capítulos, pero la salida de ciertos personajes y el agotamiento de la trama llevó a  que el público abandonara la serie y ésta fuera cancelada.
La serie narra la llegada de unos extraterrestres de aspecto humano a la Tierra. Dicen venir en son de paz, pero poco a poco descubrimos la verdad: han venido a por los recursos de nuestro planeta y a esclavizarnos. En este sentido, el argumento de la serie bebe de novelas de ciencia ficción como El fin de la infancia, de Arthur C. Clarke, donde los extraterrestres bienhechores ocultan sus verdaderas intenciones, nada buenas para la humanidad.
El creador de la serie, Keneth Johnson, propuso a la NBC una serie sobre el ascenso de un movimiento fascista dentro de EEUU. La idea se desechó. El primer mandato de Reagan, en plena ofensiva conservadora, no era el momento más idóneo. Johnson cambió fascistas patrios por lagartos extraterrestres y NBC, esta vez sí, compró la idea. La estética nazi y su capacidad de atracción (no olvidemos que fue un movimiento de masas) está bien reflejado en la serie.
En España la serie se estrenó en 1985, dos años después de su emisión en EEUU, y supuso una auténtica revolución. No hay que olvidar que todavía faltaba más de un lustro para que llegara la televisión privada, con sólo dos canales, V se convirtió en uno de los primeros fenómenos fan que vivió nuestro país. Durante años, como con Verano azul, TVE hizo reposiciones de la serie. En los primeros años de Cuatro, volvieron a emitir V.
Se trata de una de las series que más imágenes y escenas ha dejado grabadas en el imaginario colectivo de varias generaciones en nuestro país. En 2009 la ABC resucitó la serie, pero no pasó de las dos temporadas. Y es que Diana es mucha Diana.

'Se nos fue de las manos': comedia francesa para el mercado internacional

Se nos fue de las manos es el título en español de la película francesa Babysitting. Ya desde el título original, la intención de los productores de esta cinta es el mercado internacional, en la que quizás es la menos francesa de las comedias francesas del último lustro. De hecho, tal fue el éxito de Se nos fue de las manos en 2014 que no tardó en llegar la segunda parte al año siguiente.

Franck, dibujante de cómic frustrado, trabaja como recepcionista de una gran editorial. Su dueño, Marc Schaudel, un rico egocéntrico, le obliga a hacerse cargo de su hijo pequeño, Rémi. Franck, que ese día celebra su treinta cumpleaños, verá truncado el sueño de reunirse con su mujer ideal, Sonia. Al final, serán sus dos amigos los que organicen una fiesta salvaje en la casa de su jefe. A partir de ahí, se producen situaciones descontroladas con un final feliz: Franck consigue sus sueños, publicar un cómic y salir con Sonia.

Se nos fue de las manos es una comedia blanca, sin la mala leche de otras producciones francesas como Le Placard. No es difícil rastrear las influencias de esta película en el cine norteamericano. El espejo donde se mira son las comedias tipo Resacón el Las Vegas.

El estilo de buena parte de la narración, rodada como falso documental, en teoría debería servir para dar verismo a la historia, pero tiene el efecto contrario. Tampoco llega a sacarte de la película, pero las excusas que se dan y los movimientos de cámara son muy pobres.

No es y nunca ha pretendido ser El apartamento, sólo una comedia más dentro de la tradición de Solo en casa, Poli de guardería, Colega, ¿dónde está mi coche? o Resacón en Las Vegas. En ese sentido, no defrauda, ofrece lo que ofrece sin engañar y, hay que reconocerlo, dentro de ese registro, funciona muy bien como comedia.

'La peste': Albert Camus frente al absurdo

Cuando Albert Camus publicó La peste en 1947 Europa todavía estaba en ruinas. Adscrito al existencialismo, Camus fue uno de los escritores y filósofos más importantes del siglo XX. Ganador del premio Nobel de literatura de 1957, su carrera se vio truncada en 1960 cuando perdió la vida en un accidente de coche.

Orán, año 1942. Una epidemia de peste bubónica arrasa la ciudad. Las autoridades de Orán declaran la cuarentena. Con la ciudad aislada, sus habitantes tendrán que luchar para sobrevivir. Están solos. La analogía entre la peste y la II Guerra Mundial, finalizada unos años antes, es clara. Esto en lo concreto, en un plano más abstracto representa el absurdo, tal cual. Un hecho sobre el que el ser humano no tiene ningún control. Las situaciones que se suceden están marcadas por ese absurdo.

Aunque encasillado en el existencialismo, Camus da una salida que no acaba en el cinismo o en el nihilismo. ¿Por qué vivir si no hay dios? ¿Por qué hacer el bien cuando sólo hay absurdo? Cambia el «porqué» y lo sustiye por el «para qué». Puedes reaccionar a la peste con indiferencia y autoritarismo, pero también con solidaridad. HAy distintas maneras de enfrentarse al absurdo.

La peste, en el contexto de grave crisis en la que vivimos, sigue siendo una novela de gran actualidad. Frente a lo absurdo y arbitrario de muchas situaciones que vivimos en el día a día, la única respuesta lúcida es la que nos ofrece la novela. ¿Para qué vivir? La respuesta: para ser más libres.

'1280 almas': Jim Thompson y la novela negra

1280 almas es una de las novelas más conocidas del escritor norteamericano Jim Thompson. Quizás no tan conocido como otros de sus compatriotas, sólo hay que pensar en Raymond Chandler y Dashiell Hammett, es uno de los autores más canónicos dentro del género de la novela negra. Algunos de sus libros, hoy ya clásicos de la literatura, fueron publicados en la década de los cuarenta y cincuenta en revistas pulp.

El título 1280 almas hace alunsión al número de habitantes que tiene Pottsville, el pueblo en el que es sheriff Nick Corey, el protagonista de la novela. Como el protagonista de otra de sus novelas, El asesino dentro de mí, Nick Corey es un tipo sin escrúpulos y moral, un sociópata que para mantener el puesto que tiene y solucionar sus problemas no duda en asesinar, robar o mentir. Para salir de un problema, se crea otro. Al final, será tal el efecto bola de nieve que acabará sepultado por sus propias mentiras y crímenes.

Los protagonistas de las novelas de Thompson no son personajes con los que puedes empatizar como sí sucede con otros protagonistas dentro del género. Sus protagonistas son vagos, mentirosos, asesinos, rastreros... Ya no hay bien y mal, sólo la corrupción más absoluta. Lo único que hace ese ambiente más digerible es el humor. En 1280 almas el mayor criminal, ironías de la vida, es el sheriff.

Jim Thompson no deja títere con cabeza, el retrato que hace de la sociedad es desolador, pero lejos de dejarse llevar por el nihilismo, consigue narrar una historia entretenida y divertida. Se sumerge en lo peor del ser humano, pero el estilo, directo, de frases cortas, ágil, te tiene en vilo hasta el final. Se lee en un suspiro.