TERROR EN CANADÁ vol. 1: 'Cumpleaños mortal' (1981) y 'Deadline' (1984)
Cumpleaños mortal (1981) es una película canadiense de terror dirigida por el británico J. Lee Thompson. Está protagonizada por Melissa Sue Anderson, entonces una estrella de la televisión gracias a su participación en La casa de la pradera. Un Glenn Ford en horas bajas interpreta un pequeño papel, así como Matt Craven, un secundario que hemos visto desde los noventa en muchas grandes producciones de Hollywood y en series estadounidenses, aquí en una de sus primeras películas.
Cumpleaños mortal tiene bastante más de giallo a lo Argento que de slasher al uso. Empezando por el argumento, en el que Virginia, la joven que interpreta Melissa Sue Anderson, vuelve al instituto después de sufrir un accidente que la ha dejado amnésica. Sometida a una cirugía cerebral experimental, regresa a su vida normal cuando se desatan una serie de asesinatos. Ya lo de la cirugía experimental es bastante Argento, al que le gustaban las magufadas new age de aquella época. Los asesinatos también tienden al barroquismo como en el giallo. Que te maten con un pincho moruno, como el que aparece en la portada de la película, no era lo habitual en los slasher. La trama detectivesca y el giro mortal con doble tirabuzón de la revelación final también emparentan a Cumpleaños mortal con uno de los géneros italianos por excelencia. Por supuesto la caracterización del asesino, del que en alguna ocasión sólo vemos unos guantes negros sosteniendo una navaja, sitúan a la película dentro de la tradición italiana.
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| ¿Cirugía cerebral experimental o secador de peluquería? |
J. Lee Thompson combina algunas cosas del giallo y el slasher, como los POV, con una atmósfera y un estilo de dirección más de cine negro clásico. Las escenas rodadas de noche y/o en interiores destacan por unos claroscuros muy marcados. Thompson también utiliza algún que otro plano holandés y una banda sonora clásica, alejada de los sintetizadores tan en boga en la época. Así tenemos el híbrido perfecto entre una dirección clásica, el slasher y el giallo italiano, que dan como resultado una película largamente considerada de culto. A pesar del moderado éxito comercial —funcionó bien pero no se convirtió en la nueva Halloween—, fue destrozada por la crítica. El videoclub le dio una nueva vida y los últimos años tras su edición en Arrow la crítica ha revalorizado a la película, sabiendo ver los aciertos que pasaron desapercibidos en su estreno.
Deadline trata sobre Steven Lesse Stephen King, un escritor de terror de gran éxito comercial pero frustrado guionista de películas de serie B. El personaje de Lesse vive en esa tensión que describió Umberto Eco entre apocalípticos e integrados, la disputa entre alta cultura y cultura popular. Lo que Lesse quiere es abandonar el terror comercial y dedicarse a la literatura "seria", pero no le dejan: su agente quiere seguir exprimiendo lo que hace, y el estilo de vida y gastos tampoco le permiten aventurarse por ese camino. Para colmo está su familia, a la que desatiende, con su mujer convertida en borracha y adicta a la cocaína. Todo conspira en su contra, o así lo cree él, para que nunca escriba la novela que realmente quiere escribir.
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| Canadá concursando en Eurovisión |
La película exprime al máximo sus escasos recursos, con aciertos como una fotografía fría, casi expresionista y que gusta de los claroscuros, lo que la aleja de otros títulos de la época que pasaban más por telefilmes que por películas de cine. En esto se parece a Cumpleaños mortal, que también optaba por un tipo de fotografía más clásica, en este caso la del cine negro de los grandes contrastes del claroscuro. Deadline tiene mucho de eso, con unos colores desaturados, como lavados, y con mucho plano cerrado y composiciones descentradas que huyen de la armonía de la simetría. La película narra el viaje a la locura del protagonista y cada escena y plano acompañan este viaje. Mención aparte para la banda sonora, que se apoya en el New Age y Art Rock del grupo de música vanguardista Rough Trade. Música y efectos de sonido se fusionan y forman parte del descenso a la locura del protagonista: desde el ruido de su máquina de escribir hasta el llanto distorsionado de sus hijos.
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| Cómo eran los baños antes de Ikea |
Deadline es un rara avis del cine de terror que se adelanta en casi una década a uno de los tropos del género, la metanarrativa. Aunque aquí la disección que se realiza del género es una crítica a la violencia y su impacto social, no un elemento de comedia como sería en Scream. La película usa unos efectos gore bastante extremos para recalcar su punto sobre la crítica a la violencia y la alienación del artista sometido a la tiranía del mercado. A pesar de eso, no deja de ser un thriller psicológico y un ejemplo de cine independiente y vanguardista. Una manera de entender el genero casi opuesta a Cumpleaños mortal, pero también original y adelantado a su tiempo.
I saw you walkin' down on the street
I called out from my window, but you didn't hear me
I lay down, and I tried to sleep
I waited for you to walk on by again
I don't need you to set me free
I don't want you to set me free









7 de julio de 2026 a las 11:03
De los ochenta, además del cine, echo de menos que los espacios domésticos parecieran casas y no cápsulas espaciales. Ahora, las cortinas de la ducha son una cosa que preferiría no volver a encontrar en lo que me quede de vida, y que vivan las mamparas XD.
No tengo muy controlada la ficción canadiense salvo por darme cuenta de detalles a posteriores como que la compañía de animación Nelvana era del país, o, en un momento de magdalena de Proust, la serie de Forever Knight (El señor de las tinieblas, que habían emitido en telecinco de madrugada junto a la serie de Los inmortales).
Y a Deadline tendré que echarle un vistazo porque el tema metaliterario me ha recordado mucho a Alan Wake.
7 de julio de 2026 a las 16:04
Hostia, había borrado de la memoria 'El señor de las tinieblas'. Buen magdalenazo xD
Ahora con la crisis de la vivienda en todos lados se complica más la cosa, pero visitar casas ajenas es comprobar cómo ha triunfado ese estilo IKEA gris. ¿Qué ha sido de esas casas de colores llenas de fotografías y libros? No te voy a defender el estucado, pero tenía más personalidad que tu lámpara Sosjkiäer.
Hay mucha falsa peli canadiense de esta época. Es como 'Expediente X' cuando grababan en Canadá porque les salía más barato o la triquiñuela de Uwe Boll para sacarle los cuartos al Estado alemán. Pero bueno, más allá de eso y de Cronenberg existen pelis muy interesantes producidas en Canadá entre los setenta y los ochenta. Aún queriendo imitar lo que se hacía en EEUU son capaces de crear cosas distintas.
Está mucho mejor Alan Wake, yo aviso xD 'Deadline' llega a ser un poco liosa en la trama, aunque tiene cosas interesantes.